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lunes, 21 de marzo de 2022

El Propósito de Tu Vida


Vamos a hacer un viaje por los entresijos de esta existencia.

Si me lees con asiduidad puede que pienses que me repito, pero es que todo en la vida es una repetición continua en la que sólo cambia la forma.

Muchas veces he escuchado decir a la gente que lo más importante, o de las cosas más importantes en la vida, es ser buena persona; e igualmente que las personas de las que uno se rodea, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, la pareja, los vecinos, etc., también lo sean.

Posiblemente ese propósito ha sido inculcado por la religión, porque si no eres buen@ serás “castigado por Dios”; aunque a los malos parece no importarles, abusando y haciendo sufrir a los demás (¡Qué buenos maestros!) La cosa es que da igual que seas buen@ o mal@. La condición de buena persona no te salva de los golpes de la vida y del aprendizaje que ello conlleva. Así que el propósito de la vida no es ser bueno, aunque algo sí que tiene que ver con aprender a evitarse suplicios.

Es por eso que te pregunto, a nivel ético, ¿crees realmente que lo importante en la vida es ser o llegar a ser una buena persona? Si es así, ¿es que no te sientes lo suficientemente buen@? Entonces desconoces tu verdadera esencia.
Doctor, no puedo – Ilustración propia (quiero decir que la he dibujado yo, no que yo sea el diablo; 
tampoco el psicólogo. Bueno, algo sí que tengo de los dos...)

Muy poca gente se para a reflexionar sobre el asunto sin cuestionarlo porque tanto ser buen@, como ser “alguien”, son creencias que se aprenden desde la más temprana edad, mientras que mucha otra gente carecen de un propósito más profundo, aunque luego de unos cuantos golpes aprenden, además de a ser buena persona, a no ser tontos; y ahí se acaban todos sus propósitos éticos y espirituales para pasar entonces a fijar otros del tipo material o intelectual (tener no sé qué o llegar a ser tal cosa), desconociendo en todo este asunto la naturaleza esencial de lo que uno realmente es.

Sí, uno debiera empezar por saber cuál es su naturaleza esencial. La filosofía y la religión lo han intentado pero incluso ellas han fracasado porque funcionan como narcóticos para las personas, y no somos personas. Esa no es nuestra esencia, y el propósito tiene que ser coherente con lo que realmente somos.

A los hombres nos ocurre como en la fábula del león. Si eres un león pero te crees un oveja en mitad del rebaño, tu propósito será vivir como las ovejas, pero nunca te sentirás feliz ni satisfecho. Nuestra naturaleza esencial es el espíritu inmutable, pero si te crees sólo un cuerpo, o puede que incluso un alma en un cuerpo, actuarás en tu vida con toda una serie de condicionamientos y limitaciones errando en tu verdadero propósito. Lo anterior se debe a la naturaleza de la mente, el principio activo del espíritu, la cual posee un poder inconmensurable.

Tu mente puede estar poseída por ilusiones, pero el espíritu es eternamente libre. (T-1.IV.2.8)



Entonces, ¿cuál es el propósito de la vida? Si eres espíritu y el espíritu es eternamente libre, tu propósito en este mundo es volverte consciente de tu libertad. No somos conscientes de nuestra libertad porque nos creemos quienes no somos.

La paradoja de la mente es que ya es libre, pero también es libre de negar su propia libertad, y cuando la niega ya no sabe como recordarla porque ha tomado una decisión en contra de sí misma.

Dicho de otro modo: la libertad de la mente radica en su capacidad de decidir, pero cuando la mente elige cualquier propósito que no está alineado con el de mantenerse libre, pierde de vista su libertad. Se extravía.

Entonces, la cuestión es: ¿Cómo se decide en favor de la libertad una vez que las has perdido?

En teoría, que no en la práctica, es muy sencillo. Puesto que elegir creer en ilusiones te hizo perder de vista tu libertad al olvidar lo que es verdad sobre ti, ahora tienes que elegir la ilusión que más se asemeja a la verdad. Recuerdas la frase “La verdad te hará libre”.

