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sábado, 5 de enero de 2019

Relaciones de Pareja: La relación especial y la relación santa. (Parte 4 de 4)

El perdón es la elección alternativa a estar en conflicto juzgando continuamente a la pareja por situaciones en que te ves envuelto con ella, pues es la forma de estar en paz quitando peso a lo que sucede. Para llevarlo a la práctica tienes que estar consciente de que puedes elegir, pero no nos referimos a la elección entre diferentes ilusiones, sino a entre diferentes ilusiones por un lado y a la paz por otro. 
En la elección entre la verdad y la ilusión no hay conflicto. Si se viesen desde este punto de vista, nadie tendría dudas acerca de cuál elegir. Mas el conflicto se manifiesta en el instante en que la elección parece ser entre ilusiones, si bien esta elección es intrascendente. Cuando una alternativa es tan peligrosa como la otra, la decisión tiene que ser una de desesperación.
(T.16.IV.5.6-9)



Elegir el perdón requiere que estés dispuesto a examinar tu relación en consciencia (acompañado por el Espíritu Santo), poniendo bajo luz todo lo que es ilusorio en ella para desentrañarlo. Para eso tienes que dirigir tu atención sobre aquello que te está molestando o doliendo tanto, darte cuenta de su razón de ser, pues quieres y buscas la verdad por encima de todo.

Lo único que necesitas para descorrer ese velo que tan negro y tupido parece, es valorar la verdad por encima de cualquier fantasía y no estar dispuesto en modo alguno a conformarte con ilusiones en lugar de la verdad. 
(T.16.IV.10.4)

Al perdonar esas ilusiones entregándolas al E.S., Él ayuda a eliminarlas y a deshacer las falsas creencias del subconsciente que las originaron y que impedían ver la verdad detrás de ellas. Ahora la verdad va despuntando ella sola. Saber la verdad, aunque al principio duela, te irá conduciendo lentamente hacia la paz.
Pero la relación santa es siempre cosa de dos. No se puede construir solamente sobre el trabajo de uno de sus miembros. Los dos precisan tener el mismo propósito.
Siempre que dos hermanos se juntan con el propósito de aprender, el Maestro de Dios les habla. La relación es santa debido a ese propósito, y Dios ha prometido enviar Su Espíritu a toda relación santa.
(M-2.5.3:4)

Así que poner bajo luz tu relación no quiere decir que la relación tenga que funcionar y mucho menos durar toda la vida. Lo que pueda suceder o no, no depende enteramente de ti porque igual tu entras a analizar la relación pero tu contraparte no lo hace o se cansa de hacerlo (o viceversa). Y aunque tú la trates con Amor y la perdones, si la otra parte se instala en el ego, es seguro que terminará viendo tu comportamiento más que sospechoso, como una amenaza, ya que has dejado de tratarla de "la manera especial que ella se merece". Ante esta situación desbalanceada el desenlace puede ser cualquiera.
Por lo tanto, el plan dispone que cada maestro de Dios establezca contactos muy específicos. En la salvación no hay coincidencias. Los que tienen que conocerse se conocerán, ya que juntos tienen el potencial para desarrollar una relación santa. Están listos el uno para el otro.
(M-3.1.5:8)
Hay multitud de creencias y factores influyendo en una relación que a todos se nos escapan, por lo que uno nunca debe aferrarse a ningún resultado y confiar en que lo que la vida le traiga como efecto de su proceso de perdón, bien sea que la relación se salve o se rompa definitivamente, es lo correcto. ¿Cómo sabe uno lo que más le conviene? No puedes.



Relación especial vs. Relación Santa. 

A continuación comparo algunos de los parámetros más comunes para ayudar a entender cómo se viven desde el punto de vista de los dos tipos de relaciones. 

El tiempo
La relación especial está atada al tiempo pues al estar basada en ilusiones, funciona pegada al reloj, fundamentalmente al pasado por algo que sucedió, o al futuro deseando que llegue un momento determinado para cumplir ciertas expectativas, pasando por el presente de puntillas. 
La relación especial reclama el tiempo del otro para sí a través de un compromiso que a veces puede ser para toda la vida, aunque sus miembros no dudarán en romperlo cuando no quieran seguir "perdiendo su tiempo" en una relación que ya no conviene a sus intereses. Pero sobre todo el pasado juega un papel fundamental pues se reclama para echarlo en cara, exigir y manipular ("Ya no me quieres como antes"), o como forma de venganza ("pienso devolverte lo que me hiciste"). Por otro lado, el futuro se convierte en la herramienta-trampa para mantener la ilusión del falso amor.
El tiempo es ciertamente severo con la relación no santa. Pues el tiempo es cruel en manos del ego, de la misma manera en que es benévolo cuando se usa en favor de la mansedumbre. La atracción de la relación no santa empieza a disminuir y a ponerse en duda casi de inmediato. Una vez que se ha establecido la relación, la duda surge inevitablemente, pues el propósito de la relación no se puede alcanzar. 
(T-17.III.4.1:4)

La relación santa siempre es "ahora" porque se centra en el instante presente. Está libre de las cargas del pasado y de la responsabilidad que suponen las expectativas por el futuro. La relación santa no está atada a un compromiso formal porque las dos partes aceptan que la relación tiene que ser abierta a lo que suceda, y a que pueda terminar en cualquier momento porque la vida así lo quiera. Y si eso ocurre se acepta conforme y cada uno deja ir con libertad al otro.

