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miércoles, 10 de junio de 2020

El Evangelio Gnóstico de Tomás comentado según UCdM (6ª Parte)


NOTA IMPORTANTE: Si has llegado hasta aquí sin pasar por la 1ª Parte, antes de continuar te recomiendo que leas la introducción para saber de qué va este post y cómo está organizado. Puedes hacerlo pinchando aquí (Ir a la 1ª Parte). Pero si ya la has leído, entonces puedes continuar.
* * * 
98. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una persona que deseaba asesinar a un hombre prominente. Desenvainó su espada en su casa, la clavó en la pared para averiguar si su mano prevalecería. Luego asesinó al hombre prominente. 

99. Le dicen sus discípulos: Tus hermanos y tu madre están de pie afuera. 
El les dice: Quienes están aquí, que cumplen los deseos de mi 
Padre, estos son mis hermanos y mi Madre. Ellos son los que entrarán en el Reino de mi Padre. 
99. Los discípulos le dijeron: «Tus hermanos y tu madre están esperando fuera.» Él les dijo: «Aquellos de los que están aquí que quieren lo que quiere mi Padre son mis hermanos y mi madre. Ellos son los que entrarán en el Reino del Padre.»

Es muy importante insistir en la idea increíble de UCdM que dice que el mundo no existe porque, no existe un mundo aparte de tus pensamientos. Por eso, los que consideras tus hermanos, tu madre... no son más que imágenes holográficas que la mente proyecta separadas para hacerlas sentir a cada una especial. Sólo existe un Hijo de Dios al que la diminuta y alocada idea que se infiltró en su mente le hizo creer que podía separarse del Padre (T-27.VIII.6). Lo he explicado en varios lugares  por lo que me he permitido copiar este párrafo de mi post llamado "perdonar a dios":
Lo anterior quiere decir que el dios creador de este mundo es la mente dormida del Hijo de Dios, mente que UCdM llama "mente errada" porque sueña con la irrealidad y con algo que realmente no está teniendo lugar sino de forma fantástica en la imaginación de esa mente, que como digo, está espoleada por el sentimiento de culpa, miedo y carencia que le causó la creencia en la separación de Dios. Así que tratando de huir de esos sentimientos tan terribles fue que, de una manera muy astuta, la mente fabricó este universo de espacio-tiempo en el proceso que comenzó con el conocido "Big-Bang", proyectándose a sí misma en infinitas partes que dieron origen a infinitos lugares, seres e historias diferentes con el objeto de expulsar esa culpa y ese miedo fuera de sí misma; ésto digo, tratando de ocultarse de Dios por lo que creía haber hecho. 
Así que tenemos a un sólo Hijo que en estado de sueño proyecta una multitud, lo que significa que las personas que deambulan por este mundo son en realidad los pensamientos (a mi me gusta llamarlos pensamientos pensantes) de la mente dormida del Hijo de Dios. Algunos de esos pensamientos reflejan el deseo de parecerse a J queriendo despertar a la verdad, de ahí la respuesta de J: "aquellos que quieren lo que quiere mi Padre son mis hermanos y mi madre", pues la Voluntad del Padre es que el Hijo despierte de su sueño y permanezca como uno solo junto a Él. 

La Voluntad del Padre es que Su Hijo sea uno con Él. (5º repaso, int. 9.8 del Libro de Ejercicios.)

La Voluntad del Padre y la del Hijo son una, por razón de Su extensión. Dicha extensión es el resultado de la unicidad de la que Ambos gozan, la cual mantiene intacta la unidad de Ambos al extender Su Voluntad conjunta. (T-8.III.3.1-2)

Pero sí es el orgullo el que sostiene que has venido a un mundo que está completamente separado de ti, que es insensible a lo que piensas y totalmente diferente de lo que pudieras pensar que es. ¡El mundo no existe! Éste es el pensamiento básico que este curso se propone enseñar. No todo el mundo está listo para aceptar esto, y cada cual irá tan lejos a lo largo del camino que conduce a la verdad, como se permita a sí mismo ser guiado. Regresará e irá todavía más lejos, o tal vez retrocederá un poco para luego regresar de nuevo. (L-132.6)

Debe observarse con especial atención que Dios tiene solamente un Hijo. Si todas las creaciones de Dios son Hijos Suyos, cada una de ellas tiene que ser parte integral de toda la Filiación. La Filiación, en su unicidad, transciende la suma de sus partes. Este hecho, no obstante, queda velado mientras falte una sola de ellas. Por eso es por lo que, en última instancia, el conflicto no se puede resolver hasta que todas las partes de la Filiación hayan retornado. Solo entonces podrá comprenderse lo que, en el verdadero sentido de la palabra, significa la plenitud. (T-2.VII.6.1-6)

100. Le muestran a Jesús una moneda de oro y le dicen: Los agentes de César nos exigen tributos. 
El les dice: Dad a César lo de César, dad a Dios lo de Dios, y dadme a mí lo mío. 

101. Jesús ha dicho: Quien no odia a su padre y a su madre a mi manera, no podrá hacerse discípulo mío. Y quien no ama a su Padre y a su Madre a mi manera, no podrá hacerse discípulo mío. Pues mi madre me parió, mas mi Madre verdadera me dio la vida. 

102. Jesús ha dicho: ¡Ay de los clérigos! pues se asemejan a un perro dormido en el pesebre de los bueyes. Ya que ni come ni deja que coman los bueyes. 

103. Jesús ha dicho: Bendita sea la persona que sabe por cuál parte invaden los bandidos, porque se levantará y recogerá sus pertenencias y ceñirá sus lomos antes de que entren. 
103.- J dijo: “Enhorabuena a los que saben dónde van a atacar los rebeldes. Pueden ponerse en marcha, recoger sus recursos Divinos, y estar preparados antes de que los rebeldes lleguen”.

Los bandidos son los pensamientos erróneos del ego. Son todos los pensamientos fieles al mundo, o todos aquellos que proyectan el mundo haciéndolo real con sentimientos como la culpa, el miedo, el ataque, etc. Cuando piensas esos pensamientos están creyéndote un personaje en el mundo inmerso en toda su trama y problemas. Ahora, cuando piensas con tu mente recta te reconoces como el Ser (eso es recoger tus recursos divinos), lo que te mantiene alerta sobre la entrada del pensamiento erróneo queriendo robar tu verdadera identidad. Las proyecciones siempre terminan haciéndote daño porque sustraen tu verdadera identidad, así que bendita la persona que está despierta y alerta contra ellas.

He dejado perfectamente claro que soy como tú y que tú eres como yo, pero nuestra igualdad fundamental sólo puede demostrarse mediante una decisión conjunta. Eres libre, si así lo eliges, de percibirte a ti mismo como si te estuvieran persiguiendo. Mas cuando eliges reaccionar de esa manera, deberías recordar que yo fui perseguido de acuerdo con el pensar del mundo, y que no compartí esa interpretación. Y puesto que no la compartí, no la reforcé. Ofrecí, consecuentemente, una interpretación diferente del ataque, que deseo compartir contigo. Si la crees, me ayudarás a enseñarla. (T-6.I.5)

La proyección, sin embargo, siempre te hará daño. La proyección refuerza tu creencia de que tu propia mente está dividida, creencia ésta cuyo único propósito es mantener vigente la separación. La proyección no es más que un mecanismo del ego para hacerte sentir diferente de tus hermanos y separado de ellos. El ego justifica esto basándose en el hecho de que ello te hace parecer "mejor" que tus hermanos, y de esta manera empaña tu igualdad con ellos todavía más. La proyección y el ataque están inevitablemente relacionados, ya que la proyección es siempre un medio para justificar el ataque. Sin proyección no puede haber ira. El ego utiliza la proyección con el solo propósito de destruir la percepción que tienes de ti mismo y de tus hermanos. El proceso comienza excluyendo algo que existe en ti, pero que repudias, y conduce directamente a que te excluyas a ti mismo de tus hermanos.
Hemos aprendido, no obstante, que hay una alternativa a la proyección. Todas las capacidades del ego se pueden emplear para un propósito mejor, ya que sus capacidades las dirige la mente, que dispone de una Voz mejor. El Espíritu Santo extiende y el ego proyecta. Del mismo modo en que los objetivos de ambos son opuestos, así también lo son sus resultados.
El Espíritu Santo comienza percibiendo tu perfección. Como sabe que esa perfección es algo que todos comparten, la reconoce en otros, y así la refuerza tanto en ti como en ellos. En vez de ira, esto suscita amor tanto en ellos como en ti porque establece el estado de inclusión. Puesto que percibe igualdad, el Espíritu Santo percibe en todos las mismas necesidades. Esto invita automáticamente a la Expiación porque la Expiación es la necesidad universal de este mundo. Percibirte a ti mismo de esta manera es la única forma de hallar felicidad en el mundo. Eso se debe a que es el reconocimiento de que tú no estás en este mundo, pues el mundo es un lugar infeliz.
¿De qué otra forma puedes encontrar dicha en un lugar desdichado, excepto dándote cuenta de que no estás en él? Tú no puedes estar donde Dios no te ubicó, y Dios te creó como parte de Él. Eso es al mismo tiempo donde estás y lo que eres. Esto es algo completamente inalterable. Es inclusión total. No puedes cambiarlo ahora ni nunca. Es verdad para siempre. No es una creencia, sino un Hecho. Todo lo que Dios creó es tan verdadero como Él. La verdad de ello radica solamente en su perfecta inclusión en Aquel que es el único que es perfecto. Negar esto es negarte a ti mismo y negarlo a Él, puesto que es imposible aceptar a uno sin el otro.
La perfecta igualdad que el Espíritu Santo percibe es el reflejo de la perfecta igualdad del conocimiento de Dios. La percepción del ego no tiene equivalente en Dios, pero el Espíritu Santo sigue siendo el puente entre la percepción y el conocimiento. Al permitirte usar la percepción de forma que refleje el conocimiento, éste finalmente podrá ser recordado. El ego preferiría creer que es imposible que ese recuerdo alboree en tu mente, sin embargo, es tu percepción lo que el Espíritu Santo guía. Tu percepción acabará allí donde comenzó. Todo converge en Dios porque todo fue creado por Él y en Él. (T-6.II.3-7)

104. Le dicen: ¡Ven, oremos y ayunemos hoy! 
Jesús ha dicho: ¿Pues cuál es la transgresión que he cometido yo, y en qué he sido vencido? Pero cuando salga el novio de la alcoba nupcial, ¡entonces que ayunen y oren! 

