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miércoles, 19 de septiembre de 2018

Lección 233 de Un Curso de Milagros

Hoy le doy mi vida a Dios para que Él la guíe

1. Padre, hoy te entrego todos mis pensamientos. No quiero quedarme con ninguno de ellos. En su lugar, dame los Tuyos. Te entrego asimismo todos mis actos, de manera que pueda hacer Tu Voluntad en lugar de ir en pos de metas inalcanzables y perder el tiempo en vanas imaginaciones. Hoy vengo a Ti. Me haré a un lado y simplemente Te seguiré. Sé Tú el Guía hoy, y yo el seguidor que no duda de la sabiduría de lo Infinito, ni del Amor cuya ternura no puedo comprender, pero que es, sin embargo, el perfecto regalo que Tú me haces.
2. Hoy nos dirige un solo Guía. Y mientras caminamos juntos le entregamos este día sin reserva alguna. Éste es Su día. Y por eso es un día de incontables dones y de infinitas mercedes para nosotros.
* * *
Reflexión: Lo que tu llamas "tu vida" es en realidad un sueño (tu sueño), y solamente en el sueño precisas un guía para despertar de él. Tus pensamientos son creadores de ilusión y autores de tu sueño, así que, qué mejor que entregarlos a ese guía, así como los actos consecuentes los cuales no sabes realmente qué significan ni para lo que son. 

Cuando despiertas por la mañana recordando un sueño, ese sueño no significa nada; es un desahogo emocional. Tus pensamientos a este nivel, que tu llamas vigilia, tampoco significan nada y son la causa de tus sentimientos de vacío, extravío, insatisfacción, descontento, etc. así que tratamos de desprendernos de ellos para sustituirlos por los pensamientos que son de Dios. Es usando los pensamientos de Dios que uno termina recordando a Dios. 

Pero tú ahora puedes preguntar "¿y cuáles son esos pensamientos?". Los pensamientos de Dios no se parecen en nada a los pensamientos corrientes. Los pensamientos de Dios son de la misma naturaleza que Dios. Nosotros (lo que en verdad somos, nuestro ser) somos los pensamientos de Dios. Entregar la vida a Dios es entregarte a tu ser y que todos tus actos sean guiados por él, no por tus pensamientos corrientes y sus emociones. Eso mismo significa "hacerse a un lado", dejar tu personalidad atrás y ubicarte en tu ser, el cual es el pensamiento de Dios. 

Así que entregar la vida a Dios para que Él la guíe significa vivir desde el ser aceptando lo que toque vivir, haciendo lo que haya que hacer en cada momento con confianza, sin dudas, sin preocuparse, sin defenderse, sin planear, sin quejarse, sin tratar de controlar o manipular lo que es, sin miedo.

* * * 

viernes, 27 de julio de 2018

Lección 45 de Un Curso de Milagros

Dios es la Mente con la que pienso 

1. La idea de hoy es la llave que te dará acceso a tus pensamientos reales, 2 los cuales no tienen nada que ver con lo que piensas que piensas, de la misma manera en que nada de lo que piensas que ves guarda relación alguna con la visión. 3No existe ninguna relación entre lo que es real y lo que tú piensas que es real. 4Ni uno solo de los que según tú son tus pensamientos reales se parece en modo alguno a tus pensamientos reales. 5Nada de lo que piensas que ves guarda semejanza alguna con lo que la visión te mostrará. 
2. Piensas con la Mente de Dios. 2Por lo tanto, compartes tus pensamientos con Él, de la misma forma en que Él comparte los Suyos contigo. 3Son los mismos pensamientos porque los piensa la misma Mente. 4Compartir es hacer de manera semejante o hacer lo mismo. 5Los pensamientos que piensas con la Mente de Dios no abandonan tu mente porque los pensamientos no abandonan su fuente. 6Por consiguiente, tus pensamientos están en la Mente de Dios, al igual que tú. 7Están en tu mente también, donde Él está. 8Tal como tú eres parte de Su Mente, así también tus pensamientos son parte de Su Mente. 
3. ¿Dónde están, pues, tus pensamientos reales? 2Hoy intentaremos llegar a ellos. 3Tendremos que buscarlos en tu mente porque ahí es donde se encuentran. 4Aún tienen que estar ahí, ya que no pueden haber abandonado su fuente. 5Lo que la Mente de Dios ha pensado es eterno, al ser parte de la creación. 
4. Nuestras tres sesiones de práctica de hoy, de cinco minutos cada una, seguirán el mismo modelo general que usamos al aplicar la idea de ayer. 2 Intentaremos abandonar lo irreal y buscar lo real. 3Negaremos el mundo en favor de la verdad. 4No permitiremos que los pensamientos del mundo nos detengan. 5No dejaremos que las creencias del mundo nos digan que lo que Dios quiere que hagamos es imposible. 6En lugar de ello, trataremos de reconocer que sólo aquello que Dios quiere que hagamos es posible. 
5. Trataremos asimismo de comprender que sólo lo que Dios quiere que hagamos es lo que nosotros queremos hacer. 2Y también trataremos de recordar que no podemos fracasar al hacer lo que Él quiere que hagamos. 3Tenemos hoy todas las razones del mundo para sentirnos seguros de que vamos a triunfar, 4pues ésa es la Voluntad de Dios. 
6. Comienza los ejercicios de hoy repitiendo la idea para tus adentros, al mismo tiempo que cierras los ojos. 2Luego dedica unos cuantos minutos a pensar en ideas afines que procedan de ti, mientras mantienes la idea presente en tu mente. 3Una vez que hayas añadido cuatro o cinco de tus pensamientos a la idea, repite ésta otra vez mientras te dices a ti mismo suavemente: 