El propósito
La relación especial puede estar basada en cualquier tipo de propósito por el que está condicionada, el cual puede ser algún tipo de deseo o ilusión, pero también cualquier creencia religiosa, tradición familiar, cultural o social, que la mantiene alejada de lo que es la verdad. Otra manera de definir su propósito es el de "unión en la carencia". Son ejemplos de propósitos de la relación especial el casarse para tener hijos, crear un hogar y una familia, para no estar sol@, porque así lo manda el canon, para divertirme y pasarlo bien, etc. 

El verdadero propósito de la relación especial -en estricta conformidad con los objetivos del ego- es destruir la realidad y substituirla por ilusiones. Pues el ego en sí es una ilusión, y sólo las ilusiones pueden dar testimonio de su "realidad".

(T-16.V.9.4:5)

El propósito de la relación santa es todo lo contrario al de la relación especial, pues existe el compromiso por la verdad. Esa verdad es la plenitud de cada miembro en el Ser la cual se comparte con la otra parte. Así que su propósito se puede resumir como el de "comunión en la plenitud".
Pero la relación santa, comparte el propósito de Dios, en lugar de tratar de inventar otro para que lo substituya. Cada relación especial que has entablado es un substituto de la Voluntad de Dios y glorifica tu voluntad en vez de la Suya debido a la ilusión de que son diferentes.
(T-17.IV.2.6:7)

El sacrificio

El sacrificio es un concepto considerado de un gran valor por la mayoría de la sociedad por estar mitificado, ya que se considera altamente beneficioso para el conjunto (p.e. el sacrificio del Hijo de Dios para salvar al mundo o el sacrificio por la Madre Patria, entre otros), así que se suele considerar que es bueno también para las relaciones. El sacrificio sirve a la creencia en una necesidad de orden mayor que hay que solucionar de algún modo a costa de lo que sea, pero nunca se cuestiona esa necesidad ni de dónde surge, y si lo haces entonces tú eres el cuestionado pues te vuelves una amenaza para el Status Quo que quiere seguir siéndolo. Pero ha de entenderse que sin poner nuestra voluntad en determinados deseos no hay especialismo ni necesidades, sin necesidades no hay condiciones, sin condiciones no hay exigencias, sin exigencias no hay sacrificio, sin sacrificio no hay culpa, sin culpa no hay odio ni infelicidad.

Y de ese modo, el sacrificio es, invariablemente, un medio para imponer límites, y, por consiguiente, para odiar. 
(T-21.III.10.7)
La relación especial ve normal e incluso necesario que haya que hacer algún tipo de sacrificio para suplir las carencias que parecen crear los deseos y propósito de la relación, pero en la relación santa, al estar basada en la completitud, no existe necesidad de sacrificio, y por lo tanto no se crea culpa, odio o infelicidad por tener que hacerlo.

Reglas y condiciones

Ya hemos hablado de ésto. La relación especial está llena de ellas y si no, las va adquiriendo con el tiempo, pues se trata de un intercambio para completarse el uno al otro. Al existir desigualdad siempre hay desequilibrio, desunión y exigencias por ambas partes que tienen que ver como igualarla. Entonces surge la necesidad de hacer lo que es justo, lo cual no deja de ser un criterio personal sobre el que siempre hay desacuerdos, surgiendo las peleas y la infelicidad.

No te olvides de esto: hacer tratos es fijar límites, y no podrás sino odiar a cualquier hermano con el que tengas una relación parcial. Quizá trates de respetar el trato en nombre de lo que es "justo", exigiendo a veces ser tú el que pague, aunque lo más frecuente es que se lo exijas al otro. Al hacer lo que es "justo", pues, tratas de mitigar la culpabilidad que emana del propósito que aceptaste para la relación. 
(T-21.III.1.3:5)

La relación santa carece de condiciones que la limiten, son innecesarias, porque cada cual ya es pleno y no se aprecian necesidades ni requisitos. Al existir esa igualdad, hay unión y felicidad.

La comunicación

En el trato con el otro miembro de la relación especial cada miembro se guarda muchas veces algo, algún secreto, porque no existe plena confianza. El ego se identifica con el cuerpo, al cual idolatra. Se cree que mantener secretos es beneficioso pues al sentirse separado considera que es la forma de protección de su individualidad y especialismo.

Ser especial implica una falta de confianza en todo el mundo excepto en ti mismo. Depositas tu fe exclusivamente en ti. Todo lo demás se convierte en tu enemigo: temido y atacado, mortal y peligroso, detestable y merecedor únicamente de ser destruido. 
(T-24.IV.1.1:3)

También suele ocurrir que al no existir confianza, la comunicación se convierte más en un problema que en una solución, pues alguna de las partes (o las dos) se mantiene plenamente en guardia queriendo malentender lo que se le dice, escuchando y viendo todo de manera distorsionada y ofensiva, pues está protegiendo su especialismo en el papel de eterna víctima. 

