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domingo, 25 de mayo de 2025

El secreto de la salvación

 

Algunos lectores acudirán a este artículo con una idea preconcebida sobre lo que es la salvación. Para unos, será librarse de un patrón mezquino en el trabajo; para otras, de una relación que se ha vuelto tóxica; para muchos, de la incompetencia del Gobierno; y para otros tantos, del gran temido fin del mundo o fin de los tiempos.

La mente proyecta sus propios miedos, creencias y dudas, pero, de forma implícita, también sus propias respuestas. Así, cada persona entiende la salvación de manera diferente, viéndola desde distintos enfoques o en diferentes lugares.

Pero aquí me refiero a la consecución de un estado mental de confianza y paz plenos y continuos. Hablo de la salvación del alma o del espíritu, aunque en realidad el alma no necesita ser salvada. Es la mente la que se pierde, y cuando lo hace, arrastra al espíritu consigo. Sin embargo, el espíritu permanece intacto hasta que la mente vuelve a despertar, y entonces uno se da cuenta de que el espíritu siempre ha permanecido indemne.

UCdM dice:

El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo. No importa cuál sea la forma del ataque, eso sigue siendo verdad. No importa quién desempeñe el papel de enemigo y quién el de agresor, eso sigue siendo verdad. No importa cuál parezca ser la causa de cualquier dolor o sufrimiento que sientas, eso sigue siendo verdad. Pues no reaccionarías en absoluto ante las figuras de un sueño si supieses que eres tú el que lo está soñando. No importa cuán odiosas y cuán depravadas sean, no podrían tener efectos sobre ti a no ser que no te dieses cuenta de que se trata tan sólo de tu propio sueño.
— T-27.VIII.10 —

Y por otro lado, en la Biblia:

Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. ¿Pues de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar el hombre a cambio de su alma?
— Mateo 16:25-26 —

¿Qué relación existe entre estos dos textos? Aunque ambos hablan de salvación, no parece que lo hagan en los mismos términos, y sin embargo, sí lo hacen. Para comprenderlo, es necesario entender el propósito de UCdM si no se conoce previamente. Una vez comprendido, ambos textos se conectan rápidamente.

El propósito de Un Curso de Milagros (UCdM) es recordar quiénes somos: el Hijo Único de Dios. En nuestra experiencia cotidiana, viviendo en un cuerpo y bajo la ley de la dualidad, ese Hijo Único representa nuestro ser verdadero, nuestro espíritu silente y testigo, que suele pasar desapercibido para la mayoría. Ese ser es el Cristo, Dios en nosotros, el yo real, inmutable y eterno que “siempre nos acompaña”.

Después está el ego: una construcción imaginaria de nuestra mente pensante, sobre la cual hemos edificado nuestra personalidad. Este ego mantiene al ser real oculto y secuestrado. Es, en esencia, quienes creemos ser. Por un lado, está nuestro ser real, que conoce; por otro, nuestro ser ficticio, basado en el cuerpo, que percibe, juzga e interpreta.

Espero que vayas comprendiendo lo que digo, aunque ya adelanto que la comprensión intelectual, por sí sola, no salva. Que comprendamos (y me incluyo) el contenido de este artículo no nos otorgará la salvación, pero sí nos abrirá una puerta para poder optar a ella.

En este punto, espero que ya hayas logrado correlacionar los dos textos. Y si aún no lo has hecho, te lo explicaré de forma resumida para no complicarlo demasiado.

El texto de UCdM señala que, siendo el Hijo Único de Dios, estás soñando con un ser irreal, individual y separado. Al creer que eres un cuerpo, también crees ser una persona con nombre, apellidos y una historia, muchas veces en el rol de víctima. Te aferras a ese personaje de ficción porque crees que es tu verdadera identidad. Así, todas las acciones en tu vida se dirigen a su protección y fortalecimiento.

Cuanto más acumula esa personalidad —en términos de belleza, salud, formación intelectual, poder, dinero, etc.— más creemos estar a salvo de los peligros del mundo. Y lo contrario también es cierto: cuanto más feos, viejos, pobres o ignorantes creemos ser, más inseguros nos sentimos y más lejos de la salvación percibimos estar. Pero, como dice UCdM, todo esto es un sueño generado por tu mente-ego. Por eso afirma: “eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo”.

A estas alturas, el pasaje bíblico adquiere pleno sentido, ¿verdad? “Todo el que quiera salvar su vida, la perderá…” Esa vida es la del personaje irreal, nuestro constructo mental. La perderemos porque, como toda ensoñación, cuando morimos se desvanece en la nada, junto con todas nuestras posesiones y creencias.