4Mis pensamientos reales están en mi mente. 
5Me gustaría encontrarlos. 

6Trata luego de ir más allá de todos los pensamientos irreales que cubren la verdad en tu mente y de llegar a lo eterno. 
7. Debajo de todos los pensamientos insensatos e ideas descabelladas con las que has abarrotado tu mente, se encuentran los pensamientos que pensaste con Dios en el principio. 2Están ahí en tu mente, ahora mismo, completamente inalterados. 3Siempre estarán en tu mente, tal como siempre lo han estado. 4Todo lo que has pensado desde entonces cambiará, pero los cimientos sobre los que eso descansa son absolutamente inmutables. 
8. Hacia esos cimientos es adonde los ejercicios de hoy apuntan. 2Ahí es donde tu mente está unida a la Mente de Dios. 3Ahí es donde tus pensamientos son uno con los Suyos. 4Para este tipo de práctica sólo se necesita una cosa: que tu actitud hacia ella sea la misma que tendrías ante un altar consagrado en el Cielo a Dios el Padre y a Dios el Hijo. 5Pues tal es el lugar al que estás intentando llegar. 6Probablemente no puedes darte cuenta todavía de cuán alto estás intentando elevarte. 7Sin embargo, aun con el poco entendimiento que has adquirido hasta la fecha, deberías ser capaz de recordarte a ti mismo que esto no es un juego fútil, sino un ejercicio de santidad y un intento de alcanzar el Reino de los Cielos. 
9. En las sesiones de práctica cortas de hoy, trata de recordar cuán importante es para ti comprender la santidad de la mente que piensa con Dios. 2Mientras repites la idea a lo largo del día, dedica uno o dos minutos a apreciar la santidad de tu mente. 3Deja a un lado, aunque sea brevemente, todos los pensamientos que son indignos de Aquel de Quien eres anfitrión. 4Y dale gracias por los pensamientos que Él está pensando contigo.
* * * 
Reflexión: He adjuntado abajo un esquema que te ayudará a situarte dentro de todas las ideas que se dan en la lección de hoy. 

El mundo irreal viene marcado por el fondo de color amarillo en el que vives dormido y esclavo de tus creencias, ideas absurdas, tu ego y tu personalidad. 

La zona verde es el mundo real y es el puente de transición hacia el Cielo en el que vives en estado mental despierto. 

Una vez que hayas experimentado el estado mental despierto, ambas zonas amarilla y verde, parecerán alternarse en tu experiencia, y la experiencia de estado mental despierto se irá incrementando poco a poco y quitando espacio al estado mental dormido. Empiezas a desarrollar tu libertad.

El estado mental despierto es el que compartes con el E.S. y tu mente empieza a sanar. 

La zona azul es el cielo y no se toca con el mundo, es imposible, sin embargo tiene en común los pensamientos de Dios con el mundo real. 

La única parte de tu mente que es natural y por tanto verdadera es la que compartes con Dios que es también la que comparte con el E.S. en el mundo real. 

MUNDO

CIELO
Estado mental de sueño o dormido
Estado mental despierto
Estado mental iluminado
Mundo irreal o imaginario. Mundo que piensas que ves
(mente errada)
Mundo real (mente recta o E.S.)