Quieres conservar cierta distancia entre vosotros para que os mantenga separados, y percibes ese espacio como el tiempo porque aún crees que eres algo externo a tu hermano. Eso hace que la confianza sea imposible. Y no puedes creer que la confianza podría resolver cualquier problema ahora mismo. Crees, por lo tanto, que es más seguro seguir siendo un poco cauteloso y continuar vigilando lo que percibes como tus intereses separados.
(T-26.VIII.2.1:4)
En la relación santa la comunicación es totalmente abierta y franca porque cada miembro confía plenamente en el otro  ya que cada uno sabe de su completitud y de que cada cual es en realidad Uno con el Todo, por lo que no puede convertirse en víctima; luego no pueden ser engañados, traicionados ni perjudicados.

El amor desea ser conocido, y completamente comprendido y compartido. No guarda secretos ni hay nada que desee mantener aparte y oculto. Camina en la luz, sereno y con los ojos abiertos, y acoge todo con una sonrisa en sus labios y con una sinceridad tan pura y tan obvia que no podría interpretarse erróneamente. 
(T-20.VI.2.5:7)

La forma

¿Casados o arrejuntados?, ¿con hijos o sin hijos?, ¿con sexo o sin sexo?, etc. son todas preguntas que normalmente se plantean quienes empiezan una relación; la mayoría de las veces condicionados por las creencias subconscientes, y otras no tanto, que se guardan sobre esas cuestiones en concreto. Si se analiza, en el fondo son todas cuestiones de forma cuando lo verdaderamente importante es el contenido de la relación. Así que dependiendo de las creencias, para unos será conveniente casarse pero para otros valdrá el arrejuntarse; y lo mismo es aplicable al resto de parámetros en los que queramos desarrollar nuestra relación. Siempre es el ego quien exige que se cumplan esos requisitos de forma poniendo límites y condiciones para hacer que la relación se ajuste a sus caprichos.

La relación especial es un rito de formas, cuyo propósito es exaltar la forma para que ocupe el lugar de Dios a expensas del contenido. La forma no tiene ningún significado ni jamás lo tendrá. La relación especial debe reconocerse como lo que es: un rito absurdo en el que se extrae fuerza de la muerte de Dios y se transfiere a Su asesino como prueba de que la forma ha triunfado sobre el contenido y de que el amor ha perdido su significado. 
(T-16.V.12.2:4)

La relación santa ciertamente no se preocupa de la forma pues el Amor no exige condiciones a ésta y por eso no le pone límites.

El cuerpo


En la relación especial el cuerpo es el protagonista pues la identificación es con él y todo es a través de él. Pero se le considera incompleto pues necesita complementarse con un opuesto; si es masculino con lo femenino, si es femenino con lo masculino, y si es transgénero con cualquier otro porque en el pensamiento egóico persiste el sentimiento de incompletitud, da igual la forma. Así que se le concede mucha importancia a los juegos de seducción, al pavoneo, la comparación, al aspecto y a los arreglos, al culto al cuerpo en general, lo que no está exento de provocar celos, envidias, miedo al engaño con otro, al abandono, miedo a su envejecimiento y deterioro, etc.

No se considera a nadie como un ser completo. Se hace hincapié en el cuerpo, y se le da una importancia especial a ciertas partes de éste, las cuales se usan como baremo de comparación, ya sea para aceptar o para rechazar, y así expresar una forma especial de miedo.
(T-18.I.3.7)

En la relación santa, sin embargo, el cuerpo pasa de ser el protagonista de la relación a ser un instrumento de comunicación. Ya no se le idolatra y por lo mismo, deja de ser motivo de miedo, aunque eso no quita que se le cuide como se cuidaría una buena redacción y caligrafía cuando tratas de escribir y comunicarte. La belleza no se ve ahora solamente en la forma sino en el contenido (el mensaje) que transmite esa forma.

Nota final aclaratoria

Sin duda que hay mucho más cosas de qué hablar en un asunto tan rico y de tanta complejidad como son las relaciones, pero de momento doy por terminado este post que por su amplitud decidí dividirlo en cuatro parte. Si con el tiempo veo necesario ampliarlo, escribiré más sobre ello. No me queda nada más que decir que espero te sea de utilidad aunque, como decía en un párrafo anterior, no basta con comprenderlo intelectualmente. Las relaciones y el significado del Amor se aprende viviendo y experimentando, siempre teniendo el propósito de la verdad como objetivo.