Y en este punto toca hacer la pregunta del millón: ¿Qué ilusión se asemeja más a lo que es verdad?

Antes una reflexión: dije que debes conocer tu esencia original, tú espíritu (el ser que eres), y que el espíritu es libre. Si tú eres espíritu, la libertad es tu estado original. La libertad es también la condición por la que no necesitas nada, que es el estado de Unicidad con Dios. En Dios no necesitas nada porque Dios te lo da todo incondicionalmente. Tu libertad radica en tu unidad con Él. Esa es tu verdad.

Pero en algún momento decidiste experimentar por tu cuenta la condición de separación de Dios. Tu separación es imposible porque nada puede existir separado de Dios. Sería igual a Dios oponiéndose a Sí Mismo o Dios contra Su Propia Voluntad. Aún así tu mente es tan poderosa que, sin separarse de Dios, puede imaginar hacerlo. De hecho, estás soñándote separado de Dios sin estarlo porque Dios no puede abandonarte, ni tú lo puedes abandonar a Él. Aparentas estar aquí, en este planeta ajeno a Dios, encarnad@ y asumiendo un propósito de vida ilusorio dentro de un cuerpo en el que experimentar tu separación y sentirte especial. Vives una ficción, lo contrario a tu verdad. Tú (como mente, no como persona) lo decidiste a un nivel que ya no recuerdas, y porque lo has olvidado, has olvidado lo que eres y también como revertir el proceso mental-mente.

Creer (que no “Crear”) es soñar, y cuando sueñas quedas atrapado en el sueño, perdiendo tu libertad, pues has decidido en contra de ella al olvidar quien eres, lo único que te puede ayudar a salir de aquí.

Y ahora sí, una vez dentro del sueño, donde todo son creencias y todo es ilusorio, la única creencia que te puede orientar en dirección salida es la que más se acerca a la verdad, que es que todo esto es un sueño y que nada está ocurriendo en realidad. Pero ojo, lo anterior por si solo no lleva a cabo la corrección que tu mente necesita para volver a recordar tu condición. Es un vano ejercicio que te lo repitas mil veces, aunque digamos, es la predisposición correcta tenerlo siempre presente.

Tú sol@ no puedes llevar a cabo la corrección de los errores (malas decisiones) que cometiste en tu mente puesto que, sintiéndote culpable por ellos, los rechazastes para ocultarlos y olvidarlos en tu subconsciente, haciéndolos inaccesibles, por lo que ahora es crucial que recibas la ayuda de aquella parte de tu mente que aún permanece despierta, que es quien conoce dichos errores, pero de la que también te desconectaste (el ES, tu yo superior, tu guía interior…). Solo ella puede sanarte cuando te permitas examinar dichos errores en su luz en el proceso que el Curso llama perdonar (Expiación). No voy a explicar esto otra vez aquí. Si quieres saber más dirígete a mis otros post al respecto visitando alguno de estos enlaces:

https://revelatuvida.blogspot.com/2020/11/la-expiacion-en-un-curso-de-milagros.html https://revelatuvida.blogspot.com/2021/01/la-expiacion-como-defensa-1-parte.html https://revelatuvida.blogspot.com/2020/06/aprender-perdonar-los-tres-pasos-del.html


Recuerda: nada de lo que está sucediendo es real porque lo que puede cambiar, comenzar y terminar, no puede ser cierto. Los errores de tu mente tampoco son ciertos. Solo Dios Es, y todo lo creado por Él comparte su naturaleza inmutable y eterna. En el sueño del mundo todo cambia a través de la dinámica de la percepción. Así la bondad y la maldad, de la que ya hemos hablado, es la percepción opuesta de una misma cosa. El nacimiento y la muerte son dos estados diferentes de la experiencia del sueño; y el amor cuyo contrario es el odio, un mismo sentimiento manifestado de formas contrarias una de la otra. En el mundo todo es relativo e imaginario, y lo que hoy es, mañana no es. Por eso nada ilusorio tiene valor alguno sino como medio de aprendizaje para acercarte a lo que no es ilusorio, a la verdad, donde se encuentra tu libertad.