105. Jesús ha dicho: Quien reconoce a padre y madre, será llamado hijo de ramera. 

106. Jesús ha dicho: Cuando hagáis de los dos uno, os convertiréis en hijos de la humanidad y cuando digáis a la montaña, "¡Muévete!", se moverá. 
106. J dijo: «Cuando hagáis de los dos uno, os convertiréis en hijos de Adán, y cuando digáis: ‘¡Montaña, vete de aquí!’, se moverá.»

La percepción del ego está basada en la creencia en la separación, y por tanto en la dualidad. "Hacer de los dos uno" es comprender que no existe dicha dualidad, ni tampoco la separación; y que todo es una ilusión. Convertirse en hijos de la humanidad o hijos de Adán es convertirse en hijos del único Hijo; dicho de otro modo, es entrar en la corriente de la expiación ascendiendo desde la consciencia de separación a la consciencia unidad para sanar y despertar finalmente junto al Padre.
En el dicho nº 85 de la 5ª Parte, describí a Adán en un tono negativo por allí era el primer hombre personaje encarnado en un cuerpo consecuencia de la proyección, pero aquí tiene un significado diferente pues su importancia está en ser el primero, padre de la humanidad. J emplea el lenguaje simbólico a conveniencia al igual que usaba las parábolas. Adán era considerado no sólo el primer hombre, sino el representante de la Naturaleza, de los valores rurales, pero también de la montaña. ¿Es casualidad que pueda mover montañas? Aquí "hijo de Adán" vendría a referirse a los que J llama en el curso "Maestros de Dios" avanzados, que son quienes han respondido a su llamado.

El Jardín del Edén -la condición que existía antes de la separación- era un estado mental en el que no se necesitaba nada. Cuando Adán dio oídos a "las mentiras de la serpiente", lo único que oyó fueron falsedades. Tú no tienes por qué continuar creyendo lo que no es verdad, a no ser que así lo elijas. Todo ello puede literalmente desaparecer en un abrir y cerrar de ojos porque no es más que una percepción falsa. Lo que se ve en sueños parece ser muy real. Lo que es más, en la Biblia se menciona que sobre Adán se abatió un sueño profundo, mas no se hace referencia en ninguna parte a que haya despertado. El mundo no ha experimentado todavía ningún despertar o renacimiento completo. Un renacer así es imposible mientras sigas proyectando o creando falsamente. No obstante, la capacidad de extender tal como Dios te extendió Su Espíritu permanece todavía dentro de ti. En realidad, ésta es tu única alternativa, pues se te dio el libre albedrío para que te deleitaras creando lo perfecto. (T-2.I.3)

En las características de los Maestros de Dios se mencionan entre otras la confianza y la Fe. ¿La fe no mueve montañas?

El grado de fe de un maestro de Dios indica cuán avanzado se encuentra en su programa de estudios. ¿Pone en práctica este aprendizaje sólo en algunos aspectos de su vida mientras mantiene otros aparte? De ser así, su progreso es lento y su confianza aún no se ha arraigado firmemente. La fe es la confianza que el maestro de Dios tiene de que la Palabra de Dios ha de resolver todas las cosas perfectamente. No sólo algunas, sino todas. Comienza generalmente poniendo su fe en la resolución de sólo algunos problemas, manteniéndola así cuidadosamente restringida por un tiempo. Someter todos los problemas a una sola Respuesta es invertir completamente la manera de pensar del mundo. Y sólo eso es fe. Ninguna otra cosa merece que se le llame por ese nombre. Con todo, vale la pena lograr cada avance, por pequeño que sea. Estar dispuesto, como indica el texto, no quiere decir que se haya alcanzado la maestría.
La verdadera fe, sin embargo, no se desvía. Al ser consistente, es completamente honesta. Al ser firme, goza de absoluta confianza. Al estar basada en la ausencia de temor, es mansa. Al gozar de certeza, rebosa júbilo, y al tener confianza, es tolerante. La fe, por lo tanto, encierra en sí todos los demás atributos de los maestros de Dios, y Entraña la aceptación de la Palabra de Dios y de la definición que Él tiene de Su Hijo. Hacia Ellas es adonde la fe, en el verdadero sentido de la palabra, siempre se dirige. En Ellas tiene puestas sus miras, buscando hasta que las encuentra. La indefensión naturalmente la acompaña, y su condición es el júbilo. Y una vez que las encuentra, descansa con sosegada certeza sólo en Aquello que es digno de toda fe. (M-4.IX.1-2)

Como conclusión, no hay que interpretar la palabra "montañas" literalmente sino como todos aquellos problemas que parecemos tener en el mundo, en concreto los más grandes los cuales parecen imposibles de resolver.


107. Jesús ha dicho: El Reino se asemeja a un pastor que tiene 100 ovejas. Se extravió una de ellas, que era la más grande. El dejó las 99, buscó a la una hasta que la encontró. Tras haberse cansado, dijo a esa oveja, "¡Te quiero más que a las 99!"
107. J dijo: «La Divina Ley de Dios es como un pastor que tenía cien ovejas. Una de ellas, la más grande, se extravió. Él dejó las noventa y nueve y buscó a esa una hasta que la encontró. Después de la fatiga, dijo a la oveja: ‘Te quiero más que a las noventa y nueve.’»

Si todo es unicidad, ¿cómo es posible que este dicho hable de 100 ovejas? Sólo existe una así como sólo existe un Hijo. La separación y luego la culpa creó la ilusión de la multiplicidad del Ser, pero no voy a repetir de nuevo lo que ya explico en el dicho 99, que te invito a que leas si no lo has hecho antes de llegar aquí.
Este dicho tiene similitud con la parábola del hijo pródigo. La oveja descarriada es el hijo prodigo, pero el hijo pródigo era el hijo menor y aquí dice que la oveja que se perdió era la más grande. ¿por qué la más grande? Simbólicamente es una forma de darle importancia, como cuando echas en falta algo a lo que nunca se la has dado, pero que un día pierdes y entonces tomas conciencia de lo que te aportaba en tu vida. Por ejemplo, imagina que te acuestas por la noche con la convicción de que mañana podrás llevar a cabo las tareas que tienes pensado hacer, pero por la mañana abres los ojos y ya no ves. Nunca habías valorado tu visión hasta que de repente la has perdido y se convierte en lo más importante para ti. Puedes respirar, oír, gustar, tocar, levantarte y caminar, pero ya no puedes ver. ¡Te sientes un inútil! ¿Entiendes por qué el pastor le dice a la oveja extraviada que la quería más que a las otras 99? Realmente las quería a todas por igual, pero es una forma de realzar su importancia en el valor de grupo, porque la falta de una de ellas merma a todo el rebaño. Otro ejemplo: Si tienes un casa con todo pero no dispone de agua entonces la casa pierde todo su valor por dejar de ser funcional. Si tienes una herramienta que ha perdido o roto una sola pieza entonces ya no sirve porque deja de funcionar. Si tienes un puzzle faltándole una pieza entonces se ve incompleto y pierde su valor. La unicidad trasciende las suma de las partes. Esto se explica muy bien en el siguiente párrafo:

Debe observarse con especial atención que Dios tiene solamente un Hijo. Si todas las creaciones de Dios son Hijos Suyos, cada una de ellas tiene que ser parte integral de toda la Filiación. La Filiación, en su unicidad, transciende la suma de sus partes. Este hecho, no obstante, queda velado mientras falte una sola de ellas. Por eso es por lo que, en última instancia, el conflicto no se puede resolver hasta que todas las partes de la Filiación hayan retornado. Solo entonces podrá comprenderse lo que, en el verdadero sentido de la palabra, significa la plenitud. (T-2.VII.6.1-6)
Lugar de Nag Hammadi donde se encontró el evangelio de Tomás

108. Jesús ha dicho: Quien bebe de mi boca, se hará semejante a mí. Yo mismo me convertiré en él, y los secretos se le revelarán. 
108. J dijo: «Quien beba de mi boca se hará como yo. Yo mismo me convertiré en esa persona, y las cosas ocultas le serán reveladas.»

