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jueves, 17 de mayo de 2018

Lección 186 de Un Curso de Milagros

De mí depende la salvación del mundo

1. Ésta es la afirmación que algún día habrá de erradicar de toda mente todo vestigio de arrogancia. Éste es el pensamiento de la verdadera humildad, que no te adjudica ninguna otra función, excepto la que se te ha encomendado. Dicho pensamiento supone tu aceptación del papel que te fue asignado, sin insistir en que se te asigne otro. No se detiene a considerar qué papel es el que es adecuado para ti. Tan sólo reconoce que la Voluntad de Dios se hace tanto en la tierra como en el Cielo. Une a todas las voluntades de la tierra en el plan celestial para la salvación del mundo, y les restituye la paz del Cielo.
2. No nos opongamos a nuestra función. No fuimos nosotros quienes la establecimos. No fue idea nuestra. Se nos han proporcionado los medios para llevarla a cabo perfectamente. Lo único que se nos pide es que aceptemos nuestro papel con genuina humildad, y que no neguemos con un aire de falsa arrogancia que somos dignos de él. Poseemos la fuerza necesaria para hacer lo que se nos pide llevar a cabo. Nuestras mentes están perfectamente capacitadas para desempeñar el papel que nos asignó Uno que nos conoce bien.
3. Mientras no entiendas su significado, puede que la idea de hoy te parezca muy ardua. Lo único que dice es que tu Padre te recuerda todavía y te ofrece la perfecta confianza que tiene en ti, Su Hijo. No te pide que seas diferente de como eres en modo alguno. ¿Qué otra cosa sino esto podría pedir la humildad? ¿Y qué otra cosa sino esto podría negar la arrogancia? Hoy no dejaremos de cumplir nuestro cometido con la engañosa excusa de que es un insulto a la modestia. Es el orgullo el que se niega a responder a la Llamada del Propio Dios.
4. Hoy dejaremos a un lado todo vestigio de falsa humildad para poder escuchar la Voz de Dios revelarnos lo que desea que hagamos. No pondremos en duda nuestra capacidad para llevar a cabo la función que Él nos ofrezca. Sólo estaremos seguros de que Él conoce nuestras fuerzas, nuestra sabiduría y nuestra santidad. Y si Él nos considera dignos, es que lo somos. Es sólo la arrogancia la que opina de otra manera.
5. Hay una manera, y sólo una, de liberarte del encarcelamiento al que te ha llevado tu plan de probar que lo falso es verdadero. Acepta en lugar de él el plan que tú no trazaste. No juzgues si eres o no merecedor de él. Si la Voz de Dios te asegura que la salvación necesita que tú desempeñes tu papel y que la totalidad depende de ti, ten por seguro que así es. Los arrogantes tienen que aferrarse a las palabras, temerosos de ir más allá de ellas y de experimentar lo que podría poner en entredicho su postura. Los humildes, en cambio, son libres para oír la Voz que les dice lo que son y lo que deben hacer.
6. La arrogancia forja una imagen de ti que no es real. Ésa es la imagen que se estremece y huye aterrorizada cuando la Voz que habla por Dios te asegura que posees la fuerza, la sabiduría y la santidad necesarias para ir más allá de toda imagen. Tú, a diferencia de la imagen de ti mismo, no eres débil. No eres ignorante ni impotente. El pecado no puede mancillar la verdad que mora en ti, ni la aflicción puede acercarse al santo hogar de Dios.
7. Esto es lo que te dice la Voz que habla por Dios. Y según Él te habla, la imagen se estremece e intenta atacar la amenaza que le resulta desconocida, al sentir que sus cimientos se derrumban. Abandónala. La salvación del mundo depende de ti, y no de ese pequeño montón de polvo. ¿Qué podría esa imagen decirle al santo Hijo de Dios? ¿Por qué tiene él que preocuparse por ella en absoluto?
