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lunes, 28 de enero de 2019

Lección 308 de Un Curso de Milagros

Este instante es el único tiempo que existe

1. El concepto que yo he forjado del tiempo impide el logro de mi objetivo. Si elijo ir más allá del tiempo hasta la intemporalidad, tengo que cambiar mi percepción acerca del propósito del tiempo. Pues su propósito no puede ser que el pasado y el futuro sean uno. El único intervalo en el que puedo librarme del tiempo es ahora mismo. Pues en este instante el perdón ha venido a liberarme. Cristo nace en el ahora, sin pasado ni futuro. Él ha venido a dar la bendición del presente al mundo, restaurándolo a la intemporalidad y al amor. Y el amor está siempre presente, aquí y ahora.
2. Gracias por este instante, Padre. Ahora es cuando soy redimido. Este instante es el momento que señalaste para la liberación de Tu Hijo y para la salvación del mundo en él.

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Reflexión: Hay una comedia buenísima de 1993 que se llama "Atrapado en el tiempo" o "Groundhog Day" (el día de la marmota), protagonizada por Bill Murray y Andie MacDowell. Bill Murray hace de Phil, el hombre del tiempo de una cadena de televisión que se lo tiene bien creído. Bill se desplaza un año más al pueblo de Punxstawnwey (Pensivania, EEUU), a cubrir la información del festival del Día de la Marmota. Al regresar del evento, Phil y su equipo son sorprendidos por una tormenta de nieve y se ven obligados a regresar al hotel donde se alojaban. Cuando despierta a la mañana siguiente, se da cuenta de que se está repitiendo el mismo día, así una y otra vez, mientras él continua con su comportamiento arrogante.  

En la película, ese día es el único que existe, y es precisamente eso lo que le vale a Phil para poderse liberar finalmente de la trampa de tiempo en que se ha convertido su personalidad, la cual le lleva a actuar de manera engreída y maleducada. Equiparo personalidad y tiempo porque arrastramos la primera aprendida y/o heredada del pasado para repetir siempre nuestro comportamiento en el futuro, mientras pasamos por el presente ignorándolo. Así que el destino quiere concederle a Phil una oportunidad de redención. Encontrarse atrapado en el presente le ayudará a adquirir una nueva visión de su actitud personal y de la vida. Al principio reacciona mal dejándose llevar por su ego, pero poco a poco va volviéndose consciente de su comportamiento erróneo, y es eso lo que le permite ir cambiándolo a otro mejor. Lo que parecía una maldición se termina volviendo una ventaja. 

Hemos forjado un concepto del tiempo lineal que nos mantiene esclavos de los deseos del ego, los cuales están basados en la creencia en la separación y la necesidad de conseguir cosas que nos completen (ver lección anterior). Vivir condicionados por el pasado y el futuro nos mantiene atrapados en las ilusiones que hoy pueden ser agradables pero que mañana pueden ser pesadilla. Pero el objetivo de un estudiante de UCdM debe ser vivir en el momento presente pues, el "ahora" es la llave al perdón que te permite liberarte de las cadenas de las ilusiones y reconducir tu vida hacia el despertar espiritual. El "ahora", la única intemporalidad que existe en el sueño, es la estrecha puerta que conduce a la eternidad.

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miércoles, 5 de septiembre de 2018

Lección 227 de Un Curso de Milagros

Éste es el instante santo de mi liberación

1. Padre, hoy es el día en que me libero porque mi voluntad es la Tuya. Pensé hacer otra voluntad. Sin embargo, nada de lo que pensé aparte de Ti existe. Y Soy libre porque estaba equivocado y las ilusiones que abrigaba no afectaron en modo alguno mi realidad. Ahora renuncio a ellas y las pongo a los pies de la verdad, a fin de que sean para siempre borradas de mi mente. Éste es el instante santo de mi liberación. Padre, sé que mi voluntad es una con la Tuya.
2. Y de esta manera, nos encontramos felizmente de vuelta en el Cielo, del cual realmente jamás nos ausentamos. En este día el Hijo de Dios abandona sus sueños. En este día el Hijo de Dios regresa de nuevo a su hogar, liberado del pecado y revestido de santidad, habiéndosele restituido finalmente su mente recta.

