Mostrando entradas con la etiqueta Hijo de Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hijo de Dios. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de febrero de 2019

Lección 320 de Un Curso de Milagros

Mi Padre me da todo poder

1. El Hijo de Dios no tiene límites. Su fuerza es ilimitada, así como su paz, su júbilo, y todos los atributos con los que su Padre lo dotó en su creación. Lo que dispone con su Creador y Redentor se hace. Lo que su santa voluntad dispone jamás puede ser negado porque su Padre refulge en su mente, y deposita ante ella toda la fuerza y amor de la tierra y del Cielo. Yo soy aquel a quien todo esto se le da. Yo soy aquel en quien reside el poder de la Voluntad del Padre.
2. Tu Voluntad puede hacer cualquier cosa en mí y luego extenderse a todo el mundo a través de mí. Tu Voluntad no tiene límites. Por lo tanto, a Tu Hijo se le ha dado todo poder.

* * *
Reflexión: No hay nada que se oponga al poder de tu santa voluntad, pero no es eso lo que crees porque no sabes con seguridad cual es tu voluntad, ni sobre qué actúa tu poder. Hoy vamos a aclarar estas cosas y alguna más. 

La Voluntad de Dios es que tú seas Su Hijo (si no, no te hubiera creado), y tu voluntad es que Él sea Tu Padre (¡Lo puedes negar pero no lo puedes evitar!). La Voluntad de Dios y la tuya son la misma y es que los dos estéis unidos. ¿Hay algo que se pueda oponer a la Voluntad de Dios?. La razón te dirá que no lo hay, y que tampoco se puede estar separado de Él; sin embargo es lo que crees cuando te identificas con el ego. Cuando estás en el ego pierdes tu poder. Todos los problemas que parecemos tener en el mundo derivan del sueño de separación del ego. Pensar que puedes oponerte a la Voluntad del Padre es negar tu voluntad y tu Ser. Eso provoca conflicto en ti y limita tu poder. Cuando te alineas con tu Ser, con Dios, liberas tu poder que es el mismo poder de Dios, el poder para crear. Pero, ¿para crear qué?.

Sólo tú puedes limitar tu poder creativo, aunque la Voluntad de Dios es liberarlo. No es Su Voluntad que te prives a ti mismo de tus creaciones, de la misma manera en que tampoco es Su Voluntad privarse a Sí Mismo de las Suyas. ¡No prives a la Filiación de tus regalos o te privarás a ti mismo de Dios! El egoísmo es cosa del ego, pero la plenitud del Ser pertenece al ámbito del espíritu porque así es como Dios lo creó.
(T-7.IX.1.1:4)

Tienes todo el poder porque eres Hijo de Dios, creado a su imagen y semejanza, pero, ¿cuáles son tus creaciones? Tus creaciones son el equivalente a ti a lo que tú eres a Dios. 

De la misma manera en que el Pensamiento creador de Dios procede de Él hacia ti, así tu pensamiento creador no puede sino proceder de ti hacia tus creaciones. Sólo de esta manera puede extenderse todo poder creativo. Las obras de Dios no son tus obras, pero tus obras son como las Suyas. Él creó a la Filiación y tú la expandes. Tienes el poder de acrecentar el Reino, aunque no de acrecentar a su Creador. Reivindicas ese poder cuando te mantienes alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino. Al aceptar que tienes ese poder, aprendes a recordar lo que eres.
(T-7.I.2.3:9)

Dice el párrafo anterior que puedes expandir la Filiación acrecentando el Reino. Tu creaciones son extensiones de tu Ser porque son tus regalos de Amor (dediqué las lecciones 315 y 316 a hablar de los regalos). Tu poder reside en que puedes crear todo el Amor que quieras multiplicándote a ti mismo, porque eso es lo que tú eres. Extiendes el Reino cuando lo compartes con tus hermanos. Conocer tus creaciones exige que te re-conozcas tú como quien verdaderamente eres, y re-conozcas a Tu Creador. 

Hoy además recomiendo la siguiente lectura. Aclararte que tú eres el Pensamiento de Dios:

¿Qué es la creación?

1. La creación es la suma de todos los Pensamientos de Dios, en número infinito y sin límite alguno en ninguna parte. Sólo el Amor crea, y únicamente a Su semejanza. Jamás hubo tiempo alguno en el que todo lo que creó no existiese. Ni jamás habrá tiempo alguno en que nada que haya creado sufra merma alguna. Los Pensamientos de Dios han de ser por siempre y para siempre exactamente como siempre han sido y como son: inalterables con el paso del tiempo, así como después de que éste haya cesado.
2. Los Pensamientos de Dios poseen todo el poder de su Creador. Pues Él quiere incrementar el Amor extendiéndolo. Y así, Su Hijo participa en la creación, y, por lo tanto, no puede sino compartir con su Padre el poder de crear. Lo que Dios ha dispuesto que sea uno eternamente, lo seguirá siendo cuando el tiempo se acabe, y no cambiará a través del tiempo, sino que seguirá siendo tal como era antes de que surgiera la idea del tiempo.
3. La creación es lo opuesto a todas las ilusiones porque es la verdad. La creación es el santo Hijo de Dios, pues en la creación Su Voluntad es plena con respecto a todo, al hacer que cada parte contenga la Totalidad. La inviolabilidad de su unicidad está garantizada para siempre, perennemente a salvo dentro de Su santa Voluntad, y más allá de cualquier posibilidad de daño, separación, imperfección o de nada que pueda mancillar en modo alguno su impecabilidad.
4. Nosotros, los Hijos de Dios, somos la creación. Parecemos estar separados y no ser conscientes de nuestra eterna unidad con Él. Sin embargo, tras todas nuestras dudas y más allá de todos nuestros temores, todavía hay certeza, pues el Amor jamás abandona Sus Pensamientos, y ellos comparten Su certeza. El recuerdo de Dios se encuentra en nuestras mentes santas, que son conscientes de su unicidad y de su unión con su Creador. Que nuestra función sea únicamente permitir el retorno de este recuerdo y que Su Voluntad se haga en la tierra, así como que se nos restituya nuestra cordura y ser solamente tal como Dios nos creó.
5. Nuestro Padre nos llama. Oímos Su Voz y perdonamos a la creación en Nombre de su Creador, la Santidad Misma, Cuya santidad Su creación comparte con Él; Cuya santidad sigue siendo todavía parte de nosotros.

* * * 


martes, 22 de enero de 2019

Lección 303 de Un Curso de Milagros

Hoy nace en mi el Cristo santo

1. Velad conmigo, ángeles, velad conmigo hoy. Que todos los santos Pensamientos de Dios me rodeen y permanezcan muy quedos a mi lado mientras nace el Hijo del Cielo. Que se acallen todos los sonidos terrenales y que todos los panoramas que estoy acostumbrado a ver desaparezcan. Que a Cristo se le dé la bienvenida allí donde Él está en Su hogar, y que no oiga otra cosa que los sonidos que entiende y vea únicamente los panoramas que reflejan el Amor de Su Padre. Que Cristo deje de ser un extraño aquí, pues hoy Él renace en mí.
2. Le doy la bienvenida a tu Hijo, Padre. Él ha venido a salvarme del malvado ser que fabriqué. Tu Hijo es el Ser que Tú me has dado. Él es lo que yo soy en verdad. Él es el Hijo que Tú amas por sobre todas las cosas. Él es mi Ser tal como Tú me creaste. No es Cristo quien puede ser crucificado. A salvo en Tus Brazos, déjame recibir a Tu Hijo.

