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sábado, 2 de junio de 2018

Lección 195 de Un Curso de Milagros

El amor es el camino que recorro con gratitud 

1. Para aquellos que contemplan el mundo desde una perspectiva errónea, la gratitud es una lección muy difícil de aprender. 2Lo más que pueden hacer es considerar que su situación es mejor que la de los demás. 3Y tratan de contentarse porque hay otros que aparentemente sufren más que ellos. 4 ¡Cuán tristes y lamentables son semejantes pensamientos! 5Pues, ¿quién puede tener motivos para sentirse agradecido si otros no los tienen? 6¿Y quién iba a sufrir menos porque ve que otro sufre más? 7Debes estarle agradecido únicamente a Aquel que hizo desaparecer todo motivo de sufrimiento del mundo. 
2. Es absurdo dar gracias por el sufrimiento. 2Mas es igualmente absurdo no estarle agradecido a Uno que te ofrece los medios por los cuales todo dolor se cura y todo sufrimiento queda reemplazado por la risa y la felicidad. 3Ni siquiera los que están parcialmente cuerdos podrían negarse a dar los pasos que Él indica, ni dejar de seguir el camino que Él les señala a fin de escapar de una prisión que creían que no tenía salida a la libertad que ahora perciben. 
3. Tu hermano es tu "enemigo" porque lo ves como el rival de tu paz: el saqueador que te roba tu dicha y no te deja nada salvo una negra desesperación, tan amarga e implacable que acaba con toda esperanza. 2Lo único que puedes desear ahora es la venganza. 3Lo único que puedes hacer ahora es tratar de arrastrarlo a la muerte junto contigo, para que sea tan impotente como tú, y para que en sus ambiciosas manos quede tan poco como en las tuyas. 
4. No le das gracias a Dios porque tu hermano esté más esclavizado que tú, ni tampoco podrías, en tu sano juicio, enfadarte si él parece ser más libre. 2El amor no hace comparaciones. 3Y la gratitud sólo puede ser sincera si va acompañada de amor. 4Le damos gracias a Dios nuestro Padre porque todas las cosas encontrarán su libertad en nosotros. 5Es imposible que algunas puedan liberarse mientras otras permanecen cautivas. 6Pues, ¿quién puede regatear en nombre del amor? 
5. Da gracias, por lo tanto, pero con sinceridad. 2Y deja que en tu gratitud haya cabida para todos los que se han de escapar contigo: los enfermos, los débiles, los necesitados y los temerosos, así como los que se lamentan de lo que parece ser una pérdida, los que sienten un aparente dolor y los que pasan frío o hambre y caminan por el camino del odio y la senda de la muerte. 3Todos ellos te acompañan. 4No nos comparemos con ellos, pues al hacer eso los separamos en nuestra conciencia de la unidad que compartimos con ellos y que ellos no pueden sino compartir con nosotros también. 
6. Le damos las gracias a nuestro Padre sólo por una cosa: que no estamos separados de ninguna cosa viviente, y, por lo tanto, somos uno con Él. 2Y nos regocijamos de que jamás puedan hacerse excepciones que menoscaben nuestra plenitud o inhiban o alteren en modo alguno nuestra función de completar a Aquel que es en Sí Mismo la compleción. 3Damos gracias por toda cosa viviente, pues, de otra manera, no estaríamos dando gracias por nada, y estaríamos dejando de reconocer los dones que Dios nos ha dado. 
7. Permitamos, entonces, que nuestros hermanos reclinen su fatigada cabeza sobre nuestros hombros y que descansen por un rato. 2Damos gracias por ellos. 3Pues si podemos dirigirlos a la paz que nosotros mismos queremos encontrar, el camino quedará por fin libre y franco para nosotros. 4Una puerta ancestral vuelve a girar libremente; una Palabra -hace tiempo olvidada- resuena de nuevo en nuestra memoria y cobra mayor claridad al estar nosotros dispuestos a escuchar una vez más. 
8. Recorre, pues, con gratitud el camino del amor. 2Pues olvidamos el odio cuando dejamos a un lado las comparaciones. 3¿Qué podría ser entonces un obstáculo para la paz? 4El temor a Dios por fin es obliterado, y perdonamos sin hacer comparaciones. 5Y así, no podemos elegir pasar por alto sólo ciertas cosas, mientras retenemos bajo llave otras que consideramos "pecados". 6Cuando tu perdón sea total tu gratitud lo será también, pues te darás cuenta de que todas las cosas son acreedoras al derecho a ser amadas por ser amorosas, incluyendo tu propio ser. 
9. Hoy aprendemos a pensar en la gratitud en vez de en la ira, la malicia y la venganza: 2Se nos ha dado todo. 3Si nos negamos a reconocer esto, ello no nos da derecho a sentirnos amargados o a percibirnos como que estamos en un lugar donde se nos persigue despiadadamente y se nos hostiga sin cesar, o donde se nos atropella sin la menor consideración por nosotros o por nuestro futuro. 4La gratitud se convierte en el único pensamiento conque sustituimos estas percepciones descabelladas. 5Dios ha cuidado de nosotros y nos llama Su Hijo. 6¿Puede haber algo más grande que eso? 
10. Nuestra gratitud allanará el camino que nos conduce a Él y acortará la duración de nuestro aprendizaje mucho más de lo que jamás podrías haber soñado. 2La gratitud y el amor van de la mano, y allí donde uno de ellos se encuentra, el otro no puede sino estar. 3Pues la gratitud no es sino un aspecto del Amor, que es la Fuente de toda la creación. 4Dios te da las gracias a ti, Su Hijo, por ser lo que eres: Su Propia compleción y la Fuente del amor junto con El. 5Tu gratitud hacia Él es la misma que la Suya hacia ti. 6Pues el amor no puede recorrer ningún camino que no sea el de la gratitud, y ése es el camino que recorremos los que nos encaminamos hacia Dios.