En consecuencia, mientras estés atrapado por el sueño no conocerás la verdad, ni la libertad ni conocerás el Amor. Sólo desde la libertad se puede amar verdaderamente.

El proceso de liberación, que he representado simbólicamente en este dibujo (y bautizado como “espiral de Averli”) es ¡DESPERTAR!, y es lo inverso a la espiral hipnótica que nos trajo hasta aquí. ¿Has visto esas espirales hipnóticas dando vueltas? La liberación discurre en sentido contrario. El perdón (o Expiación) te saca del sueño progresivamente, vuelta a vuelta, nivel a nivel, en lugar de meterte en él: el Amor te acerca a la verdad que te hace un poco más consciente y más libre, que a su vez te permite amar un poco más, lo que te permite conocer un poco más y mejor la verdad, que te permite ser un poco más libre… y así sucesivamente hasta que alcanzas la libertad plena. Es otra manera de ver el deshacimiento del ego o de los obstáculos a la paz. Paz, libertad, Amor...

Dedicarte al propósito de alcanzar tu libertad no quiere decir que no puedas tener otros propósitos de vida al mismo tiempo y disfrutarlos, si así lo deseas, pero como propósitos secundarios, perfectamente compatibles con tu principal propósito que será el de ser libre.

Tu propósito ya no será ser bueno, porque ser solamente bueno no te libera, y porque ser libre tiene otros muchos aspectos implícitos, uno de los cuales es la bondad (la mansedumbre dice UCdM). Buscar la libertad te avocará a alcanzar algún día las características de los Maestros de Dios (confianza, honestidad, tolerancia, mansedumbre, júbilo, indefensión, generosidad, paciencia, fe y mentalidad abierta). ¿Qué más puedes desear?

En resumen, alcanzar la libertad te hace bondadoso, pero ser solamente bueno no te hace libre. Además, la libertad tiene la ventaja adicional que supone no dejarse manipular y avasallar por los que practican la maldad. La vida espiritual no es sinónimo de sacrificio ni de dolor sino de fortaleza, a la vez que de bondad. Te adiestras en la fortaleza de un León pero con la inocencia de un cordero. La bondad con fortaleza practicada con los “malos” les rescata de su propia maldad. La mal llamada bondad (el buenismo o bondad débil) practicada con los malos solo los hace más malos y crueles.

Te dejo este enlace para que escuches esta canción que encontré buscando en interné, aunque la letra no me termina de gustar, juega al despiste ya que parece llamarte a mirar hacia afuera, y de lo que se trata es de que mires hacia adentro; así que me veo en la necesidad de re-interpretarla (con todo el respeto para el grupo musical, no le quito mérito):

Tú eres el cordero y el león (tu espíritu, semejante a Dios, tu verdadero yo). Dios está en ti y puedes liberarte sin esperar a que llegue ningún mesías ni la salvación desde afuera, pues nada real y verdadero puede llegar desde un mundo ilusorio (vana fantasía). El sacrificio de sangre y pecado solamente es la renuncia a tu mente-ego; ¿Cómo puede ser eso un sacrificio?, aunque es verdad que lo parece porque el ego se resistirá y luchará. Al final todos los errores de tu mente se postrarán (se des-harán) ante la presencia del espíritu en tí (El Espíritu Santo).