Este dicho es uno de los más interesantes y esclarecedores del evangelio de Tomás desde mi punto de vista. 
Beber es saciar la sed. Beber de la boca de J significa saciar la necesidad de comprender estos dichos para lo que hay que hacerse como él, que es lo mismo que pensar con la mente recta o del E.S.. Así que no basta la comprensión intelectual de estos dichos (la cual queda en el nivel de la percepción y que dentro de un año o cinco ya no recordarás), sino que hay que hacerlos parte de nuestra forma de pensar de forma permanente, cambiando el sistema de pensamiento del ego por el sistema de pensamiento del E.S. el cual es la antesala del conocimiento. Pero no es hasta que dicho cambio se haya completado que se podrá acceder al conocimiento, el cual forma parte del ámbito del Cielo, y donde se nos revelan "las cosas ocultas" de las que habla J por obra de Dios mismo. 
La revelación de "las cosas ocultas" que siempre has sabido pero que habías olvidado es tu resurrección en Cristo, tu iluminación.

(...) la percepción tiene que ser corregida antes de que puedas llegar a saber nada. Saber es tener certeza. La incertidumbre significa que no sabes. El conocimiento es poder porque goza de certeza, y la certeza es fuerza. La percepción es temporal. Al ser un atributo de la creencia en el espacio y en el tiempo, es susceptible de producir miedo o amor. Las percepciones falsas producen miedo y las verdaderas fomentan el amor, mas ninguna de ellas brinda certeza porque toda percepción está sujeta a cambios. Por eso es por lo que la percepción no es conocimiento. La verdadera percepción es la base del conocimiento, pero gozar de conocimiento es la afirmación de la verdad y esto se encuentra allende cualquier percepción. (T-3.III.1.2-10)

El conocimiento es intemporal porque la certeza es algo incuestionable. Cuando dejas de hacer preguntas es que ya has alcanzado el conocimiento. (T-3.III.2.11)

La verdadera visión es la percepción natural de la visión espiritual, pero es todavía una corrección en vez de un hecho. La visión espiritual es simbólica, y, por lo tanto, no es un instrumento de conocimiento. Es, no obstante, un medio de percepción correcta, lo cual la sitúa dentro del propio ámbito del milagro. Una "visión de Dios" sería un milagro más que una revelación. El hecho en sí de que la percepción esté involucrada demuestra que la experiencia no pertenece a la esfera del conocimiento. De ahí que las visiones, por muy santas que sean, son efímeras. (T-3.III.4)

El conocimiento es el resultado de la revelación y genera sólo pensamiento. La percepción, aun en su forma más espiritualizada, incluye al cuerpo. El conocimiento procede del altar interno y es intemporal porque goza de certeza. No es lo mismo percibir la verdad que conocerla. (T-3.III.5.10-13)

Una percepción correcta es necesaria antes de que Dios pueda comunicarse directamente con Sus altares, los cuales Él estableció en Sus Hijos. En dichos altares es donde Él puede comunicar Su certeza, y Su conocimiento inevitablemente brindará paz. Dios no es un extraño para Sus Hijos, ni Sus Hijos son extraños entre Sí. El conocimiento precedió tanto a la percepción como al tiempo, y finalmente los reemplazará. Ése es el verdadero significado de "el Alfa y la Omega, el principio y el fin" y de "Antes de que Abraham naciese, era yo". La percepción puede y debe ser estabilizada, pero el conocimiento ya es estable. "Teme a Dios y observa Sus mandamientos" pasa a ser "Conoce a Dios y acepta Su certeza." (T-3.III.6)

Las capacidades que ahora posees no son sino sombras de tu verdadera fuerza. Todas las funciones que ahora tienes están divididas y son susceptibles de ser cuestionadas y puestas en duda. Esto se debe a que no tienes certeza acerca de cómo vas a usarlas, y, por consiguiente, el conocimiento queda vedado para ti. Y éste te está asimismo vedado porque todavía percibes sin amor. (T-3.IV.1.1-4)

No se debe confundir a la mente que goza de conocimiento con la mentalidad recta, ya que sólo esta última está vinculada a la percepción verdadera. Puedes tener una mentalidad recta o una mentalidad errada, y aun esto es cuestión de grados, lo cual demuestra claramente que ninguna de ellas tiene nada que ver con el conocimiento. El término "mentalidad recta" se debe entender como aquello que corrige la "mentalidad errada", y se refiere al estado mental que induce a una percepción fidedigna. Es un estado de mentalidad milagrosa porque sana la percepción errónea, lo cual es ciertamente un milagro en vista de como te percibes a ti mismo. (T-3.IV.4)

He dicho que las capacidades que ahora posees no son sino sombras de tu verdadera fortaleza, y que la percepción, que es intrínsecamente enjuiciadora, comenzó sólo después de la separación. Desde entonces nadie ha estado seguro de nada. He dejado claro asimismo que la resurrección fue el medio para regresar al conocimiento, lo cual se logró mediante la unión de mi voluntad con la de mi Padre. Es oportuno ahora establecer una distinción que ha de clarificar algunos de los postulados que se presentarán más adelante. (T-3.V.1)

¿Qué le ocurre a la percepción en ausencia de juicios, o de nada que no sea perfecta igualdad? Percibir se vuelve imposible. La verdad sólo se puede conocer. Toda ella es igualmente verdadera y conocer cualquier parte de ella es conocerla en su totalidad. Únicamente la percepción entraña una conciencia parcial. El conocimiento transciende las leyes que gobiernan la percepción porque un conocimiento parcial es imposible. El conocimiento es uno y no tiene partes separadas. Tú que eres realmente uno con él, sólo necesitas conocerte a ti mismo para que tu conocimiento sea total. Conocer el milagro de Dios es conocerlo a Él. (T-3.V.8)


109. Jesús ha dicho: El Reino se asemeja a una persona que tiene un tesoro escondido en su campo sin saberlo. Y después de morir, lo legó a su hijo. El hijo no lo sabía, aceptó aquel campo, lo vendió. Y vino quien lo compró, aró, descubrió el tesoro. Empezó a prestar dinero a interés a quienes quería. 
109. J dijo: «La Divina Ley de Dios es como una persona que tenía un tesoro escondido en su campo pero no lo sabía. Y cuando murió se lo dejó a su hijo. El hijo tampoco sabía del tesoro. Él tomó el campo y lo vendió. El comprador empezó a arar, descubrió el tesoro, y empezó a prestar dinero a interés a quien quiso.»

El tesoro es nuestra verdadera identidad. Aquí J describe como el tesoro va pasando desapercibido de generación en generación sin ser descubierto, hasta que llega uno más despabilado ajeno a la familia, lo encuentra y saca provecho de él. ¿Por qué de fuera del clan? Porque los del clan están muy condicionados y enceguecidos por el aspecto formal que adopta la herencia familiar, la tradición, la carga genética, los bienes familiares, la descendencia, etc. 
Todos llevamos un tesoro dentro, el Ser o el ser crístico, pero no todos lo saben. Vivimos ante todo como cuerpos y trasladamos de padres a hijos la herencia histórica, patrimonial, conductual, etc. creyendo que dejamos algo de valor que al final resulta ser nada. La verdadera herencia es el espíritu que nos mueve y nos da verdadera vida, pero el sistema de pensamiento del ego nos hace confundirla con la forma pasando por alto lo realmente importante... hasta que llega uno de nosotros, normalmente es más ajeno, el rebelde o el más desentendido de toda esa tradición que rige el clan, y ve lo que nadie ve: el verdadero tesoro que reside adentro, en el interior ajeno a toda apariencia. Descubrir el tesoro significa recordar quiere eres.
Aquí el sentido de prestar dinero a interés, significa que empiezas a enseñar lo que has descubierto (o recordado), y ese proceder te revierte en interés o beneficio el cual es recordar cada vez más y mejor lo que eres. 

El Espíritu Santo expía en todos nosotros deshaciendo y de esta manera te libera de la carga que le has impuesto a tu mente. Al seguir al Espíritu Santo se te conduce de regreso a Dios, que es donde te corresponde estar. Mas ¿cómo podrías encontrar el camino que conduce a Él sino llevando a tu hermano contigo? Mi papel en la Expiación no concluirá hasta que no te unas a ella y se la ofrezcas a otros. Lo que enseñes es lo que aprenderás. Nunca te dejaré desamparado ni te abandonaré porque hacer eso sería abandonarme a mí mismo y abandonar a Dios que me creó. Abandonas a Dios y te abandonas a ti mismo cuando abandonas a cualquiera de tus hermanos. Tienes que aprender a verlos tal como son, y entender que le pertenecen a Dios al igual que tú. ¿De qué mejor manera puedes tratar a tu hermano que dándole a Dios lo que es de Dios? (T-5.IV.6)

Por eso es por lo que debes enseñar solamente una lección. Si has de verte libre de conflictos, tienes que aprender únicamente del Espíritu Santo y enseñar únicamente con Él. Tú eres únicamente amor, mas cuando lo niegas, haces de lo que eres algo que tienes que aprender a recordar. Dije anteriormente que el mensaje de la crucifixión fue: "Enseña solamente amor, pues eso es lo que eres". Ésta es la única lección que está perfectamente unificada porque es la única lección que es una sola. La única manera de aprenderla es enseñándola. Lo que enseñes es lo que aprenderás. Si esto es verdad, como en efecto lo es, no olvides que lo que enseñas te enseña a ti. Y no puedes sino creer en lo que proyectas o extiendes. (T-6.III.2)


110. Jesús ha dicho: Quien ha encontrado el sistema y se ha enriquecido, que renuncie al sistema. 
110. J dijo: «Quien haya encontrado el mundo, y se haya hecho rico, que renuncie al mundo.»