* * *
Reflexión: ¿Qué clase de agradecimiento es el que depende de la comparación? La lección de hoy me recuerda la parábola del fariseo y el publicano, cuando el fariseo se jacta de no ser como el publicano y da gracias a Dios por ello. La parábola termina diciendo que cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido, lo que puede ser interpretado como que aquello que se separa para ser diferenciado de lo demás terminará deshecho (el ego, la forma, lo temporal...), y lo que pasa por desapercibido será lo que luego prevalezca (el ser, los sin forma, lo eterno...) 

La gratitud basada en la comparación es soberbia, arrogancia y enaltecimiento. Te hace sentir en una situación mejor, ser en algún sentido especial, y te separa del otro (es separativa). Literalmente da gracias por la des-gracias ajenas. Pero si das gracias a Dios porque tu hermano está peor que tú, también sería lógico enfadarse o envidiarlo cuando seas tú el que esté peor que él, ¿no?. Detrás de la gratitud basada en la comparación está el ego. La falsa gratitud o gratitud comparativa nos encierra más en el sueño y limita nuestra consciencia. 


La verdadera gratitud no establece comparaciones de ningún tipo, es honesta y además todo-abarcadora, lo que quiere decir que incluye lo que no nos gusta, lo que nos hace sentir mal, a las personas que nos desagradan, las pérdidas, los problemas, el dolor y las necesidades... y ello porque entendemos que todos ellos son parte de nosotros, y como reflejos, nos están mostrando algún aspecto propio que viene a abrirnos los ojos y el entendimiento. Así que le damos a esa persona que siempre tratamos de evitar las gracias porque en nuestro sentimiento hacia él nos muestra un aspecto de nosotros mismos que rechazamos o desconocemos ayudándonos a conocernos aún más. Las pérdidas nos ayudan a des-apegarnos y nos liberan de cosas que no necesitamos haciendo nuestra vida más ligera. Los problemas nos enseñan a superar situaciones que de otra manera nos impedirían aprender y crecer. El dolor nos ayuda a vencer el mismo dolor y hacernos más fuertes y resistentes. Las necesidades nos enseñan a distinguir lo que es verdaderamente importante de lo que no lo es. 