* * * 
Reflexión: Cuando se trata de disfrutar, el ego quiere que sea inmediatamente, pero cuando se trata de hacer algo que lo compromete, entonces tratará por todos los medios de postergarlo buscando excusas o haciéndolo complicado. Pasado y futuro son siempre una forma de evasión. Tu liberación (salvación) siempre está abierta a suceder en cualquier momento, no sabes ni el día ni la hora, por eso requiere que estés atento "siempre" sabiendo que "siempre" es en este momento y sin salirte de él. Así que si no estás despierto "ahora" te la perderás.
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viernes, 22 de junio de 2018

Lección 7 de Un Curso de Milagros

Sólo veo el pasado

1. Esta idea resulta muy difícil de creer al principio. 2Sin embargo, es la razón fundamental de todas las anteriores.
       3Es la razón por la que nada de lo que ves significa nada.
       4Es la razón por la que le has dado a todo lo que ves todo el significado que tiene para ti.
       5Es la razón por la que no entiendes nada de lo que ves.
       6Es la razón por la que tus pensamientos no significan nada y por lo que son como las cosas que ves.
       7Es la razón por la que nunca estás disgustado por la razón que crees.
       8Es la razón por la que estás disgustado porque ves algo que no está ahí.
2. Cambiar las viejas ideas que se tienen acerca del tiempo es muy difícil porque todo lo que crees está arraigado en el tiempo, y depende de que no aprendas estas nuevas ideas acerca de él. 2Sin embargo, ésa es precisamente la razón por la que necesitas nuevas ideas acerca del tiempo. 3Esta primera idea acerca del tiempo no es realmente tan extraña como pueda parecer en un principio.
3. Observa una taza, por ejemplo. 2¿Estás realmente viendo la taza, o simplemente revisando tus experiencias previas de haber levantado una taza, de haber tenido sed, de haber bebido de ella, de haber sentido su borde rozar tus labios, de haber desayunado, y así sucesivamente? 3¿Y no están acaso tus reacciones estéticas con respecto a la taza basadas asimismo en experiencias pasadas? 4¿De qué otra manera sino sabrías que esa
clase de taza se rompe si la dejas caer? 5¿Qué sabes acerca de esa taza sino lo que aprendiste en el pasado? 6No tendrías idea de lo que es si no fuera por ese aprendizaje previo. 7¿Estás, entonces, viéndola realmente?
4. Mira a tu alrededor. 2Esto se aplica igualmente a cualquier cosa que veas. 3Reconoce esto al aplicar la idea de hoy indistintamente a cualquier cosa que te llame la atención. 4Por ejemplo:
       5Sólo ve el pasado en este lápiz. 6Sólo veo el pasado en este zapato.
       7Sólo veo el pasado en esta mano.
       8Sólo veo el pasado en ese cuerpo. 9Sólo veo el pasado en esa cara.
5. No te detengas en ninguna cosa en particular, pero recuerda no omitir nada específicamente. 2Mira brevemente cada objeto, y luego pasa al siguiente. 3Tres o cuatro sesiones de práctica, cada una de un minuto más o menos de duración, bastarán.

* * *
Reflexión: Cuando no estás plenamente presente, (cuando no estás anclado en el Ser) sólo ves el pasado porque estás pensando. Ves el pasado porque lo piensas o porque sueñas con el futuro en base a pensamientos del pasado. Pero los pensamientos que piensas que piensas no son nada, son irreales. Mientras piensas que piensas literalmente estás en el limbo.

La lección dice que la idea de hoy, "sólo ves el pasado", es una cuestión muy difícil de creer porque se dirige a tu mente pensante o dormida. Más la mente que sueña funciona por creencias que se forman en base a experiencias del pasado. Y como más adelante dice la lección, es muy difícil cambiar de ideas y de creencias acerca del tiempo si vives en el tiempo, pues lo que verificaste antes lo vas a verificar de nuevo con los mismos resultados. Es como vivir atrapado en un circulo vicioso. 