* * *
Reflexión: 

Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.…
Juan 3:4-6

Quien siga mi blog ya se habrá dado cuenta de que, siempre que me acuerdo, me gusta usar algunos pasajes bíblicos enfocados desde la luz de UCdM. Igual que estoy totalmente seguro de que el Jesús de UCdM es el mismo personaje histórico que aparece en la Biblia, sin embargo no estoy tan convencido de que Él dijera todo lo que leemos en los evangelios, y mucho menos tal como lo dijo. Bien pudiera yo estar equivocado pero quiero pensar que al incorporar estos pasajes ayudo, no sólo a reinterpretarlos libres de las proyecciones que hicieron sus autores en la antigüedad, sino también a darles un significado más aproximado al verdadero mensaje de Jesús, el cual no tiene que coincidir necesariamente con aquellos otros que han realizado las diferentes iglesias. En cualquier caso, el lector siempre es libre de decidir si da o no da por válida la interpretación que yo hago.

Este pasaje concreto, relativo a la charla con Nicodemo, yo lo interpreto claramente como que Jesús le está dando a entender que está dentro de las posibilidades de todas las personas el despertar (volver a nacer) a la esencia del Hijo Único de Dios, el Cristo. Sin embargo, las enseñanzas que hemos recibido muchas personas, entre las que me incluyo, tienen más que ver con la distinción de un Cristo único restringido al personaje histórico de Jesús, al que hay que reverenciar, por lo que se nos cerró la puerta al resto de ver al Cristo dentro de nosotros, por inalcanzable, haciéndonos sentir culpables y pecadores, hijos de Dios pero hijos de segunda categoría. Ésto es lo que dice Jesús al respecto en UCdM: 

Tú eres una creación perfecta y deberías sentir reverencia solamente en presencia del Creador de la perfección. El milagro es, por lo tanto, un gesto de amor entre iguales. Los que son iguales no deben sentir reverencia los unos por los otros, pues la reverencia implica desigualdad. Por consiguiente, no es una reacción apropiada hacia mí. Un hermano mayor merece respeto por su mayor experiencia, y obediencia por su mayor sabiduría. También merece ser amado por ser un hermano, y devoción si es devoto. Es tan sólo mi devoción por ti lo que me hace merecedor de la tuya. No hay nada con respecto a mí que tú no puedas alcanzar. No tengo nada que no proceda de Dios. La diferencia entre nosotros por ahora estriba en que yo no tengo nada más. Esto me coloca en un estado que en ti es sólo latente.

(T-1.II.3.3:13)

Está claro. Jesús dice que todos llevamos a Cristo latente. La lección de hoy es una autorización clara a que tú también nazcas al Cristo, a que despiertes a él sin ningún tipo de complejo y sin dejarte influir por falsas creencias limitantes que nos han querido imponer.
* * * 

miércoles, 31 de octubre de 2018

Lección 266 de Un Curso de Milagros

Mi santo Ser mora en ti, Hijo de Dios

1. Padre, me diste todos Tus Hijos para que fuesen mis salvadores y mis consejeros de visión; los heraldos de Tu santa Voz. En ellos Tú te ves reflejado y en ellos Cristo me contempla desde mi Ser. No permitas que Tu Hijo se olvide de Tu santo Nombre. No permitas que Tu Hijo se olvide de su santo Origen. No permitas que Tu Hijo se olvide de que su nombre es el Tuyo.
2. En este día entramos al paraíso, invocando el Nombre de Dios y el nuestro, reconociendo nuestro Ser en cada uno de nosotros y unidos en el santo Amor de Dios. ¡Cuántos salvadores nos ha dado Dios! ¿Cómo podríamos perdernos en nuestro trayecto hacia Él, cuando Él ha poblado el mundo con aquellos que señalan hacia Él, y nos ha dado la vista para poder contemplarlos?

* * * 
Reflexión: Existen dos planes para tu salvación. El del ego no conduce a ningún sitio pues no salva en absoluto.

Tal es el plan del ego para tu salvación. Seguramente habrás notado que está completamente de acuerdo con la doctrina básica del ego que reza: "Busca, pero no halles". Pues, ¿qué mejor garantía puede haber de que no hallarás la salvación que canalizar todos tus esfuerzos buscándola donde no está?
(L-pl1.71.4)

El otro plan de salvación, el de Dios, le da la vuelta al del ego pues dice: "encuentra en todas partes". ¿Cómo es eso? Su plan ve en todos y cada uno de tus hermanos tu salvación.

La Voluntad de Dios es que tú encuentres la salvación. ¿Cómo, entonces, no te iba a haber proporcionado los medios para encon­trarla? Si Su Voluntad es que te salves, tiene que haber dispuesto que alcanzar la salvación fuese posible y fácil. Tienes hermanos por todas partes. No tienes que buscar la salvación en parajes remotos. Cada minuto y cada segundo te brinda una oportuni­dad más para salvarte.
(T.9.VII.1:1-6)

Tú deseas hacer que todos tus encuentros sean felices y discurran en perfecta paz, pero aún no has asentado suficientemente tu divinidad y ante cualquier provocación te ves arrastrado por los impulsos del ego a defenderte o atacar. Es por eso que no debes desanimarte si alguno de esos encuentros resulta siendo desagradable, conflictivo o si eres cuestionado y te sientes tentado de sentirte culpable. Tu trabajo consiste en perdonar/te, da igual si es en retrospectiva y lo haces después que ya no estás con el hermano con el que has bregado.¡Recuerda que lo que ocurrió no importa porque nunca ha pasado!. 

El Hijo de Dios es Uno. Tu Ser y el de todos tus hermanos es el mismo Ser, y cada encuentro con uno de ellos, aunque sea conflictivo, te abre la puerta a la salvación si lo miras desde la perspectiva del Espíritu Santo. Cada encuentro con un hermano es una ocasión para recordar tu Ser y para recordar nuestro origen en Dios.