Conocimiento o
Pensamiento de Dios
Percepción errónea
Percepción verdadera
Pensamientos que no piensas con Dios
Pensamientos dementes
Pensamientos que piensas que piensas
Pensamientos e ideas ilusorias (creencias)
Pensamientos “buenos” y “malos”
Pensamientos que
“no significan nada”
Pensamientos de Dios 
Pensamientos reales
Paz, salvación, sanación y milagro
Visión física (ojos del cuerpo)
Visión, Visión espiritual, Visión de Cristo
Proyecciones de culpa, miedo
Perdón, Amor, sueño feliz


* * *   

jueves, 21 de junio de 2018

Lección 5 de Un Curso de Milagros

Nunca estoy disgustado por la razón que creo

1. Esta idea, al igual que la anterior, puede aplicarse a cualquier persona, situación o acontecimiento que creas que te está causando dolor. Aplícala específicamente a lo que, según tú, es la causa de tu disgusto, y usa, para describir el sentimiento, el término que te parezca más preciso. El disgusto puede manifestarse en forma de miedo, preocupación, depresión, ansiedad, ira, odio, celos o un sinnúmero de otras formas, y cada una de ellas se percibirá como algo diferente. Mas no es cierto que sean diferentes. Sin embargo, hasta que aprendas que la forma no importa, cada una de ellas constituirá materia apropiada para los ejercicios de hoy. Aplicar la misma idea a cada una de ellas por separado es el primer paso que te lleva a reconocer finalmente que todas ellas son lo mismo.
2. Al aplicar la idea de hoy a lo que percibas como la causa específica de cualquier forma de disgusto, usa el nombre del disgusto de que se trate, así como la causa que le atribuyes. Por ejemplo: No estoy enfadado con ________ por la razón que creo. No tengo miedo de _______ por la razón que creo.
3. Pero una vez más, esto no debe substituir a las sesiones de práctica en las que primero examinas tu mente en busca de lo que crees son las "causas" del disgusto, y las formas de disgusto que, según tú, resultan de ellas.
4. En estos ejercicios, incluso más que en los anteriores, es posible que te resulte más difícil ser imparcial y evitar concederles más importancia a unos temas que a otros. Tal vez te resulte útil encabezar los ejercicios con la siguiente afirmación: No hay disgustos pequeños. Todos perturban mi paz mental por igual.
5. Luego busca en tu mente cualquier cosa que te esté afligiendo, independientemente de si te está afligiendo poco o mucho.
6. Es posible también que te sientas menos dispuesto a aplicar la idea de hoy a algunas de las causas de los disgustos que percibes que a otras. De ocurrir eso, piensa en primer lugar en lo siguiente: No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las demás. Para los efectos de estos ejercicios, pues, las consideraré a todas como si fuesen iguales.
7. Escudriña luego tu mente durante un minuto más o menos y trata de identificar las diferentes formas de disgustos que te estén perturbando, haciendo caso omiso de la relativa importancia que tal vez les atribuyas. Aplica la idea de hoy a cada una de ellas, usando el nombre de la causa del disgusto tal como la percibas, y el del sentimiento tal como lo experimentes. Los siguientes son ejemplos adicionales: No estoy preocupado acerca de _____ por la razón que creo. No estoy deprimido acerca de ______ por la razón que creo. Tres o cuatro veces al día será suficiente.
* * * 
Reflexión: En el mundo, los pensamientos que piensas que piensas y los sentimientos asociados son todos ilusorios, ajenos a Dios; no importa la forma que tomen, la causa que creas que tienen o la intensidad de los sentimientos que te generen. "Los sueños, sueños son" decía sabiamente el escritor teatral del Siglo de Oro español Pedro Calderón de la Barca en su obra "La vida es sueño". Estamos tratando de identificar esos pensamientos todos por igual para que no nos afecten porque es la creencia en ellos la que nos mantiene esclavos del mundo. Así, no hay ninguna diferencia entre un gran enfado y una pequeña molestia como respuesta a algo, pues en ambos casos subyace una creencia que está dando fe en la ilusión, en lo que es falso, y mientras creamos en algo falso nos mantendremos dormidos. Es no dejándose afectar que podemos escapar de esos pensamientos en favor de los pensamientos que son diferentes, los pensamientos de Dios, los cuales nos liberan y conducen de salida hacia al despertar, la iluminación. 

Así que, cuando uno está disgustado no es en realidad por lo que ha sucedido, es por la interpretación que hace de ello. La prueba de que es así es que mientras no sabes que ha ocurrido, no sientes nada acerca de ello. Luego, cuando te enteras, le das más o menos importancia o le pones más o menos carga emocional. Quiero decir que no es eso lo que te disgusta sino tu interpretación personal en función de tu estado de ánimo o del papel que crees estás realizando en el contexto del suceso. 

Lo que pretende el ejercicio de hoy es que te des cuenta de que no eres Tú sino el personaje identificado con su cuerpo realizando un papel en el teatro del mundo el que se disgusta. El Tú "Observador" de la obra de teatro no se ve afectado porque mira la escena tomando distancia, sin emitir ningún juicio, ajeno emocionalmente a lo que ocurre, ya que es consciente de Sí Mismo y de que nada en el mundo puede afectarlo, aumentarlo o disminuirlo, pues es Ser inalterable. Identificado con tu Ser puedes sentirte completamente en paz en cualquier situación y circunstancia.