Que la disfrutes mientras interpretas la letra como quieras. ¡Eres libre!

https://www.youtube.com/watch?v=4buMPUpGPB4


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domingo, 3 de junio de 2018

Lección 196 de Un Curso de Milagros

Es únicamente a mi mismo a quien crucifico

1. Cuando realmente hayas entendido esto, y lo mantengas firmemente en tu conciencia, ya no intentarás hacerte daño ni hacer de tu cuerpo un esclavo de la venganza. 2No te atacarás a ti mismo, y te darás cuenta de que atacar a otro es atacarte a ti mismo. 3Te liberarás de la demente creencia de que atacando a tu hermano te salvas tú. 4Y comprenderás que su seguridad es la tuya, y que al sanar él, tú quedas sanado. 
2. Tal vez no entiendas en un principio cómo es posible que la misericordia, que es ilimitada y envuelve todas las cosas en su segura protección, pueda hallarse en la idea que hoy practicamos. 2De hecho, esta idea puede parecerte como una señal de que es imposible eludir el castigo, ya que el ego, ante lo que considera una amenaza, no vacila en citar la verdad para salvaguardar sus mentiras. 3Es incapaz, no obstante, de entender la verdad que usa de tal manera. 4Mas tú puedes aprender a detectar estas necias maniobras y negar el significado que parecen tener. 
3. De esta manera le enseñas también a tu mente que no eres un ego. 2Pues las formas con las que el ego procura distorsionar la verdad ya no te seguirán engañando. 3No creerás que eres un cuerpo que tiene que ser crucificado. 4Y verás en la idea de hoy la luz de la resurrección, refulgiendo más allá de todos los pensamientos de crucifixión y muerte hasta los de liberación y vida. 
4. La idea de hoy es un paso que nos conduce desde el cautiverio al estado de perfecta libertad. 2Demos este paso hoy, para poder recorrer rápidamente el camino que nos muestra la salvación, dando cada paso en la secuencia señalada, a medida que la mente se va desprendiendo de sus lastres uno por uno. 3No necesitamos tiempo para esto, 4 sino únicamente estar dispuestos. 5Pues lo que parece requerir cientos de años puede lograrse fácilmente -por la gracia de Dios- en un solo instante. 
5. El pensamiento desesperante y deprimente de que puedes atacar a otros sin que ello te afecte te ha clavado a la cruz. 2Tal vez pensaste que era tu salvación. 3Mas sólo representaba la creencia de que el temor a Dios era real. 4¿Y qué es esto sino el infierno? 5¿Quién que en su corazón no tuviese miedo del infierno podría creer que su Padre es su enemigo mortal, que se encuentra separado de él y a la espera de destruir su vida y obliterarlo del universo? 
6. Tal es la forma de locura en la que crees, si aceptas el temible pensamiento de que puedes atacar a otro y quedar tú libre. 2Hasta que esta forma de locura no cambie, no habrá esperanzas. 3Hasta que no te des cuenta de que, al menos esto, tiene que ser completamente imposible, ¿cómo podría haber escapatoria? 4El temor a Dios es real para todo aquel que piensa que ese pensamiento es verdad. 5Y no percibirá su insensatez, y ni siquiera se dará cuenta de que lo abriga, lo cual le permitiría cuestionarlo. 
7. Pero incluso para cuestionarlo, su forma tiene primero que cambiar lo suficiente como para que el miedo a las represalias disminuya y la responsabilidad vuelva en cierta medida a recaer sobre ti. 2Desde ahí podrás cuando menos considerar si quieres o no seguir adelante por ese doloroso sendero, mientras este cambio no tenga lugar, no podrás percibir que son únicamente tus pensamientos los que te hacen caer, presa del miedo, y que tu liberación depende de ti. 