Triunfar en el sistema es triunfar en el mundo, lo cual siempre ha sido visto como un gran avance en la vida para las personas. Pero encandilado por la ilusión, el triunfo supone sin saberlo quedar atrapado por él porque te compromete y ya no sabes cómo trascenderlo. No tienes que triunfar ganando dinero; puede ser consiguiendo fama o reputación, poder en un puesto político, o simplemente adquiriendo responsabilidad en la dedicación fiel a tu trabajo, a una pasión, a las obligaciones familiares o al qué dirá la gente. Hay infinitas maneras de "enriquecerse" a base del sistema, pero todas son referidas al enriquecimiento del ego, pero J dice que renuncies. Renunciar al sistema precisa todo lo contrario, empobrecer y abandonar al ego. No tienes que separarte de nada físicamente si no lo deseas pero sí desapegarte mental y emocionalmente de ello, siendo consciente de que todo es temporal. Es la única manera de seguir el plan de expiación del E.S.

Prepárate ahora para deshacer lo que nunca tuvo lugar. Si ya entendieses la diferencia que existe entre la verdad y las ilusiones, la Expiación no tendría objeto. El instante santo, la relación santa, las enseñanzas del Espíritu Santo y todos los medios por los que se alcanza la salvación no tendrían ningún propósito. Pues todos ellos no son sino aspectos del plan cuyo fin es cambiar tus sueños de terror a sueños felices, desde los cuales puedas despertar fácilmente al conocimiento. No te pongas a ti mismo a cargo de esto, pues no puedes distinguir entre lo que es un avance y lo que es un retroceso. Has considerado algunos de tus mayores avances como fracasos, y has evaluado algunos de tus peores retrocesos como grandes triunfos. (T-18.V.1)


111. Jesús ha dicho: El Cielo y la tierra se enrollarán en vuestra presencia. Y quien vive de adentro del viviente, no verá la muerte ni el miedo pues Jesús dice: Quien se encuentra a sí mismo, de él no es digno el sistema. 
111. J dijo: «Los Cielos y la tierra se enrollarán en vuestra presencia, y quien viva con el viviente no verá la muerte. ¿Acaso no dije: ‘Los que se han encontrado a sí mismos, de ellos el mundo no es digno’?»

Enrollarse los Cielos y la tierra es desaparecer los Cielos y la tierra. Eso ocurre cuando has perdonado y completado la expiación habiéndose corregido todos los errores de tu mente. Has sanado tu percepción al punto de percibir sólamente inocencia. Tu ego ha quedado deshecho y te identificas plenamente con el Ser (el viviente) dejando de ser "digno del mundo/sistema" (ya no lo alimentas). Por fin te llega la revelación, el conocimiento y regresas a la eternidad para fundirte con la Fuente. No es que la hubieras abandonado, pero la recuerdas y te das cuenta que nunca te apartaste de ella.

Mientras el perdón no sea completo, el mundo seguirá teniendo un propósito. Es el hogar donde nace el perdón, donde crece y donde se vuelve más fuerte y abarcador. Aquí se le alimenta, pues es aquí donde se le necesita. Un benévolo Salvador, nacido donde el pecado fue concebido y donde la culpabilidad parecía real. Éste es Su hogar porque aquí ciertamente se le necesita. Él trae Consigo el fin del mundo. Es a Su llamada a la que los maestros de Dios responden, dirigiéndose a Él en silencio para recibir Su Palabra. El mundo acabará cuando todas las cosas que hay en él hayan sido correctamente juzgadas mediante Su juicio. El mundo acabará con la bendición de la santidad sobre él. El mundo desaparecerá cuando ya no quede ni un solo pensamiento de pecado. No será destruido, ni atacado y ni siquiera sufrirá el más mínimo rasguño. Simplemente dejará de parecer que existe. (M-14.2)

112. Jesús ha dicho: ¡Ay de la carne que depende del alma, ay del alma que depende de la carne! 

113. Sus discípulos le dicen: ¿Cuándo vendrá el Reino? 
Jesús dice: No vendrá por expectativa. No dirán, "¡Mirad aquí!" o "¡Mirad allá!". Sino que el Reino del Padre se extiende sobre la tierra y los humanos no lo ven. 
113. Los discípulos le dijeron: «¿Cuándo vendrá el Reino? Él dijo: «No vendrá por estar esperándolo. No se dirá: ¡Helo aquí! o ¡Helo allá! Más bien, el Reino del Padre está extendido sobre la tierra y la gente no lo ve.»

Los discípulos, identificados con el sistema de pensamiento del ego, creen que el Reino es un lugar idílico que se hará realidad en el futuro. Sin embargo J dice que no tienes que esperar, que ya está aquí; y después añade que se extiende sobre la tierra y que la gente no lo ve. 
El Reino no llega por expectativa porque sólo la vida desde el ego está basada en ella, en esperar, sirviéndose del tiempo para vivir del pasado con miras al futuro. El ego ha colocado el Reino de los Cielos en el futuro para asegurarse de que aquel nunca llegue, pues algo le dice que le está vedado, que no podrá entrar en él. 
El Reino de los Cielos tiene su preámbulo aquí en la tierra en el estado consciencial del "sueño feliz" en el que tu percepción es la de la mente recta o Espíritu Santo. Ves con Sus ojos y así, todo lo que ves es inocente porque es una extensión de tu propia inocencia. Cuando estés listo el Padre te sacará del mundo y descubrirás que nunca te apartaste de su lado ni saliste del Cielo porque formas parte de él. Así que mientras creas estar aquí no puedes verlo, no puedes verte a ti mismo, pero puedes percibir su reflejo cuando tu percepción se vuelve santa y libre de juicios.

Es difícil entender lo que realmente quiere decir "El Reino de los Cielos está dentro de ti". Ello se debe a que no es comprensible para el ego, que lo interpreta como si algo que está afuera estuviese adentro, lo cual no tiene sentido. La palabra "adentro" es innecesaria. Tú eres el Reino de los Cielos. ¿Qué otra cosa sino a ti creó el Creador?, y ¿que otra cosa sino tú es Su Reino? Éste es el mensaje de la Expiación, mensaje que, en su totalidad, transciende la suma de sus partes. (T-4.III.1.1-6)

Tú eres el Reino de los Cielos, pero permitiste que la creencia en la obscuridad se infiltrase en tu mente, por lo que ahora necesitas una nueva luz. El Espíritu Santo es el resplandor al que debes permitir que desvanezca la idea de la obscuridad. Suya es la gloria ante la cual la disociación desaparece y el Reino de los Cielos pasa a ocupar el lugar que le corresponde. Antes de la separación no tenías necesidad de dirección, pues disponías de conocimiento, tal como dispondrás de él de nuevo, pero como no dispones de él ahora. (T-5.II.4)

No hay nada externo a ti. Esto es lo que finalmente tienes que aprender, pues es el reconocimiento de que el Reino de los Cielos te ha sido restaurado. Pues eso fue lo único que Dios creó, y Él no lo abandonó ni se separó a Sí Mismo de él. El Reino de los Cielos es la morada del Hijo de Dios, quien no abandonó a su Padre ni mora separado de Él. El Cielo no es un lugar ni tampoco una condición. Es simplemente la conciencia de la perfecta unicidad y el conocimiento de que no hay nada más: nada fuera de esta unicidad, ni nada adentro. (T-18.VI.1)

El mundo que ven los santos es uno con ellos, de la misma forma en que el mundo que ve el ego es semejante a él. El mundo que ven los santos es hermoso porque lo que ven en él es su
propia inocencia. Ellos no le impusieron lo que tenía que ser, ni hicieron ajustes para que se amoldase a sus mandatos. Simplemente le preguntaron con un leve susurro: "¿Qué eres?" Y Aquel que cuida de toda percepción les respondió. No aceptes los juicios del mundo como la respuesta a la pregunta: "¿Qué soy?" El mundo cree en el pecado, pero la creencia que lo fabricó tal como tú lo ves no se encuentra fuera de ti. (T-20.III.6.2-8)

114. Simón Pedro les dice: Que Mariam salga de entre nosotros, pues las hembras no son dignas de la vida. 

Jesús dice: He aquí que le inspiraré a ella para que se convierta en varón, para que ella misma se haga una espíritu viviente semejante a vosotros varones. Pues cada hembra que se convierte en varón, entrará en el Reino de los Cielos.