* * * 

jueves, 20 de septiembre de 2018

Lección 234 de Un Curso de Milagros

Padre, hoy vuelvo a ser Tu Hijo

1. Hoy vislumbraremos el momento en que los sueños de pecado y de culpa hayan desaparecido y hayamos alcanzado la santa paz de la que nunca nos habíamos apartado. Sólo un instante ha transcurrido entre la eternidad y lo intemporal. Y fue tan fugaz, que no hubo interrupción alguna en la continuidad o en los pensamientos que están eternamente unidos cual uno solo. Jamás ocurrió nada que perturbase la paz de Dios el Padre ni la del Hijo. Hoy aceptamos la veracidad de este hecho.
2. Te agradecemos, Padre, que no podamos perder el recuerdo de Ti ni el de Tu Amor. Reconocemos nuestra seguridad y Te damos las gracias por todos los dones que nos has concedido, por toda la amorosa ayuda que nos has prestado, por Tu inagotable paciencia y por habernos dado Tu Palabra de que hemos sido salvados.
* * * 
Reflexión: Empezamos este ejercicio reconociendo lo que somos antes de entrar en estado meditativo, de quietud, y con ello estamos allanando el camino hacia Dios. 
Hoy vuelvo a ser Tu Hijo y no es porque en algún momento haya dejado de serlo, sino porque lo había olvidado pero hoy lo recordamos nuevamente. La condición para hacerlo es borrar la culpa (borrarla que no expulsarla fuera para echársela a alguien más), y estar en paz con uno mismo reconociendo que lo que parece o pareció ocurrir en nuestras vidas no tiene ni tuvo nunca lugar. 
Me encuentro a salvo en Dios y me siento amado por Él, ese es el objeto de esta práctica, y por ello doy gracias. 

* * * 

lunes, 17 de septiembre de 2018

Perdonar a dios

Sí, he escrito "perdonar a dios" y no "perdonar a Dios".

Quizás has llegado aquí sin saber nada acerca de Un Curso de Milagros (UCdM). Si es así te pido que no te vayas y que tengas un poco de paciencia para leer hasta el final, pues creo necesario hacer antes un explicación de la metafísica de este libro para que entiendas del porqué la diferencia entre "dios" y "Dios". Es una explicación que puede sonarte muy fantástica, pero con frecuencia la realidad supera la ficción y no pierdes nada con ello. Por el contrario, puedes llegar a alguna conclusión provechosa que te haga pensar que al final ha valido la pena quedarte aquí 10 minutos más. En cualquier caso seguro que piensas que tienes algo que perdonar porque te sientes resentido con el mundo en general, con la vida o con dios, ya que consideras que has sido injustamente tratado por alguno de ellos (o todos a la vez) y aflora en ti ahora mucha rabia. Entonces no te importará quedarte y tratar de comprender lo que voy a contar en este post. 

UCdM dice que el universo no es creación de Dios. Dios es ajeno a nuestro mundo pues Él no puede ser causa de la injusticia, del dolor ni de la muerte. Yo no sé tú pero yo lo veo muy lógico. Desde joven ya me planteaba esta cuestión pues no me parecía razonable que un Dios que es "Todo Amor" permitiera el mundo que percibimos. ¿Entonces? La causa de toda esta locura que vivimos, según UCdM, está en nosotros mismos, en realidad en el Hijo de Dios, quien entró en un estado de sueño queriendo experimentar la separación de Dios, y ahora no sabe como despertar. ¡Estamos viviendo un sueño!

Lo anterior quiere decir que el dios creador de este mundo es la mente dormida del Hijo de Dios, mente que UCdM llama "mente errada" porque sueña con la irrealidad y con algo que realmente no está teniendo lugar sino de forma fantástica en la imaginación de esa mente, que como digo, está espoleada por el sentimiento de culpa, miedo y carencia que le causó la creencia en la separación de Dios. Así que tratando de huir de esos sentimientos tan terribles fue que, de una manera muy astuta, la mente fabricó este universo de espacio-tiempo en el proceso que comenzó con el conocido "Big Bang", proyectándose a sí misma en infinitas partes que dieron origen a infinitos lugares, seres e historias diferentes con el objeto de expulsar esa culpa y ese miedo fuera de sí misma; ésto digo, tratando de ocultarse de Dios por lo que creía haber hecho. 

Si lo piensas detenidamente lo anterior no suena muy descabellado del todo pues el miedo, la culpa y la carencia son los tres ejes en torno a los que se desarrolla y gira la vida aquí en la Tierra. Basta que consideres la explicación anterior como una posibilidad para que ahora tu situación personal empiece a cobrar un poco de más sentido, aunque no tengo intención de convencerte de nada pues ese es tu trabajo. Yo personalmente voy a dar por hecho que la cosa ocurrió de la manera en que la cuento (o de forma más o menos parecida), sino no estaría escribiendo este post. Por otro lado, y lo que me llevó también a escribir fue mi propia experiencia de rabia hacia dios porque yo también me he sentido injustamente tratado en numerosas ocasiones. 

En realidad y desde un punto de vista de UCdM, cuando hablamos de perdonar a dios estamos hablando de perdonarnos a nosotros mismos, pues ese dios castigador, vengativo y caprichoso, no es sino nuestra propia mente errada, mejor conocida como ego o mente-demiurgo. ¿Puedes entender que tú eres una infinitésima fracción de esa mente soñándose en el mundo  de una forma tan vívida que parece real? ¿También que sigues un guión predeterminado por esa mente errada? Parece que tienes libre albedrío aquí en el sueño y que puedes tomar decisiones pero en realidad no puedes hacer nada por tu cuenta. Tu único poder es el de elegir cómo te vas a sentir en cada paso que crees tomar, bien rechazando lo que te ocurre o bien aceptándolo de buen grado. Claro que ésta posibilidad tan simple es desconocida para el 99% de las personas quienes sufren de emociones sin controlar y creen poder actuar por voluntad propia y con total autonomía. ¿Si no puedes controlar tu propia respiración cómo crees que vas a controlar tu vida? Todo es una construcción ilusoria como lo son tus sueños cuando duermes. En tus sueños el soñado cree tener voluntad propia pero cuando despiertas descubres que no es verdad.

Esa mente errada demiurgo creó el universo en su huida para hacer perder la pista al verdadero Dios (sobra decir que Dios no puede entrar en este sueño o lo convertiría en real), así que creó multitud de niveles y un trillón de fragmentaciones de sí misma manifiestas en todos los seres habidos y por haber. No es de extrañar que no recuerdes nada de ti ni de tu origen. El sistema está hecho así a consciencia para que ahora te sientas débil, frágil e inocente, ¡una víctima! Este mismo sistema creó un falso cielo y un falso dios, el dios del antiguo testamento, Jehová, iracundo y vengativo que no dudaba en ordenar pasar a cuchillo a los enemigos de su pueblo elegido o de matar él mismo a los pecadores e infieles con las más horrendas plagas y catástrofes. Digo que este dios creó su propio cielo donde nos reciclamos después de cada vida en el proceso que se llama "reencarnación" para volver una y otra vez en distintos personajes con disposición de aprender lecciones de vida que nos ayudarán a evolucionar hacia la perfección; porque se te ha enseñado y aún se te sigue repitiendo hasta la saciedad que eres totalmente imperfecto, que estás sin formar, que eres pecador, malo por naturaleza, culpable ya de nacimiento y otro sarta de tonterías. Todo ésto porque así te vuelves dependiente y manipulable.

He hablado de la mente errada pero no lo he hecho de la mente recta. La mente recta es la parte de la mente que no duerme y por lo tanto no sueña. Es una reminiscencia de la mente de Dios donde se aloja el Espíritu Santo, a Quien trajimos con nosotros al sueño, y un oasis de cordura que todavía nos habla de nuestra verdadera naturaleza, de la verdad, aunque lo oímos más como una voz lejana e imperceptible que muchos solemos ignorar. A Su guía nos atenemos para despertar del sueño y regresar a nuestro estado original del que nunca nos fuimos, junto a Dios, pues en un sueño no vas a ninguna parte. Sigues donde siempre has estado pero como estás dormido no te das cuenta de ello. 

