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miércoles, 24 de junio de 2020

Ejercicios de autoindagación

Hoy, para variar, presento algunos ejercicios de auto-indagación. Asegúrate de no leer las conclusiones hasta que hayas respondido a las preguntas. Espero que te resulten de utilidad.

* * * 

Ejercicio nº 1: ¿Con quien me identifico?

Observa atentamente las tres figuras de la carta “Renacer” (Rebirth) del tarot de Osho. 


En ella se describe la evolución de la conciencia tal como lo hace el libro “Así habló Zaratustra” escrito por Friedrich Nietzsche. Primero tenemos un camello adormecido, el cual es obediente, conformista y preocupado por la opinión de los demás. Cuando nos damos cuenta que desperdiciamos la vida como camellos surge el león empezando a decir ¡no! a las demandas de los demás. Finalmente surge el niño interior, que no es ni conformista ni rebelde, pero sí inocente, espontáneo, viviendo en armonía consigo mismo y con todo.

Preguntas:

1) De los tres, ¿Con quién te sientes más identificado en este momento? 
2) ¿Quién o Qué es el “Yo” dentro de ti que se identifica con ese personaje que has elegido en la pregunta interior?
3) ¿Puede evolucionar ese Yo?
4) Sólo en caso de que hayas respondido "no"... ¿Qué es realmente lo que evoluciona? 

Conclusiones:
1. Yo no soy mi personaje.
2. Lo que evoluciona es el pensamiento acerca del personaje, el cual se ve luego reflejado externamente en la forma de comportarte.
3. El Yo que observa nunca evoluciona, nunca cambia pues siempre Es. Puedes hacerte consciente de él o no, pero siempre está ahí de manera inmutable e inmortal. 



Ejercicio nº 2: Siente la perfección

water - Arek Socha en Pixabay

En cada persona coexisten dos sistemas de pensamientos. Uno es el del ego o mentalidad errónea, y otro es el del espíritu o mente recta. Los dos son opuestos y auto-excluyentes. No pueden funcionar los dos a la vez, aunque ahora puedes pensar con uno y a continuación con el otro, alternándolos.
El sistema de pensamiento del ego está basado en creencias; la principal es la separación, lo que induce a los deseos (debo/debería de hacer ésto o lo otro para conseguir aquello de lo que estoy separado). Es también relativo, cambiante y evolutivo porque ahora piensa que ésto es así pero mañana será de otra manera. Es caótico, descontrolado y realiza juicios de valor y análisis en un intento por controlar ese caos. Induce al miedo, la duda y la desconfianza. Genera intranquilidad. Genera ilusiones e irrealidad. Ve imperfección y deficiencias por todos lados.
El sistema de pensamiento del espíritu también está basado en creencias pero éstas son bien diferentes (opuestas a las anteriores) apuntando al conocimiento, a lo que es verdad. Por lo tanto, las creencias de este sistema de pensamiento son la unicidad, la no separación, la inclusión, el equilibrio, la perfección, la completud. Induce al amor, a la certeza y la confianza. Aporta paz. Reconoces la irrealidad de las ilusiones apuntando fuera de ellas. Es como el dedo de Buda que con serenidad y de forma inquebrantable apunta a la luna.

Preguntas:
1. ¿Qué es perfecto para ti?
2. Puede ser llegar a ser perfecto lo que está cambiando o es susceptible de cambiar a cada instante? 
3. ¿Puedes ser feliz con lo que es cambiante, con lo que no es seguro? 
4. ¿Qué hay de valor o cuál es el valor de lo que no es permanente? 
5. ¿Puedes ser feliz viviendo con este tipo de pensamiento cambiante, caprichoso, temeroso, etc.?
6. ¿Por qué te aferras a él?
7. ¿Cómo podrías conectar con el sistema de pensamiento del espíritu?

Conclusiones:
1. Lo cambiante sólo es perfecto en el grado en el que tú lo aceptas como es en el momento en que lo percibimos. Hoy lo es pero maña posiblemente deje de serlo. Se trata de una perfección sólo temporal. 
2. El sistema de pensamiento del ego no te permite ser feliz con lo que es cambiante, no de forma permanente. Puedes serlo por instantes o un periodo de tiempo determinado, pero luego algo vendrá a interrumpir esa felicidad.
3. La felicidad o infelicidad está en tu pensamiento acerca de las cosas, no en las cosas mismas. 
4. Dejando de hacer juicios conectas con el sistema de pensamiento del espíritu con el que sí puedes ser feliz.

Ejercicio: Observa perfección (no dice observa la perfección, no, sino observa perfección). Observa con tu “ojo interno” todo como perfecto. Este instante es perfecto, es ahora, no deseas que sea en el pasado ni el futuro. Tú y la gente que hay en tu vida son la gente perfecta y necesaria para lo que necesitas; no sobra ni falta nadie. Los sonidos que puedes escuchar adentro como afuera en la calle son perfectos porque son los que se tienen que escuchar. Este ejercicio es perfecto tal como es y lo estás haciendo de la mejor manera que sabes; no lo puedes hacer mejor ni peor. El ritmo de tu respiración es perfecto porque te nutre de vida, no puedes vivir más o menos ahora forzando tu respiración. Los eventos que te han traído a este instante han sido perfectos para que todo se de como se está dando, etc.



Ejercicio nº 3: ¿Qué puedes cambiar?

storytelling - Tumisu en Pixabay

Imagina que eres un escritor o guionista. Has escrito el libro de la vida de un personaje (el que crees que eres) y te dispones a leerlo. Abres el libro por la página justo donde estás ahora, en este instante y empiezas a leer.

Pregunta: Si te metes en la piel del personaje ¿Qué puedes cambiar del guión?

Conclusión: Sólo puedes cambiar tu forma de ver las cosas y tus emociones al respecto.



Ejercicio nº 4: ¿Qué deseas? ¿Para qué, para qué, para qué, ... por qué?
matryoshka - Maria_Alberto en Pixabay

Piensa en este instante en cualquier cosa que puedas desear y/o hayas deseado últimamente. 

Pregunta:
1) ¿"Para qué" quieres eso que deseas? 
2) Vuelve a preguntarte para qué quieres el resultado del "para qué" de tu respuesta. Por ejemplo, si has deseado una casa más grande anteriormente y has contestado para invitar a tu familia o amigos, pregúntate para qué quieres llevar a tu familia y amigos a casa.
3) Sigue preguntándote sucesivamente "para qué" quieres éso. Cuando llegues al deseo “raíz”, que es el deseo más básico encubierto que da origen al primer deseo, y ya no puedas encontrar ningún otro por debajo, pregúntate por qué. ¿Qué se esconde detrás de ese deseo más básico?
4) ¿Qué o quien dentro de ti es el que desea? ¿Por qué? ¿Qué puedes hacer al respecto?

