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martes, 14 de mayo de 2019

¡Ni lo intentes!

Sólo la mente conoce lo que es "esforzarse" para intentar cosas. Cuando dices "lo intentaré" estás viviendo desde la mente, evaluando y analizando lo que quieres hacer. Porque para la mente el "hacer" es muy importante, pues se identifica con el cuerpo. La mente identificada con el cuerpo se cree en el cerebro y siente sus capacidades limitadas a lo que es capaz de hacer el cuerpo. Entonces, cuando no está segura, expresa su inseguridad con un "lo intentaré". Le preocupa el resultado final. No puede estar en paz porque vive en el mundo.

Pero puedes elevarte hasta tu Ser, retrotraerte a la posición de "observador", y abandonar el punto de vista acotado de la mente. Entonces ya no te cuestionas las cosas porque no las analizas. Simplemente dejas de "intentar" para dejar paso a "lo que suceda", y eso que suceda estará bien. Si no lo haces, bien. Si lo haces, bien también. No lo valoras, no lo juzgas. Para la "no mente" no es importante lo que haces, más bien cómo lo haces. La no mente no persigue resultados porque ve todo perfecto tal como es, y por eso siempre está en paz.

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sábado, 2 de marzo de 2019

Lección 336 de Un Curso de Milagros

El perdón me enseña que todas las mentes están unidas

1. El perdón es el medio a través del cual a la percepción le llega su fin. El conocimiento es restituido una vez que la percepción ha sido transformada y ha dado paso enteramente a lo que por siempre ha de estar más allá de su más elevado alcance. Pues las imágenes y los sonidos tan sólo pueden servir, en el mejor de los casos, para evocar el recuerdo que yace tras todos ellos. El perdón elimina las distorsiones y revela el altar a la verdad que se hallaba oculto. Sus blancas azucenas refulgen en la mente, y la instan a regresar y a mirar en su interior para encontrar lo que en vano ha buscado afuera. Pues ahí, y sólo ahí, se restaura la paz interior, al ser la morada de Dios Mismo.
2. Que el perdón elimine en la quietud mis sueños de separación y de pecado. Y que entonces pueda mirar, Padre, en mi interior y descubrir que Tu promesa de que en mí no hay pecado es verdad; que Tu Palabra permanece inalterada en mi mente y que Tu Amor reside todavía en mi corazón.
* * * 
Reflexión: La lección 18 decía "No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver". Eso es porque las mentes no están separadas. Todas son la misma mente. Cada uno de nosotros somos un pensamiento pensante de una mente mayor y única; por eso no existen los pensamientos privados. ¿Cuántas veces no te has sorprendido pensando lo mismo que otra persona con la que sientes cierto grado de afinidad?: "¡Eso mismo estaba pensando yo!". Claro que eso no parece suceder cuando uno está rodeado de mucha gente porque son muchos los pensamientos cruzándose de aquí para allá.

Las mentes están unidas; los cuerpos no. Sólo al atribuirle a la mente las propiedades del cuerpo parece posible la separación. Y es la mente la que parece ser algo privado, y estar fragmentada y sola. Proyecta su culpabilidad, que es lo que la mantiene separada, sobre el cuerpo, el cual sufre y muere porque se le ataca a fin de mantener viva la separación en la mente e impedir que conozca su Identidad. 

(T-18.VI.3.1:4)

El perdón es el reconocimiento de lo que es verdad mientras se vive dentro de la ilusión. Es también el reconocimiento del Ser más allá del cuerpo. Cuando trasciendes la identificación con el cuerpo desaparece la separación de tu mente y entonces te vuelves uno con el único Ser que existe. Entonces no es de extrañar que te vuelvas más intuitivo y que puedas adivinar con más frecuencia lo que piensa la gente a tu alrededor. No es esta una habilidad que tengas que practicar sino que puede que se vaya dando poco a poco y naturalmente.

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domingo, 16 de diciembre de 2018

Lección 288 de Un Curso de Milagros

Que me olvide hoy del pasado de mi hermano

1. Éste es el pensamiento que me conduce a Ti y me lleva a mi meta. No puedo llegar hasta Ti sin mi hermano. Y para conocer mi Fuente, tengo primero que reconocer lo que Tú creaste uno conmigo. La mano de mi hermano es la que me conduce a Ti. Sus pecados están en el pasado junto con los míos, y me he salvado porque el pasado ya pasó. No permitas que lo siga abrigando en mi corazón, pues me desviaría del camino que me lleva a Ti. Mi hermano es mi salvador. No dejes que ataque al salvador que Tú me has dado. Por el contrario, déjame honrar a aquel que lleva tu Nombre, para así poder recordar que es el mío también.
2. Perdóname hoy. Y sabrás que me has perdonado si contemplas a tu hermano en la luz de la santidad. Él no puede ser menos santo que yo, y tú no puedes ser más santo que él.

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Reflexión: Tú eres mente, y el Cielo es una condición mental de unidad que sólo se puede alcanzar estando presente, anclado en el ahora, que es el único momento que existe. 