FIN


* * * 


viernes, 29 de mayo de 2020

El Evangelio Gnóstico de Tomás comentado según UCdM (5ª Parte)

NOTA IMPORTANTE: Si has llegado hasta aquí sin pasar por la 1ª Parte, antes de continuar te recomiendo que leas la introducción para saber de qué va este post y cómo está organizado. Puedes hacerlo pinchando aquí (Ir a la 1ª Parte). Pero si ya la has leído, entonces puedes continuar.
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* * * 
81. Jesús ha dicho: Quien se enriquece, que reine. Y quien tiene poder, que renuncie. 

82. Jesús ha dicho: Quien está cerca de mí está cerca del fuego, y quien está lejos de mí está lejos del Reino. 

83. Jesús ha dicho: Las imágenes se manifiestan a la humanidad y la luz que está dentro de ellas se esconde. El se revelará a sí mismo en la imagen de la luz del Padre, pues su imagen se esconde por su luz. 

84. Jesús ha dicho: Cuando véis vuestro reflejo, os alegráis. Pues cuando percibáis vuestras imágenes que entran en la existencia frente a vosotros, las cuales ni mueren ni disfrazan ¿hasta qué punto dependerán de vosotros? 

85. Jesús ha dicho: Adán entró en la existencia por un gran poder y por medio de una gran riqueza, pero sin embargo no se hizo digno de vosotros. Pues si hubiera sido digno, no habría saboreado la muerte. 
85. J dijo: «Adán procedía de gran poder y gran riqueza, pero él no era digno de vosotros. Porque, si hubiera sido digno, no habría saboreado la muerte.»

Este dicho habla del poder del Hijo de Dios que radica en su mente y se manifiesta de dos maneras. La primera es como poder creativo para extender más realidad o más Reino. La segunda es como poder imaginativo para fabricar irrealidad. Éste último es el mismo poder anterior pero mal utilizado pues se hace al margen de Dios y en estado onírico. La figura de Adán procede de éste último poder, por lo que al ser un personaje fabricado es tan irreal como el mismo mundo. Por ello tuvo que saborear la muerte, al igual que al mundo le llegará su final. Nada que se manifieste como ilusión puede ser eterno porque está sujeto a cambio a través del tiempo, y por tanto a principio y a fin. Por eso nada en el sueño es "digno" de ser valorado pues al final se convertirá en polvo, que es lo mismo que decir que no existe, no existió ni nunca existirá.

La mente elige dividirse a sí misma cuando elige inventar sus propios niveles. Pero no puede separarse completamente del espíritu, ya que de éste es de donde deriva todo su poder para fabricar o para crear. (T-3.IV.5.8-9)

La semejanza entre ambas cosas 
reside en el poder que tienen como cimientos. Su diferencia, en lo que descansa sobre ellas. Ambas son piedras angulares de sistemas de creencias por las que uno rige su vida. Creer que un sistema de pensamiento basado en mentiras es débil es un error. Nada que un Hijo de Dios haya hecho carece de poder. Es esencial que te des cuenta de esto, pues, de lo contrario, no podrás escapar de la prisión que tú mismo has construido.(T-3.VII.1.3-8)



86. Jesús ha dicho: Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros tienen sus nidos, pero el hijo de la humanidad no tiene ningún lugar para poner su cabeza y descansar. 
86. J dijo: «Los zorros tienen sus guaridas y los pájaros sus nidos, pero los seres humanos no tienen donde tumbarse y descansar.»

Los seres humanos, identificados con nuestros cuerpos, no tenemos donde tumbarnos a descansar en un mundo en el que la paz de Dios sólo puede alcanzarse en el estado de consciencia plena. La paz no llega con la muerte tal como creemos y rezan en las lápidas de los cementerios, pues arrastramos con nosotros una gran culpa en forma de inquietudes, como karma para las próximas vidas. Lo que caracteriza al mundo es la inconsciencia y la agitación porque el que viene aquí lo hace para enfrentar precisamente esos karmas no resueltos, haciendo cosas para tratar de expiar nuestros supuestos pecados siguiendo el sistema de pensamiento del ego o mente errónea. ¡Y eso agota!

Puedes descansar en paz debido únicamente a que estás despierto. (T-8.IX.4.9)

Hacer algo siempre involucra al cuerpo. Y si reconoces que no tienes que hacer nada, habrás dejado de otorgarle valor al cuerpo en tu mente. He aquí la puerta abierta que te ahorra siglos de esfuerzos, pues a través de ella puedes escaparte de inmediato, liberándote así del tiempo. Ésta es la forma en que el pecado deja de ser atractivo en este mismo momento. Pues con ello se niega el tiempo, y, así, el pasado y el futuro desaparecen. El que no tiene que hacer nada no tiene necesidad de tiempo. No hacer nada es descansar, y crear un lugar dentro de ti donde la actividad del cuerpo cesa de exigir tu atención. A ese lugar llega el Espíritu Santo, y ahí mora. Él permanecerá ahí cuando tú te olvides y las actividades del cuerpo vuelvan a abarrotar tu mente consciente. (T-18.VII.7)


87. Jesús ha dicho: Maldito sea el cuerpo que depende de otro cuerpo, y maldita sea el alma que depende de estar juntos aquellos. 
87. J dijo: «Qué miserable es el cuerpo que depende de un cuerpo, y qué miserable es el alma que depende de estos dos.»

En el mundo, las personas como cuerpos que son, dependen de otros cuerpos (de otras personas). En una sociedad materialista y desigual los poseedores del poder y la riqueza imponen sus leyes sobre la masa más pobre, la cual lleva una vida marcada por la producción, la servidumbre y la inconsciencia, actuando como cuerpos dependientes de otros cuerpos. Pero más miserable aún es saber que la inmensa mayoría de esas personas se haya olvidado de su espíritu, creyéndose solamente su cuerpo mortal sin más esperanza de liberación que la de que algún día puedan volverse ricas o por fin dejar de trabajar. Éstas son las almas miserables que dependen de los cuerpos.
UCdM no menciona apenas la palabra "alma" sino metafóricamente en los primeros capítulos del libro de texto porque es un término que se contrapone con su enseñanza, pues el alma como entidad separada está sujeta a evolución y cambio; por lo tanto no es real y UCdM apunta hacia lo real. Más bien se ha de entender el alma como el espíritu inmortal y eterno si queremos llegar al meollo del curso el cual es la Unicidad. Sin embargo, efectivamente el alma sí puede ser miserable por necesitar evolucionar si nos atenemos a las reglas del juego conque ha sido fabricado el sueño del mundo por la Mente-ego. UCdM nos ayuda a escapar de ese juego.
Este dicho es un toque de atención de J a la gente para recordarles la necesidad de despertar al espíritu, el cual no puede ser nunca miserable porque no necesita salvación, pero que está atrapado bajo la nube de creencias del ego, entre ellas la de que uno es un cuerpo. Hasta que no se trascienda dicha creencia no se nacerá al espíritu.

El espíritu es la parte que aún se mantiene en contacto con Dios a través del Espíritu Santo, Quien, aunque mora en esa parte, también ve la otra. No se usa el término "alma" excepto en citas directas de la Biblia, por ser un término sumamente polémico. En cualquier caso, sería un equivalente de "espíritu", entendiéndose que, al formar parte del ámbito de Dios, es eterna y nunca nació. (C-1.3)

Los más "religiosos" de los mitos basados en el ego, puede que postulen que el alma existía antes y que seguirá existiendo después de un lapso temporal de vida en el ego. Algunos postulan incluso que el alma será castigada por este lapso. La salvación, no obstante, no es aplicable al espíritu, pues éste no está en peligro y, por lo tanto, no tiene que ser rescatado. (T-4.II.9.5-7)


88. Jesús ha dicho: Los ángeles y los oráculos vendrán a vosotros y os regalarán lo vuestro. Y vosotros mismos, dadles lo que tenéis en vuestras manos y decid entre vosotros: ¿En qué día vendrán para recibir lo suyo?
88. J dijo: «Los mensajeros y los profetas vendrán a vosotros y os darán lo que os pertenece. Vosotros, a vuestra vez, dadles lo que tenéis, y deciros a vosotros mismos: ‘¿Cuándo vendrán y tomarán lo que es suyo?’»