Vives atrapado en el tiempo cuando vives enredado e identificado con tus pensamientos. Te levantas por la mañana, miras el reloj y piensas “Son las 7:00. Tengo que ir a trabajar”. En el trabajo miras el reloj y piensas “Son las 17:00. Tengo que irme a casa”. Crees que ha transcurrido el tiempo porque no has parado de hacer cosas mientras pensabas (o no has parado de pensar mientras hacías cosas), pero el tiempo era y es siempre “ahora”.
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lunes, 21 de mayo de 2018

Lección 188 de Un Curso de Milagros

La paz de Dios refulge en mí ahora

1. ¿Por qué esperar al Cielo? Los que buscan la luz están simplemente cubriéndose los ojos. La luz ya está en ellos. La iluminación es simplemente un reconocimiento, no un cambio. La luz es algo ajeno al mundo, y tú en quien mora la luz eres asimismo un extraño aquí. La luz vino contigo desde tu hogar natal, y permaneció contigo, pues es tuya. Es lo único que trajiste contigo de Aquel que es tu Fuente. Refulge en ti porque ilumina tu hogar, y te conduce de vuelta al lugar de donde vino y donde finalmente estás en tu hogar.
2. Esta luz no se puede perder. ¿Por qué esperar a encontrarla en el futuro, o creer que se ha perdido o que nunca existió? Es tan fácil contemplarla que los argumentos que demuestran que no puede existir se vuelven irrisorios. ¿Quién podría negar la presencia de lo que contempla en sí mismo? No es difícil mirar en nuestro interior, pues ahí nace toda visión. Lo que se ve, ya sea en sueños o procedente de una Fuente más verdadera, no es más que una sombra de lo que se ve a través de la visión interna. Ahí comienza la percepción y ahí termina. No tiene otra fuente que ésta.
3. La paz de Dios refulge en ti ahora, y desde tu corazón se extiende por todo el mundo. Se detiene a acariciar cada cosa viviente, y le deja una bendición que ha de perdurar para siempre. Lo que da no puede sino ser eterno. Elimina todo pensamiento de lo efímero y de lo que carece de valor. Renueva todos los corazones fatigados e ilumina todo lo que ve según pasa de largo. Todos sus dones se le dan a todo el mundo, y todo el mundo se une para darte las gracias a ti que das y a ti que has recibido.
4. El resplandor de tu mente le recuerda al mundo lo que ha olvidado, y éste a su vez, restituye esa memoria en ti. Desde ti la salvación irradia dones inconmensurables, que se dan y se devuelven. A ti que das el regalo, Dios Mismo te da las gracias. Y la luz que refulge en ti se vuelve aún más brillante con Su bendición, sumándose así a los regalos que tienes para ofrecérselos al mundo.
5. La paz de Dios jamás se puede contener. El que la reconoce dentro de sí tiene que darla. Y los medios a través de los que puede hacerlo residen en su entendimiento. Puede perdonar porque reconoció la verdad en él. La paz de Dios refulge en ti ahora, así como en toda cosa viviente. En la quietud la paz de Dios se reconoce universalmente. Pues lo que tu visión interna contempla es tu percepción del universo.