Conclusiones: Si aún deseas ese deseo básico tanto como el deseo último, es porque sientes que eso está fuera de ti, que no se está produciendo en este momento. Te estás identificando con tu personaje.



Ejercicio nº 5: Salvar al mundo

idea - Arek Socha en Pixabay

Si pudieras salvar al mundo. ¿Lo harías? Seguramente respondas que sí, pero la primera pregunta que te harías una vez aceptaras la misión sería: ¿Cómo puedo hacerlo? 

¿Y si te digo que no tienes que hacer nada? El mundo es mental, no es físico. Lo físico es sólo un nivel de manifestación de lo mental, su efecto. La salvación está en la mente del que observa. Por lo tanto, si el juicio condena al mundo, lo que tienes que hacer para salvarlo es observarlo con inocencia.

Ejercicio: Observa a cualquier ser viviente en el mundo, persona, animal o planta, cualquier paisaje o escena que despierte tu condena, tu resentimiento, tu pena, tu disconformidad, tu indignación, etc, y sin juzgar ve inocencia en ello. Para observar la inocencia es necesario que no te quedes enganchado en la forma material que presenta el objeto de tu mirada. Tampoco en ningún juicio acerca de la historia que esa forma tiene asociada. Es necesario que intuyas que detrás de la imagen que ves está tu espíritu. ¿Puedes ahora observar inmortalidad subyacente detrás de cada forma de vida? ¿Puedes observar la infinitud, la eternidad debajo de ella?

* * * 








jueves, 1 de agosto de 2019

Importante Mensaje a la Humanidad

Internet se ha constituido en el lugar idóneo donde buscar fuera de ti mismo cosas fuera de ti mismo. 

No, no es una estupidez ni una redundancia lo que acabo de decir. No me he equivocado al escribir la frase anterior. Internet es... ¡una distracción total!, aunque con salvedades pues hay bastantes sitios apuntando hacia dentro de ti. Esa es la pretensión con mi web la cual seguramente no llegará a ser un lugar popular. Sólo hay que comprender que el dedo que apunta a la luna no es la luna. Si eres medio pilo entenderás lo que quiero decir. 

¿Pero a cuento de qué viene lo anterior? A que internet se ha convertido en el medio de difusión de una fuerte corriente de pensamiento conspiranoico que viene a decir, de manera resumida, que la Humanidad está sometida al yugo esclavizador de la élite dirigente del planeta. Aunque siempre ha sido así desde los orígenes de los tiempos, ahora es un secreto a voces. 

La trama de este guión se está desarrollando de manera tan compleja e increíble, entremezclando arqueología e historia, sociología, ciencia, religión, política, exo-política, economía, etc. que la forma de pensar de la gente está siendo afectada de manera global, pues se entretejen verdades y mentiras resultando que confunden a las personas, dividiéndolas y enfrentándolas entre sí en una especie de guerra psicológica o de control mental. 

Sin duda que nos ha tocado vivir tiempos muy interesantes. El resultado es que cada vez hay más millones de personas enganchadas a esta novela interplanetaria que proporciona entretenimiento, morbo y un medio de subsistencia a muchos viviendo de la publicidad de sus canales dedicados al tema, lo que tampoco está mal. Porque los conspiranoicos acérrimos defienden su verdad públicamente dándoles así sentido a sus vidas al sentirse llamados al papel de luchadores por la justicia y la libertad (la salvación) de la pobre y oprimida Humanidad. 

UCdM dice: 

"No puede haber salvación en el sueño tal como lo estás soñando. Pues los ídolos no pueden sino ser parte de él, para salvarte de lo que crees haber hecho y de lo que crees que hiciste para volverte un pecador y extinguir la luz interna." (T-29.IX.4.1-2)

Quizás no hayas entendido el significado de la frase anterior, pues ¿a qué ídolos se refiere? Es fundamental aclarar de qué estamos hablando.

¿Qué es un ídolo? ¿Crees saberlo? Pues los ídolos no se reconocen como tales y nunca se ven como realmente son. Ése es su único poder. Su propósito es turbio, y son a la vez temidos y venerados porque no sabes para qué son, ni para qué se concibieron. Un ídolo es una imagen de tu hermano a la que atribuyes más valor que a él. Sea cual sea la forma de los ídolos, los inventas para reemplazar a tu hermano. Y esto es lo que nunca se percibe o se reconoce. Mas así es, trátese de un cuerpo o de una cosa; de un lugar o de una situación; de una circunstancia o de un objeto que se posea o se desee; de un derecho que se exija o de uno que ya se tenga. (T-29.VIII.1)

Un símbolo es cualquier cosa a la que das más realidad que a tu hermano, todo lo que te aleja de él y de tu auténtico ser. Un símbolo puede ser, por ejemplo, cualquier creencia o ideología separándote y enfrentándote a quienes tú llamas "los otros". 


Y tu hermano es cualquier ser en el universo, sí, y con ello me refiero también a los que viven en otros mundos y a los que nos visitan y conviven con nosotros, buenos o menos buenos. Son los mismos seres que están siendo co-protagonistas, junto al ser humano, de ésta "película". ¿Que no les ves y no crees en ellos? Abre tu mente. 


Un símbolo es, en definitiva, el anti-Cristo. El ego es el anti-Cristo. El ego no es nada sino un puñado de creencias tomándose ellas mismas en serio, un imposible y por lo tanto, una locura.

¿Has entendido ya por donde voy? ¡Despierta! 

Si lo has comprendido puede que creas que estoy defendiendo una postura siempre sumisa, y que te plantees en consecuencia la siguiente pregunta: ¿entonces no debo hacer nada para defender mi verdad? ¿Significa eso que debo doblegarme a los abusos de los otros, de la élite, del gobierno o de quien sea?


No, en absoluto. Yo no he dicho eso. Haz lo que tengas que hacer pero, ¡por Dios! no te lo tomes en serio. Sólo los locos se toman su papel en serio. Tampoco quiero decir que te lo tomes a risa, no, sino que seas consciente de que vivimos un sueño, una simulación.


Por lo anterior, no existen normas fijas para actuar en el mundo pues depende de la moralidad del momento sujeta a cambios y modas pasajeras. Cada circunstancia requiere un tipo de acción diferente y específica. Sí que es importante saber que no importa lo noble que uno quiera actuar, que si esa nobleza parte de lo que es la mente errónea o egoica, sólo inducirá más dolor, más miedo y más culpa.