Sin embargo, el ser real, el espíritu, perdura, independientemente de si lo hemos cultivado o no durante esta vida. Cuando morimos, lo que muere es el personaje, pero el Cristo en nosotros permanece intacto, junto con los restos de fragmentos de mente que sueñan. Entonces, tal vez soñemos con el cielo, el infierno, o un reencuentro con seres queridos. En realidad, solo habremos pasado de una “habitación” del sueño a otra. Luego, volveremos a reencarnar, adoptando un nuevo cuerpo y fabricando un nuevo personaje.

UCdM puede resultar inquietante, pues te invita a desaparecer como persona. Todo su contenido está enfocado en ese desmantelamiento. Sus estudiantes, al darse cuenta de esto (o al empezar a sospecharlo), pueden sentir miedo o desasosiego. Entonces, o abandonan el estudio porque lo perciben como una amenaza, o tergiversan sus enseñanzas.

UCdM apunta directamente a Dios, pero Él no puede entrar donde existe un personaje sostenido por el ego. Ese personaje es una ficción, y Dios no puede habitar una ilusión. La salvación requiere deshacer ese personaje, abandonar la falsa identidad, para encontrar nuestro verdadero Ser crístico y a Dios. Y eso al ego no le gusta en absoluto.

"Y todo el que pierda su vida por mí, la hallará". Ahora lo entiendes, ¿verdad? Por eso crucificaron a Jesús: porque era una amenaza para el mundo y para todos los personajes que lo habitaban, un mundo donde Dios no puede entrar.

Tal vez ahora comprendas mejor las cosas que suceden aquí y las supuestas “injusticias” que atribuimos a Dios. Pero no: Dios no tiene nada que ver con el mundo. Este no ha cambiado desde su origen. Es simplemente un lugar para soñar a espaldas de Dios, a veces con deseos felices, y otras con sufrimiento.

En el mundo vivimos separados de Dios porque así lo decidimos a nivel ontológico en el principio de los tiempos. Así que, si deseas salvarte, tendrás que regresar a tu esencia y deshacer tu falso personaje. No hay otra solución ni otra salvación.


 * * * 




jueves, 4 de abril de 2019

Lección 355 de Un Curso de Milagros

La paz, la dicha y los milagros que otorgaré cuando acepte la Palabra de Dios son ilimitados. ¿Por qué no aceptarla hoy?

1. ¿Por qué debo esperar, Padre mío, para recibir la dicha que Tú me prometiste? Pues Tú mantendrás Tu Palabra, que le diste a Tu Hijo en el exilio. Estoy seguro de que mi tesoro me aguarda y de que sólo tengo que extender la mano para encontrarlo. Incluso ahora mismo mis dedos ya lo están tocando. Está muy cerca. No es necesario que espere ni un instante más para estar en paz para siempre. Es a Ti a Quien elijo, y a mi Identidad junto Contigo. Tu Hijo quiere ser él mismo, y reconocerte como su Padre y Creador, así como su Amor.

* * *
Reflexión: Creo que hoy convendría empezar por recordar lo que es la Palabra de Dios según UCdM. Para las religiones, la Palabra de Dios es muy específica y viene referida al contenido de su Biblia de las que hay muchas variantes. Pero en UCdM se refiere al plan de Dios para la salvación en su conjunto, lo que venimos en llamar la expiación, la cual puede tomar muchas formas diferentes; de hecho todas. Por ejemplo, UCdM no es la palabra de Dios en si mismo sino hasta que la refleja cuando tú llegas a entenderlo; hasta entonces no es más que un libro más. Lo que te dice alguien en cualquier momento puede reflejar la Palabra de Dios si te llega como un mensaje, pero para otra persona que haya escuchado esas mismas palabras no significarán nada. Igual se puede aplicar a la Biblia si al leerla o escucharla te ayuda a despertar o comprender algo significativo dentro de ti que te haga avanzar en consciencia, mientras que para otros eso mismo puede que no les diga absolutamente nada, o incluso puede que les parezca una herejía. 

Cualquier experiencia puede funcionar como Palabra de Dios: ver una sonrisa de un niño pero igual su sufrimiento; un detalle afectuoso que alguien tiene contigo o el más grotesco el cual te hace ver algo que antes no veías; la vista de un atardecer precioso al lado del mar en un paraje exótico o la de un mar de basura en un vertedero tóxico que conmueve tu espíritu. Siempre es un proceso muy íntimo y personal que nunca puede afectar por igual a todas las personas. Cuando sucede algo de ésto, das por hecho que es el E.S., tu yo superior, tu ángel de la guardia o simplemente tu intuición hablándote simbólicamente a través de esa señal. No sabes cómo ni por qué, pero ese algo conecta contigo en lo más profundo de ti y de pronto sientes una inspiración, comprendes o recuerdas algo importante, o puede que incluso sientas un llamado a hacer algo concreto. 