La mente, en su condición dormida o errada, da lugar a la fabricación de ilusiones junto a las de tiempo y espacio, pues donde ha penetrado la creencia en la separación desapareciendo la totalidad, es necesario que exista el tiempo y el espacio para experimentar lo que se ha vuelto parcial y separado. Una de esas cosas separadas fabricadas por la mente es el cuerpo ya que se necesita interactuar con todo lo que se percibe como aparte. La fabricación del cuerpo, por lo tanto, apunta a la separación y está asociada a la culpa, el miedo, el castigo y el dolor por razón de cómo se forjó.

Es por eso que si tienes puesta tu atención en el cuerpo (el tuyo y el de los demás), es que estás atrapado por el pasado. En realidad, cuando miras todo a tu alrededor estás absorbido por pensamientos del pasado. Eso no es algo de lo que seas consciente. Como dice la lección 7 del libro de ejercicios: "Sólo veo el pasado"; y la 8: "Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado." Es una idea difícil de aceptar porque lo que te viene a decir es que estás viendo algo que en realidad no está ahí, que no existe (Lección 6: "Estoy disgustado porque ve algo que no está ahí").  

Cuando reaccionas al mundo estás reaccionando en realidad a lo tú mismo estás proyectando, y lo proyectas porque lo deseas al mismo tiempo que le tienes miedo; entonces le das realidad. Cuando reaccionas por algo que tu hermano pareció hacerte en el pasado es porque le otorgaste realidad en aquel momento y aún lo estás haciendo. Tu creencia hace inevitable que creas que tu hermano y tú mismo sois cuerpos, pues sólo los cuerpos pueden atacar, por lo que no podrás identificarte con tu Ser, tu yo divino. Es por eso que la lección dice que hoy te olvides del pasado de tu hermano pues si no lo haces no puedes centrarte en lo que es santo en él, ya que tal como le veas a él te verás a ti mismo. No hay excepción a este regla la cual obedece a "causa y efecto" y tú eres ambas cosas (en otras palabras, eres el alfa y omega, principio y fin). Todo lo que haces te lo haces a ti mismo. 

Verás tu valía a través de los ojos de tu hermano, y cada uno será liberado cuando vea a su salvador en el lugar donde antes pensó que había un agresor. Mediante esta liberación se libera el mundo. Éste es tu papel en la consecución de la paz. 
(T-22.VI.8.1:3)
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sábado, 22 de septiembre de 2018

Lección 236 de Un Curso de Milagros

Gobierno mi mente, la cual sólo yo debo gobernar

1. Tengo un reino que gobernar. Sin embargo, a veces no parece que yo sea su rey en absoluto, sino que parece imponerse sobre mí, y decirme cómo debo pensar y actuar y lo que debo sentir. No obstante, se me ha dado para que sirva cualquier propósito que yo perciba en él. La única función de mi mente es servir. Hoy la pongo al servicio del Espíritu Santo para que Él la use como mejor le parezca. De esta manera, soy yo quien dirige mi mente, que sólo yo puedo gobernar. Y así la dejo en libertad para que haga la Voluntad de Dios.
2. Padre, mi mente está dispuesta hoy a recibir Tus Pensamientos y a no darle entrada a ningún pensamiento que no proceda de Ti. Yo gobierno mi mente, y te la ofrezco a Ti. Acepta mi regalo, pues es el que Tú me hiciste a mí.

* * *
Reflexión: Tienes un reino que gobernar aunque no lo sabes ni sabes cómo gobernarlo. Tu mente es tu reino y sin embargo no la tratas como tal sino que das por hecho que está ahí, ignorando su naturaleza y desconociéndote tú mismo. Sólo te cuidas de usarla para mantenerte entretenido, la mayoría de las veces con banalidades, aunque también para atiborrarla de información igualmente innecesaria que igual utilizarás para obtener títulos académicos de los que sentirte orgulloso; para ejercitarla y que se vuelva ágil resolviendo problemas matemáticos, concursos o crucigramas, o para volverla creativa, crear y sentirte diferente (¡especial!), entre todos los demás. Pero incluso todos los usos anteriores, llegado un cierto momento, tienen un límite y punto de inflexión.

Pasas por alto lo más fundamental de ese reino, que es que ese reino eres tú, y en el que tu ego se comporta como un señor feudal que de manera prepotente sólo se sirve egoístamente de ella. Realmente al ego no le interesa disciplinar la mente porque el ego tiene su origen en la mente indisciplinada (mente errada), así que quiere mantenerla salvaje, distraída, siempre funcionando agitada y siempre pensando, porque de esa manera no da pié a que otras partes de la mente, aún más fundamentales, se inmiscuyan en toda esa actividad. Ninguna de las actividades mencionadas en el primer párrafo amenaza al ego mientras "la tomadora de decisiones", la parte de la mente que decide, no se cuele para observar lo que sucede y ejerza su derecho de decisión interrumpiendo el protagonismo de la mente errada. De eso se trata el ego, de mantener activa la mente errada que, como si de un niño mimado se tratara, se sale siempre con la suya. Así que resulta que es la mente errada la que al final te gobierna a ti en lugar de gobernar tú a la mente errada, pues con su preponderancia mantiene anulada la parte de tu mente que puede observar y en la que radica tu verdadero poder (el poder de decidir cómo quieres vivir) impidiendo usar tu mente recta o mente sana. Literalmente permaneces secuestrado por la parte de tu mente que resulta ilusoria viviendo tus sueños.