* * * 

miércoles, 20 de junio de 2018

Lección 4 de Un Curso de Milagros

Estos pensamientos no significan nada. Son como las cosas que veo en esta habitación [en esta calle, desde esta ventana, en este lugar]

1. Estos ejercicios, a diferencia de los anteriores, no comienzan con la idea de hoy. 2Da comienzo a estas sesiones de práctica observando los pensamientos que crucen tu mente durante un minuto más o menos. 3Luego aplícales la idea. 4Si ya eres consciente de pensamientos que no te hacen feliz, úsalos como sujetos para la idea. 5No selecciones, no obstante, sólo los pensamientos que a tu parecer son "malos”. 6Si te acostumbras a observar tus pensamientos, descubrirás que éstos representan una mezcla tal, que, en cierto sentido, a ninguno de ellos puede calificársele de "bueno" o de "malo". 7Por eso es por lo que no significan nada.

2. Al seleccionar los sujetos para la aplicación de la idea de hoy, se requiere la acostumbrada especificidad. 2No temas usar pensamientos "buenos" ni "malos". 3Ninguno de ellos constituye tus pensamientos reales, los cuales se encuentran ocultos tras ellos. 4Los "buenos" no son sino sombras de lo que está más allá, y las sombras dificultan la visión. 5 Los "malos" son obstáculos para la visión, y, por lo tanto, te impiden ver. 6No te interesan ni unos ni otros. 
3. Éste es un ejercicio importante, y se repetirá de vez en cuando de forma ligeramente distinta. 2Nuestra meta es entrenarte en los primeros pasos hacia el objetivo de poder separar lo que no tiene significado de lo que sí lo tiene. 3Representa el primer esfuerzo en el objetivo a largo plazo de aprender a ver que lo que carece de significado se encuentra fuera de ti, y lo significativo dentro. 4Es también el comienzo del entrenamiento que le permitirá a tu mente distinguir entre lo que es lo mismo y lo que es diferente. 
4. Al usar tus pensamientos como sujetos para la aplicación de la idea de hoy, identifica cada uno de ellos por la figura o acontecimiento central que contenga. aPor ejemplo: 2Este pensamiento acerca de _______ no significa nada. 3Es como las cosas que veo en esta habitación, (en esta calle, etc.]. 
5. Puedes aplicar la idea asimismo a cualquier pensamiento en particular que reconozcas que es perjudicial. 2Esta práctica es útil, pero no sustituye al procedimiento de selección más al azar que debe seguirse al llevar a cabo los ejercicios. 3En cualquier caso, no examines tu mente por más de un minuto. 4Aún no tienes suficiente experiencia como para poder evitar la tendencia a preocuparte innecesariamente.
6. Además, puesto que estos ejercicios son los primeros de su índole, tal vez te resulte especialmente difícil suspender todo juicio en conexión, con tus pensamientos. 2No repitas los ejercicios más de tres o cuatro veces al día. 3Volveremos a ellos más adelante.

* * * 

Reflexión: En las tres primeras lecciones nuestro campo de atención ha estado proyectado afuera, en el mundo. Hoy invertimos el sentido de nuestra mirada para redirigirlo hacia nuestros pensamientos. Los pensamientos (junto con los sentimientos) son la causa de la percepción del mundo que vemos. Y lo que nos dice la lección de hoy es que al igual que las cosas que vemos afuera no significan nada (son neutras en cuanto a significado), los pensamientos acerca de esas cosas tampoco significan nada.

Queremos identificar los pensamientos irreales, los que tenemos separados de Dios y que son los que nos mantienen esclavos del mundo. Esos pensamientos incluyen los malos y buenos pensamientos los cuales no dejan de ser ilusiones que nos mantienen atrapados en sus entresijos, ésto es, en la eterna lucha del bien contra el mal. Este ejercicio es un primer paso en el objetivo de identificar los pensamientos erróneos o lo que normalmente llamamos “nuestros pensamientos” (o pensamientos que pensamos que pensamos) de los pensamientos que pensamos con Dios.
También dice la lección de hoy que es el principio del entrenamiento que le permitirá a tu mente distinguir entre lo que es lo mismo y lo que es diferente. P.e. siguiendo con el ejemplo anterior, posiblemente crees que es diferente pensar bien que pensar mal, pero sin embargo no lo es para el curso, pues en el mundo no puedes pensar en el bien sin pensar en el mal y viceversa. Es la naturaleza de los pensamientos lo que los hace iguales o diferentes, no lo que piensas que piensas. Así, los que consideras tus pensamientos serían todos iguales a pesar de que parezcan estar referidos a distintas cosas, y serían diferentes de aquellos otros pensamientos que piensas con Dios con los cuales no tienen nada que ver. El énfasis en distinguir entre lo que es lo mismo y lo que es diferente es porque nos servirá para distinguir los pensamientos falsos o ilusorios de los pensamientos que son de Dios. 

