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domingo, 18 de agosto de 2019

Matar la falsa Esperanza

Esperanza es un nombre hermoso, pero detrás de ella hay una construcción mental sosteniendo al ego. Aquí la quiero llamar "expectativas" para diferenciarla de la única esperanza que sí tiene sentido y que no es otra más que la fe en tu liberación. Así que tenemos una esperanza buena y otra mala que es cualquier expectación asociada al ego. No digo que el ego no sueñe con tu liberación; lo hace muy a menudo para consolarte haciéndote depositar tu esperanza en cosas externas, pero en el fondo es para desanimarte con una esperanza engañosa que se desinfla cada vez que consigues un objetivo y descubres que no era lo que esperabas. La esperanza del ego siempre deja un sabor amargo, un vacío e insatisfacción característico, como todo lo del ego. La fe, por el contrario, es una esperanza cierta basada en tu intuición, la cual te aporta una tranquilidad que no es de este mundo.

Debes haber notado una descollante característica en todo fin que el ego haya aceptado como propio. Cuando lo alcanzas te deja insatisfecho. Por eso es por lo que el ego se ve forzado a cambiar incesantemente de un objetivo a otro, para que sigas abrigando la esperanza de que todavía te puede ofrecer algo.
(T-8.VIII.2.1-5)

No te das cuenta de que, mientras sigas manteniendo algún tipo de expectativa o deseo, seguirás también manteniendo a tu ego intacto porque no haces sino dejarte embaucar por él mientras lo alimentas. Vivir con expectativas es vivir con la mente puesta en el futuro en base a creencias del pasado, pasando por alto el presente que es el único momento real; así que, en cierto modo, es como estar muerto en vida. 

Sólo se puede vivir "ahora" porque es el único momento que existe, y si lo desperdicias pensando, entonces no lo vives plenamente. Un Cristo o un Buda no conocen la expectativa porque están centrados en el ahora exclusivamente, pero tampoco conocen la fe porque ya son completamente libres.

¿No es extraño que aún abrigues esperanzas de hallar satisfacción en el mundo que ves? Pues se mire como se mire, tu recompensa, en todo momento y situación, no ha sido sino miedo y culpabilidad. ¿Cuánto tiempo necesitas para darte cuenta de que la posibilidad de que esto cambie no justifica el que sigas posponiendo el cambio que puede dar lugar a algo mejor? Pues una, cosa es segura: la manera en que ves y has estado viendo por largo tiempo, no te ofrece nada en que basar tus esperanzas acerca del futuro ni indicación alguna de que vayas a tener éxito. Poner tus esperanzas en algo que no te ofrece ninguna esperanza no puede sino hacerte sentir desesperanzado. No obstante, esta desesperanza es tu elección, y persistirá mientras sigas buscando esperanzas allí donde jamás puede haber ninguna.
(T-25.II.2)

El ego vive del deseo y de la esperanza en los sueños. El ego mismo no es más que una expectativa no cumplida porque su razón es imposible y él no es más que una ilusión. Cuando sientes que pierdes la vida porque una ilusión se apaga o se fue, no es otra que la del ego porque la vida real no se puede perder nunca. La insatisfacción de la esperanza perdida se debe a que el ego no te puede dar lo que desea, es imposible, pero él tratará en todo momento de hacerte creer lo contrario. Una prueba de la tenacidad del ego para convencerte es la frase "lo último que se pierde es la esperanza", pues quiere mantenerte siempre desesperanzado; y su máxima crueldad es matar tu esperanza con su propia muerte.

El ego enseña, por lo tanto, que la muerte es el final en lo que respecta a cualquier esperanza de alcanzar el Cielo.
(T-15.I.4.13)

Tu error cuando "mueres" es creerte un ego y el cuerpo que lo soporta, porque no hay nada malo en la muerte si no crees en ella sino como un cambio de paradigma. De hecho, es necesario matar a la esperanza para volver a nacer sin ego. Es verdad que la muerte del ego puede resultar muy dolorosa cuando te aferras a él. En su proceso de disolución vas dejando atrás muchas creencias hasta que un último acto te libera de la última de las que eran todas tus expectativas. Pero esa muerte es tu resurrección a una nueva vida. Muere tu ego pero se libera tu nuevo Yo de la cárcel donde lo habías mantenido recluido por tanto tiempo. Al morir el ego con sus ilusiones y expectativas la verdad renace prístina. "La verdad te hará libre", reza el dicho. Esa verdad puede que te parezca pobre y desnuda al principio, delicada, humilde y silenciosa, pero eso es porque estabas acostumbrado al ruido y a la parafernalia de la forma, así que es posible que te sientas aturdido al principio, ignorante e ingenuo como un bebé viniendo al mundo. Tardas un tiempo en adaptarte y darte cuenta de la belleza que encierra lo simple y lo genuino, la dicha de la libertad.