Este es uno de los dichos más misteriosos e intrigantes de todo el evangelio de Tomás. Quizás porque habla de las creaciones del Hijo de Dios, una de las cosas más difíciles de entender para nosotros experimentando la vida desde la dualidad.
Las creaciones vienen referidas a la capacidad de compartir con Dios su poder creativo extendiendo el Reino, y al igual que nosotros somos Sus creaciones, nosotros también creamos las nuestras propias a nuestra imagen y semejanza.
Así que este dicho de Tomás habla de un intercambio de creaciones. Es mediante ese intercambio, o extensión en terminología de UCdM, es que se produce la compleción o consciencia Unidad, pues recibir y dar es lo mismo. Leyendo el siguiente texto lo dicho cobra sentido:

El Cielo aguarda silenciosamente, y tus creaciones extienden sus manos para ayudarte a cruzar y para que les des la bienvenida. Pues son ellas lo que andas buscando. Lo único que buscas es tu compleción, y son ellas las que te completan. La relación de amor especial no es más que un pobre substituto de lo que en verdad -y no en ilusiones- te completa. La relación que tienes con tus creaciones está libre de culpa, y esto te permite contemplar a todos tus hermanos con gratitud, pues tus creaciones fueron creadas en unión con ellos. La aceptación de tus creaciones es la aceptación de la unicidad de la creación, sin la cual nunca podrías ser completo. Ninguna clase de especialismo te puede ofrecer lo que Dios ha dado, y lo que tú das junto con Él.(T-16.IV.8)

Así que quiero entender que los ángeles y los oráculos es una forma metafórica de referirse a que tus creaciones vendrán a ti para regalarte lo que es tuyo, ésto es, para que encuentres en ellas tu compleción. Y a su vez uno se entrega a sus creaciones ("les das lo que tienes en tus manos..." tus relaciones especiales que no son más que ilusiones donde has creído encontrar tu completud guiado por el consejo del ego). Así que tu actitud es la de estar despierto para facilitar que se produzca ese encuentro que, por supuesto, nada tiene que ver con ningún encuentro físico, sino con tu postura mental de abrirte al amor hacia la vida y con tus hermanos. Luego en el siguiente párrafo se lee:

Al otro lado del puente se encuentra tu compleción, pues estarás completamente en Dios, sin querer nada en especial, excepto ser exactamente como Él, y mediante tu compleción le brindarás a Él la Suya. No tengas miedo de cruzar el puente y entrar a la morada de la paz y de la perfecta santidad. Sólo ahí está establecida para siempre la compleción de Dios y la de Su Hijo. No busques esto en el desolado mundo de las ilusiones, donde nada es seguro y todo te deja insatisfecho.

La última frase del dicho pone énfasis en la necesidad de estar despierto cuando pregunta: "¿Cuándo es que vendrán los ángeles para que puedas brindarles tus creaciones y se pueda consumar tu compleción?". ¡No lo sabes! Es semejante a la parábola de las 10 vírgenes que con un candil aguardaban la llegada de sus esposos. No puedes echarte a dormir so pena de que se cierre la puerta y te pierdas tu propia boda (quedarte sin cruzar el puente que te lleva al cielo). De nuevo dar y recibir, recibir y dar. 

Únicamente lo que tú no has dado es lo que puede faltar en cualquier situación. (T-7.VII.4.1)

Quiero terminar con este texto de Kenneth Wapnik tomado de su taller "Los 50 Principios del milagro" dictado por él en 1985 en Nueva York que explica mejor que nadie lo que son las creaciones.

"Creaciones" es una de esas palabras técnicas que el Curso utiliza y que no explica realmente. Se refiere al proceso de creación que compartimos con Dios. Uno de los atributos básicos del espíritu es que siempre está extendiéndose. Este no es un proceso que ocurre en el tiempo o el espacio, por lo cual es tan difícil para nosotros concebirlo. Dios se extiende a Sí Mismo -como espíritu, El siempre está extendiéndose- eso es lo que se llama creación. Nosotros somos el resultado de eso, no el nosotros tal como nos identificamos sentados en este salón, sino el "nosotros" que es el Cristo y que somos todos. Cada uno de nosotros es una parte de ese Cristo que es una extensión de Dios, ya que Cristo es parte de Dios, El también comparte los atributos básicos de Dios. Uno de esos atributos es la extensión, así que Cristo también se extiende. Aquello que extiende el Cristo es lo que el Curso llama "creaciones." Las creaciones son realmente las extensiones nuestras en nuestro verdadero estado. Repito, lo que lo hace tan difícil de entender, es que este proceso no tiene contraparte o término alusión a algo en este mundo. Cuando el Curso utiliza la palabra "crear", como lo hará en uno de estos principios del milagro, no se refiere a tener un pensamiento creativo.


89. Jesús ha dicho: ¿Por qué laváis el exterior del cáliz? ¿No notáis que quien crea el interior, también es quien crea el exterior? 
89. J dijo: «¿Por qué laváis el exterior de la taza? ¿No entendéis que quien hizo el interior también hizo el exterior?»

Este dicho habla del poder del pensamiento y de la ley más básica que existe, la de causa y efecto, estando la causa primera en la mente (interior) y su efecto en la forma (exterior) por obra del mecanismo de proyección. Aquí, J recrimina a la gente su superficialidad, quien cuida del aspecto y del bienestar del cuerpo (el exterior del cáliz o la taza) desconociendo la ley que da origen a todo, incluido el mismo cuerpo.  
Yendo aún más profundo en el afán del ego por cuidar la imagen preocupándose tanto por la forma, también existe el afán por controlar el día creyendo que puede organizar cómo ha de trascurrir éste, pero no nos damos cuenta de que la misma mente que sueña el cuerpo ya ha organizado nuestra vida obviando nuestros deseos. No podemos elegir lo que va a ocurrir ni cómo va a suceder, pero no pensamos en otra cosa y empezamos a construir castillos en el aire.

Entonces les contó esta parábola:
—El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha. Así que se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha”. Por fin dijo: “Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida”. Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?” Lc 12, 16-20

Sólo podemos decidir el tipo de día que queremos tener, hablado en sentido anímico-emocional o espiritual; ésto es, si lo vamos a querer vivir en paz o no, si con aceptación o rechazo, si con amor o con resentimiento y odio. Así que aquí J reprocha la escasez de visión interna de la gente, su estado de ensoñación, la cual anda sólo ocupada de las formas y sus fantasías sin caer en la cuenta de lo que es esencial y en el mecanismo de proyección subyacente.

Cuando se niega la visión, la confusión entre causa y efecto es inevitable. El propósito ahora es mantener la causa oculta del efecto y hacer que el efecto parezca ser la causa. Esta aparente autonomía del efecto permite que se le considere algo independiente, y capaz de ser la causa de los sucesos y sentimientos que su hacedor cree que el efecto suscita. (T-21.II.10.1-3)

No hay ningún sueño de querer ser especial que no suponga tu propia condenación, por muy oculta o disfrazada que se encuentre la forma en que éste se manifiesta, por muy hermoso que pueda parecer o por muy delicadamente que ofrezca la esperanza de paz y la escapatoria del dolor. En los sueños, causa y efecto se intercambian, pues en ellos el hacedor del sueño cree que lo que hizo le está sucediendo a él. (T-24.V.II.1-2)

Causa y efecto no son dos cosas separadas, sino una sola. Dios dispone que aprendas lo que siempre ha sido verdad: que Él te creó como parte de Sí Mismo y que esto no puede sino seguir siendo verdad porque las ideas no abandonan su fuente. Ésta es la ley de la creación: que cada idea que la mente conciba sólo sirva para aumentar su abundancia y nunca para disminuirla. Esto es tan cierto con respecto a lo que se desea vanamente como con respecto a lo que la voluntad dispone verdaderamente, ya que la mente puede desear ser engañada, pero no puede hacer de sí misma lo que no es. Y creer que las ideas pueden abandonar su fuente es tratar inútilmente de hacer que las ilusiones sean verdad. Pues nunca será posible engañar al Hijo de Dios. (T-26.VII.13)

El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados. (L-19.1.4)

Causa y efecto no son sino una réplica de la creación. (M-5.II.4.10)

Es mucho más eficaz que te recuerde que no ejerces suficiente vigilancia con respecto a tus pensamientos. (T-2.VII.1.7)

90. Jesús ha dicho: Venid a mí, pues mi yugo es natural y mi dominio es manso y encontraréis reposo para vosotros mismos.
90. J dijo: «Venid a mí, porque mi yugo es cómodo y mi dominio es suave, y encontraréis descanso para vosotros mismos.»

Creo que existe casi completa unanimidad entre todo el mundo a la hora de interpretar esta frase de J. El problema es que después de 2.000 años la gente todavía sigue asociando al Jesús personaje histórico con el Cristo Hijo Único de Dios, desvinculándose de verse ella misma como parte del Hijo. Así que la gran mayoría de la gente se sigue considerando a sí misma como personas encarnadas en un cuerpo desposeídos de cualquier santidad. No quieren aceptar su divinidad y vuelcan su atención afuera. Por ello confunden el descanso de que habla este dicho con el que produce sentarse a orar en silencio a una figura o a una estampa, que es lo mismo que realizar un descanso físico; porque rezar a un ídolo sería totalmente improductivo si no fuera porque, efectivamente, resulta en un descanso físico y mental. Luego la gente retoma sus afanes y adiós muy buenas hasta la próxima. No ha habido ningún aprendizaje ni un gramo de despertar. Siguen depositando su fe, sus sueños, sus esperanzas y sus responsabilidades en ídolos de barro para que los vengan a salvar evitando cualquier posibilidad de crecimiento. Sé que ésto puede escocer a muchos y mucho. ¡Pues que escueza!. ¿Por qué la gente sigue apegada a los ídolos y no quiere mirar hacia dentro?. Porque tienen miedo de lo que puedan ver. 

