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jueves, 4 de abril de 2019

Lección 355 de Un Curso de Milagros

La paz, la dicha y los milagros que otorgaré cuando acepte la Palabra de Dios son ilimitados. ¿Por qué no aceptarla hoy?

1. ¿Por qué debo esperar, Padre mío, para recibir la dicha que Tú me prometiste? Pues Tú mantendrás Tu Palabra, que le diste a Tu Hijo en el exilio. Estoy seguro de que mi tesoro me aguarda y de que sólo tengo que extender la mano para encontrarlo. Incluso ahora mismo mis dedos ya lo están tocando. Está muy cerca. No es necesario que espere ni un instante más para estar en paz para siempre. Es a Ti a Quien elijo, y a mi Identidad junto Contigo. Tu Hijo quiere ser él mismo, y reconocerte como su Padre y Creador, así como su Amor.

* * *
Reflexión: Creo que hoy convendría empezar por recordar lo que es la Palabra de Dios según UCdM. Para las religiones, la Palabra de Dios es muy específica y viene referida al contenido de su Biblia de las que hay muchas variantes. Pero en UCdM se refiere al plan de Dios para la salvación en su conjunto, lo que venimos en llamar la expiación, la cual puede tomar muchas formas diferentes; de hecho todas. Por ejemplo, UCdM no es la palabra de Dios en si mismo sino hasta que la refleja cuando tú llegas a entenderlo; hasta entonces no es más que un libro más. Lo que te dice alguien en cualquier momento puede reflejar la Palabra de Dios si te llega como un mensaje, pero para otra persona que haya escuchado esas mismas palabras no significarán nada. Igual se puede aplicar a la Biblia si al leerla o escucharla te ayuda a despertar o comprender algo significativo dentro de ti que te haga avanzar en consciencia, mientras que para otros eso mismo puede que no les diga absolutamente nada, o incluso puede que les parezca una herejía. 

Cualquier experiencia puede funcionar como Palabra de Dios: ver una sonrisa de un niño pero igual su sufrimiento; un detalle afectuoso que alguien tiene contigo o el más grotesco el cual te hace ver algo que antes no veías; la vista de un atardecer precioso al lado del mar en un paraje exótico o la de un mar de basura en un vertedero tóxico que conmueve tu espíritu. Siempre es un proceso muy íntimo y personal que nunca puede afectar por igual a todas las personas. Cuando sucede algo de ésto, das por hecho que es el E.S., tu yo superior, tu ángel de la guardia o simplemente tu intuición hablándote simbólicamente a través de esa señal. No sabes cómo ni por qué, pero ese algo conecta contigo en lo más profundo de ti y de pronto sientes una inspiración, comprendes o recuerdas algo importante, o puede que incluso sientas un llamado a hacer algo concreto. 

Sí, ya sé. Seguro que has pensado que no te sientes en paz si ves a un niño sufrir, si alguien tiene una actitud grotesca contigo, ni tampoco te reconforta ver ponerse el sol en un mar de basura tóxica. No te sientes en paz porque juzgas desde tu ego. ¡No estás perdonando!. La mayoría de la gente sin duda se sentirá mal, indignada, enfadada, triste... pero UCdM no te enseña a que actúes ni a que sientas como la mayoría de la gente, desde sus egos, sino que te saca del ego para elevarte hasta el Ser dentro de ti y ver con su Visión de Amor. 

La forma del título de hoy adoptaría así la forma "La paz, la dicha y los milagros que otorgaré cuando acepte el Plan de Dios para la salvación son ilimitados", que quiere decir que, cuando conectes con la Palabra de Dios, sea cual sea la forma que adopte esa conexión, vivirás cualquier experiencia acompañad@ de un sentimiento de paz, dicha y amor asociados profundos. 

La lección de hoy te dice que esa conexión no tiene que quedar limitada a una expectativa en el futuro, y que la puedes buscar ahora mismo de manera activa sólo con desearla pues ya funciona dentro ti. El Plan de salvación y los milagros que produce no dependen del tiempo sino que lo deshace, por lo tanto, prescinden de él. No esperes a estar en paz y sentir dicha en el futuro. Puedes vivir en paz y dicha ahora mismo sin importar tus condiciones o lo que veas y escuches a tu alrededor.