Abajo presento un mapa para ubicarnos mentalmente acerca de lo que estamos hablando, el cual volveré a exponer en futuras lecciones con comentarios explicativos. Por hoy es más que suficiente.

MUNDO (estado mental de sueño)


CIELO
(estado mental iluminado)
Mundo irreal o imaginario
(mente errada)
Mundo real (mente recta o E.S.)
Percepción errónea
Percepción verdadera





Conocimiento o

Pensamiento de Dios
Pensamientos que no piensas con Dios
Pensamientos dementes
Pensamientos que piensas que piensas
Pensamientos e ideas ilusorias (creencias)
Pensamientos “buenos” y “malos”


Pensamientos que 

“no significan nada”
Pensamientos reales
Pensamientos de Dios

Paz, salvación, sanación y milagro
Visión física (ojos del cuerpo)
Visión de Cristo
Proyecciones de culpa, miedo
Perdón, Amor, sueño feliz


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lunes, 21 de mayo de 2018

Lección 188 de Un Curso de Milagros

La paz de Dios refulge en mí ahora

1. ¿Por qué esperar al Cielo? Los que buscan la luz están simplemente cubriéndose los ojos. La luz ya está en ellos. La iluminación es simplemente un reconocimiento, no un cambio. La luz es algo ajeno al mundo, y tú en quien mora la luz eres asimismo un extraño aquí. La luz vino contigo desde tu hogar natal, y permaneció contigo, pues es tuya. Es lo único que trajiste contigo de Aquel que es tu Fuente. Refulge en ti porque ilumina tu hogar, y te conduce de vuelta al lugar de donde vino y donde finalmente estás en tu hogar.
2. Esta luz no se puede perder. ¿Por qué esperar a encontrarla en el futuro, o creer que se ha perdido o que nunca existió? Es tan fácil contemplarla que los argumentos que demuestran que no puede existir se vuelven irrisorios. ¿Quién podría negar la presencia de lo que contempla en sí mismo? No es difícil mirar en nuestro interior, pues ahí nace toda visión. Lo que se ve, ya sea en sueños o procedente de una Fuente más verdadera, no es más que una sombra de lo que se ve a través de la visión interna. Ahí comienza la percepción y ahí termina. No tiene otra fuente que ésta.
3. La paz de Dios refulge en ti ahora, y desde tu corazón se extiende por todo el mundo. Se detiene a acariciar cada cosa viviente, y le deja una bendición que ha de perdurar para siempre. Lo que da no puede sino ser eterno. Elimina todo pensamiento de lo efímero y de lo que carece de valor. Renueva todos los corazones fatigados e ilumina todo lo que ve según pasa de largo. Todos sus dones se le dan a todo el mundo, y todo el mundo se une para darte las gracias a ti que das y a ti que has recibido.
4. El resplandor de tu mente le recuerda al mundo lo que ha olvidado, y éste a su vez, restituye esa memoria en ti. Desde ti la salvación irradia dones inconmensurables, que se dan y se devuelven. A ti que das el regalo, Dios Mismo te da las gracias. Y la luz que refulge en ti se vuelve aún más brillante con Su bendición, sumándose así a los regalos que tienes para ofrecérselos al mundo.
5. La paz de Dios jamás se puede contener. El que la reconoce dentro de sí tiene que darla. Y los medios a través de los que puede hacerlo residen en su entendimiento. Puede perdonar porque reconoció la verdad en él. La paz de Dios refulge en ti ahora, así como en toda cosa viviente. En la quietud la paz de Dios se reconoce universalmente. Pues lo que tu visión interna contempla es tu percepción del universo.
6. Siéntate en silencio y cierra los ojos. La luz en tu interior es suficiente. Sólo ella puede concederte el don de la visión. Ciérrate al mundo exterior, y dale alas a tus pensamientos para que lleguen hasta la paz que yace dentro de ti. Ellos conocen el camino. Pues los pensamientos honestos, que no están mancillados por el sueño de cosas mundanas externas a ti, se convierten en los santos mensajeros de Dios Mismo.
7. Éstos son los pensamientos que piensas con Él. Ellos reconocen su hogar y apuntan con absoluta certeza hacia su Fuente, donde Dios el Padre y el Hijo son uno. La paz de Dios refulge sobre ellos, pero ellos no pueden sino permanecer contigo también, pues nacieron en tu mente, tal como tu mente nació en la de Dios. Te conducen de regreso a la paz, desde donde vinieron con el sólo propósito de recordarte cómo regresar.
8. Ellos acatan la Voz de tu Padre cuando tú te niegas a escuchar. Y te instan dulcemente a que aceptes Su Palabra acerca de lo que eres en lugar de fantasías y sombras. Te recuerdan que eres el co-creador de todas las cosas que viven. Así como la paz de Dios refulge en ti, refulge también en ellas.
9. El propósito de nuestras prácticas de hoy es acercarnos a la luz que mora en nosotros. Tomamos rienda de nuestros pensamientos errantes y dulcemente los conducimos de regreso allí donde pueden armonizarse con los pensamientos que compartimos con Dios. No vamos a permitir que sigan descarriados. Dejaremos que la luz que mora en nuestras mentes los guíe de regreso a su hogar. Los hemos traicionado al haberles ordenado que se apartasen de nosotros. Pero ahora les pedimos que regresen y los purificamos de cualquier anhelo extraño o deseo Confuso. Y así, les restituimos la santidad que es su herencia.
10. De esta forma, nuestras mentes quedan restauradas junto con ellos, y reconocemos que la paz de Dios refulge todavía en nosotros, y que se extiende desde nosotros hasta todas las cosas vivientes que comparten nuestra vida. Las perdonamos a todas, y absolvemos al mundo entero de lo que pensábamos que nos había hecho. Pues somos nosotros quienes construimos el mundo como queremos que sea. Ahora elegimos que sea inocente, libre de pecado y receptivo a la salvación. Y sobre él vertemos nuestra bendición salvadora, según decimos: La paz de Dios refulge en mí ahora. Que todas las cosas refuljan sobre mí en esa paz, y que yo las bendiga con la luz que mora en mí.
* * * 
Reflexión: Nuevamente el objetivo del ejercicio de hoy es tomar contacto con nuestro ser, el "yo soy" u observador, el testigo silencioso e inmutable dentro de nosotros o presencia consciente. Lo he llamado de todas estas maneras para facilitar que logres identificarte con él, si es que aún no lo has hecho. Los alumnos más aventajados de UCdM saben a qué me refiero. La experiencia de su reconocimiento es en todos nosotros la misma, aún si sólo la has experimentado ocasionalmente, pero igual tú te sientes más identificado con alguno de estos términos mejor que con la palabra “luz” que es la que utiliza la lección de hoy. En cualquier caso la etiqueta que utilicemos da igual (Si gustas puedes probar a cambiar en el texto la palabra "la luz" por "el Ser" o cualquiera de las otras que he dado, y el contenido no cambia). 