8. Y así hallamos nuestra paz. Aceptaremos la función que Dios nos encomendó, pues toda ilusión descansa sobre la absurda creencia de que podemos inventar otra función para nosotros. Los papeles que nosotros mismos nos hemos auto-otorgado son inestables y parecen oscilar entre la aflicción y la dicha extática del amor y de amar. Podemos reír o llorar, recibir el día de buen grado o bien recibirlo con lágrimas. Nuestro propio ser parece cambiar según experimentamos múltiples cambios en nuestro estado de ánimo, y nuestras emociones nos remontan hacia lo alto o nos estrellan contra el suelo sumiéndonos en la desolación.
9. ¿Es éste el Hijo de Dios? ¿Habría podido Él crear semejante inestabilidad y llamarla Su Hijo? Aquel que es inmutable comparte Sus atributos con Su creación. Ninguna de las imágenes que Su Hijo aparenta forjar afecta lo que él es. Dichas imágenes revolotean por su mente como hojas arrastradas por el viento, que forman diseños fugaces y se desbandan para volverse a agrupar hasta finalmente dispersarse. O como los espejismos que se ven en el desierto.
10. Estas imágenes insubstanciales desaparecerán y dejarán tu mente libre y serena cuando aceptes la función que se te ha encomendado. Las imágenes que fabricas sólo dan lugar a metas conflictivas, transitorias y vagas, inciertas y ambiguas. ¿Quién podría mantener un esfuerzo constante o poner todas sus energías y empeño en metas como éstas? Las funciones que el mundo tiene en gran estima son tan inciertas, que aun las más sólidas cambian por lo menos diez veces por hora. ¿Qué se puede esperar de metas como éstas?
11. Como bello contraste, tan seguro como el retorno del sol cada mañana para disipar la noche, tu verdadera función se perfila clara e inequívocamente. No hay duda acerca de su validez. Pues procede de Uno que no conoce el error y Cuya Voz está segura de Sus mensajes. Éstos nunca cambiarán ni estarán en conflicto. Todos ellos apuntan hacia un solo objetivo, el cual puedes alcanzar. Puede que tu plan sea imposible, pero el de Dios jamás puede fracasar porque Él es su Fuente.
12. Haz lo que la Voz de Dios te indique. Y si te pide que hagas algo que parece imposible, recuerda Quién es el que te lo pide y quién el que quiere negarse. Luego considera esto: ¿Quién de los dos es más probable que esté en lo cierto, la Voz que habla por el Creador de todas las cosas y que las conoce exactamente como son o la distorsionada imagen de ti mismo, que es inconsistente y está confundida, perpleja e insegura de todo? No permitas que su voz te dirija. Oye en su lugar una Voz que es inequívoca y que te habla de la función que te encomendó tu Creador, Quien te recuerda y te exhorta a que te acuerdes de Él ahora.
13. Su dulce Voz llama desde lo conocido a lo que no conoce. Él quiere consolarte, aunque no conoce el pesar. Él quiere hacer una restitución, si bien goza de absoluta plenitud; Él quiere hacerte un regalo, si bien sabe que ya lo tienes todo. Él tiene Pensamientos que satisfacen cualquier necesidad que Su Hijo perciba, si bien Él no las ve. Pues el Amor sólo puede dar, y lo que se da en Su Nombre se manifiesta en la forma más útil posible en un mundo de formas.
14. Ésas son las formas que jamás pueden engañar, ya que proceden de la Amorfía Misma. El perdón es una forma terrenal de amor, que, como tal, no tiene forma en el Cielo. No obstante, lo que aquí se necesite, aquí se concederá. Valiéndote de esta forma puedes desempeñar tu función incluso aquí, si bien el amor significará mucho más para ti cuando se haya restaurado en ti el estado de amorfía. La salvación del mundo depende de ti que puedes perdonar. Ésa es tu función aquí.