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Imagenes tomadas de Pixabay (por orden):
1. Magnifying - Tumisu
2. Game Over - Gerd Altmann
3. Waiting - Jan Vašek 
4. Couple - Chulmin park
5. Wedding - Deepak Meena
6. Online-dating - Gerd Altmann
7. Dance - Alexandr Ivanov

jueves, 3 de enero de 2019

Relaciones de Pareja: La relación especial y la relación santa. (Parte 3 de 4)


* * *

La relación especial es una forma de venganza contra el pasado

Como vemos, en las relaciones especiales reside un engaño a la otra parte, pues tratamos de extraerle algo, sacar algún beneficio de ella con el que sentirnos más completos y mejores. El mecanismo de introyección-proyección es una forma de venganza en si mismo pues remanece del deseo de robar a Dios, y luego vengarse de Él por habernos expulsado del paraíso privándonos de todo lo bueno que en él gozábamos. En la relación especial esta venganza toma aún más cuerpo cuando ya se ha vivido un fracaso en una relación anterior, pues vemos la ocasión de desquitarnos haciendo justicia por lo que nos hicieron.
Lo cierto es que las segundas y terceras relaciones suelen iniciarse tomando ciertas precauciones o ventajas con respecto a la anterior para "evitar ser dañados" aún más de lo que ya fuimos, lo que muchas veces termina volviéndose una especie de profecía pues el comportamiento de auto-protección provoca la intensificación de la introyección-proyección, aumentando sus efectos.

La relación especial es una venganza contra el pasado. Al tratar de eliminar todo sufrimiento pasado, pasa por alto el presente, pues está obsesionada con el pasado y comprometida totalmente a él. Ninguna relación especial se experimenta en el presente. Sombras del pasado la envuelven y la convierten en lo que es. No tiene ningún significado en el presente, y si no significa nada en el ahora, no significa nada en absoluto. ¿Cómo ibas a poder cambiar el pasado, salvo en fantasías? ¿Y quién te puede dar aquello de lo que según tú se te privó en el pasado? El pasado no es nada. No trates de culparlo por tus privaciones, pues el pasado ya pasó. En realidad es imposible que no puedas desprenderte de lo que ya pasó. Debe ser, por lo tanto, que estás perpetuando la ilusión de que todavía está ahí porque crees que sirve para algún propósito que quieres ver realizado. Y debe ser también que ese propósito no puede realizarse en el presente, sino sólo en el pasado. 
(T-16.VII.2)

Por otro lado, la otra parte es más que seguro que también está siguiendo el mismo juego de intercambio, aunque puede que por otras razones diferentes a las nuestras. Así que al final la relación se convierte en un toma y daca, un juego de carencia y culpa, una especie de partido de tenis entre dos egos devolviéndose la bola el uno al otro, y tratando de rematarla en campo contrario para sentirse ganador en esta competencia. Desde fuera ves el partido y exclamas “¡qué bien juegan!” (¡cuánto se aman esos dos!) pero en realidad todo es pura apariencia.


El perdón: el puente de la relación especial hacia la relación santa

Comprender como funciona la relación de amor u odio especial es la única manera de abrir la puerta por donde escapar a su infelicidad. Quizás hallas pensado que la solución sea abandonar aquella en la que estás y lo hagas, pero si vuelves a caer en otra relación igual (y es lo que suele ocurrir) sin aprender nada, no habrá valido la pena porque pronto se volverán a repetir los mismos patrones. Es verdad que te puede ir mejor que en la anterior porque hallas aprendido ciertas lecciones, pero también te podrá ir peor porque te has vuelto más intolerante a ciertas actitudes del otro para vengarte del pasado. Todo depende ciertamente del guión que para ti esté escrito, si como digo, no profundizas en la dinámica del funcionamiento de la relación especial.

No temas examinar la relación de odio especial, pues tu liberación radica en que la examines. Sería imposible no conocer el significado del amor si no fuese por eso. Pues la relación de amor especial, en la que el significado del amor se halla oculto, se emprende solamente para contrarrestar el odio, no para abandonarlo. Tu salvación se perfilará claramente ante tus ojos abiertos a medida que examines esto. No puedes limitar el odio. La relación de amor especial no lo contrarrestará, sino que simplemente lo ocultará donde no puedas verlo. Mas es esencial que lo veas, y que no trates de ocultarlo. Pues el intento de equilibrar el odio con el amor es lo que hace que el amor no tenga ningún significado para ti. No te das cuenta de la magnitud de la ruptura que esto representa. Y hasta que no te des cuenta de ello, no podrás reconocer la existencia de dicha ruptura, y, por lo tanto, no podrá ser subsanada. 
(T.16.IV.1)

"Ruptura" en el texto anterior significa disociación o desconexión entre lo que es amor real (Amor) y lo que es una fantasía de amor o falso amor, pues mientras sigas confundiendo la ilusión de amor con el verdadero amor, no podrás amar de verdad y sólo podrás odiar. Casi todo el mundo hoy sigue confundiendo una cosa con la otra. El objetivo de aprender el funcionamiento de las relaciones especiales no es otro que el de extinguir esa rotura de la que hemos hablado, perdonando; no en el sentido en el que el mundo entiende perdonar ("me has tratado mal pero te voy a perdonar..."). Ese tipo de perdón sigue siendo una negociación y una forma de limitar el odio el cual termina convirtiéndose en rencor y culpabilidad. Perdonar desde el punto de vista de UCdM es no hacer real lo que sucede porque simplemente no está ocurriendo (¡es una ilusión!). Al ego, esta definición de perdón le parece muy fantástica y totalmente irreal, lo contrario que al espíritu, pero hay que considerar que ego y espíritu piensan y actúan opuestos.