Una cosa que tú y la Humanidad en su conjunto debemos de comprender es que no somos víctima de nada ni de nadie. ¿Qué por qué? ¡Porque todo es un sueño pareciendo muy real!


No eres víctima del mundo que ves porque tú mismo lo inventaste. Puedes renunciar a él con la misma facilidad con la que lo construiste. Lo verás o no lo verás, tal como desees. Mientras desees verlo, lo verás; cuando ya no lo desees ver, no estará ahí para que lo puedas ver. (L-32.1.2-5)


Ves lo que deseas porque has decidido creer en ello. Te sientes víctima porque has decidido creer que te añade algo, tu identidad con el ego quien se cree tu cuerpo. Deseas sentirte un cuerpo separado porque la separación es especialismo. Tu especialismo da lugar a la comparación con la que puedes sentirte diferente, mejor o peor, pero diferente en definitiva. Pero confundirte con un cuerpo es minusvalorarte a ti mismo. 

Mientras percibas el cuerpo como lo que constituye tu realidad, te percibirás a ti mismo como un ser solitario y desposeído. Y te percibirás también como una víctima del sacrificio, y creerás que está justificado sacrificar a otros. (T-15.XI.5.1-2)


Necesitas tomar consciencia de la realidad dejando de juzgar, no dejando de actuar ni que actúen por ti si no es ese tu deseo.


La realidad no necesita tu cooperación para ser lo que es. Pero tu conciencia de ella necesita tu ayuda, ya que tener esa conciencia es algo que tú eliges. Si le prestas oídos a los dictados del ego y ves lo que él te indica ver, no podrás sino considerarte a ti mismo insignificante, vulnerable y temeroso. Experimentarás depresión, una sensación de no valer nada, así como sentimientos de inestabilidad e irrealidad. Creerás que eres la desvalida víctima de fuerzas que están más allá de tu control y que son mucho más poderosas que tú. Y creerás que el mundo que fabricaste rige tu destino. Pues tendrás fe en eso. Pero no creas que porque tengas fe en eso, ello pueda hacer que sea real. (T-21.V.2)


La realidad es que sólo puedes ser víctima de ti mismo. La lucha de la Humanidad no es contra una élite que la subyuga, sino contra la ignorancia de su propia naturaleza que se mantiene vedada por los efectos del sopor del sueño que la envuelve. 

Éste es un mundo demente y no debes subestimar la magnitud de su demencia. No hay ninguna área de tu percepción que no se haya visto afectada, y tu sueño es sagrado para ti. Por eso es por lo que Dios puso al Espíritu Santo en ti, allí donde tú pusiste el sueño. (T-14.I.2.)

¡Depierta! Tú no puedes ser una víctima.


Tú no estableciste tu valía, y ésta no necesita defensa. Nada puede atacarla ni prevalecer contra ella. No varía. Simplemente es. (T-9.VIII.11.9-5).

¡Depierta Hij@ de la Fuente! 


No busques fuera de ti mismo. Pues será en vano y llorarás cada vez que un ídolo se desmorone. (T-29.VII.1.1:2)


Te verás a ti mismo como veas a tu hermano. No puedes verlo como tu enemigo y sentirte tú mismo en paz e invulnerable. Tu función nunca ha sido ni será salvar al mundo condenando parte de él sino perdonándolo en su totalidad.


Verás tu valía a través de los ojos de tu hermano, y cada uno será liberado cuando vea a su salvador en el lugar donde antes pensó que había un agresor. Mediante esta liberación se libera el mundo. Éste es tu papel en la consecución de la paz. Pues has preguntado cuál es tu función aquí, y se te ha contestado. No intentes cambiarla ni substituirla por ninguna otra. Pues ésa fue la única función que se te dio. (T-22.VI.8.1-6)

Conclusión: Si quieres hacerle el mejor bien a la Humanidad, ¡Despierta! Y si te sientes llamado a actuar en el mundo para el bien del mundo, déjate guiar por tu mente recta. Esto último sólo se consigue desde el estado de Ser, para lo que necesitas despertar. 


A continuación dejo otras citas del curso relacionadas:

Si reaccionas como si te estuvieran persiguiendo, estarás enseñando persecución. No es ésta la lección que el Hijo de Dios debe enseñar si es que ha de alcanzar su propia salvación. Enseña más bien tu perfecta inmunidad, que es la verdad acerca de ti, y date cuenta de que no puede ser atacada. No trates de protegerla, pues, de lo contrario, creerás que es susceptible de ser atacada. No se te pide ser crucificado, lo cual fue parte de lo que yo aporté como maestro. Se te pide únicamente que sigas mi ejemplo cuando te asalten tentaciones mucho menos extremas de percibir falsamente, y que no las aceptes como falsas justificaciones para desatar tu ira. No puede haber justificación para lo injustificable. (T-6.I.6.2-8)

No hay miedo en el mundo que tú mismo no hayas sembrado en él. Ni ninguno que puedas seguir viendo después de pedirles a los mensajeros del amor que lo desvanezcan. (T-19.IV.A.I.15.3:4)

... quienes buscan controversia la encontrarán. Mas quienes buscan clarificación, también la encontrarán. Deben estar dispuestos, no obstante, a ignorar la controversia, reconociendo que es una defensa contra la verdad que se manifiesta en forma de maniobras dilatorias. (Clarificación de términos. Introducción.2)

Cualquier cosa en este mundo que creas que es buena o valiosa, o que vale la pena luchar por ella, te puede hacer daño y lo hará. No porque tenga el poder de hacerlo, sino únicamente porque has negado que no es más que una ilusión, y le has otorgado realidad. Y así, es real para ti y no algo que no es nada. Y al percibirse como real se le abrieron las puertas al mundo de las ilusiones enfermizas. Toda creencia en el pecado, en el poder del ataque, en herir y hacer daño, en el sacrificio y en la muerte, ha llegado a ti de esa manera. Pues nadie puede otorgarle realidad a una sola ilusión y escaparse del resto. Pues ¿quién podría elegir quedarse sólo con aquellas ilusiones que prefiere y, al mismo tiempo, encontrar la seguridad que sólo la verdad puede conferir? ¿Quién podría creer que todas las ilusiones son iguales y, al mismo tiempo, mantener que una de ellas es mejor que las demás? (T-26.VI.1)