* * * 
Reflexión:

"La gente que pasaba por allí gritaba insultos y movía la cabeza en forma burlona. «¡Pero mírate ahora! —le gritaban—. Dijiste que ibas a destruir el templo y a reconstruirlo en tres días. Muy bien, si eres el Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y bájate de la cruz».  Los principales sacerdotes, los maestros de la ley religiosa y los ancianos también se burlaban de Jesús. «Salvó a otros —se mofaban—, ¡pero no puede salvarse a sí mismo!"
Mateo 27, 39-42
Posiblemente tu ego haya exclamado con incredulidad al leer el título de la lección de hoy "¿¡Yo salvador del mundo!?", y no es de extrañar. Se nos ha educado desde pequeños en este sistema basado en la dualidad y en el cuerpo, con todas las limitaciones que conllevan. Pero en lo que respecta a la salvación del mundo incluso el ego puede pensar con propósitos nobles:

 - Mira Pepito, puedes aspirar a convertirte en un científico prestigioso que descubra la solución al hambre. Eso sería una pasada... pero es más fácil hacerte político y tratar de hacer bien a la comunidad, y de paso a ti mismo, a toda tu familia, a todos tus parientes y amigos. 

No escribo con ironía. Es lo que hay. Personajes ilustres que aportaron un verdadero beneficio a la humanidad los has habido y los habrá siempre, pero ¿por qué el mundo no deja de tener problemas? El mundo es el hogar creado por el ego así que no puedes esperar mejorarlo con la pretensión de quedarte perpetuamente en él; si no sería el cielo. Lo mejor que puedes hacer es no tratar de cambiar el mundo y dedicarte, sin embargo, a deshacer el ego sin miramientos, pues el ego no va a tener piedad contigo. A Jesús lo crucificaron y contigo el ego no va a hacer ningún trato de favor si vas pregonando por ahí que tu función es salvar al mundo. Poca gente te va a entender y respetar excepto los que de verdad estén un poco despiertos y conscientes de qué va realmente el asunto. 

El ego no sabe lo que es la salvación, sino la condenación, ni perdonar sino vengarse, ni la humildad sino la arrogancia. Y la salvación no es tratar de mejorar el mundo sino perdonarlo, así que cuando termines de hacerlo por completo éste desaparecerá. Eso al ego le suena treméndamente fantástico o treméndamente amenazador, de ahí que reaccione con burla en el primer caso y atacándote en el segundo, pues el ego quiere mantener el mundo como es, su hogar en conflicto. Por lo tanto, no esperes que nadie vaya a salvar el mundo por ti, eso depende de tu perdón lo cual no es más que una forma de reconocimiento. El reconocimiento es lucidez. La lucidez es sinceridad. La sinceridad es humildad. Cuando seas humilde escuchando la Voz que habla por Dios en ti, reconocerás que realmente no hay nada que valga la pena en el mundo y no querrás nada más que la paz de Dios, regresar a Él. Esta es la mayor humildad, reconocer que te equivocaste al venir aquí y que tu lugar está al lado de tu Padre.

Volviendo al pasaje conque comenzaba este post, quiero recalcar que Jesús no se bajó de la cruz. Pudo bajarse y haberse salvado, él sólo, pero lo que hizo fue quedarse allí colgado haciéndole frente a lo que le tocaba en aquel momento y así enseñó el camino de la salvación a todos (y no me refiero a que el camino sea dejarse crucificar sino a lo que vino después, su resurrección). Tú puedes hacer igual. Puedes tratar de huir del que sea tu calvario para salvarte tu sólo; quiero decir que puedes quejarte, lamentarte, maldecir, gritar, revolcarte de rabia, taparte los ojos y los oídos para negar las circunstancias que estás viviendo, y aún así tu cruz seguirá estando ahí. O puedes aceptar buenamente lo que te ha tocado vivir y no dejarte afectar volviéndote un mártir de la vida, sin regodearte en ello y sin echar la culpa a otros de tus males. Esto no significa que no hagas nada sino que sigues para adelante haciendo lo que buenamente puedes con los medios que tienes a mano y punto. No juzgas, no sabes ciertamente por qué ocurren esas cosas en tu vida (tu ego se empeñará en repetirte hasta la saciedad que lo sabe, que sabe quien tiene la culpa y que además sabe como solucionarlo), así que te encoges de hombros y humildemente entregas tu dolor, tu miedo y tu inquietud al E.S. para que Él los disuelva, y perdonas con la confianza de saber que tu Ser permanecerá íntegro a pesar de todo y pase lo que pase. 