La manera de revertir esa situación, de gobernar tú la mente (el ego se rebelará así que no esperes que sea tarea fácil) es disciplinarla, ya que no guardas suficiente atención y vigilancia sobre ti mismo, para lo que necesitas ponerte en manos del E.S. de modo que la mente sirva a la Voluntad de Dios. El E.S. se aloja en la parte de tu mente que llamamos mente recta o mente sana. Existen entonces tres partes en la mente, la mente errada, indisciplinada donde se aloja el ego, la mente recta que piensa con Dios y aloja al E.S., y la tomadora de decisiones que es la parte de la mente que decide entre las dos anteriores. 

Poner tu mente al servicio del E.S. para que él la enseñe es una decisión que se toma con la parte de la mente que hemos llamado la tomadora de decisiones. El curso habla de ésto refiriéndose a "Mantente alerta sólo en favor de Dios y de Su Reino" (T-5.V.C). Para gobernar la mente necesitas mantenerte de manera constante en la posición que ocupa la parte tomadora de decisiones para que ésta elija siempre en favor de la mente recta y del E.S.; elegir lo verdadero en lugar de lo falso. Obviamente te va a costar trabajo al principio, pero una vez lo vuelvas un hábito ya no tendrás que esforzarte más; la mente errada y el ego desaparecerán, y la tomadora de decisiones también porque se volverá sencillamente innecesaria; entonces sólo quedarás tú como mente recta o mente crística. Ahí es donde acude Dios dando el último paso para llevarte a casa. 
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martes, 18 de septiembre de 2018

Lección 232 de Un Curso de Milagros

Permanece en mi mente todo el día, Padre mío

1. Padre mío, permanece en mi mente desde el momento en que me despierte, y derrama Tu luz sobre mí todo el día. Que cada minuto sea una oportunidad más de estar Contigo. Y que no me olvide de darte las gracias cada hora por haber estado conmigo y porque siempre estás ahí presto a escucharme y a contestarme cuando te llamo. Y al llegar la noche, que todos mis pensamientos sigan siendo acerca de Tí y de Tu Amor. Y que duerma en la confianza de que estoy a salvo, seguro de Tu cuidado y felizmente consciente de que soy Tu Hijo.
2. Así es como debería ser cada día. Practica hoy el final del miedo. Ten fe en Aquel que es tu Padre. Deja todo en Sus Manos. Deja que Él te revele todo y no te desanimes, pues eres Su Hijo.
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Reflexión: Estar con Dios no es pensar en Dios. Es más, cuando lo piensas te alejas, porque los pensamientos acerca de Dios no son Dios. Tus pensamientos son la causa de tu alejamiento porque es un estado de ensoñación en el que pierdes contacto con la esencia que compartes con el Padre. Lo que se pide en este ejercicio es que permanezcas en tu mente, pero en tu divinidad, no en tus pensamientos; ésto es ¡DESPIERTO!. Es permaneciendo así que permaneces en el Ser que compartes con Él. 

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viernes, 27 de julio de 2018

Lección 45 de Un Curso de Milagros

Dios es la Mente con la que pienso 

1. La idea de hoy es la llave que te dará acceso a tus pensamientos reales, 2 los cuales no tienen nada que ver con lo que piensas que piensas, de la misma manera en que nada de lo que piensas que ves guarda relación alguna con la visión. 3No existe ninguna relación entre lo que es real y lo que tú piensas que es real. 4Ni uno solo de los que según tú son tus pensamientos reales se parece en modo alguno a tus pensamientos reales. 5Nada de lo que piensas que ves guarda semejanza alguna con lo que la visión te mostrará. 
2. Piensas con la Mente de Dios. 2Por lo tanto, compartes tus pensamientos con Él, de la misma forma en que Él comparte los Suyos contigo. 3Son los mismos pensamientos porque los piensa la misma Mente. 4Compartir es hacer de manera semejante o hacer lo mismo. 5Los pensamientos que piensas con la Mente de Dios no abandonan tu mente porque los pensamientos no abandonan su fuente. 6Por consiguiente, tus pensamientos están en la Mente de Dios, al igual que tú. 7Están en tu mente también, donde Él está. 8Tal como tú eres parte de Su Mente, así también tus pensamientos son parte de Su Mente. 
3. ¿Dónde están, pues, tus pensamientos reales? 2Hoy intentaremos llegar a ellos. 3Tendremos que buscarlos en tu mente porque ahí es donde se encuentran. 4Aún tienen que estar ahí, ya que no pueden haber abandonado su fuente. 5Lo que la Mente de Dios ha pensado es eterno, al ser parte de la creación. 
4. Nuestras tres sesiones de práctica de hoy, de cinco minutos cada una, seguirán el mismo modelo general que usamos al aplicar la idea de ayer. 2 Intentaremos abandonar lo irreal y buscar lo real. 3Negaremos el mundo en favor de la verdad. 4No permitiremos que los pensamientos del mundo nos detengan. 5No dejaremos que las creencias del mundo nos digan que lo que Dios quiere que hagamos es imposible. 6En lugar de ello, trataremos de reconocer que sólo aquello que Dios quiere que hagamos es posible. 
5. Trataremos asimismo de comprender que sólo lo que Dios quiere que hagamos es lo que nosotros queremos hacer. 2Y también trataremos de recordar que no podemos fracasar al hacer lo que Él quiere que hagamos. 3Tenemos hoy todas las razones del mundo para sentirnos seguros de que vamos a triunfar, 4pues ésa es la Voluntad de Dios. 
6. Comienza los ejercicios de hoy repitiendo la idea para tus adentros, al mismo tiempo que cierras los ojos. 2Luego dedica unos cuantos minutos a pensar en ideas afines que procedan de ti, mientras mantienes la idea presente en tu mente. 3Una vez que hayas añadido cuatro o cinco de tus pensamientos a la idea, repite ésta otra vez mientras te dices a ti mismo suavemente: 

4Mis pensamientos reales están en mi mente. 
5Me gustaría encontrarlos. 