Y ahora sí, hablemos del perdón. Decíamos que posiblemente te sientas injustamente tratado por dios, por la vida, el mundo o su gente. No es para menos porque igual has procurado comportarte lo mejor posible siempre, has sido honesto, diligente, y a pesar de todo no has podido evitar que te pasen ciertas cosas desagradables, que pierdas a seres queridos o te hayan ocurrido otras desgracias. Lo cierto es que sientes que no te lo mereces y no entiendes tampoco para qué ni qué sentido tiene que ocurran estas cosas en tu existencia. Ahora que ocurrió o sigue ocurriendo ha sido cuando te has empezado a preocupar y a hacerte preguntas al respecto y quieres respuestas. Sientes rabia con dios, que no con Dios, quien no contesta tan siquiera a tus plegarias. Pero Dios no tiene nada que ver con este mundo ni con nada de lo que te ocurre. Ya lo dije antes. 

Ahora, independientemente de tu religión o creencias, es verdad que existe ese otro dios dentro del sueño que te hace reencarnar y vivir vida tras vida, sujeto a guiones preestablecidos (dicen los investigadores del tema "vida después de la muerte", que no se te obliga a nada y que eres tú mismo quien estableces antes de nacer, el cuándo, el dónde, tu futura familia y el tipo de cuerpo que vas a ocupar), para volver a vivir una vida llena de lecciones y aprendizaje, y por cierto, también de sacrificio, dolor y sufrimiento para tu bien y el de tu evolución... En este cielo nunca te dirán que ya eres perfecto y que no necesitas reencarnar más ni sufrir ni evolucionar pues ya existe otro cielo, el real, y que todo es un invento, una treta de la mente ego-demiurgo para perpetuarse a sí misma en el estado de ensoñación y evitar enfrentarse al verdadero Dios, lo cual supondría para ella su propia desaparición, cosa que trata de evitar a toda costa. La vida en el universo se rige por eso por la culpa, el miedo, la carencia y también por el instinto de supervivencia (que olvidé mencionar antes).

Bueno, y si es verdad lo que cuento, me preguntarás ¿cómo se perdona a dios, que no a Dios?. La toma de conciencia es el primer paso. No se puede perdonar algo cuya procedencia o causa desconoces, a no ser que por el paso del tiempo lo olvides y lo superes con otras cosas adicionales que vengan a suplir aquello que perdiste, pero entonces quedas expuesto a repetir el mismo episodio. Eso es lo que nos ocurre a la mayoría. Vivimos experiencias que nos destrozan y nos curamos poco a poco con el tiempo, pagando un alto precio de dolor y resentimiento, o reemplazando a la persona que tanto amábamos por otra, o aquel objeto o el trabajo que perdimos por otro diferente, pero dejando siempre una cicatriz oculta.

Ahora ya sabes cómo funciona el mundo. Por el simple hecho de vivir en el sueño ya estás expuesto a toda clase de pérdidas. También eres consciente de que ese dios que dicta tu vida eres tú mismo a otro nivel y en otra dimensión, por llamarlo de alguna manera. Tu resentimiento es en realidad hacia ti mismo pues dios lo proyecta en ti y tú lo proyectas en dios; un círculo vicioso que persigue dar vueltas y vueltas para perpetuarse sin que puedas escapar de él. Lo mismo es de aplicación con respecto a lo que crees que te hacen "otros" porque esos otros o "tus hermanos" son parte intrínseca de ti haciendo su papel. Ellos son tú y tú eres ellos. Ninguno tenéis culpa aunque la sintáis, y sintáis terror o carencia o la inquietud por la supervivencia que causa vivir identificados con el cuerpo en un mundo de dualidad lleno de limitaciones, peligros y escasez. Todo ésto forma parte de la naturaleza del sueño y parece a todas vistas imposible de cambiar porque son sus reglas de juego. 

Resumiendo, eres consciente de la naturaleza del mundo, sabes que los cambios y las pérdidas son inevitables y sabes también que eres tú mismo el que te estás infringiendo ésto a ti mismo. El siguiente paso es el de tomar responsabilidad por ello. ¿Puedes hacerlo? Sin responsabilizarte no puedes perdonar y seguirás indefinidamente echando la culpa afuera, a dios, a la vida o al mundo entero. Serás una víctima para siempre, o un verdugo si decides vengarte, pero has de saber que no hay diferencia entre víctimas y verdugos. Ninguno de ellos escapa a la naturaleza del sueño. 

He transcrito más abajo el apartado VIII del Capítulo 27 titulado "LA CURACIÓN DEL SUEÑO" de UCdM que aconsejo encarecidamente que leas despacio. Interesan sobre todo los párrafos 8 en adelante, porque además de ser un estupendo resumen de lo dicho, en el 9 vas a conocer el último paso que necesitas aplicar para el perdón de dios (y el perdón en general) que ya te adelanto y que es entregar todos tus pensamientos y tus juicios al Espíritu Santo en tu mente recta. Eso quiere decir que para perdonar primero tienes que estar despierto en tal grado que te permita reconocer que todo lo que (te) ocurre es irreal, y en esa consciencia de Ser, entregar tus pensamientos y juicios a Él. Si no lo estás (quiero decir despierto, y si sigues atrapado en tus pensamientos...) difícilmente podrás entregarlos y dejar de juzgar. 

El despertar es un proceso largo y doloroso en sí, un crisol donde se va fundiendo el ego poco a poco hasta desaparecer; y la iluminación es el último paso de ese despertar. Con la iluminación escapas definitivamente del mundo y de su esclavitud. No será hasta que hayas completado totalmente tu proceso de perdón que estarás condenado a reencarnarte una y otra vez para servir a ese dios del cual formas parte, y repetir las mismas experiencias de pérdida, sufrimiento y sacrificio en diferentes cuerpos, escenarios y tiempos para perpetuarte aquí en el sueño. ¿Es eso lo que quieres? Tú decides.