Resumiendo, la verdadera gratitud, al ser todo-abarcadora amplía nuestra consciencia y nos ayuda a despertar acercándonos más al estado de ¡GRACIA! (Agradecimiento = entrar en estado de Gracia). Digamos que ella es lo que se siente cuando perdonas conforme al significado que UCdM da al perdón; nada que ver con lo que el mundo entiende por perdón lo cual se acerca más a la falsa gratitud y a la actitud del fariseo en la parábola. Agradecer de corazón es perdonar, como el curso enseña, porque se ha comprendido que todo lo que vemos en el mundo, en sus diferentes aspectos, es en realidad una proyección propia, así que cuando agradeces por absolutamente todo estás agradeciéndote y perdonándote a ti mismo, aceptando lo que hay de “bueno y malo” en ti, por lo que eres y por lo que ha sido, es y será. Literalmente te estás liberando. La práctica de la verdadera gratitud te funde literalmente con el Amor que conduce directamente al Cielo al hacerte semejante a Dios. 

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domingo, 6 de mayo de 2018

Lección 169 de Un Curso de Milagros

Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado

1. La gracia es el atributo del Amor de Dios que más se asemeja al estado que prevalece en la unidad de la verdad. Es la aspiración más elevada que se puede tener en el mundo, pues conduce más allá de él. Se encuentra más allá del aprendizaje, aunque es su objetivo, pues la gracia no puede arribar hasta que la mente no se haya preparado a sí misma para aceptarla de verdad. La gracia se vuelve inevitable para aquellos que han preparado un altar donde ésta pueda ser dulcemente depositada y gustosamente recibida: un altar inmaculado y santo para este don.
2. La gracia es la aceptación del amor de Dios en un mundo de aparente odio y miedo. Sólo mediante la gracia pueden desaparecer el odio y el miedo, pues la gracia da lugar a un estado tan opuesto a todo lo que el mundo ofrece, que aquellos cuyas mentes están iluminadas por el don de la gracia no pueden creer que el mundo del miedo sea real.
3. La gracia no es algo que se aprende. El último paso tiene que ir más allá de todo aprendizaje. La gracia no es la meta que este curso aspira a alcanzar. No obstante, nos preparamos para ella en el sentido de que una mente receptiva puede oír la Llamada a despertar. Dicha mente no se ha cerrado completamente a la Voz de Dios. Se ha dado cuenta de que hay cosas que no sabe, y, por lo tanto, está lista para aceptar un estado completamente diferente de la experiencia con la que se siente a gusto por resultarle familiar.
4. Tal vez parezca que estamos contradiciendo nuestra afirmación de que el momento en que la revelación de que el Padre y el Hijo son uno ya se ha fijado. Pero hemos dicho también que la mente es la que determina cuándo ha de ocurrir ese momento, y que ya lo ha hecho. Te exhortamos, no obstante, a que des testimonio de la Palabra de Dios para hacer que la experiencia de la verdad llegue más pronto y para acelerar su advenimiento a toda mente que reconozca los efectos de la verdad en ti.
5. La unidad es simplemente la idea de que Dios es. Y en Su Ser, Él abarca todas las cosas. Ninguna mente contiene nada que no sea Él. Decimos "Dios es", y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido. No hay labios que las puedan pronunciar, ni ninguna parte de la mente es lo suficientemente diferente del resto como para poder sentir que ahora es consciente de algo que no sea ella misma. Se ha unido a su Fuente, y al igual que ella, simplemente es.
6. No podemos hablar, escribir, ni pensar en esto en absoluto. Pues aflorará en toda mente cuando el reconocimiento de que su voluntad es la de Dios se haya dado y recibido por completo. Ello hace que la mente retorne al eterno presente, donde el pasado y el futuro son inconcebibles. El eterno presente yace más allá de la salvación; más allá de todo pensamiento de tiempo, de perdón y de la santa faz de Cristo. El Hijo de Dios simplemente ha desaparecido en su Padre, tal como su Padre ha desaparecido en él. El mundo jamás ha tenido lugar. La eternidad permanece como un estado constante.