Sufrir es poner énfasis en todo lo que el mundo ha hecho para hacerte daño. En esto puede verse claramente la versión descabellada que el mundo tiene de la salvación. Al igual que en un sueño de castigo en el que el soñador no es consciente de lo que provocó el ataque contra él, éste se ve a sí mismo atacado injustamente, y por algo que no es él. Él es la víctima de ese "algo", una cosa externa a él, por la que no tiene por qué sentirse responsable en absoluto. Él debe ser inocente porque no sabe lo que hace, sino sólo lo que le hacen a él. Su ataque contra sí mismo, no obstante, aún es evidente, pues es él quien sufre. Y no puede escapar porque ve la causa de su sufrimiento fuera de sí mismo. (T-27.VII.1)

La necesidad de liberar al mundo de la condenación en la que se halla inmerso es algo que todos los que habitan en él comparten. Sin embargo, no reconocen esta necesidad común. Pues cada uno piensa que si desempeña su papel, la condenación del mundo recaerá sobre él. Y esto es lo que percibe debe ser su papel en la liberación del mundo. La venganza tiene que tener un blanco. De lo contrario, el cuchillo del vengador se encontraría en sus propias manos, apuntando hacia sí mismo. Pues para poder ser la víctima de un ataque que él no eligió, tiene que ver el arma en las manos de otro. Y así, sufre por razón de las heridas que le infligió un cuchillo que él no estaba empuñando. (T-27.VII.4.2:9)

Acepta el sueño que Él te dio en lugar del tuyo. No es difícil cambiar un sueño una vez que se ha identificado al soñador. Descansa en el Espíritu Santo, y permite que Sus dulces sueños reemplacen a los que soñaste aterrorizado, temiéndole a la muerte. El Espíritu Santo te brinda sueños de perdón, en los que la elección no es entre quién es el asesino y quién la víctima. Los sueños que Él te ofrece no son de asesinatos ni de muerte. El sueño de culpabilidad está desapareciendo de tu vista, aunque tus ojos están cerrados. Una sonrisa ha venido a iluminar tu rostro durmiente. Duermes apaciblemente ahora, pues éstos son sueños felices. (T-27.VII.14)

No soy víctima del mundo que veo. ¿Cómo puedo ser la víctima de un mundo que podría quedar completamente des-hecho si así lo eligiese? Mis cadenas están sueltas. Puedo desprenderme de ellas sólo con desearlo. La puerta de la prisión está abierta. Puedo marcharme en cualquier momento sólo con echar a andar. Nada me retiene en este mundo. Sólo mi deseo de permanecer aquí me mantiene prisionero. Quiero renunciar a mis desquiciados deseos y caminar por fin hacia la luz del sol. (L-31.1)


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miércoles, 27 de marzo de 2019

Lección 350 de Un Curso de Milagros

Los milagros son un reflejo del eterno Amor de Dios. Ofrecerlos es recordarlo a Él, y mediante Su recuerdo, salvar al mundo

1. Lo que perdonamos se vuelve parte de nosotros, tal como nos percibimos a nosotros mismos. Tal como tú creaste a Tu Hijo, él encierra dentro de sí todas las cosas. El que yo Te pueda recordar depende de que lo perdone a él. Lo que él es no se ve afectado por sus pensamientos. Pero lo que contempla es el resultado directo de ellos. Así pues, Padre mío, quiero ampararme en Ti. Sólo Tu recuerdo me liberará. Y sólo perdonando puedo aprender a dejar que Tu recuerdo vuelva a mí, y a ofrecérselo al mundo con agradecimiento.
2. Y a medida que hagamos acopio de Sus milagros, estaremos en verdad agradecidos. Pues conforme lo recordemos, Su Hijo nos será restituido en la realidad del Amor.
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Reflexión: El recuerdo de Dios te libera porque te hace recordar a su vez tu condición de Hijo de Dios. Cuanto más lo recuerdas a Él, más recuerdas quien eres tú. La manera de recordar a Dios, y de paso quien verdaderamente eres, es ofreciendo milagros, pues los milagros ponen de manifiesto el amor que eres; es tu verdadero yo en acción. 

Amar es perdonar y al perdonar contribuyes a salvar al mundo. Al perdonar recuerdas la verdad, acabas con la ilusión de separación y todas las creencias que se derivan de ella, pues es lo más parecido aquí en la Tierra a experimentar el Cielo.

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viernes, 8 de febrero de 2019

Lección 319 de Un Curso de Milagros

Vine a salvar al mundo

1. He aquí un pensamiento del que se ha eliminado toda traza de arrogancia y en el que sólo queda  la verdad. Pues la arrogancia se opone a la verdad. Mas cuando la arrogancia desaparece, la verdad viene inmediatamente y llena el espacio que, al irse el ego, quedó libre de mentiras. Únicamente el ego puede estar limitado y, por consiguiente, no puede sino perseguir fines limitados y restrictivos. El ego piensa que lo que uno gana, la totalidad lo pierde. La Voluntad de Dios, sin embargo, es que yo aprenda que lo que uno gana se le concede a todos.
2. Padre, Tu Voluntad es total. Y la meta que emana de ella comparte su totalidad. ¿Qué otro objetivo podrías haberme encomendado sino la salvación del mundo? ¿Y qué otra cosa sino eso podría ser la Voluntad que mi Ser ha compartido Contigo?

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Reflexión: Hoy no voy a hacer ninguna reflexión, pero voy a contar un chiste.

Están todos los Vengadores reunidos en su cuartel general. Tú sabes quienes son, todos los héroes del Universo cinematográfico de Marvel. Como están aburridos, se ponen a presumir de lo que son capaces de hacer. El Capitán América dice: 

- Con un lanzamiento de mi escudo soy capaz de salvar a 100 personas a la vez

Iron-Man responde: 

- Eso no es nada chaval. Yo con los poderes de mi increíble traje puedo salvar a 10.000 personas de un vuelo supersónico.

Thor no se queda al margen de la conversación:

- Bah. ¡Qué me vais a contar!. Yo sin martillo y cuando quise detener el Ragnarok salvé a 100 millones.

Y dice Ant-Man, el hombre hormiga, casi de manera inaudible: 

- Pues a pesar de mi tamaño de hormiga, yo con un solo pensamiento puedo salvar el mundo.

Todos se le quedan mirando y empiezan a reírse de él. Y Ant-Man replica:

- ¡Eh, eh, que me he hecho estudiante de Un Curso de Milagros!