VIII. El "héroe" del sueño

1. El cuerpo es el personaje central en el sueño del mundo. Sin él no hay sueño, ni él existe sin el sueño en el que actúa como si fuese una persona digna de ser vista y creída. Ocupa el lugar central de cada sueño en el que se narra la historia de cómo fue concebido por otros cuerpos, cómo vino al mundo externo al cuerpo, cómo vive por un corto tiempo hasta que muere, para luego convertirse en polvo junto con otros cuerpos que, al igual que él, también mueren. En el breve lapso de vida que se le ha concedido busca otros cuerpos para que sean sus amigos o sus enemigos. Su seguridad es su mayor preocupación; Su comodidad, la ley por la que se rige. Trata de buscar placer y de evitar todo lo que le pueda ocasionar dolor. Pero por encima de todo, trata de enseñarse a sí mismo que sus dolores y placeres son dos cosas diferentes, y que es posible distinguir entre ellos.
2. El sueño del mundo adopta innumerables formas porque el cuerpo intenta probar de muchas maneras que es autónomo y real. Se engalana a sí mismo con objetos que ha comprado con discos de metal o con tiras de papel moneda que el mundo considera reales y de gran valor. Trabaja para adquirirlos, haciendo cosas que no tienen sentido, y luego los despilfarra intercambiándolos por cosas que ni necesita ni quiere. Contrata a otros cuerpos para que lo protejan y para que coleccionen más cosas sin sentido que él pueda llamar suyas. Busca otros cuerpos especiales que puedan compartir su sueño. A veces sueña que es un conquistador de cuerpos más débiles que él. Pero en algunas fases del sueño, él es el esclavo de otros cuerpos que quieren hacerle sufrir y torturarlo.
3. Las aventuras del cuerpo, desde que nace hasta que muere, son el tema de todo sueño que el mundo jamás haya tenido. El "héroe" de este sueño jamás cambiará, ni su propósito tampoco. Y aunque el sueño en sí adopta muchas formas y parece presentar una gran variedad de lugares y situaciones en los que su "héroe" cree encontrarse, el sueño no tiene más que un propósito, el cual se enseña de muchas maneras. Ésta es la lección que trata de enseñar una y otra vez: que el cuerpo es causa y no efecto. Y que tú que eres su efecto, no puedes ser su causa.
4. De esta manera, tú no eres el soñador, sino el sueño. Y, por lo tanto, deambulas fútilmente entrando y saliendo de lugares y situaciones que él maquina. Que esto es todo lo que el cuerpo hace, es cierto, pues no es más que una figura en un sueño. Mas ¿quién reaccionaría ante las figuras de un sueño a no ser que las considerase reales? En el instante en que las reconoce como lo que verdaderamente son, éstas dejan de tener efectos sobre él porque entiende que fue él quien les dio los efectos que tienen, al causarlas y hacer que pareciesen reales.
5. ¿Cuán dispuesto estás a escaparte de los efectos de todos los sueños que el mundo jamás haya tenido? ¿Es tu deseo no permitir que ningún sueño parezca ser la causa de lo que haces? Examinemos, pues, el comienzo del sueño, ya que la parte que ves no es sino la segunda parte, cuya causa se encuentra en la primera. Nadie que esté dormido y soñando en el mundo recuerda el ataque que se infligió a sí mismo. Nadie cree que realmente hubo un tiempo en el que no sabía nada de cuerpos y en el que no habría podido concebir que este mundo fuese real. De otro modo, se habría dado cuenta de inmediato de que estas ideas son una mera ilusión, tan ridículas que no sirven para nada, excepto para reírse de ellas. ¡Cuán serias parecen ser ahora! Y nadie puede recordar aquel entonces cuando habrían sido motivo de risa e incredulidad. Pero lo podemos recordar, sólo con que contemplemos directamente su causa. Y al hacerlo, veremos que son motivo de risa, no de temor.
6. Devolvámosle al soñador el sueño del que se desprendió, el cual él percibe como algo que le es ajeno y que se le está haciendo a él. Una diminuta y alocada idea, de la que el Hijo de Dios olvidó reírse, se adentró en la eternidad, donde todo es uno. A causa de su olvido ese pensamiento se convirtió en una idea seria, capaz de lograr algo, así como de tener efectos reales. Juntos podemos hacer desaparecer ambas cosas riéndonos de ellas, y darnos cuenta de que el tiempo no puede afectar a la eternidad. Es motivo de risa pensar que el tiempo pudiese llegar a circunscribir a la eternidad, cuando lo que ésta significa es que el tiempo no existe.
7. Una intemporalidad en la que se otorga realidad al tiempo; una parte de Dios que puede atacarse a sí misma; un hermano separado al que se considera un enemigo y una mente dentro de un cuerpo son todos diferentes aspectos de un círculo vicioso, cuyo final empieza en su comienzo y concluye en su causa. El mundo que ves te muestra exactamente lo que creíste haber hecho. Excepto que ahora crees que lo que hiciste se te está haciendo a ti. La culpabilidad que sentiste por lo que habías pensado la proyectaste fuera de ti mismo sobre un mundo culpable que es el que entonces sueña tus sueños y piensa tus pensamientos por ti. Es su venganza la que recae sobre ti, no la tuya propia. Te mantiene estrechamente confinado a un cuerpo, al que castiga por todos los actos pecaminosos que éste comete en su sueño. Y no puedes hacer que el cuerpo deje de cometer sus actos depravados porque tú no eres su hacedor y, por lo tanto, no puedes controlar sus acciones, su propósito o su destino.
8. El mundo no hace sino demostrar una verdad ancestral: creerás que otros te hacen a ti exactamente lo que tú crees haberles hecho a ellos. Y una vez que te hayas engañado a ti mismo culpándolos, no verás la causa de sus actos porque desearás que la culpabilidad recaiga sobre ellos. ¡Cuán infantil es la insolente maniobra de querer defender tu inocencia descargando tu culpabilidad fuera de ti mismo, aunque sin deshacerte de ella! No es fácil percibir tal ironía cuando lo que tus ojos ven a tu alrededor son sus graves consecuencias, mas no su frívola causa. Sin causa, sus efectos parecen ciertamente ser tristes y graves. Sin embargo, no son más que consecuencias. Su causa, en cambio, es lo que no es consecuencia de nada, al no ser más que una farsa.
9. El Espíritu Santo, sonriendo dulcemente, percibe la causa y no presta atención a los efectos. ¿De qué otra manera podría corregir tu error, cuando has pasado por alto la causa enteramente? Él te exhorta a que lleves todo efecto temible ante Él para que juntos miréis su descabellada causa y os riáis juntos por un rato. Tú juzgas los efectos, pero Él ha juzgado su causa. Y mediante Su juicio se eliminan los efectos. Tal vez vengas con los ojos arrasados en lágrimas, mas óyele decir: "Hermano mío, santo Hijo de Dios, contempla tu sueño fútil en el que sólo algo así podría ocurrir". Y saldrás del instante santo riendo, con tu risa y la de tu hermano unida a la de Él.
10. El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo. No importa cuál sea la forma del ataque, eso sigue siendo verdad. No importa quién desempeñe el papel de enemigo y quién el de agresor, eso sigue siendo verdad. No importa cuál parezca ser la causa de cualquier dolor o sufrimiento que sientas, eso sigue siendo verdad. Pues no reaccionarías en absoluto ante las figuras de un sueño si supieses que eres tú el que lo está soñando. No importa cuán odiosas y cuán depravadas sean, no podrían tener efectos sobre ti a no ser que no te dieses cuenta de que se trata tan sólo de tu propio sueño.
11. Basta con que aprendas esta lección para que te libres de todo sufrimiento, no importa la forma en que éste se manifieste. El Espíritu Santo repetirá esta lección inclusiva de liberación hasta que la aprendas, independientemente de la forma de sufrimiento que te esté ocasionando dolor. Esta simple verdad será Su respuesta, sea cual sea el dolor que lleves ante Él. Pues esta respuesta elimina la causa de cualquier forma de pesar o dolor. La forma no afecta Su respuesta en absoluto, pues Él quiere mostrarte la única causa de todo sufrimiento, no importa cuál sea su forma. Y comprenderás que los milagros reflejan esta simple afirmación: "Yo mismo fabriqué esto, y es esto lo que quiero deshacer".
12. Lleva, pues, toda forma de sufrimiento ante Aquel que sabe que cada una de ellas es como las demás. Él no ve diferencias donde no las hay, y te enseñará cuál es la causa de todas ellas. Ninguna tiene una causa diferente de las demás, y todas se deshacen fácilmente con una sola lección que realmente se haya aprendido. La salvación es un secreto que sólo tú has ocultado de ti mismo. Así lo proclama el universo. Pero haces caso omiso de sus testigos porque de lo que ellos dan testimonio es algo que prefieres no saber. Parecen mantenerla oculta de ti. Sin embargo, no necesitas sino darte cuenta de que fuiste tú quien eligió no escuchar ni ver.
13. ¡Qué diferente te parecerá el mundo cuando reconozcas esto! Cuando le perdones al mundo tu culpabilidad, te liberarás de ella. Su inocencia no exige que tú seas culpable, ni tu inocencia se basa en sus pecados. Esto es obvio, y es un secreto que no le has ocultado a nadie salvo a ti mismo. Y es esto lo que te ha mantenido separado del mundo y lo que ha mantenido a tu hermano separado de ti. Ahora sólo necesitas reconocer que los dos sois o inocentes o culpables. Lo que es imposible es que seáis diferentes el uno del otro; o que seáis ambas cosas. Éste es el único secreto que aún te queda por aprender. Mas no será un secreto que has sanado.