6. Siéntate en silencio y cierra los ojos. La luz en tu interior es suficiente. Sólo ella puede concederte el don de la visión. Ciérrate al mundo exterior, y dale alas a tus pensamientos para que lleguen hasta la paz que yace dentro de ti. Ellos conocen el camino. Pues los pensamientos honestos, que no están mancillados por el sueño de cosas mundanas externas a ti, se convierten en los santos mensajeros de Dios Mismo.
7. Éstos son los pensamientos que piensas con Él. Ellos reconocen su hogar y apuntan con absoluta certeza hacia su Fuente, donde Dios el Padre y el Hijo son uno. La paz de Dios refulge sobre ellos, pero ellos no pueden sino permanecer contigo también, pues nacieron en tu mente, tal como tu mente nació en la de Dios. Te conducen de regreso a la paz, desde donde vinieron con el sólo propósito de recordarte cómo regresar.
8. Ellos acatan la Voz de tu Padre cuando tú te niegas a escuchar. Y te instan dulcemente a que aceptes Su Palabra acerca de lo que eres en lugar de fantasías y sombras. Te recuerdan que eres el co-creador de todas las cosas que viven. Así como la paz de Dios refulge en ti, refulge también en ellas.
9. El propósito de nuestras prácticas de hoy es acercarnos a la luz que mora en nosotros. Tomamos rienda de nuestros pensamientos errantes y dulcemente los conducimos de regreso allí donde pueden armonizarse con los pensamientos que compartimos con Dios. No vamos a permitir que sigan descarriados. Dejaremos que la luz que mora en nuestras mentes los guíe de regreso a su hogar. Los hemos traicionado al haberles ordenado que se apartasen de nosotros. Pero ahora les pedimos que regresen y los purificamos de cualquier anhelo extraño o deseo Confuso. Y así, les restituimos la santidad que es su herencia.
10. De esta forma, nuestras mentes quedan restauradas junto con ellos, y reconocemos que la paz de Dios refulge todavía en nosotros, y que se extiende desde nosotros hasta todas las cosas vivientes que comparten nuestra vida. Las perdonamos a todas, y absolvemos al mundo entero de lo que pensábamos que nos había hecho. Pues somos nosotros quienes construimos el mundo como queremos que sea. Ahora elegimos que sea inocente, libre de pecado y receptivo a la salvación. Y sobre él vertemos nuestra bendición salvadora, según decimos: La paz de Dios refulge en mí ahora. Que todas las cosas refuljan sobre mí en esa paz, y que yo las bendiga con la luz que mora en mí.
* * * 
Reflexión: Nuevamente el objetivo del ejercicio de hoy es tomar contacto con nuestro ser, el "yo soy" u observador, el testigo silencioso e inmutable dentro de nosotros o presencia consciente. Lo he llamado de todas estas maneras para facilitar que logres identificarte con él, si es que aún no lo has hecho. Los alumnos más aventajados de UCdM saben a qué me refiero. La experiencia de su reconocimiento es en todos nosotros la misma, aún si sólo la has experimentado ocasionalmente, pero igual tú te sientes más identificado con alguno de estos términos mejor que con la palabra “luz” que es la que utiliza la lección de hoy. En cualquier caso la etiqueta que utilicemos da igual (Si gustas puedes probar a cambiar en el texto la palabra "la luz" por "el Ser" o cualquiera de las otras que he dado, y el contenido no cambia). 