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domingo, 22 de julio de 2018

Lección 39 de Un Curso de Milagros

Mi santidad es mi salvación

1. Si la culpabilidad es el infierno, ¿cuál es su opuesto? 2Al igual que el texto para el que este libro de ejercicios fue escrito, las ideas que se usan en los ejercicios son muy simples, muy claras y están totalmente exentas de ambigüedad. 3No estamos interesados en proezas intelectuales ni en juegos de lógica. 4Estamos interesados únicamente en lo que es muy obvio, lo cual has pasado por alto en las nubes de complejidad en las que piensas que piensas. 
2. Si la culpabilidad es el infierno, ¿cuál es su opuesto? 2Ésta, sin duda, no es una pregunta difícil. 3La vacilación que tal vez sientas al contestarla no se debe a la ambigüedad de la pregunta. 4Pero ¿crees acaso que la culpabilidad es el infierno? 5Si lo creyeses, verías de inmediato cuán directo y simple es el texto, y no necesitarías un libro de ejercicios en absoluto. 6Nadie necesita practicar para obtener lo que ya es suyo. 
3. Hemos dicho ya que tu santidad es la salvación del mundo. 2¿Y qué hay de tu propia salvación? 3No puedes dar lo que no tienes. 4Un salvador tiene que haberse salvado. 5¿De qué otro modo, si no, podría enseñar lo que es la salvación? 6Los ejercicios de hoy van dirigidos a ti, en reconocimiento de que tu salvación es crucial para la salvación del mundo. 7A medida que apliques los ejercicios a tu mundo, el mundo entero se beneficiará. 
4. Tu santidad es la respuesta a toda pregunta que jamás se haya hecho, se esté haciendo ahora o se haga en el futuro. 2Tu santidad significa el fin de la culpabilidad y, por ende, el fin del infierno. 3Tu santidad es la salvación del mundo, así como la tuya. 4¿Cómo podrías tú -a quien le pertenece tu santidad- ser excluido de ella? 5Dios no conoce lo profano. 6¿Sería posible que Él no conociese a Su Hijo? 
5. Se te exhorta a que dediques cinco minutos completos a cada una de las cuatro sesiones de práctica más largas de hoy, y a que esas sesiones sean más frecuentes y de mayor duración. 2Si quieres exceder los requisitos mínimos, se recomienda que lleves a cabo más sesiones en vez de sesiones más largas, aunque sugerimos ambas cosas. 
6. Empieza las sesiones de práctica como de costumbre, repitiendo la idea de hoy para tus adentros. 2Luego, con los ojos cerrados, explora tu mente en busca de pensamientos que no sean amorosos en cualquiera de las formas en que puedan presentarse: desasosiego, depresión, ira, miedo, preocupación, ataque, inseguridad, etc. 3No importa en qué forma se presenten, no son amorosos, y, por lo tanto, son temibles. 4De ellos, pues, es de los que necesitas salvarte.
7. Todas las situaciones, personalidades o acontecimientos específicos que asocies con pensamientos no amorosos de cualquier clase constituyen sujetos apropiados para los ejercicios de hoy. 2Es imperativo para tu salvación que los veas de otra manera. 3 Impartirles tu bendición es lo que te salvará y lo que te dará la visión. 
8. Lentamente, sin hacer una selección consciente y sin poner un énfasis indebido en ninguno en particular, escudriña tu mente en busca de todos aquellos pensamientos que se interponen entre tu salvación y tú. 2Aplica la idea de hoy a cada uno de ellos de esta manera: 

3Mis pensamientos no amorosos acerca de _____ me mantienen en el infierno. 
4Mi santidad es mi salvación. 

9. Quizá estas sesiones de práctica te resulten más fáciles si las intercalas con varias sesiones cortas en las que simplemente repites muy despacio la idea de hoy varias veces en silencio. 2Te puede resultar útil asimismo incluir unos cuantos intervalos cortos en los que sencillamente te relajas y no pareces estar pensando en nada. 3Mantener la concentración es muy difícil al principio. 4Sin embargo, se irá haciendo cada vez más fácil a medida que tu mente se vuelva más disciplinada y menos propensa a distraerse. 

10. Entretanto, debes sentirte en libertad de introducir variedad en las sesiones de práctica en cualquier forma que te atraiga hacerlo. 2Mas no debes cambiar la idea en sí al variar el método de aplicación. 3Sea cual sea la forma en que elijas usarla, la idea debe expresarse de tal manera que su significado sea el hecho de que tu santidad es tu salvación. 4Finaliza cada sesión de práctica repitiendo una vez más la idea en su forma original y añadiendo: 

5Si la culpabilidad es el infierno, ¿cuál es su opuesto? 

11. En las aplicaciones más cortas, que deben llevarse a cabo unas tres o cuatro veces por hora o incluso más si es posible, puedes hacerte a ti mismo esa pregunta o repetir la idea de hoy, pero preferiblemente ambas cosas. 2Si te asaltan tentaciones, una variación especialmente útil de la idea es: 3Mi santidad es mi salvación de esto.

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Reflexión: Santidad es sinónimo de inocencia y de salvación, lo contrario de culpabilidad lo cual es sinónimo de condenación. Se condena a los culpables y tienen que pagar por ello, ¿no? Eso es el infierno, la penitencia. A la sociedad le encanta encontrar culpables; se mueve alrededor de ello ¿Por qué?. Porque cumple con el diseño establecido para el mundo. Una vez eres considerado culpable o te sientes como tal estás condenado a cargar con el infierno y pierdes tu libertad. Te has vuelto una pieza manipulable, un esclavo. El sistema no quiere hombres ni mujeres libres. Quiere personas con las que se pueda jugar y que cumplan los roles impuestos desde más arriba. Muchos se rebelan contra ésto pensando que es la única salida, y se vuelven reaccionarios y luchan contra el sistema, pero lo que consiguen es verse más atrapados aún en él, volviendo al mundo más duro, mas cruel, porque si el mundo es tu proyección, pelear contra tu propia proyección sin saber que lo es la vuelve más real todavía. No puedes derrotar a tu propia sombra pues terminarás extenuado de cansancio. La única manera de escapar es buscar tu santidad, la inocencia dentro de ti, ese lugar de donde parte el origen de tu proyección. Solamente en el origen puedes cambiar tu proyección. Si tu culpabilidad proyecta el infierno en el mundo, tienes que sentirte inocente para proyectar santidad por doquier. Cuando lo hagas habrás salvado al mundo porque primero te habrás salvado tú. 

El trabajo que se te propone desde UCdM no es luchar contra o por el mundo, transformarlo ni salvarlo. Tu responsabilidad comienza y termina en ti y no tienes que ir más allá. El trabajo propuesto es salvarte tú mismo encontrando y rescatando tu santidad de los oscuros calabozos de sombras conque la has envuelto. Cuando lo logres habrás salvado al mundo.