6Trata luego de ir más allá de todos los pensamientos irreales que cubren la verdad en tu mente y de llegar a lo eterno. 
7. Debajo de todos los pensamientos insensatos e ideas descabelladas con las que has abarrotado tu mente, se encuentran los pensamientos que pensaste con Dios en el principio. 2Están ahí en tu mente, ahora mismo, completamente inalterados. 3Siempre estarán en tu mente, tal como siempre lo han estado. 4Todo lo que has pensado desde entonces cambiará, pero los cimientos sobre los que eso descansa son absolutamente inmutables. 
8. Hacia esos cimientos es adonde los ejercicios de hoy apuntan. 2Ahí es donde tu mente está unida a la Mente de Dios. 3Ahí es donde tus pensamientos son uno con los Suyos. 4Para este tipo de práctica sólo se necesita una cosa: que tu actitud hacia ella sea la misma que tendrías ante un altar consagrado en el Cielo a Dios el Padre y a Dios el Hijo. 5Pues tal es el lugar al que estás intentando llegar. 6Probablemente no puedes darte cuenta todavía de cuán alto estás intentando elevarte. 7Sin embargo, aun con el poco entendimiento que has adquirido hasta la fecha, deberías ser capaz de recordarte a ti mismo que esto no es un juego fútil, sino un ejercicio de santidad y un intento de alcanzar el Reino de los Cielos. 
9. En las sesiones de práctica cortas de hoy, trata de recordar cuán importante es para ti comprender la santidad de la mente que piensa con Dios. 2Mientras repites la idea a lo largo del día, dedica uno o dos minutos a apreciar la santidad de tu mente. 3Deja a un lado, aunque sea brevemente, todos los pensamientos que son indignos de Aquel de Quien eres anfitrión. 4Y dale gracias por los pensamientos que Él está pensando contigo.
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Reflexión: He adjuntado abajo un esquema que te ayudará a situarte dentro de todas las ideas que se dan en la lección de hoy. 

El mundo irreal viene marcado por el fondo de color amarillo en el que vives dormido y esclavo de tus creencias, ideas absurdas, tu ego y tu personalidad. 

La zona verde es el mundo real y es el puente de transición hacia el Cielo en el que vives en estado mental despierto. 

Una vez que hayas experimentado el estado mental despierto, ambas zonas amarilla y verde, parecerán alternarse en tu experiencia, y la experiencia de estado mental despierto se irá incrementando poco a poco y quitando espacio al estado mental dormido. Empiezas a desarrollar tu libertad.

El estado mental despierto es el que compartes con el E.S. y tu mente empieza a sanar. 

La zona azul es el cielo y no se toca con el mundo, es imposible, sin embargo tiene en común los pensamientos de Dios con el mundo real. 

La única parte de tu mente que es natural y por tanto verdadera es la que compartes con Dios que es también la que comparte con el E.S. en el mundo real. 

MUNDO

CIELO
Estado mental de sueño o dormido
Estado mental despierto
Estado mental iluminado
Mundo irreal o imaginario. Mundo que piensas que ves
(mente errada)
Mundo real (mente recta o E.S.)






Conocimiento o
Pensamiento de Dios
Percepción errónea
Percepción verdadera
Pensamientos que no piensas con Dios
Pensamientos dementes
Pensamientos que piensas que piensas
Pensamientos e ideas ilusorias (creencias)
Pensamientos “buenos” y “malos”
Pensamientos que
no significan nada”
Pensamientos de Dios 
Pensamientos reales
Paz, salvación, sanación y milagro
Visión física (ojos del cuerpo)
Visión, Visión espiritual, Visión de Cristo
Proyecciones de culpa, miedo
Perdón, Amor, sueño feliz