* * * 

jueves, 12 de abril de 2018

Lección 132 de Un Curso de Milagros

Libero al mundo de todo lo que jamás pensé que era

1. ¿Qué es lo que mantiene al mundo prisionero sino tus propias creencias? ¿Y qué puede salvar al mundo excepto tu propio Ser? El poder de las creencias es ciertamente formidable. Los pensamientos que albergas son poderosos, y los efectos que las ilusiones producen son tan potentes como los efectos que produce la verdad. Los locos creen que el mundo que ven es real, y así, no lo ponen en duda. No se les puede persuadir cuestionando los efectos de sus pensamientos. Sólo cuando se pone en tela de juicio la fuente de éstos alborea finalmente en ellos la esperanza de libertad.
2. La salvación, no obstante, puede alcanzarse fácilmente, pues todo el mundo es libre de cambiar de mentalidad, y al hacerlo todos sus pensamientos cambian también. Ahora la fuente de los pensamientos ha cambiado, pues cambiar de mentalidad significa que has efectuado un cambio en la fuente de todas las ideas que tienes ahora, que jamás hayas tenido o que algún día puedas tener. Liberas al pasado de todo lo que antes pensabas. Liberas al futuro de todas tus viejas ideas de ir en busca de lo que realmente no deseas encontrar.
3. El único tiempo que queda ahora es el presente. Aquí, en el presente, es donde el mundo queda liberado. Pues al dejar que el pasado quede cancelado y al liberar el futuro de tus viejos temores, encuentras escape y se lo ofreces al mundo. Has esclavizado al mundo con todos tus temores, dudas y aflicciones, con todo tu dolor y todas tus lágrimas; y todas tus penas lo oprimen y lo mantienen prisionero de tus creencias. La muerte lo azota por doquier porque albergas en tu mente amargos pensamientos de muerte.
4. El mundo en sí no es nada. Tu mente tiene que darle significado. Y lo que contemplas en él es la representación de tus deseos, de modo que puedas verlos y creer que son reales. Tal vez pienses que no fuiste tú quien construyó este mundo, sino que viniste en contra de tu voluntad a lo que ya estaba hecho, un mundo que no estaba precisamente esperando a que tus pensamientos le confiriesen significado. Pero la verdad es que encontraste exactamente lo que andabas buscando cuando viniste.
5. No hay ningún mundo aparte de lo que deseas, y en eso radica, en última instancia, tu liberación. Cambia de mentalidad con respecto a lo que quieres ver, y el mundo cambiará a su vez. Las ideas no abandonan su fuente. Esta idea central se menciona con frecuencia en el texto, y debes tenerla presente si quieres entender la lección de hoy. No es el orgullo el que te dice que fuiste tú quien construyó el mundo que ves y que ese mundo cambia según tú cambias de mentalidad.
6. Pero sí es el orgullo el que sostiene que has venido a un mundo que está completamente separado de ti, que es insensible a lo que piensas y totalmente diferente de lo que pudieras pensar que es. ¡El mundo no existe! Éste es el pensamiento básico que este curso se propone enseñar. No todo el mundo está listo para aceptar esto, y cada cual irá tan lejos a lo largo del camino que conduce a la verdad, como se permita a sí mismo ser guiado. Regresará e irá todavía más lejos, o tal vez retrocederá un poco para luego regresar de nuevo.
7. Más la curación es el regalo que se les hace a aquellos que están listos para aprender que el mundo no existe y que pueden aceptar esta lección ahora. El hecho de que estén listos hará que la lección les llegue en una forma que ellos puedan entender y reconocer. Algunos la entienden de súbito al borde de la muerte y se levantan para enseñarla. Otros la encuentran en una experiencia que no es de este mundo, lo cual les demuestra que el mundo no existe porque lo que contemplan tiene que ser la verdad a pesar de que contradice claramente al mundo.
8. Y algunos la encontrarán en este curso y en los ejercicios que hoy llevaremos a cabo. La idea de hoy es verdad porque el mundo no existe. Y si en verdad éste no es más que un producto de tu imaginación, puedes entonces liberarlo de todo lo que jamás pensaste que era, cambiando simplemente todos aquellos pensamientos que le daban su apariencia. Los enfermos se curan a medida que abandonas todo pensamiento de enfermedad, y los muertos resucitan cuando permites que los pensamientos de vida reemplacen a todos los pensamientos de muerte que jamás albergaste.