Crees ser la morada del mal, de las tinieblas y del pecado. Piensas que si alguien pudiese ver la verdad acerca de ti sentiría tal repulsión que se alejaría de ti como si de una serpiente venenosa se tratase. Piensas que si la verdad acerca de ti te fuese revelada, te sobrecogería un horror tan grande que te apresurarías de inmediato a quitarte la vida, pues sería imposible seguir viviendo después de haber contemplado semejante atrocidad.
Estas creencias están tan firmemente arraigadas en ti que resulta difícil hacerte entender que no tienen fundamento alguno. Que has cometido errores es obvio. Cierto es también, teniendo en cuenta lo que ahora crees, que has buscado la salvación por extraños caminos; que te has dejado engañar y que a tu vez has engañado; que has tenido miedo de fantasías pueriles y de sueños crueles y que te has postrado ante ídolos de polvo. (L-94.1-2)

Quizás a algunos les pueda parecer exagerado el tono del párrafo anterior, pero para otros no tanto. Les puede la culpabilidad. El ego se alimenta de ella, de la obligación, la defensa y el ataque, el sufrimiento, el dolor y el miedo. Por eso vivir en el ego es tan agotador. Se necesita dejar al ego a un lado y encontrar al Cristo dentro de ti para poder descansar (ver dicho 86). 

El ego siempre proyecta sus mensajes fuera de ti, al creer que es otro y no tú el que ha de sufrir por tus mensajes de ataque y culpabilidad. E incluso si tú sufres, el otro ha de sufrir aún más. El supremo engañador reconoce que esto no es verdad, pero como "enemigo" de la paz que es, te incita a que proyectes todos tus mensajes de odio y así te liberes a ti mismo. Y para convencerte de que esto es posible, le ordena al cuerpo a que busque dolor en el ataque contra otro, lo llame placer y te lo ofrezca como tu liberación del ataque. (T-19.IV.B.15)

Pero J dice "Venid a mí", y no se refiere a que tuviera uno que acompañarlo a todos lados, como hacían los discípulos. Ahora que él no está, la gente lo busca en sus imágenes en las iglesias (ídolos de polvo) o en cualquier otro lugar, sin saber que J se refería a buscar dentro de uno mismo al Cristo, la esencia de la propia divinidad la cual se comparte con él.

Hay un lugar en ti en el que este mundo en su totalidad ha sido olvidado, y en el que no quedan memorias de pecado ni de ilusiones. Hay un lugar en ti donde el tiempo ha desaparecido y donde se oyen ecos de la eternidad. Hay un lugar de descanso donde el silencio es tan absoluto que no se oye ningún sonido, excepto un himno que se eleva hasta el Cielo para brindar júbilo a Dios el Padre y al Hijo. Allí donde Ambos moran, allí Ambos son recordados. Y allí donde Ambos están, allí se encuentran el Cielo y la paz. (T-29.V.1)

Aprende, pues, el feliz hábito de responder a toda tentación de percibirte a ti mismo débil y afligido con estas palabras: "Soy tal como Dios me creó. Su Hijo no puede sufrir. Y yo soy Su Hijo". De este modo se invita a la fortaleza de Cristo a que impere y reemplace todas tus debilidades con la fuerza que procede de Dios, la cual es infalible. (T-31.VIII.5.1-5)

En este párrafo J explica su dicho:

Cuando te sientas tentado por la voz falsa, recurre a mí para que te recuerde cómo sanar compartiendo mi decisión, haciéndola así aún más firme. Al compartir este objetivo, aumentaremos su poder para atraer a toda la Filiación y para restituirla nuevamente a la unicidad en la que fue creada. Recuerda que "yugo" quiere decir "unión", y "carga" significa "mensaje". Reformulemos la frase "Mi yugo es llevadero y mi carga ligera" de esta forma: "Unámonos, pues mi mensaje es la Luz". (T-5.II.11)

A la vista de ésta nueva interpretación, el dicho queda del siguiente modo:

«Venid a mí y unámonos, pues mi mensaje es la Luz. En Ella encontraréis descanso para vosotros mismos».

O sea que, en el estado que consciencia crística (la Luz) es que uno encuentra la paz y el descanso. La confirmación de lo anterior está dada a continuación:

"Descansa en paz" es una bendición para los vivos, no para los muertos, ya que el descanso procede de despertar, no de dormir. Dormir es aislarse; despertar, unirse. Los sueños son ilusiones de unión porque reflejan las nociones distorsionadas del ego con respecto a lo que significa unirse. El Espíritu Santo, no obstante, aprovecha también el tiempo que pasas durmiendo, y puede, si se lo permites, utilizar los sueños que tienes mientras duermes para ayudarte a despertar. (T-8.IX.3.5-8)

Hasta duermes y descansas mejor cuando estás conectado a tu Luz interna, a cuando viviendo desde el ego pasas las noches en vela preocupado por tus problemas.


91. Le dicen: Dinos quien eres tú, para que podamos confiar en ti. 
El les dice: Escudriñáis la faz del Cielo y de la tierra mas no habéis conocido a quien está frente a vuestro rostro, y no sabéis preguntarle en este momento. 
91. Ellos le dijeron: «Dinos quién eres para que podamos creerte.» Él les dijo: «Examináis el rostro del Cielo y la tierra, pero no habéis llegado a conocer a quien está en vuestra presencia, y no sabéis examinar el momento presente.»

El ego necesita pruebas para creer en lo invisible. J le dice a los discípulos que ellos usan la vista física en busca de esas pruebas ("Escudriñáis el Cielo y la tierra"), pero no usan la Visión espiritual. Por eso no pueden conocer al Cristo dentro de ellos mismos ("quien está en vuestra presencia"); no saben cómo hacerlo porque ni tienen puesta su atención en lo interno ni están centrados en el momento presente. 
Todo lo que se percibe afuera es un pensamiento del pasado (L-7. Sólo veo el pasado), así que cuando uno sólo está atento a lo que le muestran los ojos, buscando la forma, no puede ver con la Visión espiritual. El Cristo, el Ser, sólo puede ser experimentado en al ahora, ni puedes verlo en otra persona sin verlo dentro de ti mismo. Así que el hecho de preguntar denota una total ignorancia de los discípulos ("dinos quién eres para que podamos creerte"), pues buscan con los ojos lo que no se puede ver con ellos ya que la Visión es un entendimiento, un estado consciencial.

Yo soy La manifestación del Espíritu Santo y cuando me veas, será porque lo has invitado a Él. Pues Él te enviará Sus testigos sólo con que desees verlos. Nunca te olvides de que siempre ves lo que buscas, pues lo que buscas lo encontrarás. El ego encuentra lo que busca y nada más. No encuentra amor porque no es eso lo que busca. Mas buscar es lo mismo que encontrar y si vas en pos de dos objetivos opuestos los encontrarás, pero no podrás reconocer ninguno de ellos. Creerás que los dos son lo mismo porque deseas alcanzar los dos. La mente siempre busca su propia integración, mas si está dividida y quiere conservar la división, seguirá creyendo que sólo tiene un objetivo haciendo que parezca uno solo. (T-12.VII.6)


92. Jesús ha dicho: Buscad y encontraréis. Mas esas cosas que me preguntabais en aquellos días, no os las dije entonces. Ahora quiero comunicarlas, pero no preguntáis de ellas. 
92. J dijo: «Buscad y hallaréis. En el pasado, no obstante, no os conté las cosas por las que me preguntasteis entonces. Ahora estoy dispuesto a decirlas, pero vosotros no las buscáis.»

Este dicho habla del camino de la salvación, el de regreso a casa y la consecuente búsqueda de respuestas. ¿Por qué se dirige J con este tono a sus discípulos? ¿Por qué se negó J a responder a las preguntas que se le hicieron en un primer momento?.
Siempre es el ego quien busca y pregunta. Al principio J podía adivinar que no había ánimo de comprender en sus discípulos porque realmente no querían encontrar ninguna respuesta, así que ¿para qué perder el tiempo contestando preguntas estériles?. Luego, más tarde que J ya los ha "educado", creyendo que ha inculcado en ellos el espíritu por la verdad está dispuesto a responderles, pero ellos ya no están interesados. ¿Por qué? Porque en los buscadores poco comprometidos el ego siempre está a cargo y su lema es "busca pero no halles". Sencillamente los discípulos, bajo sus egos, no quieren saber ni quieren ver (espiritualmente). 
Queda claro que los discípulos mantienen una mente dividida entre dos objetivos, y por eso no encuentran el camino de la salvación, del amor, porque no es amor. En el fondo sienten miedo. Están físicamente con J y parecen haber encontrado lo que buscan con él, pero no es así pues se conforman con sentirse acompañados. No quieren asumir ninguna responsabilidad por despertar.

El ego está seguro de que el amor es peligroso, y ésta es siempre su enseñanza principal. Nunca lo expresa de este modo. Al contrario, todo el que cree que el ego es la salvación parece estar profundamente inmerso en la búsqueda del amor. El ego, sin embargo, aunque alienta con gran insistencia la búsqueda del amor, pone una condición: que no se encuentre. Sus dictados, por lo tanto, pueden resumirse simplemente de esta manera: "Busca, pero no halles". Ésta es la única promesa que el ego te hace y la única que cumplirá. Pues el ego persigue su objetivo con fanática insistencia, y su juicio, aunque seriamente menoscabado, es completamente coherente. (T-12.IV.1)

"Busca, pero no halles" sigue siendo el decreto implacable de este mundo, y nadie que persiga los objetivos del mundo puede eludirlo. (M-13.5.8)


93. Jesús ha dicho: No deis lo sagrado a los perros, para que no lo echen en el montón de estiércol. No arrojéis las perlas a los cerdos, para que no lo hagan... 