Sí, ya sé. Seguro que has pensado que no te sientes en paz si ves a un niño sufrir, si alguien tiene una actitud grotesca contigo, ni tampoco te reconforta ver ponerse el sol en un mar de basura tóxica. No te sientes en paz porque juzgas desde tu ego. ¡No estás perdonando!. La mayoría de la gente sin duda se sentirá mal, indignada, enfadada, triste... pero UCdM no te enseña a que actúes ni a que sientas como la mayoría de la gente, desde sus egos, sino que te saca del ego para elevarte hasta el Ser dentro de ti y ver con su Visión de Amor. 

La forma del título de hoy adoptaría así la forma "La paz, la dicha y los milagros que otorgaré cuando acepte el Plan de Dios para la salvación son ilimitados", que quiere decir que, cuando conectes con la Palabra de Dios, sea cual sea la forma que adopte esa conexión, vivirás cualquier experiencia acompañad@ de un sentimiento de paz, dicha y amor asociados profundos. 

La lección de hoy te dice que esa conexión no tiene que quedar limitada a una expectativa en el futuro, y que la puedes buscar ahora mismo de manera activa sólo con desearla pues ya funciona dentro ti. El Plan de salvación y los milagros que produce no dependen del tiempo sino que lo deshace, por lo tanto, prescinden de él. No esperes a estar en paz y sentir dicha en el futuro. Puedes vivir en paz y dicha ahora mismo sin importar tus condiciones o lo que veas y escuches a tu alrededor.

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miércoles, 31 de octubre de 2018

Lección 266 de Un Curso de Milagros

Mi santo Ser mora en ti, Hijo de Dios

1. Padre, me diste todos Tus Hijos para que fuesen mis salvadores y mis consejeros de visión; los heraldos de Tu santa Voz. En ellos Tú te ves reflejado y en ellos Cristo me contempla desde mi Ser. No permitas que Tu Hijo se olvide de Tu santo Nombre. No permitas que Tu Hijo se olvide de su santo Origen. No permitas que Tu Hijo se olvide de que su nombre es el Tuyo.
2. En este día entramos al paraíso, invocando el Nombre de Dios y el nuestro, reconociendo nuestro Ser en cada uno de nosotros y unidos en el santo Amor de Dios. ¡Cuántos salvadores nos ha dado Dios! ¿Cómo podríamos perdernos en nuestro trayecto hacia Él, cuando Él ha poblado el mundo con aquellos que señalan hacia Él, y nos ha dado la vista para poder contemplarlos?

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Reflexión: Existen dos planes para tu salvación. El del ego no conduce a ningún sitio pues no salva en absoluto.

Tal es el plan del ego para tu salvación. Seguramente habrás notado que está completamente de acuerdo con la doctrina básica del ego que reza: "Busca, pero no halles". Pues, ¿qué mejor garantía puede haber de que no hallarás la salvación que canalizar todos tus esfuerzos buscándola donde no está?
(L-pl1.71.4)

El otro plan de salvación, el de Dios, le da la vuelta al del ego pues dice: "encuentra en todas partes". ¿Cómo es eso? Su plan ve en todos y cada uno de tus hermanos tu salvación.

La Voluntad de Dios es que tú encuentres la salvación. ¿Cómo, entonces, no te iba a haber proporcionado los medios para encon­trarla? Si Su Voluntad es que te salves, tiene que haber dispuesto que alcanzar la salvación fuese posible y fácil. Tienes hermanos por todas partes. No tienes que buscar la salvación en parajes remotos. Cada minuto y cada segundo te brinda una oportuni­dad más para salvarte.
(T.9.VII.1:1-6)

Tú deseas hacer que todos tus encuentros sean felices y discurran en perfecta paz, pero aún no has asentado suficientemente tu divinidad y ante cualquier provocación te ves arrastrado por los impulsos del ego a defenderte o atacar. Es por eso que no debes desanimarte si alguno de esos encuentros resulta siendo desagradable, conflictivo o si eres cuestionado y te sientes tentado de sentirte culpable. Tu trabajo consiste en perdonar/te, da igual si es en retrospectiva y lo haces después que ya no estás con el hermano con el que has bregado.¡Recuerda que lo que ocurrió no importa porque nunca ha pasado!. 

El Hijo de Dios es Uno. Tu Ser y el de todos tus hermanos es el mismo Ser, y cada encuentro con uno de ellos, aunque sea conflictivo, te abre la puerta a la salvación si lo miras desde la perspectiva del Espíritu Santo. Cada encuentro con un hermano es una ocasión para recordar tu Ser y para recordar nuestro origen en Dios.

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El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...