Perdonar es pasar por alto (T-9.IV.1.2)

Para que lo entiendas mejor, si te resistes a creer que ésto no está teniendo lugar y piensas, por lo tanto, que la vida es real, que todo lo que sucede en ella importa y tiene consecuencias, entonces no podrás perdonar porque perdonar es trascender aceptando lo que es. ¿Y qué es eso sino vivir en Amor? 

El Amor es el estado de consciencia despierto que te permite establecer relaciones santas. La mala noticia aquí es que las personas profundamente dormidas sólo pueden establecer relaciones de amor/odio especiales porque en estado de ensoñación solo se puede soñar con el amor. Soñar con el amor no es Amor. Muchas personas dormidas seguramente están destinadas a despertar a base de golpes y sufrimiento dentro de sus relaciones especiales. 
La buena noticia es que todos podemos establecer relaciones santas conforme vamos despertando al Ser, a la par que vamos retirando obstáculos que impiden amar de verdad; pero no es una cosa que se haga de la noche a la mañana. Para los que aspiran a tener una relación santa les será difícil hacerlo de manera rápida si no están totalmente despiertos, porque no basta la comprensión intelectual de lo que es una relación de este tipo. Les llevará su tiempo construirla, cometiendo algunas equivocaciones, aprendiendo y corrigiendo... Sólo cuando se haga, uno se dará cuenta que valió la pena.

Pues la ilusión de amor jamás te satisfará, pero la realidad del amor, que te espera al otro lado, te lo dará todo. 
(T.16.IV.2.6)

Por cierto, el texto anterior (T.16.IV.2.6) puede referirse tanto a las relaciones santas como al proceso de despertar, pues "al otro lado" es el estado de consciencia despierto o mente recta una vez se cruza desde el estado de consciencia dormida o mente errónea, según lo denomina el curso. 

Tarde o temprano todo el mundo tiene que construir un puente para salvar la brecha que se imagina existe entre sus dos seres. Cada cual construye dicho puente, a través del cual salvará la brecha que le separa de su Ser, tan pronto como esté dispuesto a hacer un ligero esfuerzo por construirlo. 
(T-16.III.8.2:3)

El puente que se utiliza en el proceso de despertar es la Visión o visión de Cristo en terminología del curso, que es concedida por el Espíritu Santo. El perdón (entendido según el curso) es el motor que induce el desarrollo de dicho despertar o evolución de la consciencia, hasta alcanzar la mente recta con la que alcanzas el conocimiento de tu plenitud, el cual te permite amar sin condiciones (Amar).

Cuando empieza una relación santa, su mismo nombre espanta al ego quien puede imaginar que se trata de una relación aséptica, aburrida, asexual, desapasionada, etc; y eso es porque el ego se siente amenazado ante la perspectiva de perder todo lo que en ella le daba protagonismo y fuerza, así que rápidamente se lanza a rechazarla poniéndola en entredicho. El ego necesita sentirse especial y ciertamente la relación santa acaba con su especialismo porque sus miembros se aman, y aman por igual a quienes no forman parte de la pareja, pues el Amor es incondicional y no excluyente. Ésto el ego no lo entiende.
Pues es una relación que dos individuos emprendieron para perseguir sus fines profanos, que de pronto tiene por objetivo a la santidad. Cuando dichos individuos contemplan su relación desde el punto de vista de este nuevo propósito, se sienten inevitablemente horrorizados. Su percepción de la relación puede incluso volverse bastante errática. 
(T-17.V.5.6:7)

En la relación santa sus miembros se aman plenamente ellos mismos, y simplemente sienten predilección el uno por el otro como tú puedes tener predilección por tus zapatos favoritos sin que éstos sean necesariamente mejores que otros que tienes mucho más caros, pero que te causan ampollas y dolor. Los miembros de la relación santa viven juntos porque se gustan y se sienten cómodos el uno con el otro ya que cada cual es él mismo, sin necesidad de hacer sacrificios ni de cumplir requerimientos ni exigencias de la pareja. En esta relación todo fluye libremente y de manera armónica, y no sólo a ratos.

La relación santa parte de una premisa diferente. Cada uno ha mirado dentro de sí y no ha visto ninguna insuficiencia. Al aceptar su compleción, desea extenderla uniéndose a otro, tan pleno como él. No ve diferencias entre su ser y el ser del otro, pues las diferencias sólo se dan a nivel del cuerpo. Por lo tanto, no ve nada de lo que quisiera apropiarse. 
(T-22.Int.3.1:5)

En la relación santa, lo que buscan ambos miembros es la verdad en sus propios seres, con la que están plenamente comprometidos, compartiéndola y dejando la ilusiones de lado.

La razón, en cambio, ve una relación santa como lo que realmente es: un estado mental común, donde ambos gustosamente le entregan sus errores a la corrección, de manera que los dos puedan ser felizmente sanados cual uno solo.
(T-22.III.9.7) 

Fin de la tercera parte.
(Pincha Aquí para ir a la 4ª Parte)


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Imagenes tomadas de Pixabay (por orden):
1. Couple - Luxstorm 

2. Man - Just killing time
3. Argument - Ryan McGuire
4. Cosplay - Виктория Бородинова

martes, 1 de enero de 2019

Relaciones de Pareja: La relación especial y la relación santa. (Parte 2 de 4)


La relación de amor especial y de odio especial.

