viernes, 15 de octubre de 2021

Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva... aplicada a UCdM? (5ª Parte)


Escena de la película “Hermano sol, hermana luna” del director Franco Zeffirelli (1972) 
– Tomado de la web 


5º hábito: Procura primero comprender y después ser comprendido (aprender a escuchar)

A estas alturas la cosa se empieza a poner interesante.

Este quinto hábito habla de no ofrecer soluciones antes de comprender a la otra parte. Persigues tu objetivo y para lograrlo buscas satisfacer las necesidades de los demás antes de anteponer las propias, un sucedáneo del ganar-ganar. Como ves, no es generosidad, más bien es egoísmo dado la vuelta. Tu escucha es una escucha condicionada porque estás ofreciendo un crédito a pagar con intereses. Así que, como con el anterior hábito, no solo es posible sino probable que te veas en situaciones en las que te veas forzado a comprender las necesidades de los demás, pero ellos no siempre entiendan las tuyas. En el mundo de las formas regido por el ego no está garantizado el funcionamiento de esta fórmula de reciprocidad al 100% porque el guión del ego siempre esconderá un grado de imprevisibilidad.

Lo más parecido a este hábito o principio en UCdM probablemente sea aprender a escuchar al E.S. y no a la voz del ego; lo anterior para encontrar guía infalible, que lo que grite el ego ya no importa. El E.S. habla y puede ser escuchado en cualquier parte, en cualquier momento y a través de cualquier medio, incluso simbólicamente. El ya te comprende y trasciende el tiempo y el espacio, así que no tienes que aclararle nada, darle explicaciones ni preocuparte de que vayas a ser entendido con frases bien montadas y palabras bonitas porque Él es tu Yo Superior. Pero tu comunicación se cierra si escuchas desde la expectativa, con presunciones dando por hecho que vas a escuchar lo que tu ego quiere escuchar. El ego no sabe escuchar pues escucha lo que quiere, y lo que quiere es ser complacido de sus exigencias, por lo que si sigues sus preceptos, con toda seguridad te desilusionarás y echarás luego la culpa al E.S. ya que Él te ignora y no te ofrece lo que tu ego esperaba con ingenua ansiedad. Y es cierto: el E.S. no hace caso al ego porque son dos partes de tu mente totalmente disociadas la Una de la otra.

Es cuando aprendas a escuchar al E.S., tu Yo Superior, Intuición o como quieras llamarlo, que sabrás que eres comprendido, porque abres el canal al entendimiento. Este hábito me recuerda a la oración atribuida a San Francisco:


Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que donde haya odio, yo ponga amor.
Donde haya ofensa, perdón.
Donde discordia, unión.
Donde falsedad, verdad.
Donde duda, Fe.
Donde desesperación, esperanza.
Donde oscuridad, luz.
Donde tristeza, alegría.


Oh Señor,
que yo no busque tanto
ser consolado, como consolar,
ser comprendido, como comprender,
ser amado, como amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de uno mismo que uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando que se es perdonado,

es muriendo que se resucita a la vida eterna.



El siguiente párrafo del Curso lo deja muy claro:

Maestro de Dios, ¿cuál es tu juicio acerca del mundo? ¿Has aprendido ya a hacerte a un lado y a oír la Voz del Juicio dentro de ti? ¿O todavía intentas usurpar Su función? Aprende a aquietarte porque Su Voz se oye en la quietud. Y Su Juicio les llega a todos los que se hacen a un lado, y escuchando calmadamente lo esperan. (M-15.2.9-13)

No puedes pretender comprender a los otros del todo cuando tu ofrecimiento está condicionado a la consecución de tus objetivos, ya sean materiales, profesionales, o incluso “espirituales”. Puede que suene duro o exagerado, pero es lo que hay detrás de las intenciones de las enseñanzas de “los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, pues sólo el ego puede pretender ser “efectivo”. El Espíritu ya lo es en sí mismo por ser perfecto y no tiene que esmerarse en ello.