De lo que trata la lección en definitiva es de que nos centremos en ese espacio interior en el que nos reconocemos a nosotros mismos para lo que se nos invita a aquietarnos. En ese recogimiento podemos tomar las riendas de nuestros pensamientos errantes para armonizarlos con los "pensamientos de Dios". Aquí recordamos que el curso distingue dos tipos de pensamientos, los pensamientos falsos que son todos aquellos que generan un estado de ilusión, son privados y los reconocemos porque son los que normalmente llamamos pensamientos sin más; y luego están los Pensamientos de Dios los cuales no se parecen en nada a los pensamientos falsos. Éstos últimos son lo que te dan vida (verdadera vida), son eternos, sin principio ni fin, compartidos (no privados), y son los pensamientos que pensamos con el E.S. y nos conducen de salida del sueño de vuelta con el Padre (Ver también lección 165). El Pensamiento de Dios es, en definitiva, la luz, el "yo soy" u observador, el testigo silencioso e inmutable dentro de nosotros o presencia consciente, nuestro verdadero ser hecho a imagen y semejanza del Padre. Lo que vamos a tratar de hacer hoy es centrarnos en Él. 

Al aquietarnos observaremos muchos pensamientos falsos cruzando nuestra mente, pero sin tratar de cambiarlos y sin dejarnos arrastrar por ellos, permaneceremos muy quedos y pendientes de nosotros mismos. Cada vez que no abstraigamos con algún pensamiento falso o mundano, regresamos rápidamente a nuestro centro, a la luz, donde reconocemos que la paz de Dios refulge en no­sotros. Esa paz que irradiamos cuando estamos en el Pensamiento de Dios es compartida a todos los seres a nuestro alrededor. Todo el mundo conoce la frase “esa persona me transmite mucha paz” y no es por casualidad. Desde ese estado de paz y tranquilidad, podemos observar desapegados todos esos pensamientos mundanos cruzando por la mente y perdonamos a todas las personas involucradas en ellos, reconociendo que somos nosotros los constructores de lo que pensábamos nos habían hecho. Retiramos toda culpa sobre esas personas y vemos solamente inocencia. De ese modo hacemos que literalmente la paz de Dios refulja dentro de nosotros, ahora, hacia todos los seres que nos rodean y de los que somos conscientes.

Así vemos que la luz, el ser o Pensamiento de Dios siempre permanece con nosotros, disponible en cualquier momento, ¡ahora!, pues es lo que somos aunque oculto detrás de los pensamientos corrientes que nos cruzan continuamente. ¿Para qué esperar a encontrar la paz en el futuro si la puedes encontrar en este momento? En la luz puedes escuchar la Voz de Dios recordándote dulcemente quien eres pues en ella reside Su paz porque es Su creación, inmutable e imperecedera. Cuando nos centramos en la luz en nosotros extendemos Su paz porque la luz está en todas partes a la vez y en todo tiempo. Hoy se te invita a que te cierres al mundo exterior por un rato para tomar contacto con ella. 
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miércoles, 25 de abril de 2018

Lección 157 de Un Curso de Milagros

En su presencia he de estar ahora

1. Éste es un día de silencio y de fe. Es un tiempo especial y muy prometedor en el calendario de tus días. Es un tiempo que el Cielo ha reservado para brillar sobre él y verter una luz perenne en la que se oyen ecos de la eternidad. Este día es santo, pues anuncia una nueva experiencia; una manera de sentir distinta y una conciencia diferente. Son muchos los días y las noches que te has pasado celebrando la muerte. Hoy vas a aprender a sentir el júbilo de la vida.