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viernes, 29 de junio de 2018

Lección 16 de Un Curso de Milagros

No tengo pensamientos neutros

1. La idea de hoy es uno de los pasos iniciales en el proceso de desvanecer la creencia de que tus pensamientos no tienen ningún efecto. 2Todo lo que ves es el resultado de tus pensamientos. 3En esto no hay excepciones. 4Los pensamientos no son ni grandes ni pequeños, ni poderosos ni débiles. 5Son simplemente verdaderos o falsos. 6Aquellos que son verdaderos crean a su semejanza. 7Aquellos que son falsos fabrican a la suya. 
2. No hay concepto más auto-contradictorio que el de "pensamientos fútiles" 2Difícilmente se puede calificar de fútil a lo que da origen a la percepción de todo un mundo. 3Cada pensamiento que tienes contribuye a la verdad o a la ilusión: o bien extiende la verdad o bien multiplica las ilusiones. 4Ciertamente puedes multiplicar lo que no es nada, pero no por ello lo estarás extendiendo. 
3. Además de reconocer que los pensamientos no son nunca fútiles, la salvación requiere que también reconozcas que cada pensamiento que tienes acarrea paz o guerra, amor o miedo. 2Un resultado neutral es imposible porque es imposible que haya pensamientos neutros. 3Hay tal tentación de descartar los pensamientos atemorizantes por considerárseles irrelevantes, triviales e inmerecedores de que uno se ocupe de ellos, que es esencial que los reconozcas a todos como igualmente destructivos, aunque también como igualmente irreales. 4Practicaremos con esta idea de muchas formas antes de que realmente la llegues a entender. 
4. Al aplicar la idea de hoy, escudriña tu mente con los ojos cerrados durante un minuto más o menos, esforzándote al máximo por no pasar por alto ningún pensamiento "insignificante" que tienda a eludir tu búsqueda. 2Esto te resultará bastante difícil hasta que te acostumbres a ello. 3Descubrirás que todavía te resulta difícil no hacer distinciones artificiales. 4Cualquier pensamiento que se te ocurra, independientemente de las cualidades que le asignes, es un sujeto adecuado para aplicarle la idea de hoy. 
5. Durante las sesiones de práctica, repite primero la idea para tus adentros, y luego, a medida que cada pensamiento cruce tu mente, manténlo en tu conciencia mientras te dices a ti mismo: 
     
     2Este pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro. 
     3Ese pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro. 

4Como de costumbre, usa la idea de hoy cada vez que notes algún pensamiento en particular que te produzca desasosiego. 5Sugerimos a este fin la siguiente variación de la idea: 
      6Este pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro porque no tengo pensamientos neutros. 

Se recomiendan cuatro o cinco sesiones de práctica en caso de que te resulten relativamente fáciles. 'De experimentar tensión, tres serán suficientes. 3La duración del ejercicio debe reducirse asimismo si experimentas cualquier sensación de incomodidad. 
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Reflexión: Todo lo que ves es efecto de tus pensamientos, y cada pensamiento que tienes, o bien contribuye aún más a la ilusión o bien a la verdad. Eso es lo que significa que no existen pensamientos neutros. En términos más bíblicos tendría su equivalente en el dicho “El que no está conmigo está contra mí”.

Los pensamientos son simplemente verdaderos o falsos. No existen pensamientos que sean las dos cosas a la vez. Todos los pensamientos, sean de un tipo o de otro, generan resultados a su imagen y semejanza. Los pensamientos que son verdad crean realidad y los que son falsos fabrican ilusiones. El curso utiliza la terminología "crear" y "fabricar" para diferenciar el producto de los pensamientos reales de los falsos. Así que cada pensamiento que tienes o bien te acerca a la verdad o bien te hunde aún más en la ilusión. Lo que pretendemos es diferenciar unos de los otros pues la “salvación” depende de ello. Llegados a este punto quizás te plantees dos preguntas fundamentales:
    1. ¿Cómo distingo un pensamiento irreal o falso de uno verdadero?
    2. ¿Qué se entiende por “salvación del mundo”?
Una respuesta simple a la primera pregunta es que los pensamientos verdaderos acarrean paz y los falsos miedo, conflicto, culpa, dolor, duda...

La respuesta a la segunda pregunta es que la salvación del mundo no tiene nada que ver con eliminar determinadas amenazas potenciales que destruirían el planeta. Ese tipo de salvación hace hincapié en la conservación de las formas, la cultura, la sociedad, el orden y la vida en general tal como la conocemos, donde lo normal es vivir bajo constante miedo, culpa, preocupación, dolor, esfuerzo y un estado de conflicto continuado que es más un sinvivir. Nadie nos dirá que el mundo que se pretende salvar es en sí una alucinación enfermiza que se auto-protege de ser diferente inventando amenazas afuera para que no te des cuenta de que todo es una proyección de tu mente. La verdadera salvación tiene que ver con el des-hacimiento de toda la ilusión y parafernalia del mundo, de creer en su realidad, mediante el cambio de mentalidad que pregona el curso basada en el perdón y el milagro. Este tipo de salvación es paradójicamente vista como una amenaza por el mundo (y en realidad lo es porque lo deshace), y los que perseguimos dicha forma de pensar somos vistos normalmente como gente rara, peligrosa, de poco fiar, sectarios, locos, solitarios, etc, y raramente como cuerdos, esclarecidos o iluminados. 

Por hoy es mucho más que suficiente.