Pongamos un ejemplo. Imagina que eres vendedor de coches. Tienes que comprender las necesidades de tu cliente antes de ofrecerle tu mejor vehículo. O si eres consultor, psicólogo o sacerdote, tienes que primero comprender los problemas del otro antes de ofrecerle tu asesoramiento y ayuda. Afunciona todo lo que nace del ego. Busca validación a través del intercambio (feedback” es la palabra en inglés) pues existe dualismo implícito, un tú y un yo, lo tuyo y lo mío.

A lo mejor, desde la honestidad, tu respuesta al comprender al otro sea: “No tengo o no sé qué ofrecerte hermano. No te puedo ayudar”. Aún así estás alimentando tu reputación, a pesar que inmediatamente después de despedirte de tu “potencial” cliente oigas la voz de tu ego (o de tu pareja) decir:¡¿Pero de qué vamos a vivir si haces con todos igual?!”. ¡Pues de eso!, de tu reputación de persona honesta. El problema es que una “persona honesta” sigue siendo “persona” y sigue habiendo “ego”; un ego bueno eclipsando a un ego malo relegado al olvido del inconsciente, pudiendo estallar en cualquier momento.

El amor de verdad no es condicional; no dice: “oiré tus necesidades para tratar de comprenderlas, para que luego tú escuches las mías”. El amor no negocia. El amor tampoco te dirá “no tengo o no sé que ofrecerte. No te puedo ayudar” porque no anda preocupado en ayudar (sí, como lo oyes). Ni siquiera se preocupa porque sabe que todo está bien tal como está, y que la paz no depende de los problemas ni de las formas que parecen tomar las cosas.

UCdM enseña que no hay “otros” ni hay “cosas” ahí fuera que cambiar y arreglar porque sabe que todos son proyecciones de tu mente dormida, la mente ego. Incluso te dice que la mente ego que proyecta esa realidad virtual que tu llamas “el mundo” tampoco existe y que es producto de un estado imposible. Sólo hay una Mente y un Ser verdaderos, semejantes y por tanto, unidos a Dios en un único Todo Lo Que Es.

Sin duda puedes pensar que UCdM se te escapa y que pone el listón muy alto, pero ni te preocupes ni te abrumes si no puedes expresar amor puro (si pudieras comportarte así probablemente ya no estarías aquí). Ya eres ese amor pero el darte cuenta de ello es una condición de tu mente que requiere tiempo y un largo proceso. Permítete mientras tanto ser una persona normal sin condenarte por ello. Tratar de comprender primero al otro y luego ser comprendido es sin duda un gran logro en la dirección correcta para el des-hacimiento del ego, quien te zancadillea constantemente poniendo obstáculos al amor que eres.



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jueves, 14 de octubre de 2021

Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva... aplicada a UCdM? (4ª Parte)

 

 
Choque de manos - Imagen de John Hain en Pixabay


4º hábito: Piensa en ganar ganar

Al planear y perseguir tu objetivo, todas las personas involucradas contigo deben ganar, no solamente tú. Todas las partes han de resultar beneficiadas. Es necesario eliminar el paradigma ganar/perder del ego quien cree que si das, pierdes.

Así es en efectivo en lo relativo a lo material y a todo lo que tiene forma, ya que cuando das algo te quedas sin ello, ¡lo pierdes!; pero incluso en esos casos tu generosidad abre la puerta a que se te pueda devolver multiplicado. Este principio juega con este hecho, aunque no siempre ocurre así. A veces das todo y lo pierdes todo, o casi todo, sin que se te restituya. Y es que… hace falta más que un buen plan y absoluta entrega para establecer este paradigma ideal que es ganar-ganar. Unos lo llaman organización, otros oportunismo, otros fe o perseverancia, otros respaldo o padrinos, … y así un sinnúmero de factores, muchas veces no tenidos en cuenta, y otras veces, imposibles de prever, por lo que la mayoría estarán de acuerdo en llamarlo suerte... ¿o quizás debiéramos llamarlo nuestro guion, el guion que nos toca?. Así que este hábito, con mucha frecuencia termina convirtiéndose en un perder-ganar, ganar-perder e incluso perder-perder.

Pero, ¿qué dice UCdM al respecto de hacer planes y perseguir objetivos?, en este caso con el objetivo de ganar-ganar.