2. Éste es otro punto decisivo en el plan de estudios. Añadimos ahora una nueva dimensión: otra clase de experiencia que arroja una nueva luz sobre todo lo que ya hemos aprendido y nos prepara para lo que todavía nos queda por aprender. Nos lleva a las puertas donde finaliza el aprendizaje y donde captamos un atisbo de lo que se encuentra mucho más allá de lo que el aprendizaje puede lograr. Nos deja aquí por un instante, y nosotros seguimos adelante, seguros de nuestro rumbo y de nuestro único objetivo.
3. Hoy se te concederá tener un atisbo del Cielo, aunque regresarás nuevamente a las sendas del aprendizaje. Tu progreso, no obstante, ha sido tal que puedes alterar el tiempo lo suficiente como para poder superar sus leyes y adentrarte en la eternidad por un rato. Aprender a hacer esto te resultará cada vez más fácil, a medida que cada lección, fielmente practicada, te lleve con mayor rapidez a este santo lugar y te deje, por un momento, con tu Ser.
4. Él dirigirá tu práctica hoy, pues lo que estás pidiendo ahora es lo que Su Voluntad dispone. Y al haber unido tu voluntad a la Suya en este día, es imposible que no se te conceda lo que estás pidiendo. No necesitas más que la idea de hoy para iluminar tu mente y dejar que descanse en tranquila expectación y en sereno gozo, desde los cuales dejas atrás rápidamente al mundo.
5. A partir de hoy, tu ministerio adquirirá un genuino fervor y una luminosidad que se transmitirá desde tus dedos hasta aquellos a quienes toques, y que bendecirá a todos los que contemples. Una visión llegará a todos aquellos con quienes te encuentres, a todos aquellos en quienes pienses y a todos aquellos que piensen en ti. Pues la experiencia que has de tener hoy transformará tu mente de tal manera que se convertirá en la piedra de toque de los santos Pensamientos de Dios.
6. Tu cuerpo será santificado hoy, al ser su único propósito ahora iluminar el mundo con la visión de lo que has de experimentar en este día. Una experiencia como ésta no se puede transmitir directamente. No obstante, deja en nuestros ojos una visión que podemos ofrecerles a todos, para que puedan tener lo antes posible la misma experiencia en la que el mundo se olvida calladamente y el Cielo se recuerda por un tiempo.
7. A medida que esta experiencia se intensifica y todos tus objetivos excepto éste dejan de ser importantes, el mundo al que retornas se acerca cada vez más al final del tiempo, se asemeja un poco más al Cielo en todo y se aproxima un poco más a su liberación. Y tú que le brindas luz podrás ver la luz con más certeza; la visión con mayor nitidez. Mas llegará un momento en que no retornarás con la misma forma en la que ahora apareces, pues ya no tendrás más necesidad de ella. Pero ahora tiene un propósito, y lo cumplirá debidamente.
8. Hoy nos embarcamos en un viaje con el que jamás has soñado. Pero el Santísimo, el Dador de los sueños felices de la vida, el Traductor de la percepción a la verdad, el santo Guía al Cielo que se te ha dado, ha soñado por ti esta jornada que emprendes y das comienzo hoy, con la experiencia que este día te ofrece para que sea tuya.
9. En la Presencia de Cristo hemos de estar ahora, serenamente inconscientes de todo excepto de Su radiante faz y de Su Amor perfecto. La visión de Su faz estará contigo, pero llegará un instante que transcenderá toda visión, incluida ésta, la más sagrada. Esto es algo que jamás podrás enseñar porque no lo adquiriste a través del aprendizaje. No obstante, la visión habla del recuerdo de lo que supiste en ese instante, y de lo que, sin duda, habrás de saber de nuevo.