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jueves, 19 de julio de 2018

Lección 35 de Un Curso de Milagros

Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo 

1. La idea de hoy no describe la manera como te ves a ti mismo ahora. 2Describe, no obstante, lo que la visión te mostrará. 3A todo aquel que cree estar en este mundo le resulta muy difícil creer esto de sí mismo. 4Sin embargo, la razón por la que cree estar en este mundo es porque no lo cree. 
2. Crees que formas parte del lugar donde piensas que estás. 2Eso se debe a que te rodeas del medio ambiente que deseas. 3Y lo deseas para proteger la imagen que has forjado de ti mismo. 4La imagen también forma parte de ese medio ambiente. 5Lo que ves mientras crees estar en él, lo ves a través de los ojos de la imagen. 6Eso no es visión. 7Las imágenes no pueden ver. 
3. La idea de hoy presenta una perspectiva de ti muy diferente. 2Al establecer tu Origen establece también tu Identidad, y te describe como realmente debes ser en verdad. 3La manera en que vamos a aplicar la idea de hoy es ligeramente diferente, ya que el énfasis recae hoy en el que percibe en vez de en lo que éste percibe. 
4. Comienza cada una de las tres sesiones de práctica de hoy de cinco minutos cada una repitiendo la idea para tus adentros, luego cierra los ojos y escudriña tu mente en busca de los diver sos términos descriptivos que te adjudicas a ti mismo. 2 Incluye todos los atributos basados en el ego que te adscribes, sean positivos o negativos, deseables o indeseables, halagadores o denigrantes. 3Todos son igualmente irreales porque en ellos no te ves a ti mismo con los ojos de la santidad. 
5. En la primera parte del período de búsqueda mental, probablemente pondrás mayor énfasis en lo que consideres son los aspectos más negativos de tu auto-percepción. 2Hacia el final del ejercicio, no obstante, es probable que lo que te venga a la mente sean los términos descriptivos más auto-engrandecedores. 3Trata de reconocer que no importa en qué dirección se inclinen las fantasías que albergas acerca de ti mismo. 4En realidad, las fantasías no se inclinan en ninguna dirección. 5Simplemente no son verdaderas. 
6. Una lista adecuada para la aplicación de la idea de hoy, la cual no ha sido seleccionada conscientemente, podría ser: 


2Me veo a mí mismo como alguien del que otros abusan. 
3Me veo a mí mismo como alguien que está deprimido. 
4Me veo a mí mismo como un fracaso. 
5Me veo a mí mismo como alguien que está en peligro. 
6Me veo a mí mismo como un inútil. 
7Me veo a mí mismo como un vencedor. 
8Me veo a mí mismo como un perdedor. 
9Me veo a mí mismo como una persona caritativa. 
10Me veo a mí mismo como una persona virtuosa. 

7. No debes pensar acerca de estos términos de manera abstracta. 2Se te ocurrirán a medida que te vengan a la mente diversas personalidades, situaciones o acontecimientos en los que tú figuras. 3Escoge cualquier situación en particular que se te ocurra, identifica el término o términos descriptivos que consideres pertinentes a tus reacciones a esa situación, y úsalos para aplicar la idea de hoy. 4Después que hayas nombrado cada uno de ellos, añade: 
5Pero mi mente es parte de la de Dios. 6Soy muy santo. 

8. Durante las sesiones de práctica más largas probablemente habrá intervalos en los que no se te ocurra nada en particular. 2No te esfuerces en pensar cosas concretas para ocupar dichos intervalos, sino simplemente relájate y repite la idea de hoy lentamente hasta que se te ocurra algo. 3Si bien no debes omitir nada de lo que se te ocurra durante los ejercicios, no se debe "sacar" nada a la fuerza. 4No se debe usar ni fuerza ni discriminación. 
9. Tan a menudo como sea posible en el transcurso del día, aplica la idea de hoy a cada atributo o atributos que te estés adjudicando en ese momento, añadiendo la idea en la forma indicada más arriba. 2Si no se te ocurre nada en particular, repite simplemente la idea en tu interior con los ojos cerrados.

* * * 

Reflexión: Hoy vamos a tratar un tema muy chocante. Ya hemos dicho en las lecciones anteriores que todo es mente, que tú eres mente y que Dios es Mente. No hay nada afuera de Ella pues ¿cómo puede haber algo fuera de Dios?. Y yo te pregunto: ¿Cómo puede existir algo diferente de Dios si Dios lo abarca todo y todo es a su imagen y semejanza?. No puede. Sin embargo puedes imaginar que existes aparte de Dios y que eres diferente de él. Esta es la única manera, pero eso que es imaginado, su mismo nombre lo dice, no es real, por supuesto, aunque tú lo consideras real y por eso crees que estás en este mundo,  un mundo que no existe nada más que en la imaginación. Este mundo es lo más parecido a una representación cinematográfica 3D donde tú eres uno de sus personajes, el cual la mente usa para tener una experiencia parcial y singular de la película. 

Sospecho que la afirmación anterior pueda ser acogida con incredulidad en este momento; alguno se encogerá de hombros, y otros empezarán a morirse de la risa pero incluso eso está bien. No importa. No se te pide que no adoptes ninguna postura. Sólo se te pide que hagas el ejercicio de hoy lo más parecido a lo que dictan sus instrucciones. 

Volviendo al tema, te sugiero la posibilidad de que tu confusión se deba a que te identificas plenamente con el sueño y eso lo hace real para ti. Crees que eres parte del sueño y nada más. Ese es el mecanismo que usa la mente global para hacerlo más fiel y verdadero. Ves el sueño a través de los ojos pero eso no tiene que ver nada con la visión espiritual, la verdadera visión. 

La idea de hoy tiene el propósito de hacerte conocer una perspectiva muy diferente a la que crees, al establecer tu origen en la Mente, y por ser mente eres tan santo como Dios pues compartes sus atributos.