Tal vez no sea fácil darse cuenta de que los planes que uno mismo inicia son tan sólo defensas, al ser su propósito el mismo para el que se concibieron todas las defensas. Estos planes constituyen los medios a través de los cuales una mente atemorizada intenta hacerse cargo de su propia protección a costa de la verdad. Esto se puede reconocer fácilmente en algunas de las formas que adopta este auto-engaño, en las que la negación de la realidad es muy evidente. No obstante, rara vez se reconoce que hacer planes es en sí una defensa.

La mente que se dedica a hacer planes para sí misma está tratando de controlar acontecimientos futuros. No cree que se le vaya a proveer de todo cuanto pueda necesitar, a menos que ella misma lo haga. El tiempo se convierte en algo en lo que lo que se enfatiza es el futuro, el cual se debe controlar mediante el aprendizaje y la experiencia derivada de sucesos pasados y de las creencias que se abrigan. Dicha mente pasa por alto el presente, basándose en la idea de que el pasado le ha enseñado lo suficiente como para permitirle dirigir su futura trayectoria.

La mente que hace planes, por lo tanto, no permite ningún cambio. Lo que aprendió en el pasado se convierte en la base de sus futuros objetivos. Sus experiencias pasadas determinan su elección de lo que ha de suceder. Y no se da cuenta de que aquí y ahora se encuentra todo cuanto necesita para garantizar un futuro muy diferente del pasado, libre de la continuidad de las viejas ideas y de las creencias enfermizas. No hay ansiedad con respecto al porvenir, pues la confianza presente está a cargo de éste.

(L-135.14-16)

Sólo falta rematar los párrafos anteriores nuevamente con el lema de la lección 147, el cual ya citamos en el hábito anterior. Insisto en repetirlo porque siempre se nos olvida:

Pongo el futuro en Manos de Dios.

Lo que nos interesa aquí es la aplicación espiritual de este hábito, y no el subterfugio seudo-espiritual del ego queriéndose aprovechar de esta ley, ganar-ganar, para asegurarse el ganar propio. Para poder tener en lo espiritual primero tienes que dar. Así tú ganas y ganan los demás. Cuando das conocimiento, llámalo amor, lo refuerzas dentro de ti y no pierdes nada sino que ganas más aún. La primera regla del Espíritu Santo dice:

"Para poder tener, da todo a todos" (T-6.V.A)

El equivalente a este hábito, a efectos prácticos de la enseñanza de UCdM, no trata de que te desprendas de todo lo que tienes regalando tus cosas. Se trata del proceso mental de compartir lo que eres, amor incondicional, para lo que no tienes que demostrar nada con el objetivo de que te paguen con la misma moneda. Puedes dar tus bendiciones silenciosamente, deseando lo mejor al otro, o viéndolo como lo que en verdad es, espíritu. Ese simple y discreto hábito se te devuelve con el reforzamiento de la idea en tu ser. Es al hacer este reconocimiento que tú mismo te reconoces de manera equivalente, y se hace real el dicho de que das lo que eres, y lo refuerzas practicándolo.

Lo importante aquí es ser consciente de que la salvación se consigue compartiéndola con los demás, puesto que estamos hablando de un estado de consciencia que se expande en tu propia mente cuando lo extiendes hacia afuera a través del perdón; aunque no exista nada afuera sino “perceptual-mente”. Todas las mentes son una misma mente. En resumen, compartir tu mente recta la refuerza en ti y por ende, refuerza la de “todos los demás”. Eso es ganar-ganar y aquí no caben otros factores “no tenidos en cuenta” dependientes de la “suerte” que vengan a estropear este paradigma. Puede que no veas sus resultados a nivel de la forma, pero estarán ahí aguardando a manifestarse en el momento adecuado.