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Reflexión: Hoy no aprendemos nada. El ejercicio de hoy es simplemente un llamado al descanso, a tener una experiencia del Cielo aquí y ahora, pues se nos pide que nos relajemos y que nos adentremos por un rato en la eternidad con nuestra mente puesta en el Padre. Hoy todas las palabras sobran.

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miércoles, 4 de abril de 2018

Lección 109 de Un Curso de Milagros

Descanso en Dios

1. Hoy pedimos descanso, y una quietud que las apariencias del mundo no puedan perturbar. Pedimos paz y tranquilidad en medio de todo el torbellino nacido de sueños conflictivos. Pedimos seguridad y felicidad, aunque lo que parece que vemos es peligro e infortunio. Y disponemos del pensamiento que responderá a nuestra petición con lo que pedimos.
2. "Descanso en Dios." Este pensamiento te brindará el descanso y el sosiego, la paz y la quietud, así como la seguridad y felicidad que buscas. "Descanso en Dios." Este pensamiento tiene el poder de despertar la verdad durmiente en ti que posees la visión que ve más allá de las apariencias hasta esa misma verdad en todo el mundo y en todo lo que existe. He aquí el fin del sufrimiento para el mundo entero y para todo aquel que jamás haya venido o haya de venir para estar aquí por algún tiempo. He aquí el pensamiento mediante el cual el Hijo de Dios nace de nuevo para reconocerse a sí mismo.
3. "Descanso en Dios." Completamente impávido, este pensamiento te sacará adelante a través de tormentas y luchas, más allá del infortunio y del dolor, de la pérdida y de la muerte, y te llevará a la certeza de Dios. No hay sufrimiento que no pueda sanar. No hay problema que no pueda resolver. Y no hay apariencia que no se convierta en la verdad ante los ojos de vosotros que descansáis en Dios.
4. Éste es, el día de la paz. Descansas en Dios, y mientras los vientos del odio dividen el mundo, tu descanso permanece imperturbable. Tuyo es el descanso de la verdad. Las apariencias no te pueden perturbar. Exhortas a todos tus hermanos a que se unan a ti en tu descanso, y ellos te oirán y vendrán a ti porque descansas en Dios. No oirán ninguna otra voz excepto la tuya porque tú le entregaste tu voz a Dios, y ahora descansas en Él y dejas que Él hable a través de ti.
5. En Él no tienes inquietudes, preocupaciones, agobios, ansiedades o dolor, ni miedo al futuro ni remordimientos por el pasado. Descansas en la intemporalidad, mientras que el tiempo pasa de largo sin dejar marca sobre ti, pues nada puede jamás alterar tu descanso en modo alguno. Descansa hoy. Y según cierras los ojos, sumérgete en la quietud. Permite que estos períodos de descanso y respiro le aseguren a tu mente que todas sus frenéticas fantasías no eran sino los sueños de un delirio febril que ya pasó. Deja que tu mente se aquiete y acepte con agradecimiento su curación. Ahora que descansas en Dios ya no vendrán a rondarte sueños de terror. Dedica tiempo hoy a ir más allá de los sueños, hasta llegar a la paz.
6. En los descansos que hoy tomas cada hora, una mente fatigada de repente se alegrará, un pájaro con las alas rotas romperá a cantar y un arroyo por largo tiempo seco manará de nuevo. El mundo renace cada vez que descansas y recuerdas cada hora, que viniste a brindarle la paz de Dios al mundo a fin de que pudiese descansar junto contigo.
7. Cada vez que hoy descansas cinco minutos el mundo se acerca más a su despertar. Y el momento en que lo único que haya sea descanso se acerca más a todas las mentes cansadas y exhaustas, demasiado agotadas ahora como para poder seguir adelante solas. Y estas mentes oirán al pájaro cantar otra vez y verán el manantial manar de nuevo, y con renacida esperanza y renovado vigor marcharán con paso ligero por la senda que de súbito parece más fácil de recorrer según siguen adelante.
8. Hoy descansas en la paz de Dios, y desde tu descanso exhortas a tus hermanos a que encuentren el suyo y descansen junto a ti. Hoy serás fiel a tu cometido, al no olvidarte de nadie e incluir a todos en el infinito círculo de tu paz, el sagrado santuario donde reposas. Abre las puertas del templo y deja que tus hermanos distantes y tus amigos más íntimos vengan desde los mas remotos lugares del mundo, así como desde los más cercanos; invítalos a todos a entrar y a descansar contigo.
9. Hoy descansas en la paz de Dios, tranquilo y sin miedo. Cada uno de tus hermanos viene a descansar y a ofrecerte a ti su descanso. Descansamos juntos aquí, pues así es como nuestro descanso es total, y lo que hoy damos ya lo hemos recibido. El tiempo no es el guardián de lo que damos hoy. Damos a los que aún no han nacido y a los que ya partieron, a todo Pensamiento de Dios, y a la Mente en la que estos Pensamientos nacieron y en donde descansan. Y les recordamos su lugar de descanso cada vez que nos decimos a nosotros mismos: "Descanso en Dios".
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Reflexión: El verdadero descanso no es algo que te llega de vez en cuando, cuando te toca después de un día o una temporada de duro trabajo. Tu personalidad no conoce el verdadero descanso pues siempre está afanada y se preocupa solamente de descansar para planear más y luego conseguir hacer más cosas bajo la queja constante. El ego sólo sabe descansar para tomar aliento y/o tomar carrerilla. Por eso cualquier descanso llevado a cabo desde tu personalidad siempre te resultará insuficiente y estará sometido a un intenso estrés, antes incluso de que acabe ya que depende enteramente del tiempo. Vivir en el ego siempre fustiga y agota.

El verdadero descanso, sin embargo, sólo puede suceder cuando vives en espíritu que es lo mismo que descansar en Dios. Puedes recurrir a él cada vez que quieras, no sólo cuando te lo permitan las circunstancias externas, porque es en sí mismo la forma de vivir a la que hace referencia el famoso dicho "vivir en el mundo sin ser de este mundo". Es, en definitiva, un estado de dicha y tranquilidad continuo al margen de las preocupaciones y que se experimenta siempre en el Ahora. Ya lo dice la frase de las escrituras: "Ven a Mi porque mi yugo es fácil y ligera mi carga" (Mt 11,28-30).