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sábado, 23 de junio de 2018

Lección 8 de Un Curso de Milagros

Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado

1. Esta idea es, obviamente, la razón de que veas únicamente el pasado. 2En realidad nadie ve nada. 3Lo único que ve son sus propios pensamientos proyectados afuera. 4El hecho de que la mente esté absorbida con el pasado es la causa del concepto erróneo acerca del tiempo de que adolece tu visión. 2Tu mente no puede captar el presente, que es el único tiempo que hay. 6Por consiguiente, no puede entender el tiempo, y, de hecho, no puede entender nada. 
2. El único pensamiento completamente verdadero que se puede tener acerca del pasado es que no está aquí. 2Pensar acerca del pasado, por lo tanto, es pensar en ilusiones. 3Muy pocos se han dado cuenta de lo que realmente supone visualizar el pasado o prever el futuro. 4De hecho, la mente está en blanco al hacer eso, ya que en realidad no está pensando en nada. 
3. El propósito de los ejercicios de hoy es comenzar a entrenar a tu mente a reconocer cuando no está realmente pensando en absoluto. 2Mientras tu mente siga absorbida con ideas sin contenido, la verdad permanecerá bloqueada. 3Reconocer que tu mente ha estado simplemente en blanco, en vez de seguir creyendo que está llena de ideas reales, es el primer paso en el proceso de allanar el camino a la visión
4. Los ejercicios de hoy deben hacerse con los ojos cerrados. 2Ello es así porque en realidad no puedes ver nada, y es más fácil reconocer que por muy vívidamente que puedas visualizar un pensamiento, no estás viendo nada. 3Con el mayor desapego que puedas, escudriña tu mente durante el habitual minuto más o menos, notando simplemente los pensamientos que allí encuentres. 4Nombra cada uno por la figura central que contenga, y luego pasa al siguiente. 5Da inicio a la sesión de práctica diciendo: 

6Parece que estoy pensando en _____ 

5. Luego describe detalladamente cada uno de tus pensamientos. Por ejemplo: 
3Parece que estoy pensando en [nombre de la persona], en [nombre del objeto], en [nombre de la emoción], 

y así sucesivamente, concluyendo al final del período de búsqueda mental con: 
4Pero mi mente está absorbida con pensamientos del pasado. 

6. Esto puede hacerse cuatro o cinco veces en el transcurso del día, a menos que te resulte irritante. 2Si te resulta difícil, tres o cuatro veces es suficiente. 3Tal vez te ayude, no obstante, incluir la irritación, o cualquier emoción que la idea de hoy pueda suscitar, en la búsqueda mental en sí.
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Reflexión: Pensar que piensas es no pensar en absoluto. Lo que tu llamas tus pensamientos no son más que defensas contra la verdad. Son simplemente sueños sin ningún valor pero que sin embargo te mantienen atrapado en una dinámica de la que te resulta difícil salir al darle realidad. La lección de hoy te invita a que identifiques tus pensamientos como lo que son pues es la única manera de que empieces a distanciarte de ellos sin darles más trascendencia. Esta es la manera de empezar a captar el momento presente y a desarrollar la "Visión".

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domingo, 10 de junio de 2018

Lección 199 de Un Curso de Milagros

No soy un cuerpo. Soy libre

1. No podrás ser libre mientras te percibas a ti mismo como un cuerpo. 2El cuerpo es un límite. 3El que busca su libertad en un cuerpo la busca donde ésta no se puede hallar. 4La mente puede ser liberada cuando deja de verse a sí misma como que está dentro de un cuerpo, firmemente atada a él y amparada por su presencia. 5Si esto fuese cierto, la mente sería en verdad vulnerable. 
2. La mente que está al servicio del Espíritu Santo es ilimitada para siempre y desde cualquier punto de vista, transciende las leyes del tiempo y del espacio; está libre de ideas preconcebidas y dispone de la fortaleza y del poder necesarios para hacer cualquier cosa que se le pida. 2Los pensamientos de ataque no pueden entrar en una mente así, toda vez que ha sido entregada a la Fuente del amor, y el miedo no puede infiltrarse en una mente que se ha unido al amor. 3Dicha mente descansa en Dios. 4¿Y quién que viva en la Inocencia sin hacer otra cosa que amar podría tener miedo? 
3. Es esencial para tu progreso en este curso que aceptes la idea de hoy y que la tengas en gran estima. 2No te preocupes si al ego le parece completamente descabellada. 3El ego tiene en gran estima al cuerpo porque mora en él, y no puede sino vivir unido al hogar que ha construido. 4Es una de las partes de la ilusión que ha ayudado a mantener oculto el hecho de que él mismo es algo ilusorio. 
4. Ahí se esconde y ahí se le puede ver como lo que es. 2Declara tu inocencia y te liberas. 3El cuerpo desaparece al no tener tú ninguna necesidad de él, excepto la que el Espíritu Santo ve en él. 4A tal fin, el cuerpo se percibirá como una forma útil para lo que la mente tiene que hacer. 5De este modo se convierte en un vehículo de ayuda para que el perdón se extienda hasta la meta todo abarcadora que debe alcanzar, de acuerdo con el plan de Dios. 
5. Ten en gran estima la idea de hoy, y ponla en práctica hoy y cada día. 2Haz que pase a formar parte de cada sesión de práctica que lleves a cabo. 3No hay pensamiento cuyo poder de ayudar no aumente con esta idea, ni ninguno que de esta manera no adquiera regalos adicionales para ti. 4Con esta idea hacemos resonar la llamada a la liberación por todo el mundo. 5¿Y estarías acaso tú excluido de los regalos que haces? 
6. El Espíritu Santo es el hogar de las mentes que buscan la libertad. 2En Él han encontrado lo que buscaban. 3El propósito del cuerpo deja de ser ahora ambiguo. 4Y su capacidad de servir un objetivo indiviso se vuelve perfecta. 5Y en respuesta libre de conflicto e inequívoca a la mente que sólo tiene como objetivo el pensamiento de libertad, el cuerpo sirve su propósito y lo sirve perfectamente. 6Al no poder esclavizar, se vuelve un digno servidor de la libertad que la mente que mora en el Espíritu Santo persigue. 
7. Sé libre hoy. 2Y da el regalo de libertad a todos aquellos que creen estar esclavizados en el interior de un cuerpo. 3Sé libre, de modo que el Espíritu Santo se pueda valer de tu liberación de la esclavitud y poner en libertad a los muchos que se perciben a sí mismos encadenados, indefensos y atemorizados. 4Permite que el amor reemplace sus miedos a través de ti. 5Acepta la salvación ahora, y entrégale tu mente a Aquel que te exhorta a que le hagas este regalo. 6Pues Él quiere darte perfecta libertad, perfecta dicha, así como una esperanza que alcanza su plena realización en Dios. 
8. Tú eres el Hijo de Dios. 2Vives en la inmortalidad para siempre. 3¿No te gustaría retornar tu mente a esto? 4Practica entonces debidamente el pensamiento que el Espíritu Santo te da para el día de hoy. 5En él tus hermanos y tú os alzáis liberados; el mundo es bendecido junto contigo; el Hijo de Dios no volverá a llorar y el Cielo te da las gracias por el aumento de gozo que tu práctica le proporciona incluso a él. 6Dios Mismo extiende Su amor y felicidad cada vez que dices: 