La relación especial lo es porque trata de construir un enclave especial de seguridad con respecto al mundo el cual sentimos amenazante, suplantando sin éxito la relación que manteníamos antes de la separación, el estado de seguridad, plenitud y dicha total que gozábamos junto a Dios. 
La relación de amor especial es un intento de limitar los efectos destructivos del odio, tratando de encontrar refugio en medio de la tormenta de la culpabilidad. Dicha relación no hace ningún esfuerzo por elevarse por encima de la tormenta hasta encontrar la luz del sol. (…) hace hincapié en la culpabilidad que se encuentra fuera del refugio, intentando construir barricadas contra ella a fin de mantenerte a salvo tras ellas. La relación de amor especial no se percibe como algo con valor intrínseco, sino como un enclave de seguridad desde donde es posible separarse del odio y mantenerlo alejado.
(T.16.IV.3.1:4)

Pero el resultado es que la relación especial realmente procesa separación y odio inconsciente debido al mecanismo de introyección-proyección que ya explicamos en la primera parte. Así que la alianza con otra persona nace como una especie de trato interesado (tú me das ésto o tomo ésto de ti y yo a cambio te doy ésto otro)...
La otra persona envuelta en esta relación de amor especial es aceptable siempre y cuando se ajuste a ese propósito.
(T.16.IV.3.5)

...desconociendo que la relación encierra en realidad un juego secreto de separación y odio inconsciente, el cual se irá manifestando al principio de manera más o menos esporádica y comedida, hasta que la acumulación de hechos o algún acontecimiento significativo lo haga manifestarse con toda virulencia, poniendo al descubierto que lo que parecía ser amor especial es también odio especial. Sólo la creencia en la ilusión del amor separa ahora a la relación de su posible ruptura.
El odio puede hacer acto de presencia, y de hecho se le da la bienvenida en ciertos aspectos de la relación, pero la relación se mantiene viva gracias a la ilusión de amor. Si ésta desaparece, la relación se rompe o se vuelve insatisfactoria debido a la desilusión. 
(T.16.IV.3.6-7)

Mientras vivimos en el estado dormido de la mente-ego, repetimos irresistiblemente los mecanismos grabados en el subconsciente, de modo que con la introyección entablamos relaciones especiales para apoderarnos de lo que creemos carecer uniéndonos a otras personas. Asociarse con otro significa que nos sentimos carentes de eso que creemos hallar en el otro con quien forjamos la alianza. Esa carencia es en realidad una falta de valoración propia. P.e. las relaciones románticas pueden encerrar un sentido de atracción física para procrear con una pareja que te ofrezca hijos bellos que garanticen a su vez la procreación y asegurar la supervivencia del clan (“esa chica es muy guapa, tengo que casarme con ella”); pero puede haber múltiples causas funcionando a la vez (“me siento sólo y aburrido pero esa persona me hace sentir bien porque es divertida” ó “tengo problemas para llegar a fin de mes y esa persona me los solucionará porque gana mucho dinero”, ó “todo el mundo me ignora, no soy nadie, pero fulano es alguien importante y me hace sentir reconocido socialmente”, etc.).
No cabe duda de que los que eligen a algunas personas como pareja en cualquier aspecto de la vida, y se valen de ellas para cualquier propósito que no desean compartir con nadie, están tratando de vivir con culpabilidad en vez de morir de ella. Éstas son las únicas alternativas que ven. 
(T.16.IV.4.5-6)

Luego que hemos establecido la relación, de inmediato empieza el proceso de proyección arrojando nuestra culpa inconsciente a nuestra pareja. Puede ser culpa o defectos, pero todo lo que sea que nos haga sentir a nosotros mal se lo imputamos al otro; y así, cuando el odio (desprecio) supera al amor (en realidad atracción o interés) la relación pasa a llamarse de odio especial. O sea que, dentro de una relación especial de amor existe implícita una relación de odio especial. Lo único que las diferencia es el grado de intensidad con el que se manifiesta el amor/odio, pero son la misma cosa. De tu elección depende experimentar una u otra.
La ilusión de amor puede triunfar sobre la ilusión de odio, pero siempre a costa de convertirlas a las dos en ilusiones. Mientras perdure la ilusión de odio, el amor será una ilusión para ti. Por lo tanto, la única elección que te queda entonces es cuál de las dos ilusiones prefieres. 
(T.16.IV.5.3-5)
Dominada por el ego, el amor de la relación especial no es amor verdadero sino un engaño en el que se trata de amar sin conseguirlo, pues se ama temerosamente (ver si quieres mi post a la lección 274) y cualquier excusa es motivo de desilusión.
El amor no es una ilusión. Es un hecho. Si ha habido desilusión es porque realmente nunca hubo amor, sino odio, pues el odio es una ilusión y lo que puede cambiar nunca pudo ser amor.

(T.16.IV.4.1-4)

Amar temerosamente además es una forma de buscar amor sin encontrarlo, pues el hecho de buscarlo levantando barreras para asegurarse la auto-protección es una garantía de que no se encontrará el verdadero amor.