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jueves, 22 de noviembre de 2018

Lección 276 de Un Curso de Milagros

Se me ha dado la Palabra de Dios para que la comparta

1. ¿Qué dice la Palabra de Dios? "Mi Hijo es tan puro y santo como Yo Mismo." Así fue como Dios se convirtió en el Padre del Hijo que Él ama, pues así fue como lo creó. Ésta es la Palabra que el Hijo no creó con el Padre, pues nació como resultado de ella. Aceptemos Su Paternidad, y todo se nos dará. Mas si negamos que fuimos creados en Su Amor, estaremos negando nuestro Ser, y así, no tendremos certeza acerca de quiénes somos, Quién es nuestro Padre y cuál es nuestro propósito aquí. No obstante, sólo con que reconozcamos a Aquel que nos dio Su Palabra en nuestra creación, Su recuerdo aflorará de nuevo en nuestras mentes y así podremos recordar a nuestro Ser.
2. Padre, he hecho mía Tu Palabra. Y es ésta la que les quiero compartir a todos mis hermanos, quienes me fueron confiados para que los amara como si fuesen míos, tal como yo soy amado, bendecido y salvado por Ti.

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Reflexión: Hoy se me ha venido a la mente este pasaje de la Biblia:

"Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza"
- Génesis 1:26 -


Y también este otro:

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.2 Este era en el principio con Dios.3 Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron. 
(Juan 1:1-5)

Pero vayamos por partes. La "Palabra" (el Verbo) habla de la naturaleza o la idiosincrasia de Dios. El párrafo primero de la lección viene a decir que el Hijo fue creado conforme a la Palabra de Dios:

¿Qué dice la Palabra de Dios?: "Mi Hijo es tan puro y santo como Yo Mismo." Así fue como Dios se convirtió en el Padre del Hijo que Él ama, pues así fue como lo creó. Ésta es la Palabra que el Hijo no creó con el Padre, pues (el Hijo) nació como resultado de ella. Aceptemos Su Paternidad, y todo se nos dará.

O sea, que fuimos creados como consecuencia de la Palabra a imagen y semejanza de Dios, pues es condición de Dios compartir con su Creación todo lo que Él Es, sin límites, sin condiciones, totalmente puros y santos. Y añade que si aceptamos ésto, si aceptamos quienes somos, todo se nos dará pues se trata del simple reconocimiento de una condición la cual olvidamos con el sueño del mundo. Ese es el significado del último párrafo de Juan ("Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron."). Ésto se confirma a continuación cuando se dice:

Mas si negamos que fuimos creados en Su Amor, estaremos negando nuestro Ser, y así, no tendremos certeza acerca de quiénes somos, Quién es nuestro Padre y cuál es nuestro propósito aquí.

...pues una vez nos negamos a reconocer quienes somos, nos olvidamos de nosotros mismos entrando en confusión y perdiendo la certeza de todo. Está describiendo nuestra situación aquí en el mundo. Y a continuación nos dice como recobrar nuestra condición original:

No obstante, sólo con que reconozcamos a Aquel que nos dio Su Palabra en nuestra creación, Su recuerdo aflorará de nuevo en nuestras mentes y así podremos recordar a nuestro Ser.

Por último, en el segundo párrafo se nos dice que compartamos nuestra naturaleza (La Palabra) como la compartió Dios con nosotros, pues es dando (viviendo desde nuestro ser crístico) que se recibe, pues de esta manera recobramos la memoria de quien verdaderamente somos.

Padre, he hecho mía Tu Palabra. Y es ésta la que les quiero compartir a todos mis hermanos, quienes me fueron confiados para que los amara como si fuesen míos, tal como yo soy amado, bendecido y salvado por Ti.