8. Si das este paso hoy, los que siguen te resultarán más fáciles. 2A partir de aquí avanzaremos rápidamente, 3pues una vez que entiendas que nada, salvo tus propios pensamientos, te puede hacer daño, el temor a Dios no podrá sino desaparecer. 4No podrás seguir creyendo entonces que la causa del miedo se encuentra fuera de ti. 5Y a Dios, a Quien habías pensado desterrar, se le podrá acoger de nuevo en la santa mente que Él nunca abandonó. 
9. El himno de la salvación puede ciertamente oírse en la idea que hoy practicamos. 2Si es únicamente a ti mismo a quien crucificas, no le has hecho nada al mundo y no tienes que temer su venganza ni su persecución. 3Tampoco es necesario que te escondas lleno de terror del miedo mortal a Dios que la proyección oculta tras de sí. 4Lo que más pavor te da es la salvación. 5Eres fuerte, y es fortaleza lo que deseas. 6Eres libre, y te regocijas de ello. 7Has procurado ser débil y estar cautivo porque tenías miedo de tu fortaleza y de tu libertad. 8Sin embargo, tu salvación radica en ellas. 
10. Hay un instante en que el terror parece apoderarse de tu mente de tal manera que no parece haber la más mínima esperanza de escape. 2Cuando te das cuenta, de una vez por todas, de que es a ti mismo a quien temes, la mente se percibe a sí misma dividida. 3Esto se había mantenido oculto mientras creías que el ataque podía lanzarse fuera de ti y que éste podía devolvérsete desde afuera. 4Parecía ser un enemigo externo al que tenías que temer. 5Y de esta manera, un dios externo a ti se convirtió en tu enemigo mortal y en la fuente del miedo. 
11. Y ahora, por un instante, percibes dentro de ti a un asesino que ansía tu muerte y que está comprometido a maquinar castigos contra ti hasta el momento en que por fin pueda acabar contigo. 2No obstante, en ese mismo instante es el momento en que llega la salvación. 3Pues el temor a Dios ha desaparecido. 4Y puedes apelar a Él para que te salve de las ilusiones por medio de Su Amor, llamándolo Padre y, a ti mismo, Su Hijo. 5Reza para que este instante llegue pronto, hoy mismo. 6Aléjate del miedo y dirígete al amor. 
12. No hay un solo Pensamiento de Dios que no vaya contigo para ayudarte a alcanzar ese instante e ir más allá de él prontamente, con certeza y para siempre. 2Cuando el temor a Dios desaparece, no queda obstáculo alguno entre la santa paz de Dios y tú. 3 ¡Cuán benévola y misericordiosa es la idea que hoy practicamos! 4Acógela gustosamente, como debieras, pues es tu liberación. 5Es a ti a quien tu mente trata de crucificar. 6Mas tu redención también procederá de ti.
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Reflexión: Si aspiras a ser una buena persona en la vida te tengo una mala noticia, y es que realmente no importa que seas buena o menos buena; eso no va a establecer ninguna diferencia significativa para librarte del efecto de tus propios pensamientos. De pequeño, y aún todavía, oigo mucho la frase “es una buena persona”, o “aspiro a ser una buena persona”, o “lo importante es que sea una buena persona”. Esto denota que aún creemos, o queremos creer, en todas esos cuentos y películas con moraleja acerca del hombre bueno y honrado que haciendo el bien es recompensando al final, mientras que el villano muere o es castigado. Cuando somos adultos todos sabemos cómo cambia el cuento, pues toda esa creencia se cae, no vemos ningún final, y puedes advertir que tu bondad no te ahorra problemas, dificultades y sufrimientos, así que crees justificado que en algunas situaciones comprometidas termines recurriendo a contar alguna mentirijilla, o a hacer alguna trampa o trapicheo. Parece que incluso los que son más mentirosos y sin escrúpulos viven mejor que uno, disfrutan más, progresan más rápido, burlan las leyes y se hacen ricos. 