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martes, 1 de agosto de 2017

Saltar al vacío

Si sientes terror o simplemente preocupación por algún aspecto de tu vida, es que aún no has saltado al vacío. Quieres vivir en la seguridad y aún te estás aferrando a algo que te ofrece ese espejismo llamado control. Cuando se salta de verdad al vacío, la sensación es bien contraria a la de miedo. Es la de seguridad y tranquilidad. Quizás no estés de acuerdo conmigo, pero así es como yo lo he vivido. El miedo te impide desprenderte de aquello a lo que te agarras tan firmemente, y ni el agotamiento ni la resignación son fuerzas suficientes para vencerlo. Tiene que haber antes un cambio de actitud interno, tu firme convencimiento. 

Así que cuando saltas a la nada es porque tu guerra interna ya ha terminado. Lo haces con confianza. No lo puedes hacer de otra manera, ni siquiera por accidente porque los accidentes no existen, ni existe la casualidad. Todo está minuciosamente planificado en un orden superior. Saltar al vacío depende de tu convencida decisión, porque así lo has decidido.

Al saltar puede que dejes atrás muchas cosas. Muchas son físicas, visibles, y otras no tanto. Así que no siempre la gente a tu alrededor puede que note algún cambio, aunque el salto ya se ha realizado. Puede que el cambio aparente ser pequeño, sutil, pero tu tienes la certeza de que tu vida ya no volverá a ser la misma. Es un punto de inflexión, sin vuelta atrás. Así que en realidad, el salto, no tiene nada que ver con cambiar las apariencias, de ambiente, de amigos, de pareja, de trabajo, etc. ¡No! Es imposible saltar al vacío cambiando sólo las formas, las cuales son sólo efectos, dejando atrás todo eso y sustituyéndolo por cosas, lugares y personas nuevas. Eso no funciona así porque la causa, tu mismo, seguirías siendo igual. Por eso el salto precisa ser primero interno, un cambio real tuyo en la manera de mirar, no sólo intencional. Así que las cosas, exteriormente pueden o no pueden cambiar, pero lo haces tú y a partir de ahí se pueden generar una serie de cambios externos que quedan fuera de tu control. El principal, como digo, es un cambio verdadero en tu manera de ver, de verte tu mismo y por extensión, de ver el mundo.

Cuando saltas, la sensación que te queda después de toda esa lucha es la de un profundo agradecimiento, una liberación ¡Por fin! La caída, más que vértigo, entonces asemeja una sensación de levitación. No hay velocidad, el mundo parece detenerse junto con el tiempo, ir a cámara lenta, y solo queda el "Ahora". 

Y en ese "Ahora" te toca empezar de nuevo pero sin planes, sin prisas, sin dudas, sin preocupación... se pierde la linealidad del tiempo que pasa a ser más una cuestión práctica, para programar actividades sin más pretensiones. Dices adiós al pasado y al futuro. El pasado se difumina como un sueño lejano y el futuro... bueno ¿a quién le importa? Aceptas la incertidumbre con emoción como nueva condición.

Ahora todo, personas y sucesos, se perciben perfectos tal como son. Empiezas a fluir con la vida al vivir en coherencia interna y nada realmente importa. Puede que de pronto te den muchas ganas de reír, de reírte de todos los miedos del pasado, de ti mismo, de la vida misma. 

Alrededor parece que todo te mira y te habla de ti mismo, porque notas tu conexión con ello. Estableces una comunicación mutua porque eres tu mismo interactuando con tu propia extensión.

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martes, 13 de septiembre de 2016

¿En qué consiste el trabajo espiritual?

No voy a escribir un artículo largo. No tiene sentido. Voy a ir al grano, a lo que importa para no perdernos en divagaciones inútiles, porque de no divagar se trata. Toma nota. Es muy simple, tan simple que no lo vas a creer. Tan simple que lo rechazarás porque es un puro compromiso de constancia y disciplina, pero la disciplina no agrada, no gusta. Muchos son los llamados y pocos los que se eligen a sí mismos.
Básicamente, el trabajo espiritual consiste en ir al centro de uno mismo, en observarse, y cada vez que te sorprendas divagando, pensando en el pasado o el futuro, dejar ir esos pensamientos y entrar en estado de Presencia o Atención Plena, una y otra vez, indefinidamente, una y otra vez. Eso es todo. Estar aquí y ahora. Y todo lo demás ya llegará por añadidura.

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El Viaje de Shimón

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