De lo que trata la lección en definitiva es de que nos centremos en ese espacio interior en el que nos reconocemos a nosotros mismos para lo que se nos invita a aquietarnos. En ese recogimiento podemos tomar las riendas de nuestros pensamientos errantes para armonizarlos con los "pensamientos de Dios". Aquí recordamos que el curso distingue dos tipos de pensamientos, los pensamientos falsos que son todos aquellos que generan un estado de ilusión, son privados y los reconocemos porque son los que normalmente llamamos pensamientos sin más; y luego están los Pensamientos de Dios los cuales no se parecen en nada a los pensamientos falsos. Éstos últimos son lo que te dan vida (verdadera vida), son eternos, sin principio ni fin, compartidos (no privados), y son los pensamientos que pensamos con el E.S. y nos conducen de salida del sueño de vuelta con el Padre (Ver también lección 165). El Pensamiento de Dios es, en definitiva, la luz, el "yo soy" u observador, el testigo silencioso e inmutable dentro de nosotros o presencia consciente, nuestro verdadero ser hecho a imagen y semejanza del Padre. Lo que vamos a tratar de hacer hoy es centrarnos en Él. 

Al aquietarnos observaremos muchos pensamientos falsos cruzando nuestra mente, pero sin tratar de cambiarlos y sin dejarnos arrastrar por ellos, permaneceremos muy quedos y pendientes de nosotros mismos. Cada vez que no abstraigamos con algún pensamiento falso o mundano, regresamos rápidamente a nuestro centro, a la luz, donde reconocemos que la paz de Dios refulge en no­sotros. Esa paz que irradiamos cuando estamos en el Pensamiento de Dios es compartida a todos los seres a nuestro alrededor. Todo el mundo conoce la frase “esa persona me transmite mucha paz” y no es por casualidad. Desde ese estado de paz y tranquilidad, podemos observar desapegados todos esos pensamientos mundanos cruzando por la mente y perdonamos a todas las personas involucradas en ellos, reconociendo que somos nosotros los constructores de lo que pensábamos nos habían hecho. Retiramos toda culpa sobre esas personas y vemos solamente inocencia. De ese modo hacemos que literalmente la paz de Dios refulja dentro de nosotros, ahora, hacia todos los seres que nos rodean y de los que somos conscientes.