Sí, ser bueno parece tener un componente morboso que te lleva a sufrir pues soportas a cierta gente y evitas discutir con ella para tragarte lo que tienes que decir. También sobrevives materialmente tratando de ser justo y honrado, pero ves injusticias y abusos por todas partes, sientes indignación y mucha frustración, o te deprimes por cómo están muchas cosas y entonces quieres que todo sea distinto y echas la culpa a los "malos". Ser malo no está exento del mismo sufrimiento que ser bueno, pues ya es un dolor en si mismo vivir exudando desprecio, crueldad y ganas de aprovecharse de los más débiles y "tontos", sentir continuamente ansia de poder y lujuria, no tener nunca suficiente o estar aterrado de que te atrapen o te quiten lo que tienes. 

Realmente no hay diferencia entre unos y otros pues ambos grupos, el de buenos y malos, se atacan mutuamente; sólo las maneras en que lo hacen aparenta diferenciarlos como víctimas o verdugos. ¿No te has dado cuenta de que el mundo es la eterna representación de la lucha entre el bien y el mal? ¿Y que si la lucha nunca acaba es porque una veces ganan los unos y otras veces los otros indistintamente, siendo unas veces el final feliz y otras triste y desgraciado? 

A lo mejor no estás de acuerdo conmigo en la exposición anterior y aún defiendes las virtudes de ser bueno. Eso está bien si es ese el propósito que te mueve, pues puestos a elegir yo mismo estoy a favor del bien. Pero para mí el propósito de la vida tiene más que ver con querer ser feliz, indistintamente de que uno sea bueno o menos bueno. La mayoría de la gente tiende a asociar ser bueno con ser feliz y ser malo con sufrir, pero como explicaba antes, ambos grupos están sujetos a la felicidad e infelicidad por igual, pero de una manera inestable y pasajera, de modo que se van alternando periodos de una cosa y de la otra en sus vidas. ¿Dónde queda la estabilidad?

Para la inmensa mayoría de la gente, el bienestar del cuerpo forma parte del propósito de ser felices, así que se organizan en torno a la adquisición de dinero que les facilite la consecución de una vida confortable. Para ello, tanto las buenas personas como las que son menos buenas tratan de vivir su sueño de felicidad utilizando los medios disponibles que consideran oportunos. Es así que eligen entre las distintas y variadas alternativas que parece ofrecerles el mundo, aunque no se dan cuenta de que la única elección que pueden ejercer cuando están dormidas es el sueño mismo. Quiero decir que entre el amplio abanico de elecciones que aparentan disponer siempre eligen lo mismo pues sólo cambia la forma aparente, pero el contenido o trasfondo es siempre igual. Esas personas son víctimas de sus propias creencias acerca de como debe ser su vida, así que cuando las cosas les van bien, son felices, pero cuando no salen como ellas esperaban, sufren. Viven expuestas, cautivas a lo que dicte el guión de su historia el cual no depende de ellas, y aunque pueda parecer que tienen cierto control, no es verdad.

Pero existe un pequeño grupo de gente cada vez más nutrido que es consciente de que tiene una alternativa real distinta. Esa alternativa es despertar del mundo. En realidad es la única alternativa posible para escapar del sufrimiento porque elegir el mundo no ofrece ninguna. Estas personas se ha dado cuenta de que liberarse del sufrimiento no tiene nada que ver con la moralidad la cual es una creencia sujeta a la moda pasajera del tiempo, y por consiguiente, con ser buenos o malos, pues advirtieron que el sufrimiento está en los propios pensamientos y que sólo sus propios pensamientos temibles son los que los crucifican. También han descubierto que no existen buenos y malos pues todos somos un mismo Ser experimentándose a sí mismo desde múltiples puntos de vista, representando diferentes papeles dentro de un drama demente de miedo, culpabilidad, dolor, víctimas y verdugos. Es ese "darse cuenta" lo que les permite perdonar, recorriendo amorosamente el camino que conduce a la salvación del mundo, a su propia liberación y a la paz de Dios.

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viernes, 25 de marzo de 2016

La vida no te juzgará por tu honestidad sino por tu valentía

En un sitio leí el título de este mismo artículo y me quedé pensando sobre su significado, de hecho muy intrigado. No lo entendía. Cuando hablamos de juicios inmediatamente se nos viene al recuerdo el juramento con la mano sobre la Biblia y la frase “juro decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”. Estamos hablando de ser honestos, pero ¿dónde queda aquí la valentía? Quizás en tu capacidad para decir la verdad. Hay que ser valiente para ser honesto.