7. Esto está más allá de la experiencia que estamos tratando de acelerar. No obstante, cuando se enseña y se aprende lo que es el perdón, ello trae consigo experiencias que dan testimonio de que el momento en que la mente misma decidió abandonarlo todo excepto esto, está por llegar. No es que realmente lo podamos acelerar, toda vez que lo que vas a ofrecer es algo que simplemente se había ocultado de Aquel que enseña el significado del perdón.
8. Todo aprendizaje ya se encontraba en Su Mente, consumado y completo. Él reconoció todo lo que el tiempo encierra, y se lo dio a todas las mentes para que cada una de ellas pudiera determinar, desde una perspectiva en la que el tiempo ha terminado, cuándo ha de ser liberada para la revelación y la eternidad. Hemos repetido en varias ocasiones que no haces sino emprender una jornada que ya concluyó.
9. Pues la unidad no puede sino encontrarse aquí. Sea cual sea el momento que la mente haya fijado para la revelación ello es completamente irrelevante para lo que no puede sino ser un estado constante, eternamente como siempre ha sido, y como ha de seguir siendo eternamente. Nosotros simplemente asumimos el papel que se nos asignó hace mucho, y que Aquel que escribió el guión de la salvación en el Nombre de Su Creador y en el Nombre del Hijo de Su Creador, reconoció como perfectamente realizado.
10. No hay necesidad de clarificar más lo que nadie en el mundo puede entender. Cuando la revelación de tu unidad tenga lugar, lo sabrás y lo comprenderás plenamente. Pero por ahora es mucho lo que aún nos queda por hacer, pues aquellos que se encuentran en el tiempo pueden hablar de cosas que están más allá de él, y escuchar palabras que explican que lo que ha de venir ha pasado ya. Mas ¿qué significado pueden tener dichas palabras para los que todavía se rigen por el reloj, y se levantan, trabajan y se van a dormir de acuerdo con él?
11. Baste, pues, con decir que para desempeñar tu papel es mucho lo que aún te queda por hacer. El final seguirá siendo nebuloso hasta que hayas desempeñado por completo tu papel. Pero eso no importa, pues tu papel sigue siendo el pilar sobre lo que todo lo demás descansa. Conforme asumas el papel que se te encomendó, la salvación se acercará un poco más a cada corazón incierto cuyo latir no esté aún en sintonía con Dios.
12. El perdón es el eje central de la salvación, pues hace que todos sus aspectos tengan una relación significativa entre sí, dirige su trayectoria y asegura su resultado. Y ahora pedimos que se nos conceda la gracia, el último regalo que la salvación puede otorgar. La experiencia que la gracia proporciona es temporal, pues la gracia es un preludio del Cielo, pero sólo reemplaza a la idea de tiempo por un breve lapso.
13. Mas ese lapso es suficiente. Pues ahí es donde se depositan los milagros, que tú has de devolver de los instantes santos que recibes a través de la gracia que experimentas, a todos los que ven la luz que aún refulge en tu faz. ¿Qué es la faz de Cristo sino la de aquel que se adentró por un momento en la intemporalidad y al volver trajo consigo -para bendecir al mundo-, un claro reflejo de la unidad que experimentó allí? ¿Cómo podrías llegar a alcanzarla para siempre, mientras una parte de ti se encuentre afuera, ignorante y dormida, necesitada de que tú des testimonio de la verdad?
14. Siéntete agradecido de poder regresar, de la misma manera en que te alegró ir por un instante, y acepta los dones que la gracia te otorgó. Es a ti mismo a quien se los traes. Y la revelación no está muy lejos. Su llegada es indudable. Pedimos que se nos conceda la gracia y la experiencia que procede de ella. Damos la bienvenida a la liberación que les ofrece a todos. No estamos pidiendo lo que no se puede pedir. No tenemos nuestras miras puestas en aquello que está más allá de lo que la gracia puede conceder. Pues eso lo podemos dar con la gracia que se nos ha concedido.
15. Nuestro objetivo de aprendizaje de hoy no excede lo que expresa esta plegaria. Mas ¿qué puede haber en el mundo que sobrepase lo que en este día le pedimos a Aquel que nos concede la gracia que pedimos, tal como se le concedió a Él? Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado. Por la gracia doy. Por la gracia he de liberar.