Así vemos que la luz, el ser o Pensamiento de Dios siempre permanece con nosotros, disponible en cualquier momento, ¡ahora!, pues es lo que somos aunque oculto detrás de los pensamientos corrientes que nos cruzan continuamente. ¿Para qué esperar a encontrar la paz en el futuro si la puedes encontrar en este momento? En la luz puedes escuchar la Voz de Dios recordándote dulcemente quien eres pues en ella reside Su paz porque es Su creación, inmutable e imperecedera. Cuando nos centramos en la luz en nosotros extendemos Su paz porque la luz está en todas partes a la vez y en todo tiempo. Hoy se te invita a que te cierres al mundo exterior por un rato para tomar contacto con ella. 
* * * 

viernes, 4 de mayo de 2018

Lección 165 de Un Curso de Milagros

Que mi mente no niegue el Pensamiento de Dios

1. ¿Qué es lo que hace que este mundo parezca real sino tu negación de la verdad que se encuentra más allá de él? ¿Qué otra cosa sino tus pensamientos de aflicción y de muerte ensombrecen la perfecta felicidad y vida eterna que la Voluntad de tu Padre dispone para ti? ¿Y qué otra cosa sino las ilusiones podrían ocultar lo que no puede ser ocultado? ¿Qué podría privarte de lo que te pertenece sino tu propia decisión de no verlo, al negar que se encuentra ahí? 
2. El Pensamiento de Dios te creó. Y no te ha abandonado, ni tú has estado nunca separado de él ni siquiera por un instante. Te pertenece. Gracias a él vives. Es tu Fuente de vida, pues te mantiene unido a él, y todo es uno contigo porque él jamás te abandonó. El Pensamiento de Dios te protege, cuida de ti, hace que tu lecho sea mullido y allana tu camino, al iluminar tu mente con gozo y amor. Tanto la eternidad como la vida eterna refulgen en tu mente porque el Pensamiento de Dios no te ha abandonado y todavía se encuentra en ti. 
3. ¿Quién negaría su seguridad, su paz, su alegría, su curación y tranquilidad de espíritu, así como su sereno descanso y apacible despertar, si reconociese dónde se encuentran? ¿No se prepararía de inmediato para salir a su encuentro, abandonando todo lo demás como algo sin valor en comparación? Y una vez que los hubiera encontrado, ¿no se aseguraría de que permanecieran con él y él con ellos? 
4. No niegues el Cielo. Hoy se te concede sólo con que lo pidas. No es necesario tampoco que percibas cuán grande es este regalo ni cuánto habrá cambiado tu mente antes de que te llegue. Pídelo y se te concederá. La convicción radica en él. Hasta que no le des la bienvenida como algo que te pertenece, seguirás en la incertidumbre. Mas Dios es justo. No tienes que tener certeza para recibir lo que sólo tu aceptación puede otorgar. 
5. Pide con fervor. No tienes que estar seguro de que lo que estás pidiendo es lo único que deseas. Mas cuando lo hayas recibido sabrás que estás en posesión del tesoro que siempre anhelaste. ¿Por qué otra cosa ibas a querer intercambiarlo? ¿Qué podría inducirte ahora a dejarlo desaparecer de tu extática visión? Pues verlo te demuestra que has cambiado tu ceguera por los ojos videntes de Cristo, y que tu mente ha decidido abandonar la negación y aceptar el Pensamiento de Dios como tu herencia. 
6. Y ahora las dudas son cosa del pasado, el final de la jornada es indudable y se te ha concedido la salvación. Ahora el poder de Cristo mora en tu mente, para que puedas curar tal como fuiste curado. Pues ahora te cuentas entre los salvadores del mundo. Ése es tu único destino. ¿Consentiría Dios acaso que Su Hijo permaneciese eternamente hambriento por haberse negado a sí mismo el sustento que le es menester para poder vivir? La abundancia mora en él, y la privación no puede separarlo del Amor vivificante de Dios, ni de su hogar. 
7. Practica hoy lleno de esperanza. Pues tener esperanzas está ciertamente justificado. Tus dudas no tienen sentido, pues Dios goza de perfecta certeza. Y el Pensamiento de Él nunca está ausente. La certeza no puede sino morar en ti que eres Su anfitrión. Este curso elimina toda duda que hayas interpuesto entre Él y tu certeza acerca de Él. 
8. Contamos con Dios, no con nosotros mismos, para que nos dé certeza. Y en Su Nombre practicamos tal como Su Palabra nos indica que hagamos. Su certeza se encuentra tras cada una de nuestras dudas. Su Amor, tras cada uno de nuestros temores. El Pensamiento de Él todavía se encuentra en nuestras mentes más allá de todo sueño, tal como Su Voluntad dispone. 