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viernes, 18 de mayo de 2018

Lección 187 de Un Curso de Milagros

Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo

1. Nadie puede dar lo que no tiene. De hecho, dar es la prueba de que se tiene. Hemos hecho mención de esto anteriormente. Mas no es eso lo que hace que sea difícil de creer. Nadie duda de que primero se debe poseer lo que se quiere dar. Es en la segunda parte de la afirmación donde el mundo y la percepción verdadera difieren. Si has tenido y has dado, el mundo afirma que has perdido lo que poseías. La verdad mantiene que dar incrementa lo que posees.
2. ¿Cómo va a ser posible esto? Pues es seguro que si das una cosa finita tus ojos físicos dejarán de percibirla como tuya. No obstante, hemos aprendido que las cosas sólo representan los pensamientos que dan lugar a ellas. Y no careces de pruebas de que cuando compartes tus ideas, las refuerzas en tu propia mente. Tal vez la forma en que el pensamiento parece manifestarse cambie al darse. No obstante, éste tiene que retornar al que lo da. Y la forma que adopte no puede ser menos aceptable. Tiene que ser más.
3. Las ideas tienen primero que pertenecerte antes de que las puedas dar. Y si has de salvar al mundo, tienes que primero aceptar la salvación para ti mismo. Mas no creerás que ésta se ha consumado en ti hasta que no veas los milagros que les brinda a todos aquellos a quienes contemples. Con esto, la idea de dar se clarifica y cobra significado. Ahora puedes percibir que al dar, tu caudal aumenta.
4. Protege todas las cosas que valoras dándolas, y así te asegurarás de no perderlas nunca. Y con ello queda demostrado que lo que no creías tener te pertenece. Mas no le atribuyas valor a su forma. Pues ésta cambiará, y con el tiempo no será reconocible por mucho que trates de conservarla. Ninguna forma perdura. El pensamiento tras la forma de todo es lo que es inmutable.
5. Da gustosamente, pues con ello sólo puedes beneficiarte. El pensamiento sigue vivo y su fuerza aumenta a medida que se refuerza al darse. Los pensamientos se extienden al compartirse, pues no se pueden perder. No hay un dador y un receptor en el sentido en el que el mundo los concibe. Hay un dador que conserva lo que da, y otro que también habrá de dar. Y ambos ganarán en este intercambio, pues cada uno de ellos dispondrá del pensamiento en la forma que le resulte más útil. Lo que aparentemente pierde es siempre algo que valorará menos que aquello que con toda seguridad le será devuelto.
6. Nunca olvides que sólo te das a ti mismo. El que entiende el significado de dar, no puede por menos que reírse, de la idea del sacrificio. Tampoco puede dejar de reconocer las múltiples formas en que se puede manifestar el sacrificio. Se ríe asimismo del dolor y de la pérdida, de la enfermedad y de la aflicción, de la pobreza, del hambre y de la muerte. Reconoce que el sacrificio sigue siendo la única idea que yace tras todo esto, y con su dulce risa todo ello sana.
7. Una vez que una ilusión se reconoce como tal, desaparece. Niégate a aceptar el sufrimiento, y eliminarás el pensamiento de sufrimiento. Cuando eliges ver todo sufrimiento como lo que es, tu bendición desciende sobre todo aquel que sufre. El pensamiento de sacrificio da lugar a todas las formas que el sufrimiento aparenta adoptar. Mas el sacrificio es una idea tan demente que la cordura la descarta de inmediato.
8. Jamás creas que puedes hacer sacrificio alguno. No hay cabida para el sacrificio en lo que tiene valor. Si surge tal pensamiento, su sola presencia demuestra que se ha cometido un error, el cual es necesario corregir. Tu bendición lo corregirá. Habiéndosete dado a ti primero, ahora es tuya para que tú a tu vez la des. Ninguna forma de sacrificio o de sufrimiento puede prevalecer por mucho tiempo ante la faz de uno que se ha perdonado y bendecido a sí mismo.
9. Las azucenas que te ofrece tu hermano se depositan ante tu altar, junto con las que tú le ofreces a él. ¿Quién podría tener miedo de contemplar una santidad tan hermosa? La gran ilusión del temor a Dios queda reducida a la nada ante la pureza que aquí has de contemplar. No tengas miedo de mirar. La bendición que has de contemplar eliminará todo pensamiento de forma, y en su lugar dejará allí para siempre el regalo perfecto, el cual aumentará eternamente, será por siempre tuyo y será por siempre dado.
10. Ahora somos uno en pensamiento, pues el miedo ha desaparecido. Y aquí, ante el altar a un solo Dios, a un solo Padre, a un solo Creador y a un solo Pensamiento, nos alzamos juntos como el único Hijo de Dios. No estamos separados de Aquel que es nuestra Fuente ni distanciados de los hermanos que forman parte de nuestro único Ser, Cuya inocencia nos ha unido a todos cual uno solo, sino que nos alzamos en gloriosa bendición y damos tal como hemos recibido. Tenemos el Nombre de Dios en nuestros labios. Y cuando miramos en nuestro interior, vemos brillar la pureza del Cielo en nuestro reflejo del Amor de nuestro Padre.
11. Ahora somos bendecidos y ahora bendecimos al mundo. Queremos extender lo que hemos contemplado porque queremos verlo en todas partes. Queremos verlo refulgir con la gracia de Dios en todos nuestros hermanos. No queremos que se le niegue a nada de lo que vemos. Y para cerciorarnos de que esta santa visión es nuestra, se la ofrecemos a todo lo que vemos. Pues allí donde la veamos, nos será devuelta en forma de azucenas que podremos depositar sobre nuestro altar, convirtiéndolo así en un hogar para la Inocencia Misma, la cual mora en nosotros y nos ofrece Su Santidad para que sea nuestra.

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Reflexión: Seguimos hablando del tema de la salvación pero recuperando algunas de las ideas vistas en lecciones anteriores, como la 108 que dice que "Dar y Recibir son en verdad lo mismo", lo cual viene a significar que para dar algo, primero tienes que tenerlo. Conforme a lo anterior, para bendecir al mundo primero tienes que bendecirte a ti mismo. Esa es la idea básica de la salvación también. No puedes salvar al mundo mientras tú te condenas porque el mundo está en ti, es tu proyección. Esto también lo hemos hablado refiriéndonos a que causa y efecto son lo mismo y de efecto simultáneo (no es que primero sea la causa y luego el efecto, no; son las dos cosas a la vez). Y por la misma regla anterior, nadie se puede salvar solo. Ahora quizás encuentres sentido, si has leído mi lección anterior, al por qué Jesús, pudiendo bajar de la cruz, no lo hizo. Tú no puedes salvarte y que el mundo se condene desde el punto de vista de la verdad absoluta, pero no ocurre lo mismo desde el punto de vista del ego y de la ilusión. El ego creerá salvarse él solo desentendiéndose del resto.

Aquí llega ahora un punto importante en esta lección. Dice: 

“Mas no creerás que ésta se ha consumado en ti (la salvación) hasta que no veas los milagros que les brinda a todos aquellos a quienes contemples.” 