* * *
Reflexión: Tienes un papel que cumplir en el mundo y no es el que te han contando, el cual va posiblemente de conseguir ciertos logros para vivir mejor: un buen trabajo, mucho dinero, una buena casa, un buen coche, viajar y conocer mundo, divertirte y disfrutar lo que puedas antes de quizás sentar la cabeza con una buena pareja, tener uno o dos hijos, educarlos y situarlos bien y al final una buena pensión de jubilación. Para lo anterior como proyecto de vida, actúas conforme te han enseñado, que para la mayoría consiste en que te levantas por las mañanas y te vas a trabajar, aguantas algún atasco, las pasas canutas para aparcar, retomas los problemas del día anterior, discutes con los clientes o con algún compañero, desayunas con un café rápido para atender tus obligaciones, te quejas de la espalda o las rodilla o la vista delante del PC, almuerzas otra vez rápido y vuelves a trabajar y sales tarde del trabajo para llegar aún más tarde a casa para encontrarte con más problemas que resolver. En el buzón hay avisos de facturas del banco y mucha publicidad y en la escalera te tropiezas con el pesado del vecino, ese que te roba la wifi. Tu hijo y tu nueva pareja (te has divorciado y vuelto a juntar) requieren tu atención, sino tu mascota, sino los mensajes en tu smartphone.  En lo que se supone que es tu tiempo libre tu ex-familia y algunos amigos tienen varios asuntos que despachar contigo. Menos mal que se acerca el fin de semana y podrás descansar, aunque trabajas el sábado por la mañana y tienes que hacer la compra por la tarde. Llegado el domingo, acostumbrado a madrugar, no puedes quedarte en la cama hasta tarde porque siempre te despiertas. Hoy al menos hay partido pero el cable no funciona bien. Vuelves a llamar a la compañía de teléfono y te dicen lo de siempre. Al final consigues ver el partido entrecortado ¡Joder, pues no van y pierden! Te pones de mal humor. Y mañana otra vez a trabajar. Sales el lunes temprano de casa, te montas en el coche y te das cuenta que te has quedado sin batería... vas a llegar tarde y volverán a llamarte la atención. Cuando por fin llegas al trabajo oyes rumores de que la empresa va a iniciar un expediente de regulación de empleo y temes por el pago de tu hipoteca.

¿Qué tipo de vida es ésta?

Pero... ¿se la puede llamar tan siquiera vida?

Tú papel en el mundo es ¡despertar! Saber que más allá de tu historia personal con todas tus obligaciones y problemas (¿te has dado cuenta ya de que no tienen fin?), tu aspiración más alta es recibir la gracia y elevarte por encima del mundo y todas sus cosas. Pero primero, para recibirla, tu mente ha de volverse receptiva a la Voz de Dios. No puedes escucharla con todo ese trajín en el que estás envuelto. 

El ego, muy inteligente posiblemente responda: 

- ¿La gracia? ¿Qué es eso? ¿Qué me estás contando? Estoy muy ocupado tratando de sobrevivir y cumplir mis sueños para perder mi tiempo con temas de religión y todas esas tonterías. Mejor cuéntame un chiste. Eso sí que tiene gracia. Jajaja

La gracia es el reconocimiento del amor de Dios en ti en un mundo donde los problemas y los agobios, el odio, el miedo, la culpa... abundan y te hacen sentir atrapado en un estado de enajenación constante, como si fueras un títere dependiente de lo que la vida quiera hacer contigo. Con la gracia te das cuenta de que estabas atado de pies y manos en una dinámica de sueño de la que no podías escapar, y entonces respiras aliviado porque todo era ficticio, un puro montaje escenográfico. Este escenario llamado mundo jamás tuvo lugar. Tú mismo te habías inventado todo. Tu mente ha retornado al estado de eterno presente, a su estado de inocencia pura y recuerda su unidad con Dios; y lo que sientes es inconmensurable, indescriptible. Ya nada volverá a ser igual.