Tu tarea no es ir en busca del amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras dentro de ti que has levantado contra él. No es necesario que busques lo que es verdad, pero sí es necesario que busques todo lo que es falso. 

(T.16.IV.6.1:2)

Lo falso es toda creencia e ilusión con respecto a lo que debe ser la relación y cómo debe desarrollarse, como que si debe ser de tal forma o cumplir tales requisitos. El verdadero amor no es condicional.
Toda ilusión es una ilusión de miedo, sea cual fuere la forma en que se manifieste. Y el intento de escapar de una ilusión refugiándote en otra no puede sino fracasar. 
(T.16.IV.6.3-4)

Y cuando vemos que la relación no funciona tratamos de arreglarla cambiando dichas creencias e ilusiones por otras nuevas, colocando parches y/o haciendo arreglos, imponiendo reglas y normas. Pero éstos no son más que nuevas condiciones, nuevas barreras contra el miedo y el odio que sentimos adentro, así que la relación está condenada al fracaso porque el miedo y el odio permanecen intactos. Da igual con qué tratemos de ocultarlos porque miedo y odio terminan aflorando y colisionando con nuestra pareja.
Si buscas amor fuera de ti, puedes estar seguro de que estás percibiendo odio dentro de ti y de que ello te da miedo. Pero la paz nunca procederá de la ilusión de amor, sino sólo de la realidad de éste. 
(T.16.IV.6.5-6)

Todas esas condiciones, creencias, reglas, etc. no son más que artilugios imponiendo más separación donde ya la había, y no se puede producir unidad plena porque procuran ocultar algún secreto, ases en la manga por si hay que usarlos en defensa propia o contra el otro en nuestro afán de auto-protección a causa de nuestro miedo.
(…) la relación de amor especial es un intento de llevar amor a la separación. Y como tal, no es más que un intento de llevar amor al miedo y de hacer que sea real en él. La relación de amor especial, que viola totalmente la única condición del amor, quiere realizar lo imposible. ¿Cómo iba a poder hacer eso salvo en ilusiones? 
(T.16.IV.7.1-4)

La única condición que pide el amor verdadero es no tratar de hacer lo que no se puede hacer. Me explico mejor. En la relación especial tratamos de hacer lo imposible porque en ella enmascaramos lo que es verdad cubriéndolo con ilusiones en lugar de desenmascarar las ilusiones alumbrándola con la verdad. En otras palabras, en la relación de amor especial queremos llevar el Cielo al mundo en lugar de llevar el mundo al Cielo y así continuar con el sueño de separación, con nuestra individualidad conservando nuestro especialismo, el cual no queremos perder. Unirnos plenamente con la otra persona nos haría perderlo, por eso tratamos de evitarlo a toda costa.
La relación especial es tan frágil, por falsa, que finalmente el sueño del mundo se impondrá sobre ella para destruirla; o en el mejor de los casos y si la relación ha conseguido mantenerse de por vida resistiendo todas las crisis de pareja, con la muerte de alguno de los miembros dejando un enorme vacío en el otro, o quien sabe, un muy agradecido descanso (todo hay que decirlo). Consuélate conque más adelante examinaremos la relación santa la cual sí está basada en el Amor, con mayúsculas, en la paz, la dicha, el perdón, la verdad, la completud, la inclusión... y no en el conflicto, la infelicidad, la culpa, las ilusiones, la carencia , la exclusión...
La relación de amor especial no es más que un pobre substituto de lo que en verdad —y no en ilusiones— te completa. 
(T.16.IV.8.4)

¿Y qué es lo que te completa? ¡El conocimiento de que tú eres eso que tanto buscas y has buscado durante tanto tiempo, pues tú ya eres el Amor que buscas!.
No busques fuera de ti mismo. Pues será en vano y llorarás cada vez que un ídolo se desmorone. El Cielo no se puede encontrar donde no está, ni es posible hallar paz en ningún otro lugar excepto en él. 
(T.29.VII.1.1-3)

La principal razón para establecer una relación especial es que creemos ser quienes no somos. Nos creemos personajes en cuerpos vulnerables en un mundo hostil necesitando de alianzas para sobrevivir debido a nuestros sentimientos de carencia. Y creemos también que la asociación, manifestada por la atracción que sentimos hacia alguien o algo más, nos va a suplir de eso que sentimos nos hace falta, haciéndonos más completos, fuertes y felices, sin sospechar que ya somos totalmente plenos.
Ninguna clase de especialismo te puede ofrecer lo que Dios ha dado, y lo que tú das junto con Él. 
(T.16.IV.8.7)

Fin de la segunda parte.
(Pincha Aquí para ir a la 3ª Parte)