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Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva... aplicada a UCdM? (3ª Parte)

 

Reloj de arena - Imagen de Nile en Pixabay


3er hábito: Establece primero lo primero

Si ya tienes tu fin en mente, ahora comienza a construirlo de manera ordenada y constante, administrando bien tu tiempo. En este hábito Stephen Covey organiza las actividades en los siguientes tipos:

a) Actividades urgentes (obligadas). Por ejemplo, acudir a un médico si estás gravemente enfermo, o atender al trabajo para conseguir unos ingresos para vivir, aunque vivir para trabajar no es una urgencia. Encontrar un trabajo es una urgencia si no dispones de él y necesitas tener ingresos.

b) Actividades que no son urgentes pero son importantes o necesarias, contando con cierto margen para realizarlas. Dentro de éstas están hacer la compra, pagar las facturas, llevar al colegio a los niños, echar gasolina al coche, acudir a una cita médica o de trabajo, etc.

c) Actividades que son urgentes pero no son importantes, como son todas aquellas que demandan tu atención. Por ejemplo, todos los compromisos, citas o actividades que te hacen sentir importante, que eres útil, o que realmente aprovechas el tiempo, pero que lo único que hacen es impedirte descansar o meditar acerca de tu vida y de lo que estás haciendo realmente con ella. Como ejemplo tenemos todas esas actividades del tipo que yo llamo "político", como acudir a una conferencia de paz sin estar tú mism@ tanquil@, a la entrega de premios de “no sé qué”, o al baile de graduación de “no sé cuanto”. Se trata de necesidades creadas de las que puedes prescindir o que puedes reducir drásticamente sin perder realmente nada.

d) Actividades ni urgentes ni importantes, que suponen un zona de escape o distracción como ver tu serie favorita de Netflix, jugar a videojuegos, ir de compras, o tomarse más que unas cuantas cervezas con los amigos. Aquí el autor te recomienda que las elimines o las reduzcas, porque no tienes que reducirlas del todo; hay que dejar tiempo para el ocio y desconectar de vez en cuando. El problema se produce cuando uno está todo el tiempo desconectado y ocioso realizando solamente este tipo de actividades.

Las actividades del tipo a) y b) son imprescindibles. No ocurre lo mismo con las de los apartados c) y d). Stephen Covey te aconseja que aproveches el tiempo que malgastas en estas últimas para perseguir tu(s) objetivo(s)

Veamos ahora qué dice el Curso respecto a priorizar y aprovechar el tiempo:

El propósito del tiempo es que aprendas a usarlo de forma constructiva. El tiempo es, por lo tanto, un recurso de enseñanza y un medio para alcanzar un fin. El tiempo cesará cuando ya no sea útil para facilitar el aprendizaje. (T-15.I.1)


Hasta aquí, ambas enseñanzas parecen estar de acuerdo. El Curso también añade:


Si has de salvarte, tienes que aceptar el hecho de que, por mucho que lo intentes, la verdad y lo ilusorio no pueden reconciliarse, independientemente de los medios que utilices o de dónde percibas el problema. Hasta que no aceptes esto, irás en pos de un sinnúmero de metas irrealizables, desperdiciarás el tiempo, tus esfuerzos serán en vano, fluctuarás entre la esperanza y la duda, y cada intento será tan fútil como el anterior y tan inútil como sin duda alguna habrá de ser el siguiente. (L-96.2)


En el párrafo anterior aparece la clave fundamental diferenciado estas dos enseñanzas, la cual es la separación entre verdad e ilusión, así como el uso del tiempo para perseguir una u otra cosa. El mundo es un lugar ilusorio donde se entrelazan las ilusiones, y donde el tiempo es la ilusión maestra sobre la que parecen cabalgar todas las demás. UCdM dice que el único propósito correcto para el tiempo no es emplearlo en lo ilusorio, sino utilizarlo para despertar de lo ilusorio a la verdad, ahorrando tanto tiempo que éste se haga finalmente innecesario.