El momento en que la gracia te es concedida ya está prefijado. Es como si la obra de marionetas que estás representando tuviera un descanso para ti a una hora determinada que tu no sabes, y llegado ese instante, sales de escena y te ves en presencia de un foco inmenso de luz detrás del cual el director te cuenta cuanto te aprecia y te ama, no importa lo que hagas ni como lo hagas. Entonces te das cuenta como es y funciona todo. Luego vuelves a entrar en escena. Cuando lo haces, tu comportamiento y tu actitud ante la vida ha cambiado y las otras marionetas que te observan con curiosidad y asombro, van entrando en sintonía contigo y con tu nuevo papel, saliéndose del guión que estaba escrito y que ahora cambia por el perdón, que no es más que reconocer que "¡oye!, ésto no es verdad, es puro teatro, relájate tío!".

Por supuesto todo lo anterior es una metáfora de la gracia, la cual no se puede describir ni enseñar, pero sabrás con seguridad cuando la hayas recibido. Mientras tanto nos vamos acercando poco a poco a ella...

Hoy pedimos que se nos conceda la gracia como preludio del Cielo, que se nos recuerde donde está nuestra verdadera vida, y se nos libere de todas las ataduras de la antigua, con todas sus crencias de culpa y muerte que nos oprimían. Y con la gracia recibida regresamos agradecidos al mundo con un mensaje nuevo que compartir con nuestros hermanos.

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sábado, 5 de mayo de 2018

Lección 168 de Un Curso de Milagros

Tu gracia me es dada. La reclamo ahora

1. Dios nos habla. ¿No deberíamos nosotros acaso hablarle a Él? Dios no es algo distante. No trata de ocultarse de nosotros. Somos nosotros los que tratamos de ocultarnos de Él, y somos víctimas del engaño. Él siempre está enteramente accesible. Él ama a su Hijo. De nada, excepto de esto se puede estar seguro, pero con eso basta. Él amará a su Hijo eternamente. Aun cuando su mente duerme, Él lo ama. Y cuando su mente despierte, Él lo seguirá amando con un Amor que jamás ha de cambiar.
2. Si supieras el significado de Su Amor, tanto la esperanza como la desesperación serían imposibles. Pues toda esperanza quedaría colmada para siempre y cualquier clase de desesperación sería inconcebible. Su gracia es Su respuesta para toda desesperación, pues en ella radica el recuerdo de Su Amor. ¿Cómo no iba Él a proporcionar gustosamente los medios a través de los cuales puede reconocerse Su Voluntad? Su gracia es tuya sólo con que la reconozcas. Y Su memoria despertará en la mente que le pida los medios a través de los cuales su sueño termina.
3. Hoy le pedimos a Dios el regalo que con más celo ha conservado dentro de nuestros corazones, en espera de que se le reconozca. Se trata del regalo mediante el cual Dios se inclina hasta nosotros y nos eleva, dando así Él Mismo el último paso de la salvación. Todos los pasos, excepto éste, los aprendemos siguiendo las instrucciones de Su Voz. Pero al final es Él Mismo Quien viene, y tomándonos en Sus Brazos hace que todas las telarañas de nuestro sueño desaparezcan. Su regalo de gracia es algo más que una simple respuesta, pues restaura todas las memorias que la mente que duerme había olvidado y toda la certeza acerca del significado del Amor.
4. Dios ama a Su Hijo. Pídele ahora que te proporcione los medios a través de los cuales este mundo desaparece, y primero vendrá la visión, y un instante más tarde, el conocimiento. Pues en la gracia ves una luz envolver al mundo con amor, y al miedo borrarse de todos los semblantes conforme los corazones se alzan y reclaman la luz como suya. ¿Qué queda ahora que pueda demorar al Cielo un sólo instante más? ¿Qué queda aún por hacer cuando tu perdón descansa sobre todas las cosas?
5. Hoy es un día nuevo y santo, pues recibimos lo que se nos ha dado. Nuestra fe radica en el Dador, no en nuestra aceptación. Reconocemos nuestros errores, pero Aquel que no sabe de errores es Quien ha de responder a ellos, proporcionándonos los medios con los que podemos dejarlos atrás y elevarnos hasta Él con gratitud y amor.
6. Y Él desciende para recibirnos, según nosotros nos acercamos a Él. Pues lo que Él nos ha preparado, Él lo da y nosotros lo recibimos. Tal es Su Voluntad, pues Él ama a Su Hijo. A Él elevamos nuestras oraciones hoy, devolviéndole tan sólo la palabra que Él nos dio a través de Su Propia Voz, Su Palabra, Su Amor: Tu gracia me es dada. La reclamo ahora. Padre, vengo a Ti. Y Tú vendrás a mí que te lo pido, pues soy el Hijo que Tú amas.