* * * 
Reflexión: Mucha gente sobrelleva algo que no saben con certeza lo que es, pero tiene que ver con un sinsentido en la vida que les genera con frecuencia preguntas sin respuestas y que no les deja vivir en paz. Y tienen dos alternativas: La primera es tratar de evadirse de su inquietud distrayéndose con diversas ocupaciones, cuantas más mejor, de manera que no piensan en el tema. La segunda es afrontar esa inquietud; ahí es donde aparecen en juego muchos sistemas filosóficos, los psicólogos, los sacerdotes e incluso los políticos de turno queriendo dar respuestas. Pero no te engañes que ninguno de ellos la solucionará, al menos no de forma definitiva. Sólo ofrecerán alivios temporales, pan para hoy y hambre para mañana. 

Estamos tan perdidos en nuestra condición que uno no tiene "ni idea" de cómo solventarla; tienes que recurrir a pedir ayuda, pero ¡cuidado en manos de en quien te pones! Ya lo avisaba Jesús cuando decía: "Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo", o de ésta otra manera: "Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas". El común denominador de todos los agentes mencionados anteriormente es que confieren realidad al mundo y a ti como a una persona confinada en un cuerpo. UCdM da la vuelta a esa tortilla y te dice que tu problema es la negación de la verdad que se encuentra más allá del mundo y de tu vida aparente basada en el trabajo, tu familia, el ocio, etc. Has basado tu vida en todas estas cosas que son como arenas movedizas, y ahora no puedes ver lo que hay más allá de ellas. 

UCdM trata de reponer tu guía interno, el E.S., a través de tu cambio de mentalidad. Uno de los principios que enseña es que un pensamiento no puede abandonar su fuente y que siempre permanece unido a ella. Si tu piensas algo, tú eres su fuente y el pensamiento no puede separarse de ti y tomar vida propia. El pensamiento existe mientras tú lo sustentas. Pues bien, el ejercicio de hoy te recuerda que tú eres un pensamiento de Dios, y que si existes es porque Él no te ha abandonado ni te puede abandonar pues es gracias a ese pensamiento que vives y eres. Dios es tu Fuente de vida lo que hace que seas uno con todo lo que Es, y es ésto lo que te protege y garantiza tu vida eterna ya que el Pensamiento de Dios no te puede abandonar. Pero tú si puedes abandonar la creencia de que eres Su Pensamiento y de que estás conectado a Él. De hecho puedes dejar de pensarlo y cuando lo haces piensas en otras cosas, en cosas del mundo, creyéndote tu ego y tu cuerpo. 

Las cosas del mundo, como hemos dicho, son cambiantes, están sujetas a principio y fin y por lo tanto a extinción. ¿Quién pude vivir en paz bajo esa amenaza constante si te identificas con ellas?. Lo único permanente en el mundo es el cambio mismo; pero el Pensamiento de Dios es constante, no tiene principio ni fin pues no cambia y es verdadero. El Pensamiento de Dios no se parece en nada a tus pensamientos corrientes, ilusorios (los de tu mente errada o soñadora). Y sin embargo, en ti aún subsiste el Pensamiento de Dios que es similar a Él y te hace semejante a Él. Ese Pensamiento es el que te aporta seguridad, paz, alegría, curación... es el que compartes con el E.S. El problema es que lo has olvidado en un oscuro rincón sepultado debajo de todos tus pensamientos ilusorios, tus falsos ídolos. 

La sentencia de la lección de hoy no sólo es un llamado a que no olvides tu condición, de que eres el Pensamiento de Dios, sino a que lo busques y no niegues el Cielo en ti. Pero tienes que darle la bienvenida sintiéndote merecedor de él o seguirás viviendo en la incertidumbre del mundo acosado por tus pensamientos comunes, si es eso lo que prefieres. Posiblemente no sientas certeza acerca de todo lo que digo y te dirás que tienes problemas que resolver y facturas que pagar. No es necesario que tengas certeza absoluta, no se te pide, pero sí que aceptes la idea. La práctica diligente de UCdM te ayudará poco a poco a eliminar todas las dudas que has interpuesto entre tu mundo y el Cielo, y las pruebas de ello te irán llegando y haciéndose evidentes después de que pase cierto tiempo.

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El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...