     7No soy un cuerpo. 8Soy libre. 9Oigo la Voz que Dios me ha dado, y es sólo esa Voz la que mi mente obedece.

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Reflexión: Soy libre porque no soy un cuerpo. Sin embargo, si me identifico con el cuerpo, viviré atrapado en él, atado a sus limitaciones y exigencias. La libertad nunca se puede hallar en lo que es susceptible de tener que ser sostenido y alimentado, en lo que puede ser aprisionado, castigado, enfermado, o destruido. ¿Qué esperanzas puedes hallar entonces en él sino la de prolongar al máximo tu juventud antes de ver como tu cuerpo envejece y muere? Sólo la mente, cuando se desapega del cuerpo y de todas las creencias que tienen que ver con el cuerpo es que se vuelve libre. Incluso si la mente estuviera en el cerebro, como afirma la ciencia, estaría igualmente limitada, pero no lo está. 

En la mente se distinguen tres partes. La mente errada es la que aloja al ego, llena de creencias, miedo y culpa, es susceptible al ataque y mediante el deseo proyecta lo que quiere ver, moviéndose dentro del campo de la dualidad y la percepción para lo que emplea las ilusiones del tiempo y del espacio. La mente recta ilimitada e invulnerable es donde habita el Espíritu Santo, está libre de creencias pudiendo hacer cualquier cosa, trasciende tiempo y espacio y descansa en la paz de Dios pues desconoce la culpa y el miedo. La tercera parte es la que toma partido por una u otra de las dos anteriores y podemos llamarla "la mente tomadora de decisiones".

Para tu progreso en el curso, dice la lección, es esencial que aceptes la idea de hoy, que no eres el cuerpo. Es verdad que lo ves y lo sientes. No tienes que negarlo, pero no te confundas con él. Antes bien, es el vehículo para expresarte en el sueño como una individualidad, para moverte en él como podrías alquilar temporalmente un coche para viajar por carretera (hacer el viaje de tu vida), y en el trayecto de acomodas a sus prestaciones, pero nada más. El ego tendrá la tendencia a confundirte con él pues cree que tú eres el vehículo, así que te procurará mantener muy ocupado cuidándolo o quizás abusándolo sobremanera. No es más que una distracción para que no te fijes en el proceso de conducción que es lo verdaderamente importante. Ni siquiera importa el camino porque la carretera principal y las desviaciones que tomes ya están trazadas. Lo importante del trayecto es la manera como te conduces pero la mayoría cree que son las aventuras que puedan tener con el coche, como también el tamaño y la belleza de su línea, el reprís, la capacidad de frenada, el agarre en las curvas... incluso el tiempo que pasas adentro, su calidad y comodidad: que si tiene climatizador, ordenador de a bordo, equipo alta fidelidad, navegador, etc. Y si no tiene todas estas cosas, buscas incorporarlas a lo largo del viaje, aunque dicho sea de paso, luego resulta que lo que encuentras son baches, o te quedas sin gasolina, falla la batería, se te pincha una rueda, te pierdes en un cruce y luego en el siguiente, te fallan los fusibles, se funden las luces cuando atraviesas un túnel... y el colmo es que tengas un accidente. Resumiendo, lo que iba a resultar una gran aventura se vuelve una auténtica pesadilla. 