* * * 

domingo, 27 de mayo de 2018

Lección 191 de Un Curso de Milagros

Soy el santo Hijo de Dios Mismo

1. He aquí la declaración de tu liberación de las cadenas del mundo. Y he aquí asimismo la liberación del mundo entero. No te das cuenta de lo que has hecho al asignarle al mundo el papel de carcelero del Hijo de Dios. ¿Qué podría ser entonces sino un mundo depravado y temeroso, amedrentado por las sombras, vengativo y salvaje, desprovisto de razón, ciego y enajenado por el odio?
2. ¿Qué has hecho para que éste sea tu mundo? ¿Qué has hecho para que sea eso lo que ves? Niega tu Identidad, y ése es el resultado. Contemplas el caos y proclamas que eso es lo que tú eres. No ves nada que no dé testimonio de ello. No hay sonido que no te hable de la flaqueza que hay dentro y fuera de ti; ni aliento que respires que no parezca acercarte más a la muerte; ni esperanza que alientes que no haya de acabar en llanto.
3. Niega tu verdadera Identidad y no podrás escaparte de la locura que dio lugar a este extraño, antinatural y fantasmal pensamiento que se burla de la creación y se ríe de Dios. Niega tu verdadera Identidad, y te enfrentas al universo solo, sin un amigo: una diminuta mota de polvo contra legiones de enemigos. Niega tu verdadera Identidad y contemplarás la maldad, el pecado y la muerte, y verás la desesperanza arrebatarte de las manos todo vestigio de esperanza, dejándote solamente con ansias de morir.
4. Sin embargo, ¿qué podría ser esto sino un juego en el que puedes negar tu Identidad? Eres tal como Dios te creó. Creer cualquier otra cosa es absurdo. Con este solo pensamiento todo el mundo se libera. Con esta sola verdad desaparecen todas las ilusiones. Con este solo hecho se proclama que la impecabilidad es eternamente parte integral de todo, el núcleo central de su existencia y la garantía de su inmortalidad.
5. Deja que la idea de hoy encuentre un lugar entre tus pensamientos, y te habrás elevado muy por encima del mundo, así como por encima de todos los pensamientos mundanos que lo mantienen prisionero. Y desde este lugar de seguridad y escape retornarás a él y lo liberarás. Pues aquel que puede aceptar su verdadera Identidad realmente se salva. Y su salvación es el regalo que les hace a todos, como muestra de gratitud hacia Aquel que le mostró el camino a la felicidad que cambió toda su perspectiva acerca del mundo.
6. Basta con un solo pensamiento santo como éste para liberarte: tú eres el santo Hijo de Dios mismo. Y con este pensamiento santo comprendes asimismo que has liberado al mundo. No tienes necesidad de usarlo cruelmente, y luego percibir esa misma necesidad en él. Lo liberas de tu aprisionamiento. No verás una imagen devastadora de ti mismo vagando por el mundo llena de terror, mientras que éste se retuerce en agonía porque tus miedos han dejado impreso en su corazón el sello de la muerte.
7. Alégrate hoy de cuán fácilmente desaparece el infierno. No necesitas más que decirte a ti mismo: Soy el santo Hijo de Dios Mismo. No puedo sufrir ni sentir dolor, no puedo sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida. Y con ese pensamiento todo lo que contemples cambiará por completo.
8. Un milagro ha iluminado todas las lúgubres y viejas cavernas en las que los ritos de la muerte reverberaban desde los orígenes del tiempo. Pues el tiempo ya no tiene dominio sobre el mundo. El Hijo de Dios ha venido radiante de gloria a redimir a los que estaban perdidos, a salvar a los desvalidos y a darle al mundo el regalo de su perdón. ¿Quién podría ver el mundo como un lugar siniestro y pecaminoso cuando el Hijo de Dios ha venido por fin a liberarlo nuevamente?
9. Tú que te percibes a, ti mismo como débil y frágil, lleno de vanas esperanzas y de anhelos frustrados; nacido sólo para morir, llorar y padecer, escucha esto: se te ha dado todo poder en la tierra y en el Cielo. No hay nada que no puedas hacer. Juegas el juego de la muerte, el de ser impotente, el de estar lamentablemente encadenado a la disolución en un mundo que no tiene misericordia contigo. No obstante, cuando tengas misericordia con él, su misericordia resplandecerá sobre ti.
10. Deja entonces que el Hijo de Dios despierte de su sueño, y que al abrir sus ojos santos, regrese para bendecir el mundo que él fabricó. Éste nació de un error, pero acabará en el reflejo de la santidad del Hijo de Dios. Y éste dejará de dormir y de soñar con la muerte. Únete a mí hoy. Tu gloria es la luz que salva al mundo. No sigas negándote a conceder la salvación. Contempla el mundo que te rodea, y observa el sufrimiento que se abate sobre él. ¿No está acaso dispuesto tu corazón a llevarles descanso a tus fatigados hermanos?
11. Ellos tienen que esperar hasta que tú te liberes. Permanecen encadenados hasta que tú seas libre. No pueden ver la misericordia del mundo hasta que tú la encuentres en ti mismo. Sufren hasta que tú niegues que el dolor te atenaza. Mueren hasta que tú aceptes tu propia vida eterna. Eres el santo Hijo de Dios Mismo. Recuerda esto, y el mundo entero se libera. Recuerda esto, y la tierra y el Cielo son uno.
* * * 
Reflexión: La lección de hoy no requiere más explicaciones. Es muy clara en su exposición, y su afirmación, que es muy poderosa, lo dice todo. Y Sin embargo, si aún después de leer la lección y su encabezado sigues dudando y haciendo preguntas, eso es porque no te reconoces como un hijo de Dios ya que sigues identificado con tu ego. Nuestro propósito es cambiar eso, nuestra manera de vernos a nosotros mismos.