Es evidente que la percepción que el Espíritu Santo tiene del tiempo es exactamente la opuesta a la del ego. La razón de ello es igualmente clara, pues la percepción que ambos tienen del propósito del tiempo es diametralmente opuesta. Para el Espíritu Santo el propósito del tiempo es que éste finalmente se haga innecesario. El Espíritu Santo considera que la función del tiempo es temporal, al estar únicamente al servicio de Su función docente, que, por definición, es temporal. Hace hincapié, por lo tanto, en el único aspecto del tiempo que se puede extender hasta el infinito, ya que el ahora es lo que más se aproxima a la eternidad en este mundo. En la realidad del "ahora", sin pasado ni futuro, es donde se puede empezar a apreciar lo que es la eternidad. Pues sólo el "ahora" está aquí, y sólo el "ahora" ofrece las oportunidades de los encuentros santos en los que se puede encontrar la salvación. (T-13.IV.7)


Fíjate en como el tercer hábito da por hecho que el tiempo es un recurso “limitado” que hay que saber administrar cuando es utilizado para la consecución de objetivos mundanos (lo ilusorio); por eso siempre te sientes presionado corriendo contra reloj. Pero el Curso dice que es un recurso “ilimitado” cuando se pone al servicio de la verdad; entonces el tiempo deja de ser un motivo de estrés.

El ahora es el momento de la salvación, pues en el ahora es cuando te liberas del tiempo. (T-13.VI.8,1)

¿Puedes imaginarte lo que sería no tener inquietudes, preocupaciones ni ansiedades de ninguna clase, sino simplemente gozar de perfecta calma y sosiego todo el tiempo? Ése es, no obstante, el propósito del tiempo: aprender justamente eso y nada más. (T-15.I.1,1)


Y la lección 147 del libro de ejercicios remata diciendo:

Pongo el futuro en Manos de Dios


Osea que, lo que el Curso viene a decir es que cuando el tiempo es causa de la pérdida de tu paz es porque lo estás empleando para apoyar o alimentar tus ilusiones, ilusiones que necesitan tiempo futuro para poder desarrollarse sin saber que lo harán. Estás utilizando el tiempo de manera equivocada, desperdiciándolo para ir a ninguna parte. Para un mundo que no entiende de misticismo ni búsquedas trascendentales, y que se mueve a compás del tiempo, del rendimiento, la competitividad, los resultados tangibles y las utilidades, relajarte en el momento presente, en el ahora, es poco menos que un disparate, un pensamiento propio de vagos, de anti-sistemas, ¡una autentica herejía! Y sería realmente así si se dedicase completamente al ocio, pero el Curso habla de emplear el tiempo en la búsqueda de la verdad, no a rascarse la barriga.

Lo único que se puede perder es el tiempo, el cual, en última instancia, no tiene ningún sentido. Pues sólo supone un pequeño obstáculo para la eternidad y no significa nada para el verdadero Maestro del mundo. Sin embargo, dado que tú crees en el tiempo, ¿por qué desperdiciarlo no yendo a ninguna parte, cuando lo puedes utilizar para alcanzar la meta más elevada que se puede lograr mediante el aprendizaje? No pienses que el camino que te conduce a las puertas del Cielo es difícil. Nada que emprendas con un propósito firme, con absoluta determinación y lleno de una feliz confianza, llevando a tu hermano de la mano y en armonía con el himno del Cielo, es difícil de lograr. Lo que en verdad es difícil es vagar, solo y afligido, por un camino que no conduce a ninguna parte ni tiene ningún propósito. (T-26.V.2)


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Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva... aplicada a UCdM? (2ª Parte)



Nature - Imagen de RÜŞTÜ BOZKUŞ en Pixabay


2º hábito: Empieza con un fin en mente

¿Qué quieres para tu vida? Hazte una idea clara que te anime a actuar y a perseguir tus sueños en el mundo. Sin esa idea clara difícilmente los conseguirás. Este hábito viene a explicar que si quieres llegar a un sitio concreto tienes que saber a dónde vas. Si quieres algo tienes que caminar hacia ello.

Este segundo hábito retoma el tema de la personalidad dando por hecho que eres una continuamente en evolución. Para ello busca definir un círculo de influencia (psicológico) en la que sentirte seguro, y reforzar aún más esa personalidad, para lo que tienes que determinar de entrada a donde te diriges fijando una meta en torno a la cual desenvolverte.