Tu progreso pasa por restar total importancia a todas esas ideas del ego que al final no llevan a nada, si acaso en el mejor de los supuestos a coleccionar un montón de recuerdos, fotos de viaje y puede que a escribir un libro para que quien venga detrás lo lea y también se distraiga. Sin embargo no te vas a llevar nada de eso al otro lado. Al final del viaje abandonas el coche agotado, y tu ego se habrá salido con la suya, habrá logrado distraerte durante otra vida más. Te habrás quedado sin cumplir el verdadero propósito que te ofrecía el viaje. 

No eres un cuerpo. No eres el coche que conduces. La idea, y es lo que te dice el E.S., es que aproveches tu tiempo y no te distraigas para evitar percances que te retrasen en la carretera innecesariamente, que te ahorren pasarlo mal y sufrimiento, pues de lo que se trata es de alcanzar la maestría en el proceso de conducción a la vez que aprendes a ser feliz. Y cuando alcances la maestría te darás cuenta de que ya no necesitas más viajar en coche ni recorrer determinadas carreteras que no sabías a donde te llevaban puesto que ya estarás donde tienes que estar. No necesitas habitar más cuerpos, puedes valerte sin él pues eres libre y nunca lo necesitaste. Has perdonado la ilusión de los deseos porque ahora descansas en la meta donde lo tienes todo y que, paradójicamente, está donde mismo estaba la salida de tu viaje. Todo era inventado. Has estado todo el tiempo soñando que viajabas, ciertamente en círculo buscándote a ti mismo. Idiota ¿verdad? Ese es el ego. 

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martes, 17 de octubre de 2017

El Juego de las Letras

Imagina esta página en blanco. Imagina que esta página, en blanco, es tu mente sin pensamientos proyectándose a sí misma de manera clara. Es todo lo que hay y no hay nada más. Es inmutable. Es serena. Es Una. 

Ahora ve todo lo que hay escrita en ella. Cada letra es un símbolo expresándose sobre la página en blanco, pero de manera provisional, se puede cambiar y borrar y volver a escribir todas las veces que se quiera. Realmente las letras no son nada, son proyecciones de la mente quien las imagina y les asigna un valor. Una letra sola apenas tiene significado y una vibración simple. Pero si empiezas a juntar letras siguiendo una metodología o programa éstas adquieren un significado y una vibración más compleja. Se pueden componer infinitas palabras combinando las letras. Literalmente, las letras unidas entre sí pueden crear historias, mundos y universos enteros.

Ahora, imagina que la mente que piensa las letras, en un alarde de abstracción, se identifica con cada una de ellas, con las palabras, con las frases y con todas las historias que componen por completo. La mente se ha olvidado de si misma. Es como si las letras o las palabras tomaran vida propia, pero en realidad la mente que las proyecta solamente está tomando el punto de vista de esas letras y palabras. Entonces las letras y palabras se creen diferentes del resto, la "a" es la "a", la "e" es la "e", la "t" es la "t"..., pero no lo son; sólo imaginan que lo son y por eso se asocian o se pelean entre ellas. Todo es un juego o lo que antes he llamado un "programa o metodología". 

Lo mismo ocurre con la percepción. Todo lo que vemos y oímos forma parte de un juego similar al que siguen las letras y las palabras en el ejemplo anterior. Todo lo que vemos es proyectado en un lienzo de vida en blanco que pasamos por alto. Como las letras y las palabras, las cosas que percibimos no son nada más que expresiones de una mente mayor utilizando el programa que da pie al juego de la vida tal como lo conoces, para que lo entiendas.

Nosotros solo vemos letras bailando con las que más o menos nos identificamos y creemos que ellas son causa de lo que pasa, pero la causa está en la mente que las piensa. Letras y palabras no son más que efectos, no crean nada. La mente las mueve, las ordena, las borra cuando quiere y las vuelve a escribir. La suerte es que nosotros somos parte de esa gran mente, somos causa y también efecto a la vez porque nos creemos una letra en la novela del mundo. Entonces, de lo que se trata es de darse cuenta de que no somos esas letras ni formamos parte de las palabras; esa es solamente nuestra parte imaginaria escribiendo nuestra historia personal. 

Una vez lo descubres no has de seguir tratando de manipular a la gran mente en su totalidad, lo que tu llamas equivocadamente "dios". Ya lo has estado intentando hacer cuando te creías solo efecto con todos tus rezos inútiles, tus chantajes y luego más tarde empleando técnicas "creativas". No puedes cambiar ni oponerte al Guión que dicta la gran mente en su totalidad. Oponerte no aceptando tu papel, ofreciendo resistencia significa sufrimiento; pero puedes dejarte llevar, aceptar buenamente lo que venga, esto es, fundir causa y efecto sabiéndote la parte de la mente que acepta ahora de buen grado su pequeña parte del Guión. Ahora sabes que eres Un@ con el gran fondo blanco, perenne, inalterable y eterno, y que tu letra, como tu personaje, no es mas que ilusión imaginándose en un cuento ¿Sufrirías ahora por participar en cualquier historia?

Lo bueno es que cuando te das cuenta de quien eres realmente y no te opones al Guión, es que tu papel se vuelve más dulce, y eso es porque te evitas las experiencias desagradables que tú mismo te creas con tu resistencia. 


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Lo que Crees que es Verdad

  Pero el camino hacia esa libertad interior apenas ha comenzado. Los jóvenes protagonistas emprenden un viaje aún más decisivo que el del ...