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Imagenes tomadas de Pixabay (por orden):
1. Tattoo - The Digital Way
2. Lover - Sasin Tipchai

jueves, 6 de diciembre de 2018

Lección 283 de Un Curso de Milagros

Mi verdadera Identidad reside en Ti

1. Padre, forjé una imagen de mí mismo, y a eso es a lo que llamo el Hijo de Dios. Mas la creación sigue siendo como siempre fue, pues Tu creación es inmutable. No quiero rendirle culto a ningún ídolo. Yo soy aquel que mi Padre ama. Mi santidad sigue siendo la luz del Cielo y el Amor de Dios. ¿Cómo no va a estar a salvo lo que Tú amas? ¿No es acaso infinita la luz del Cielo? ¿No es Tu Hijo mi verdadera Identidad, toda vez que Tú creaste todo cuanto existe?
2. Ahora todos somos uno en la Identidad que compartimos, ya que Dios nuestro Padre es nuestra única Fuente, y todo lo creado forma parte de nosotros. Y así, le ofrecemos nuestra bendición a todas las cosas y nos unimos amorosamente al mundo, el cual nuestro perdón ha hecho que sea uno con nosotros.
* * * 
Reflexión: El concepto de algo no es ese algo. El dedo que apunta a la luna no es la luna. Sin duda esta confusión es el principal obstáculo a la hora de lidiar con lo que persigue el curso que no es más que recordar quienes somos, de ahí el propósito de los ejercicios los cuales tratan de elevar nuestro entendimiento del Hijo de Dios desde el simple concepto teórico del ego, hasta la consecución de la iluminación y el recuerdo de la realidad. Ni lo que es la realidad ni lo que es el Hijo de Dios es algo que el ego pueda comprender.

El ego no entiende lo que es la mente y, por lo tanto, no entiende lo que eres tú. Su existencia, sin embargo, depende de tu mente porque el ego es una creencia tuya. El ego es una confusión con respecto a tu identidad. 
(T-7.VIII.4.5:7)

La comprensión de tu identidad pasa por despejar la mente de creencias que sólo añaden confusión cuando quieres recordar. Al ir eliminando dichas creencias se socavan las bases del ego el cual sentirá un gran vacío y mucho miedo. La situación entonces requerirá del uso de la fe pues vamos abandonando los apoyos del ego para apoyarnos cada vez más en la guía invisible de Aquel que sabe (E.S.). Entonces se empiezan a producir señales (milagros), ventanas en la dimensión espacio-temporal de tu mente que te empiezan a mostrar lo que es verdad en ti, tu identidad. Tu fe se incrementa entonces más y más.

Ten por seguro que nunca perdiste tu Identidad, ni tampoco las extensiones que la mantienen en un estado de plenitud y de paz. Los milagros son expresiones de esta certeza. Son a la vez reflejos de tu correcta identificación con tus hermanos, así como de tu conciencia de que esta identificación se conserva mediante la extensión.
(T-7.IX.7.1:3)

La separación existente entre ilusión (estado de disociación) y realidad, o lo que es lo mismo, entre el ego y tu verdadera identidad, es una nube compuesta de pensamientos y creencias que se alzan como un muro dentro de tu mente. Crees que ese muro te protege de lo que hay al otro lado, y el miedo que sientes es lo que te impide estar en paz aquí. Nunca te atreverás a cruzarlo si crees que del otro lado vas a estar peor que dónde estás.

¿Podrías estar en paz estando separado de tu identidad? La disociación no es una solución: es algo ilusorio. Los ilusos creen que la verdad los va a agredir, y no la reconocen porque prefieren lo ilusorio. Al juzgar a la verdad como algo indeseable, perciben entonces sus propias ilusiones, las cuales obstruyen el conocimiento.
(T-8.V.1.1:4)

Si quieres recordar tu identidad tienes que atreverte a desmontar creencia a creencia ese muro divisor. Una de las más importantes, si no la más, que conforman la base de dicho muro es la de la separación. Debes dejar de sentirte separado y desconectado de los "otros" pues no hay "otros". 


Recuerda siempre que tu Identidad es una Identidad compartida, y que en eso reside Su realidad.
(T-9.IV.1.6)

Al igual que tú, tu hermano cree que él es un sueño. No compartas con él su ilusión acerca de sí mismo, pues tu identidad depende de su realidad. Piensa en él más bien como una mente en la que todavía persisten las ilusiones, pero con la que tienes una relación fraternal.
(T-28.IV.3.1:3)

En la relación santa el muro separador ha desaparecido porque realizas la función que el E.S. te asignó cuando viniste aquí, la cual es perdonar. Ya hemos dicho que perdonar es pasar por alto lo ilusorio, corregir en tu mente la percepción errónea en favor de la verdad.

Aquellos que se han unido a sus hermanos han abandonado la creencia de que su identidad reside en el ego. Una relación santa es aquella en la que te unes con lo que en verdad forma parte de ti.
(T-21.IV.3.4:5)

Identidad y función son una misma cosa, y mediante tu función (perdonar) te conoces a ti mismo.
(T-27.II.10.6)


Al perdonar corregirás tu mente errónea o dormida, para darte cuenta de que tu verdadera identidad ha residido siempre en tu mente sana o mente crística, la cual compartes con el E.S.

Cuando percibas que la corrección es lo mismo que el perdón, sabrás también que la Mente del Espíritu Santo y la tuya son una. Y de esta manera, habrás hallado tu propia Identidad.
(T-27.II.12.2:3)

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El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...