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viernes, 6 de abril de 2018

Lección 125 de Un Curso de Milagros

En la quietud recibo hoy la Palabra de Dios

1. Deja que hoy sea un día de quietud y de sosegada escucha. La Voluntad de tu Padre es que hoy oigas Su Palabra. Por eso te llama desde lo más recóndito de tu mente donde Él mora. Óyele hoy. No podrá haber paz hasta que Su Palabra sea oída por todos los rincones del mundo, y tu mente, escuchando en quietud, acepte el mensaje que el mundo tiene que oír para que pueda dar comienzo la serena hora de la paz.
2. Este mundo cambiará gracias a ti. Ningún otro medio puede salvarlo, pues el plan de Dios es simplemente éste: el Hijo de Dios es libre de salvarse a sí mismo, y se le ha dado la Palabra de Dios para que sea su Guía, y Ésta se encuentra para siempre a su lado y en su mente, a fin de conducirlo con certeza a casa de Su Padre por su propia voluntad, la cual es eternamente tan libre como la de Dios. No se le conduce a la fuerza, sino con amor. No es juzgado, sino santificado.
3. Hoy oiremos la Voz de Dios en la quietud, sin la intromisión de nuestros insignificantes pensamientos ni la de nuestros deseos personales, y sin juzgar en modo alguno Su santa Palabra. Tampoco nos juzgaremos a nosotros mismos hoy, pues lo que somos no puede ser juzgado. Nos hallamos mucho más allá de todos los juicios que el mundo ha formado contra el Hijo de Dios. El mundo no lo conoce. Hoy no prestaremos oídos al mundo, sino que aguardaremos silenciosamente la Palabra de Dios.
4. Santo Hijo de Dios, oye a tu Padre. Su Voz quiere darte Su santa Palabra para que disemines por todo el mundo las buenas nuevas de la salvación y de la santa hora de la paz. Nos congregamos hoy en el trono de Dios, en el sereno lugar de tu mente donde Él mora para siempre en la santidad que creó y que nunca ha de abandonar.
5. Él no ha esperado a que tú le devuelvas tu mente para darte Su Palabra. Él no se ocultó de ti cuando tú te alejaste por un breve período. Para Él, las ilusiones que abrigas de ti mismo no tienen ningún valor. Él conoce a Su Hijo, y dispone que siga siendo parte de Él a pesar de sus sueños y a pesar de la locura que le hace pensar que su voluntad no es su voluntad.
6. Él te habla hoy. Su Voz espera tu silencio, pues Su Palabra no puede ser oída hasta que tu mente no se haya aquietado por un rato y tus vanos deseos hayan sido acallados. Aguarda Su Palabra en silencio. Hay una paz en ti a la que puedes recurrir hoy a fin de que te ayude a preparar a tu santísima mente para oír la Voz que habla por su Creador.
7. En tres ocasiones hoy, y en aquellos momentos que sean más conducentes a estar en silencio, deja de escuchar al mundo durante diez minutos y elige en su lugar escuchar plácidamente la Palabra de Dios. Él te habla desde un lugar que se encuentra más cerca de ti que tu propio corazón. Su Voz está más cerca de ti que tu propia mano. Su Amor es todo lo que eres y todo lo que Él es; Su Amor es lo mismo que tú eres y tú eres lo mismo que Él es.
8. Es tu voz la que escuchas cuando Él te habla. Es tu Palabra la que Él pronuncia. Es la Palabra de la libertad y de la paz, de la unión de voluntades y propósitos, sin separación o división en la única Mente del Padre y del Hijo. Escucha hoy a tu Ser en silencio, y deja que te diga que Dios nunca ha abandonado a Su Hijo y que tú nunca has abandonado a tu Ser.
9. Sólo necesitas estar muy quieto. No necesitas ninguna otra regla que ésta para dejar que la práctica de hoy te eleve muy por encima del pensamiento del mundo y libere tu visión de lo que ven los ojos del cuerpo. Sólo necesitas estar quieto y escuchar. Oirás la Palabra en la que la Voluntad de Dios el Hijo se une a la Voluntad de su Padre en total armonía con ella y sin ninguna ilusión que se interponga entre lo que es absolutamente indivisible y verdadero. A medida que transcurra cada hora hoy, detente por un momento y recuérdate a ti mismo que tienes un propósito especial en este día: recibir en la quietud la Palabra de Dios.


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Reflexión: Seguimos con el símil utilizado en los comentarios de los ejercicios anteriores. Estás inmerso en un profundo bosque pero has descifrado que se trata de una construcción ficticia, de un juego. Ahora sabes quien eres realmente o, cuanto menos, lo intuyes, y estás buscando la salida. Has averiguado que la puedes encontrar fácil trepando a las copas de los árboles, pero eso requiere que te detengas en el camino, que hagas un alto. Si solamente caminaras y caminaras por la espesura, empezarías a dar vueltas en círculo y no avanzarías, así que de vez en cuando tienes que detener la marcha para trepar, echar una ojeada y re-orientarte antes de proseguir. Eso es el equivalente a aquietarse para recibir la Palabra de Dios. De esa manera el camino es seguro. Al principio te podrá costar mucho trabajo, pero con la práctica vas adquiriendo una habilidad especial para hacerlo con soltura. Cada vez lo haces con más facilidad porque has desarrollado músculo mental y puedes, si quieres, permanecer más tiempo arriba, colgado deleitándote de la hermosa visión de lo que te espera a la salida, con la finalización del juego. Pero al cabo adquieres la habilidad única de aquietarte sin necesidad de hacer nada más para saber todo lo que necesitas saber.
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El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...