De pequeño, se me insistía mucho en ser buena persona, honrado, honesto, pero no tanto en ser valiente, “un tío echao p’alante”. Aun así me gustaban más las películas de acción y de aventuras, como las de Tarzán, que esas otras aburridas donde el protagonista al final actuaba honestamente, como “Un millón en la basura” protagonizada por José Luis López Vázquez. También me gustaban más los dibujos de Vicky el Vikingo que los de Marco o Heidi. Cuando somos pequeños somos pura expectación, vivimos la vida misteriosamente y no tratamos de entender su significado. La vida es pura experimentación, y para experimentarla en toda su intensidad hace falta dinamismo y valentía al actuar, sin cabeza. Cuando eres pequeño lo que quieres es jugar mucho y no estudiar tanto; correr, esconderte, arrastrarte, dar volteretas, saltar balates, etc.; pero poco a poco los adultos te lavan el cerebro con frases como la de que “estás muy sucio”, “pareces un judas” y “tienes que prepararte y ser un hombre de bien”, “tienes que ganarte la vida el día de mañana”, y así te van aquietando, te maniatan el cerebro, te aplacan, te amoldan, te castran, te roban la vida que ya tienes para darte otra que no lo es; pero dentro de ti quedan reminiscencias de aquella época. El alma se puede ocultar pero no se puede destruir. La valentía a la que me refiero es precisamente la que se necesita para rescatar el alma.

Uno puede ser muy honesto, muy horrando pero si te quedas quieto y oculto por el miedo, probablemente seas un don nadie, un anónimo, un cero a la izquierda. Pero si eres valiente, actúas, te haces escuchar, sales del anonimato y la gente te busca para pedirte cosas. Jesús salió y se relacionó, pregonaba y hacía milagros. No se quedó oculto, guardando su sabiduría para sí mismo. Lo explicaba además con la parábola de los talentos: un señor sale de viaje y deja sus bienes a tres siervos, los tres son honestos, pero el que es premiado al final es el valiente, el que se atreve a invertir y multiplicar sus dones, entendidos éstos como la aptitud o potencial para despertar, mientras que el que tiene miedo y se guarda su potencial para sí, el perezoso, aunque honesto en su respuesta (tuve miedo) es un inútil que es echado a las tinieblas. En realidad es su actitud la que le mantiene en las tinieblas.

Tú puedes ser una persona más o menos honesta pero si no haces nada por despertar, si por comodidad te adaptas al mundo o si tienes miedo de él, si te crees todo lo que te cuentan, si te dejas gobernar y que otros te hagan la vida, a lo sumo quejándote de vez en cuando y nada más, esa misma nada no te servirá para nada; estarás desperdiciado tu vida. La honestidad por sí sola no resuelve nada, sólo reconoce hechos, situaciones, estados, como aquella famosa frase “sólo sé que no se nada”. La honestidad hay que acompañarla de algo más, de un desarrollo, de una experimentación. Uno trae un potencial al momento del nacimiento, tus dones y talentos, de los que habrás escuchado hablar como tus habilidades intelectuales o artísticas; pero yo no los entiendo así. Tu puedes desarrollar esos dones y talentos y seguir muy dormido, de hecho puedes “dormirte en los laureles” si los desarrollas exitosamente. Yo interpreto los dones y talentos como tu potencial, tu fuego interno para despertar, y si no pones ese potencial a trabajar, si no lo alimentas y lo atizas, no lo multiplicarás y no despertarás consciencialmente; “permanecerás en las tinieblas”. Por eso, no vale tanto la honestidad y los talentos mal entendidos como son las riquezas y todas las habilidades intelectuales y artísticas que hayas acumulado a lo largo de tu vida, tanto como la valentía para atreverse a multiplicar tu potencial, tu fuego interior para crear luz adentro y afuera de ti. Al final serás juzgado por esa valentía de la que hablo.


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El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...