Sin saber ciertamente como iba a enfocar un tema como el de hoy, he buscado inspiración en internet para averiguar qué opina el mundo acerca de lo que hace falta para cambiar uno mismo y me he topado con los "hábitos" (entiéndase también "programas"), así que he enfocado este post sobre ellos. En unos sitios dice que se necesitan 21 días y otros que 66 para cambiarlos de forma permanente. También los hay que dividen el proceso de cambio en 5, 6, 7 y hasta 12 pasos. Pero permíteme decirte que todo eso no es más que una pérdida de tiempo.

Todos hemos seguido alguno de esos métodos alguna que otra vez, pero lo que somos no está sujeto a ningún método porque es ajeno a éste mundo. Lo que buscas ser ya lo eres, aunque bien es cierto que se necesita disciplina (un poco de buena voluntad) para hacerlo manifiesto. El cambio que buscamos los estudiantes de UCdM no consiste en un cambio en la forma de nuestras costumbres. No tratamos de ser mejores. No se trata de cambiar un hábito malo por otro mejor, sino que es un reconocimiento de lo que es verdad en nosotros, y lo buscamos en su experiencia. El ego mismo es un conjunto de hábitos así que cuando cambias unos por otros lo único que haces es cambiar la forma del ego, de tu personalidad, pero el ego sigue siendo ego. 

Si quieres buscar tu Ser en el mundo usando metodologías que el mundo ha creado, estás destinado al fracaso porque tú no eres de este mundo. Dice UCdM, que el lema del ego es "busca pero no halles". Pero puedes desprenderte de tus creencias y de sus hábitos y reconocer que debajo de ellas está tu Ser. Ello no requiere que olvides tus creencias sino que las reconozcas como falsas, y tampoco es necesario que te retires a un lugar apartado para hacer vida de eremita; no. No se supera una obstáculo superponiendo otro o eludiéndolo, sino mirándolo concienzudamente y trascendiéndolo.

El más grande de todos los hábitos es pensar, imaginar y creer que eres un cuerpo, pues todos los demás hábitos derivan de ese. Los hábitos son artificiales, modelan la personalidad. El Ser es natural y su expresión obedece a lo espontaneo, no tiene personalidad. Los hábitos te esclavizan; vivir desde el Ser te libera. El ego y el hábito se construyen sobre el hacer más y más para que ellos mismos sean. El Ser no tiene que hacer nada en absoluto pues ya lo es. El hábito es caprichoso, es cambiante y sujeto a principio y fin. El Ser es constante, inmutable, sin principio ni final... ¿En cuál de las dos descripciones anteriores te reconoces? ¿En el ego y sus hábitos o en el Ser?

Tu Ser te está esperando. Olvida todo lo que creíste acerca de ti y de lo que tenías que hacer y entra en el silencio; obsérvate, ya estás ahí, pleno, atento, inmutable, impecable, imperecedero, en completa paz... esa es tu realidad. ¡Despierta a ella! No es hasta que tú te liberes a ti mismo reconociendo lo que es verdad en ti que no liberarás al mundo contigo. Si tu te salvas el mundo se salva contigo. No esperes lo contrario. No esperes que nada ni nadie en el mundo, ni siquiera el mismo Jesucristo, venga a solucionar los problemas que te has inventado. Eso nunca sucederá, porque el Cristo vive ya en ti. Tu santo Ser, Hijo de Dios, es parte de Él. Sois Uno. La segunda venida es tu propio despertar.