9. Ahora tenemos que subrayar nuevamente una lección que ya se ha mencionado antes, pues contiene los sólidos cimientos de la idea de hoy. Eres tal como Dios te creó. No hay lugar en el que puedas sufrir, ni tiempo que pueda alterar tu eterna condición. ¿Cómo iba a poder existir un mundo de espacio y tiempo, si tú sigues siendo tal como Dios te creó?
10. ¿Qué es la lección de hoy sino otra manera de decir que conocer tu Ser es la salvación del mundo? Liberar al mundo de toda clase de dolor no es otra cosa que cambiar de mentalidad con respecto a ti mismo. El mundo no existe aparte de tus ideas porque las ideas no abandonan su fuente, y tú mantienes el mundo intacto en tu mente mediante tus pensamientos.
11. Mas si tú eres tal como Dios te creó, no puedes pensar estando separado de Él, ni fabricar lo que no comparte Su intemporalidad y Su Amor. ¿Son acaso éstos inherentes al mundo que ves? ¿Crea acaso este mundo tal como Él lo hace? A menos que lo haga, no puede ser real ni tiene existencia alguna. Si tú eres real, el mundo que ves es falso, pues la creación de Dios es diferente del mundo desde cualquier punto de vista. Y así como fue Su Pensamiento el que te creó, así también son tus pensamientos los que dieron lugar al mundo y los que tienen que liberarlo para que puedas conocer los Pensamientos que compartes con Dios.
12. ¡Libera al mundo! Tus verdaderas creaciones están esperando a que lo liberes para concederte la paternidad; y no una paternidad de ilusiones, sino una de verdad como la de Dios. Dios comparte Su Paternidad contigo que eres Su Hijo, pues Él no hace distinciones entre lo que Él es y lo que sigue siendo Él Mismo. Lo que Él crea no está separado de Él, y no hay ningún lugar en el que el Padre acabe y el Hijo comience como algo separado.
13. El mundo no existe porque es un pensamiento separado de Dios, concebido para separar al Padre del Hijo y aislar una parte de Dios Mismo, destruyendo de esta manera Su Plenitud. ¿Podría acaso ser real un mundo que emana de esta idea? ¿Dónde se le podría encontrar? Niega las ilusiones, pero acepta la verdad. Niega que seas una sombra superpuesta brevemente sobre un mundo moribundo. Libera a tu mente, y contemplarás un mundo liberado.
14. Nuestro propósito hoy es liberar al mundo de todos los pensamientos vanos que jamás hayamos tenido acerca de él y acerca de todos los seres vivientes que vemos en él. No pueden estar ahí, ni nosotros tampoco. Pues nos encontramos, junto con todos ellos, en la morada que nuestro Padre creó para nosotros. Y nosotros, que seguimos siendo tal como Él nos creó, queremos liberar hoy al mundo de cada una de nuestras ilusiones para así poder ser libres.
15. Comienza cada una de las dos sesiones de quince minutos de práctica de hoy con lo siguiente: Yo que sigo siendo tal como Dios me creó quiero liberar al mundo de todo lo que jamás pensé que era. Pues yo soy real porque el mundo no lo es. Y quiero conocer mi propia realidad. Luego simplemente descansa, alerta pero sin tensión, y permite que en la quietud se efectúe un cambio en tu mente, de manera que el mundo pueda quedar libre junto contigo.
16. No es necesario que te des cuenta de que cuando envías estos pensamientos para bendecir al mundo, la curación les llega a muchos de tus hermanos en remotos lugares del mundo, así como a aquellos que ves a tu alrededor. Y te percatarás de tu propia liberación, aunque tal vez aún no comprendas del todo que nunca habrías podido liberarte solo.
17. Haz que la liberación que a lo largo del día, envías a todo el mundo mediante tus ideas sea cada vez mayor, y siempre que sientas la tentación de negar el poder de este simple cambio de mentalidad, di: Libero al mundo de todo lo que jamás pensé que era, y en lugar de ello elijo mi propia realidad.
* * *
Reflexión: En la lección de hoy tenemos que vérnoslas con una creencia generalizada muy arraigada. Esa creencia es la de que el mundo es causa y nosotros somos sus víctimas, o lo que es lo mismo, que en el mundo ocurren cosas sin nuestra intervención y que nos vemos afectados irremediablemente por ellas. UCdM dice lo contrario:

"El mundo es producto de tus deseos y creencias. Tú eres la causa del mundo" 

Y eso porque:

"El mundo no puede ser independiente de ti porque tú eres su fuente y las ideas no abandonan su fuente"

De lo que se deduce que estamos atrapados por nuestra propia creación. ¿Cómo se puede demostrar ésto?

"Si tú cambias de mentalidad con respecto a lo que quieres ver, el mundo cambiará a su vez" 

Hay mucha incredulidad y mucha más confusión con respecto a la anterior afirmación. Esto se debe a un error de niveles. Mucha gente alega que ha tratado de cambiar lo que les pasa pero que es imposible. Si has tratado de controlar ciertos sucesos de tu vida, manifestar ciertos deseos calificados como "buenos" y evitar cosas que calificas como "malas", ya te habrás dado cuenta de que es muy difícil, y que el resultado de tu experiencia es de casi completa frustración. Eso se debe a varios motivos, como que tu deseo sea sólo una parte ínfima de la suma de todos los deseos contrapuestos de todos los seres en el universo, por no hablar de que desconoces los deseos de tu mente subconsciente que también está fabricando cuando tú no te das cuenta. De esa manera es literalmente imposible controlar lo que te suceda. Aún así, habrás comprobado que a veces se cumplen ciertas cosas y que se producen sincronicidades. Resumiendo, no puedes controlar la forma que adoptan los acontecimientos del mundo, pero si puedes controlar algo aún más importante: ¡cómo los tomas!

El ego está interesado en controlar la forma que adopta la manifestación de los sucesos, pero la forma no es nada. Es tan solo una espejismo temporal sujeto a principio y fin. ¿Qué sentido tiene tratar de controlar un efecto que sabes se va a caer al día siguiente? Al tratar de controlar la forma quedas atrapado en el mundo, pero de lo que se trata es de liberar, y para hacerlo hay que desapegarse del deseo de controlar ninguna forma:

"Para liberar al mundo de tu prisión tienes que situarte en el presente, liberarte de las creencias de tu pasado y de los deseos para el futuro. Desde el presente y sin juicios verás el mundo con renovada inocencia"

Ya no tratas de que las cosas resulten de tal o cual forma. Te desentiendes y al hacerlo pierdes el miedo y la ansiedad. Tu atención pasa de estar afuera a adentro, sobre ti, sobre tus pensamientos y emociones, y éstas se calman cuando comprendes que todo está bien tal como es. Has emprendido el camino de tu liberación, y al liberarte tú, liberas al mundo.

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miércoles, 12 de octubre de 2016

Cómo arreglar el mundo

Pareciera que este país está hecho una pena y que el mundo está mucho peor. Desigualdad, miseria, injusticia, hambre, violencia, corrupción, etc. campan a sus anchas, pero todo es como tiene que ser ¿Cuántos y cuántas veces se ha intentado arreglar? ¿Se ha conseguido? Ninguna solución pasa por la política, ni de izquierdas ni de derechas, tampoco por realizar ninguna revolución, ni por hacer justicia, mucho menos por realizar ningún avance científico que tardaría poco en ser capitalizado para beneficiar a unos pocos, ni ninguna otra iniciativa de ningún tipo ¿no lo entiendes? La situación del mundo es el reflejo del estado de consciencia de quienes lo habitan, así que, mientras eso no cambie, todo seguirá como hasta ahora.
Me encanta éste párrafo de Un Curso de Milagros porque lo resume muy bien:
La proyección da lugar a la percepción. El mundo que ves se compone de aquello con lo que tú lo dotaste. Nada más. Pero si bien no es nada más, tampoco es menos. Por lo tanto, es importante para ti. Es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. Tal como el hombre piense, así percibirá. No trates, por lo tanto, de cambiar el mundo, sino elige más bien cambiar de mentalidad acerca de él. La percepción es un resultado, no una causa. Por eso es por lo que el concepto de grados de dificultad en los milagros no tiene sentido. Todo lo que se contempla a través de la visión es sano y santo. Nada que se perciba sin ella tiene significado. Y donde no hay significado, hay caos. (Cap.21, introducción)
Así que lo mejor que podemos hacer por el mundo es mirarlo inocentemente queriendo ver esperanza y santidad por todos lado, siendo puros como las palomas pero a la vez, astutos como serpientes para no dejarnos embaucar por la ilusión.
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El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...