94. Jesús ha dicho: Quien busca encontrará, y a quien toca se le abrirá. 
94. J dijo: «El que busque encontrará. Y al que llame, se le abrirá.»

El que busca encontrará, y al que llame se le abrirá la puerta ...si busca de manera seria y comprometida. 
Lo del ego no es buscar, es perder el tiempo. Así que este dicho se refiere a la búsqueda de verdad y de la verdad. Cuando buscas en serio obtienes respuestas serias porque no te puedes desligar de tu propia intención, de la ley de causa y efecto de la que ya hemos hablado. Ves lo que quieres ver. Ahora tu búsqueda parte de tu verdad y por ello estás destinado a encontrarla.


Ahora queremos ver, oír y aprender. "¿Qué es la salvación, Padre?" Pregunta y se te contestará. Busca y hallarás. Ya no le estamos preguntando al ego qué es la salvación ni dónde encontrarla. Se lo estamos preguntando a la verdad. Ten por seguro, entonces, que la respuesta será verdad, en virtud de Aquél a Quien se lo estás preguntando. (L-72.11)


95. Jesús ha dicho: Si tenéis monedas de cobre, no las prestéis a interés, sino dadlas a ellos de quienes no recibiréis reembolso.
95. J dijo: «Si tienes dinero, no lo prestes a interés. Más bien, dáselo a alguien que no te lo vaya a devolver.»

Este es otro dicho que ha sido siempre interpretado de la misma manera, y quizás no del todo de la manera adecuada. En realidad J siempre ha sido mal entendido porque ha sido el ego quien se ha hecho cargo de distorsionar su mensaje. 
Se entiende que esta frase va dirigida a recomendar el desapego a lo material; hasta ahí correcto. Pero mucha gente, en el punto de vista más extremo, añade además la idea de que uno tiene que desprenderse de lo que tiene haciendo voto de pobreza material, más no tiene que ser así. Ésto último es una elección pero nada obliga. Recuerda que el curso dice que el mundo no existe, pero si te ves en la necesidad de renunciar a él lo haces real y entonces quedas atrapado por lo que tratas de escapar. 
Yo interpreto este dicho como "ni te apegues ni tengas expectativas". Ambas cosas, apego y expectativas son inversiones en el mundo producto de la creencia en la separación causando los sentimientos de insuficiencia y necesidad. Por eso, el que se siente pobre presta dinero (u otras cosas) con vistas a recuperarlo (apego) con intereses (expectativas).

Te pedí una vez que vendieses todo cuanto tuvieses, que se lo dieses a los pobres y que me siguieras. Esto es lo que quise decir: si no inviertes tu atención en ninguna de las cosas de este mundo, puedes enseñarle a los pobres dónde está su tesoro. Los pobres son sencillamente los que han invertido mal, ¡y vaya que son pobres! Puesto que están necesitados, se te ha encomendado que los ayudes, pues te cuentas entre ellos. Observa lo bien que aprenderías tu lección si te negases a compartir su pobreza, pues la pobreza no es otra cosa que insuficiencia, y sólo hay una insuficiencia, ya que sólo hay una necesidad. (T-12.III.1)

Si la verdad exigiese que renunciasen al mundo, les parecería como si se les estuviese pidiendo que sacrificasen algo que es real. Muchos han elegido renunciar al mundo cuando todavía creían que era real. Y como resultado de ello se han visto abatidos por una sensación de pérdida, y, consecuentemente, no se han liberado. Otros no han elegido otra cosa que el mundo, y su sensación de pérdida ha sido aún mayor, lo cual no han sido capaces de entender. (L-155.4)

De modo que pobreza es invertir en este mundo. Pero por ello no tienes que renunciar a tus pertenencias y mucho menos sentirte culpable si no lo haces, pero sí dejar de ponerles más atención que la que prestas a tu proceso de expiación, el cual va dirigido a eliminar todo tu sentimiento de culpa, tu miedo y la creencia de que necesitas tantas cosas sin las que no podrías vivir, y eso porque inconscientemente te sientes separado de Dios. De esta manera se puede resumir el propósito del curso como la de corregir tu pobre manera de pensar y ver el mundo.

96. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una mujer que ha tomado un poco de levadura y la ha escondido en la masa, produjo panes grandes de ella. Quien tiene oídos, ¡que oiga!
96. J dijo: «La Divina Ley de Dios es como una mujer. Ella tomó un poco de levadura, la escondió en la masa y la convirtió en grandes hogazas de pan. ¡Quien tenga dos oídos aquí, que oiga!»

Hay una serie de parábolas, todas con bastante semejanza entre sí, tratando de explicar a qué se parece el Reino de los Cielos. Me refiero a aquellas que parten de algo pequeño que luego se agranda infinitamente como es la de la semilla de mostaza (analizada en el dicho nº 20, en la 1ª Parte de esta serie), o ésta otra de la levadura que hace crecer la masa de pan. 
En la parábola de la semilla de mostaza explicaba que la consciencia "Cielo" dentro de nosotros empieza por manifestarse como un atisbo de despertar (el primer instante santo, o "un poco de levadura" en otras palabras), y cómo luego ésta experiencia se repite prolongándose poco a poco su tiempo de duración hasta volverse nuestro estado natural (convirtiéndose en el eterno presente, el ahora o la masa de pan fermentado). La realidad es que sólo existe un único instante santo, y lo que irrumpe, o mejor dicho lo que se interrumpe repetidas veces es el estado de sueño; lo que ocurre es que aquí en el mundo todo se percibe al revés de como es en realidad. Lo que parecen muchos instantes santos diferentes incursionando en nuestra vida en realidad son múltiples interrupciones del sueño abriendo paso al único instante santo que existe, el momento presente o la eternidad. Lo que es eterno no puede cambiar ni verse interrumpido sino aparentemente, o lo que es lo mismo, no puede ser para dejar de ser y luego volver a ser. 

El tiempo es inconcebible sin cambios, mas la santidad no cambia. Aprende de este instante algo más que el simple hecho de que el infierno no existe. En este instante redentor, reside el Cielo. Y el Cielo no cambiará, pues nacer al bendito presente es librarse de los cambios. Los cambios son ilusiones que enseñan los que no se pueden ver a sí mismos libres de culpa. En el Cielo no se producen cambios porque Dios es inmutable. En el instante santo, en que te ves a ti mismo resplandeciendo con el fulgor de la libertad, recuerdas a Dios. Pues recordarle es recordar la libertad. (T-15.I.10.1)


97. Jesús ha dicho: El Reino del Padre se asemeja a una mujer que llevaba una jarra llena de grano. Mientras estaba andando por un camino lejano, se rompió la asa de la jarra, derramó el grano detrás de ella en el camino. No lo sabía, no había notado ningún accidente. Cuando llegó a su casa, puso la jarra en el suelo, la descubrió vacía. 
97. J dijo: «La Divina Ley de Dios es como una mujer que llevaba un recipiente lleno de harina. Mientras caminaba por un camino lejano, el asa del recipiente se rompió, y la harina se derramó detrás de ella a lo largo del camino. Ella no lo sabía; no se dio cuenta del problema. Cuando llegó a casa, dejó el recipiente en el suelo y descubrió que estaba vacío.»

Aquí la mujer es el Hijo de Dios, y como Él, el Hijo no tiene género, así que da igual cómo se le trate, hombre o mujer. El grano o harina es la capacidad creativa del Hijo, que aquí se describe dentro de una jarra haciendo alusión a su potencial, algo que se posee a imagen y semejanza del Padre y que utilizado correctamente, para lo que hay que hacerlo de forma consciente desde la mente recta o despierta, sirve para crear más Reino. Ahora, cuando "la jarra se rompe y el grano se desparrama" quiere decir cuando ese poder creativo se desperdicia porque se usa mal, de manera inconsciente, desde la mente errónea. Ello sucede cuando el Hijo entra en estado onírico fabricando sueños e imaginando que se ha separado del Padre. Todo ésto no deja de ser una creencia sin base real, por lo tanto es ilusorio ya que no puede ser de otra manera. Las creencias no son la realidad de Dios Quien todo lo abarca y todo lo sabe (lo real); por lo tanto, la experiencia de sueño del Hijo escapa de Dios pues si Él pudiera conocer el sueño lo volvería verdadero. 
Por último, descubrir el jarro vacío alude a darse cuenta, al final de los tiempos cuando el Hijo vuelve a casa después de su sueño de exilio, que la semilla que desparramó no dio fruto alguno, ¡no produjo nada real! Todo fue una ilusión sin consecuencias que se evaporó en el vacío.

Cuando despiertes, verás la verdad a tu alrededor y dentro de ti, y ya no creerás en los sueños porque éstos dejarán de ser reales para ti. El Reino, en cambio, y todo lo que allí has creado, será sumamente real para ti porque es hermoso y verdadero. (T-6.IV.6.7-8)

Aun en tus sueños Cristo te ha protegido, asegurándose de que el mundo real se encuentre ahí para ti cuando despiertes. (T-13.VI.13.3)

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El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...