* * *


viernes, 11 de mayo de 2018

Lecciones 151 a 170 de Un Curso de Milagros. Quinto Repaso

Dios es sólo Amor, y, por ende, eso es lo que soy yo

Introducción

1. Ahora iniciamos otro repaso. Esta vez estamos listos para poner más de nuestra parte y dedicar más tiempo a nuestro empeño. Reconocemos que nos estamos preparando para un nuevo nivel de entendimiento. Queremos dar este paso resueltamente, para poder seguir adelante con mayor certeza, mayor sinceridad y mayor fe. Nuestros pasos han sido inciertos, y las dudas nos han hecho andar con lentitud e inseguridad por el camino que este curso señala. Pero ahora vamos a ir más de prisa, pues nos estamos acercando a una mayor certeza, a un propósito más firme y a una meta más segura.
2. Padre nuestro, afianza nuestros pasos. Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes, y háblanos. No tenemos nada que decirte, pues sólo deseamos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra. Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que éste desconoce, pero que aun así, el hijo lo sigue, seguro de que está a salvo porque su padre le muestra el camino.
3. De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta Ti. Si tropezamos, Tú nos levantarás. Si se nos olvida el camino, sabemos que Tú siempre lo recordarás. Y si nos extraviamos, Tú no te olvidarás de llamarnos. Aligera nuestros pasos ahora de modo que podamos caminar con mayor certeza y mayor rapidez hasta Ti. Y aceptamos la Palabra que Tú nos ofreces para unificar nuestras prácticas, a medida que repasamos los pensamientos que Tú nos has dado.
4. He aquí -al final de este párrafo- el pensamiento que debe preceder a los pensamientos que vamos a repasar. Cada uno de éstos clarifica algún aspecto de dicho pensamiento o contribuye a hacerlo más significativo, más personal y verdadero, así como más descriptivo del santo Ser que compartimos y que ahora nos preparamos para conocer de nuevo: Dios es sólo Amor, y, por ende, eso es lo que soy yo. Sólo este Ser conoce el amor. Sólo sus pensamientos son perfectamente congruentes; sólo ese Ser conoce a Su Creador, se comprende a Sí Mismo y goza de un conocimiento y amor perfectos, así como de un estado de unión constante con Su Padre y Consigo Mismo.
5. Y Eso es lo que nos espera al final de la jornada. Cada paso que damos nos acerca un poco más. Este repaso acortará el tiempo de manera inconmensurable si tenemos presente que Eso es nuestra meta y que a medida que lo ponemos en práctica es a Eso a lo que nos acercamos. Levantemos de las cenizas nuestros corazones y dirijámoslos hacia la vida, recordando que Eso es lo que se nos promete, y que este curso nos fue enviado para allanar el sendero de la luz y enseñarnos, paso a paso, cómo regresar al eterno Ser que creíamos haber perdido.
6. Yo te acompaño en esta jornada. Pues por el momento comparto tus dudas y tus miedos, de manera que puedas recurrir a mí que conozco el camino por el que se supera toda duda y temor. Caminamos juntos. Es preciso que yo entienda lo que es la incertidumbre y el dolor, aun cuando sé que no tienen ningún significado. Sin embargo, un salvador debe permanecer con aquellos a quienes enseña, viendo lo que ellos ven, pero conservando en su mente el camino que lo condujo a su propia liberación, y que ahora te conducirá a ti a la tuya junto con él. Al Hijo de Dios se le sigue crucificando hasta que camines por esta senda conmigo.
7. Mi resurrección se repite cada vez que conduzco a un hermano sin contratiempo alguno allí donde la jornada termina para ya no recordarse más. Me siento renovado cada vez que un hermano aprende que hay un camino que nos libera a todos de la aflicción y del dolor. Y renazco cada vez que un hermano se vuelve hacia la luz que mora en él y me busca. No me he olvidado de nadie. Ayúdame ahora a conducirte de regreso allí donde la jornada empezó para que puedas llevar a cabo otra elección conmigo.
8. Libérame mientras practicas una vez más los pensamientos que te he traído de Aquel que ve tu extrema necesidad, y que conoce la respuesta que Dios le ha dado. Juntos repasaremos estos pensamientos. Juntos les dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzos. Y juntos se los enseñaremos a nuestros hermanos. Dios no permitiría que en el Cielo faltase nada. Éste te está esperando, al igual que yo. Sin ti yo estoy incompleto. Conforme me complete regresaremos juntos a nuestro hogar ancestral, el cual se preparó para nosotros desde antes de que el tiempo comenzara, y se ha mantenido a salvo de los azotes de éste, así como inmaculado y seguro, tal como será cuando al tiempo le llegue su fin.
9. Permite, entonces, que este repaso sea el regalo que me haces a mí. Pues esto es lo único que necesito: que oigas mis palabras y que se las ofrezcas al mundo. Tú eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos, con los cuales llevo la salvación al mundo. El Ser desde el que te llamo no es sino tu propio Ser. A Él nos dirigimos juntos. Toma a tu hermano de la mano, pues no es éste un camino que recorramos solos. En él yo camino contigo y tú conmigo. La Voluntad del Padre es que Su Hijo sea uno con Él. ¿Cómo no iba a ser, entonces, todo lo que vive uno contigo?
10. Permite que este repaso sea un intervalo en el que compartimos una experiencia que es nueva para ti, aunque tan antigua como el tiempo e incluso aún más antigua. Santificado sea tu nombre e inmaculada tu gloria para siempre. Tu plenitud ahora es total, tal como Dios lo dispuso. Tú eres Su Hijo, y completas Su extensión con la tuya. No practicamos sino una antigua verdad que sabíamos desde antes de que la ilusión pareciese apoderarse del mundo. Y le recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos: Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.
11. Con esto damos comienzo a cada día de nuestro repaso. Con esto empezamos y con esto concluimos cada período de práctica. Y con ese pensamiento nos vamos a dormir para despertar con esas mismas palabras de nuevo en nuestros labios, y darle así la bienvenida al nuevo día. Todo pensamiento que repasemos lo envolvemos con ése, y utilizaremos dichos pensamientos para mantenerlo firme en la mente y claro en nuestra memoria a lo largo del día. Y así, cuando hayamos terminado este repaso, habremos reconocido que las palabras que decimos son verdad.
12. Las palabras, sin embargo, no son sino recursos auxiliares y, excepto por el uso que hacemos de ellas al principio y al final de cada período de práctica, se usarán sólo para recordarle a la mente su propósito, según lo dicte la necesidad. Ponemos nuestra fe en la experiencia que se deriva de las prácticas, no en los medios que utilizamos. Esperamos la experiencia, y reconocemos que sólo en ella radica la convicción. Usamos las palabras y tratamos una y otra vez de ir más allá de ellas hasta llegar a su significado, el cual está mucho más allá de su sonido. Éste se hace cada vez más tenue hasta que finalmente desaparece, a medida que nos acercamos a la Fuente del significado. Y Ahí es donde hallamos reposo.
* * *
Reflexión: Con anterioridad, las dudas han hecho que el avance en el cambio de mentalidad que persigue el curso haya sido incierto, pero ahora se pretende ir más rápido al contar con mayor certeza y confianza en la meta. El repaso de estas últimas veinte lecciones añade al principio y final de cada una de ellas el siguiente pensamiento central:

“Dios es sólo Amor, y, por ende, 
eso es lo que soy yo”

Las lecciones se convierten así en una especie de contribución para significar y enriquecer aún más el pensamiento anterior, el cual cuenta por sí solo con un alto poder descriptivo y recordatorio de quien realmente somos. Compartimos el mismo Ser con el Padre, ya que... 

“Sólo ese Ser conoce a Su Creador, se comprende a Sí Mismo y goza de un conocimiento y amor perfectos”

Además, dice la introducción al quinto repaso, que...

“Yo (Jesús) te acompaño y comparto tus dudas y tus miedos, de manera que puedas recurrir a mí que conozco el camino por el que se supera toda duda y temor”.

Eso lo dice porque se supone que ya hemos desarrollado la capacidad necesaria para confiar en él (o confiar en nuestra parte crística), si no, no estaríamos trabajando el curso. Añade:

“Al Hijo de Dios se le sigue crucificando hasta que camines por esta senda conmigo. Mi resurrección se repite cada vez que conduzco a un hermano sin contratiempo alguno allí donde la jornada termina para ya no recordarse más. Sin ti yo estoy incompleto.”

Osea que viene a decir que el Cristo o Hijo de Dios somos todos y cada uno de nosotros a la vez, pero formando una especie de mosaico. El Hijo único de Dios no es sólo el personaje histórico del Jesús que vivió en Palestina hace 2.000 años sino que somos también tú, yo y todos. Jesús lo que hizo fue completar el proceso de despertar en su personaje individual (No sabemos si fue el primero), y comprendió la importancia de la unicidad (Que el Hijo es sólo uno con el Padre) por lo que vio necesario compartir su enseñanza y su proceso con el resto de hermanos, pues mientras quede uno sólo dormido (digamos que mientras quede una pieza del mosaico sin poner...), el sueño persistirá (el mosaico del despertar seguirá sin acabarse). De ahí que diga que “sin ti yo estoy incompleto” (Jesús habla identificándose con la totalidad no con su individualidad).

Luego añade:

“Esto es lo único que necesito: que oigas mis palabras y que se las ofrezcas al mundo. Tú eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos, con los cuales llevo la salvación al mundo. El Ser desde el que te llamo no es sino tu propio Ser. A Él nos dirigimos juntos. Toma a tu hermano de la mano, pues no es éste un camino que recorramos solos. En él yo camino contigo y tú conmigo. La Voluntad del Padre es que Su Hijo sea uno con Él.”

Personalmente, lo que entiendo que pide el párrafo anterior es que obres de acuerdo a los principios del curso, que seas coherente, (“Tú eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos”) y es así cómo se realiza el aprendizaje. No entiendo que sea necesario que tengas que difundirlo “ex professo”, que te hagas “facilitador” del curso, que es la palabra de moda entre la gente que se dedica a enseñarlo.

Para terminar, Jesús habla del poder de las palabras usadas como símbolos, como recursos auxiliares, las cuales por repetición consiguen llevarnos al fondo de sus significados y a las experiencias que representan. Así que dice que pongamos nuestra fe en la experiencia que se derive de la práctica de los ejercicios ya que es la única manera de convencernos, y no tanto en las palabras mismas, pues al final se vuelven innecesarias.

* * * 



El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...