La esperanza mala o expectativas es el peor enemigo del buscador espiritual que se precie de serlo, porque el deseo que la sostiene contraviene la necesidad de dejar ir, de soltar todo aquello que te mantiene atrapado por el miedo, la culpa y el dolor en tu camino, lo cual no se puede hacer de manera forzada sino cuando te rindes porque has dejado realmente de creer en ello; no antes.

No te permitas sufrir por causa de las consecuencias imaginarias de lo que no es real. Libera tu mente de la creencia de que eso es posible. En su total imposibilidad radica tu única esperanza de liberación. ¿Y qué otra esperanza querrías albergar? La única manera de liberarse de las ilusiones es dejando de creer en ellas.
(T-8.VII.16.1-5)

La muerte de la esperanza sólo duele cuando te resistes a ella. Si confiaras te dejarías llevar sin pensarlo, pero el ego espiritual tratará de impedirlo esgrimiendo razones muy convincentes que te harán dudar de su valor. Sólo al morir la esperanza te volverás libre de ser y libre de actuar aparte de todas las fantasías e ilusiones que te mantenían condicionado. Dios se habrá convertido en tu único motivo de espera.

No busques esperanzas más allá de tu Padre.
(T-29.VII.10.6)
* * * 

martes, 22 de enero de 2019

Lección 303 de Un Curso de Milagros

Hoy nace en mi el Cristo santo

1. Velad conmigo, ángeles, velad conmigo hoy. Que todos los santos Pensamientos de Dios me rodeen y permanezcan muy quedos a mi lado mientras nace el Hijo del Cielo. Que se acallen todos los sonidos terrenales y que todos los panoramas que estoy acostumbrado a ver desaparezcan. Que a Cristo se le dé la bienvenida allí donde Él está en Su hogar, y que no oiga otra cosa que los sonidos que entiende y vea únicamente los panoramas que reflejan el Amor de Su Padre. Que Cristo deje de ser un extraño aquí, pues hoy Él renace en mí.
2. Le doy la bienvenida a tu Hijo, Padre. Él ha venido a salvarme del malvado ser que fabriqué. Tu Hijo es el Ser que Tú me has dado. Él es lo que yo soy en verdad. Él es el Hijo que Tú amas por sobre todas las cosas. Él es mi Ser tal como Tú me creaste. No es Cristo quien puede ser crucificado. A salvo en Tus Brazos, déjame recibir a Tu Hijo.

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Reflexión: 

Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.…
Juan 3:4-6

Quien siga mi blog ya se habrá dado cuenta de que, siempre que me acuerdo, me gusta usar algunos pasajes bíblicos enfocados desde la luz de UCdM. Igual que estoy totalmente seguro de que el Jesús de UCdM es el mismo personaje histórico que aparece en la Biblia, sin embargo no estoy tan convencido de que Él dijera todo lo que leemos en los evangelios, y mucho menos tal como lo dijo. Bien pudiera yo estar equivocado pero quiero pensar que al incorporar estos pasajes ayudo, no sólo a reinterpretarlos libres de las proyecciones que hicieron sus autores en la antigüedad, sino también a darles un significado más aproximado al verdadero mensaje de Jesús, el cual no tiene que coincidir necesariamente con aquellos otros que han realizado las diferentes iglesias. En cualquier caso, el lector siempre es libre de decidir si da o no da por válida la interpretación que yo hago.

Este pasaje concreto, relativo a la charla con Nicodemo, yo lo interpreto claramente como que Jesús le está dando a entender que está dentro de las posibilidades de todas las personas el despertar (volver a nacer) a la esencia del Hijo Único de Dios, el Cristo. Sin embargo, las enseñanzas que hemos recibido muchas personas, entre las que me incluyo, tienen más que ver con la distinción de un Cristo único restringido al personaje histórico de Jesús, al que hay que reverenciar, por lo que se nos cerró la puerta al resto de ver al Cristo dentro de nosotros, por inalcanzable, haciéndonos sentir culpables y pecadores, hijos de Dios pero hijos de segunda categoría. Ésto es lo que dice Jesús al respecto en UCdM: 

Tú eres una creación perfecta y deberías sentir reverencia solamente en presencia del Creador de la perfección. El milagro es, por lo tanto, un gesto de amor entre iguales. Los que son iguales no deben sentir reverencia los unos por los otros, pues la reverencia implica desigualdad. Por consiguiente, no es una reacción apropiada hacia mí. Un hermano mayor merece respeto por su mayor experiencia, y obediencia por su mayor sabiduría. También merece ser amado por ser un hermano, y devoción si es devoto. Es tan sólo mi devoción por ti lo que me hace merecedor de la tuya. No hay nada con respecto a mí que tú no puedas alcanzar. No tengo nada que no proceda de Dios. La diferencia entre nosotros por ahora estriba en que yo no tengo nada más. Esto me coloca en un estado que en ti es sólo latente.

(T-1.II.3.3:13)

Está claro. Jesús dice que todos llevamos a Cristo latente. La lección de hoy es una autorización clara a que tú también nazcas al Cristo, a que despiertes a él sin ningún tipo de complejo y sin dejarte influir por falsas creencias limitantes que nos han querido imponer.
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El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...