Esto viene a confirmar lo que hemos hablado cerca de que causa y efecto son lo mismo, pues es viendo tu propia proyección que te darás cuenta si la salvación ha funcionado en ti. Pongamos por caso que estás de malas con alguna persona y que practicas (o tratas de practicar) el perdón de UCdM pero vuestra relación sigue yendo mal. Esto querrá decir que aún hay culpa por sanar. Un día de pronto la situación cambia, pasa algo inesperado, y te empiezas a llevar maravillosamente bien con esa misma persona, lo que indicará que has sanado la culpa, al menos en lo que te afectaba de esa relación. Entonces es cuando te convences de que tu perdón a funcionado pero no antes. El que parezca que transcurre tiempo entre que perdonas y ves un milagro no es más que el mecanismo como funciona la ilusión que lo hace de manera lineal para poder manifestarse, pero si hay que hacer caso a lo que dice Jesús, todo ocurre simultáneamente; así que no vale de nada inquietarse si practicas el perdón y ves que no parece funcionar. Un buen consejo es desapegarse de los resultados porque inhiben la acción de dar (Acerca de la preocupación y la duda por los resultados de practicar el perdón, recomiendo leer el apartado 7. ¿Debe repetirse la curación? en el Manual para el Maestro); o quizás, y esto es otra cosa importante, el milagro ha sucedido ya, pero tu esperas que se manifieste de una determinada forma que no espera. Ya hemos dicho que la forma es cambiante e irrelevante en la ilusión y que no tiene ninguna importancia. Así que es posible que no te hayas dado cuenta de su efecto y eso te lleve a empezar a dudar de su funcionamiento. Dice la lección de hoy: 

“Mas no le atribuyas valor a su forma. Pues ésta cambiará, y con el tiempo no será reconocible por mucho que trates de conservarla. Ninguna forma perdura. El pensamiento tras la forma de todo es lo que es inmutable.” 

Tu perdón es inmutable pero el milagro puede adoptar cualquier aspecto irreconocible. Tienes que confiar ciegamente (nunca mejor dicho). Llegamos ahora a otro punto interesante:

“Nunca olvides que sólo te das a ti mismo. El que entiende el significado de dar, no puede por menos que reírse de la idea del sacrificio...”

No estamos hablando de dar cosas físicas sino efectuar acciones, en concreto el perdón. El sacrificio solo se produce cuando está en juego la forma. Digamos, p.e., que accedes a hacer la guardia de un compañero de trabajo a regañadientes, o das de mala gana una cantidad de dinero a un familiar que lo necesita, o dejas tu precioso vehículo con mucho esfuerzo a un amigo quien te lo pide prestado... En todos estos casos accedes con sacrificio porque, si no lo haces, sientes culpa. Lo realmente valioso no exige sacrificio y por lo tanto no debes sentirlo como tal. Salvar el mundo no supone ningún sacrificio, por eso no tiene sentido que la gente se apegue a la cruz, al dolor, a relaciones tóxicas que les hacen daño, pensando que por todo ese sufrimiento que están soportando Dios les va a premiar finalmente con el cielo. ¡Es absurdo! Estas son ideas descabelladas de ego para retro-alimentarse.

Dice la lección de hoy que bendices al mundo porque te bendices tú, pero, ¿cómo se bendice uno? Podrías decirte “me bendigo a mi mismo”, o podrías persignarte o irte una mañana a la plaza de San Pedro del Vaticano a que el mismo Papa te bendiga antes de tú empezar a bendecir a otros, pero eso no te servirá de nada. Dice un refrán que “Obras son amores y no buenas razones”. Lo que quiero decir es que uno se bendice por las obras que hace y no por la charlatanería ni por la práctica de rituales, juegos de manos o prestidigitación, a no ser que haya un cambio de pensamiento profundo y poderoso detrás de todo ésto. El pensamiento del que estamos hablando es la negación del sufrimiento. ¡Uf! Eso significa que no debes ver primero motivo de sufrimiento en ti, pero me levanto todos los días dándome lástima, arrastrando los pies, con malestar, preocupado, iracundo, desganado, triste y depresivo... ¿Te suena? Habrá que arreglar eso ¡sin sacrificarse!. ¿Qué tal dando gracias por todo con más frecuencia, perdonándose uno repetidamente por ese grado de locura que uno porta encima, por los propios errores, quitándose uno importancia y riéndose uno más de sí mismo? El camino de la espiritualidad no es fácil.

“Cuando eliges ver todo sufrimiento como lo que es (un sinsentido), tu bendición desciende sobre todo aquel que sufre.”

Un poco más abajo, en la lección, vengo a leer con otras palabras lo que ya decía anteriormente:

“Jamás creas que puedes hacer sacrificio alguno. No hay cabida para el sacrificio en lo que tiene valor. Si surge tal pensamiento, su sola presencia demuestra que se ha cometido un error, el cual es necesario corregir. Tu bendición lo corregirá.”

Donde antes veías sufrimiento y miedo y desdicha y sacrificio y dolor..., miras ahora con compasión. No confundas mirar con compasión con mirar con lástima, ¡no! De esa manera estarías haciendo real lo que ves. A mirar con compasión me refiero a mirar sin ver todo eso que causa sufrimiento, miedo, desdicha, dolor... Me refiero a mirar, más allá de cualquier forma, la inocencia y santidad de tu hermano, con aprecio y comprensión, con amor, mirar con los ojos del Cristo. Cuando lo haces así estás reconociendo esa misma inocencia y santidad en ti, porque no hay nadie más. Bendices así a tu hermano porque te bendices a ti mismo.

Y ahora para acabar, un chiste viejo sobre el sufrimiento:

Va un labriego por la carretera sentado en lo alto de su carreta tirada por un mulo viejo, y junto a él, una cabra y una jaula con varias gallinas. En esto que llega a una curva sin visibilidad y cuando la empieza a tomar llega un tipo subido en un mercedes a toda velocidad y enviste a la carreta en un golpe descomunal. El conductor se baja rápidamente y comprueba daños. Su auto está intacto pero la carreta está hecha trizas. Se asoma a la cuneta y ve a las pobres gallinas todas sufriendo así que en un acto de humanidad (o animalidad) exclama:

- Pobres gallinitas. No vais a sufrir más.

Y a continuación se vuelve al coche, abre el maletero, coge una escopeta, se vuelve para donde las gallinas y les pega un tiro. Sigue buscando y encuentra la cabra malherida y dice:

- Pobre cabra. No vas a sufrir más.

Y le pega un tiro. Más allá ve el mulo resoplando de dolor y patas arriba, y el hombre le dice:

- Tranquilo. Pobre mulo. No vas a sufrir más.

Y le pega otro tiro. Por último advierte que el labriego está en lo alto de un árbol contemplando aterrorizado toda la escena, destrozado y desangrándose vivo, y  éste le dice con voz temblorosa al hombre de la escopeta:

- Ooooye tú, nono te lo vas a creer, pepepero estoy de puputa madre, ¡no me duele náaa! 

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El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...