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Reflexión: Dios siempre está en contacto con nosotros y accesible. ¿No sería entonces normal poder comunicarse con Él? Sin embargo no es eso lo que piensas. Lo que lo impide es tu estado mental de sueño el cual necesitas des-hacer. En tu proceso de des-hacimiento primero te llega la visión en forma de atisbos lo que posibilita abrirte a la voz del E.S. Quien te habla de Dios. De seguido inicias un periodo de afianzamiento en el que la visión se va haciendo más y más presente, vas despertando poco a poco del sueño y corrigiendo tu percepción errada desprendiéndote de creencias falsas; esto porque has pedido que se te concedan los medios a través de los cuales termine tu sueño. Mientras, tu visión se va haciendo más estable y continuada, terminas alcanzando lo que se llama la percepción verdadera constituida también por creencias que son igualmente falsas pero, digamos, menos falsas porque apuntan a la verdad y no se contraponen al conocimiento (Todas las creencias, sean las que sean son siempre falsas). Un instante más tarde, llega el mismo conocimiento. Aquí conviene recordar que el conocimiento es el estado de recordar la realidad por unión directa y total con ella, sin que medien los sentidos físicos ni ninguna creencia. Al no intervenir los sentidos la seguridad que se alcanza es total y desparecen todas las dudas. No es una experiencia que pueda aprenderse pues el aprendizaje sólo ocurre con la ayuda de los sentidos. Lo de "un instante más tarde" no hay que tomarlo literalmente, y se refiere al periodo de tiempo en el que tu percepción es corregida y sanada por el E.S., el cual resulta insignificante comparado con la duración del sueño, pero que en la práctica puede resultar en años o incluso en varias vidas oníricas.

Recuerda que el propósito del Curso es prepararnos para el conocimiento siguiendo el siguiente diagrama:

Percepción errada → Percepción verdadera → Conocimiento

Así pues, todos los pasos, excepto el conocimiento, los aprendemos siguiendo las instrucciones del E.S., la Voz; pero este paso final lo da Dios eliminando los últimos restos de sueño e ilusiones. La gracia, que así se llama al acto de revelación de Dios, de unión con Él y el paso final en el proceso de despertar al Cielo, restaura el recuerdo de todo lo que la mente dormida había olvidado y la certeza acerca del significado del Amor. Dice la lección de hoy que no importa que el Hijo de Dios esté dormido o despierto, el Amor de Dios, inmutable, concedido a través de la gracia, colma cualquier esperanza y acaba con cualquier clase de desesperación que pueda provocar la experiencia del mundo. Hoy le pedimos a Dios el regalo de la gracia con el cual Dios se inclina hasta nosotros y nos eleva, dando así Él Mismo el último paso de la salvación.

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El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...