En el proceso anterior, muchos lo conseguirán con más o menos éxito y esfuerzo, pero otros no, aunque la mayoría descubrirán que esa meta no les hace felices al fin y al cabo. A algunos puede que sí, no lo niego y no te quiero desanimar a que persigas tu sueños; pero el ego nunca estará contento, y es que, si no es por nacimiento o por accidente, si quieres algo tienes que fijarlo en tu mente y trabajar duramente para conseguirlo.

La personalidad, sea del tipo que sea, se construye acumulando, ya sean bienes materiales, experiencias, conocimiento intelectual o cualquier otra cosa más o menos tangible, y luego mejorando todo eso; pero como digo, el ego nunca tendrá suficiente porque su búsqueda parte de la creencia básica en la escasez.

¿Y cuál es el fin de UCdM? El preámbulo lo resumen de la siguiente manera:


Nada real puede ser amenazado.

Nada irreal existe.

En esto radica la paz de Dios.


¿No te gustaría poder vivir en paz y ser dichoso de manera constante, independientemente de lo que tengas, hagas o logres en la vida? No es casualidad que haya tantas lecciones en el Curso hablando de la paz de Dios:


Deseo la paz de Dios. (L-185)


La paz de Dios refulge en mi ahora. (L-188)


No hay más paz que la paz de Dios. (L-200)


Ahora buscaré y hallaré la paz de Dios. (L-230)


Mi corazón late en la paz de Dios. (L-267)


Mía es la quietud de la paz de Dios. (L-273)


No se me pide que haga ningún sacrificio para encontrar la misericordia y la 

paz de Dios. (L-343)


Hoy me envuelve la paz de Dios, y me olvido de todo excepto de Su Amor. 

(L-346)


Los juicios son lo opuesto al amor. De los juicios procede todo el dolor 

del mundo, y del amor, la paz de Dios. (L-352)


Aún así, si crees todavía que cualquier cosa de este mundo te la puede ofrecer, puedes fijarte como objetivo una de las múltiples metas del ego. O puedes fijar, como alternativa, tu propia paz o salvación, lo que se consigue restando en lugar de sumando o acumulando. Es por eso que la palabra “salvación" tiene tantas connotaciones negativas, pues va en contra de las enseñanzas del mundo. Estamos hablando de que tu gran meta ahora, por encima de cualquier otra meta que puedas tener (y créeme, no hay nada malo en fijarse alguna que otra meta mundana si te place y si no te atas a ella), sea la paz de Dios, lo que conlleva el des-hacimiento del sistema de pensamiento del ego, que es quien genera la personalidad, sus deseos y todos los problemas que crees tener. Ello no significa que tengas que llevar una vida de privación. La salvación es un proceso mental, no físico.

En este mundo, igual la paz de Dios has de perseguirla como objetivo, pero recuerda que no encontrarás otro más genuino. ¿Recuerdas de alguien que dijera "Encontré la paz de Dios pero la dejé, no es lo que esperaba. Me ha defraudado."?

Todo lo que el ego te dice que necesitas te hará daño. Pues si bien el ego te exhorta una y otra vez a que obtengas todo cuanto puedas, te deja sin nada, pues te exige que le des todo lo que obtienes. Y aun de las mismas manos que lo obtuvieron, será arrebatado y arrojado al polvo. Pues donde el ego ve salvación, ve también separación, y de esta forma pierdes todo lo que has adquirido en su nombre. No te preguntes a ti mismo, por lo tanto, qué es lo que necesitas, pues no lo sabes, y lo que te aconsejes a ti mismo te hará daño. Pues lo que crees necesitar servirá simplemente para fortificar tu mundo contra la luz y para hacer que no estés dispuesto a cuestionar el valor que este mundo tiene realmente para ti. (T-13.VII.11)

El ego te dirá que quiere tu paz pero en realidad es su enemigo. Hará como que la busca pero jamás la encontrará porque el ego vive de tu falta de paz.

Tal es el plan del ego para tu salvación. Seguramente habrás notado que esta completamente de acuerdo con la doctrina básica del ego que reza: “Busca, pero no halles”. Pues, ¿qué mejor garantía puede haber de que no hallarás la salvación que canalizar todos tus esfuerzos buscándola donde no está? (L-71.4)



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lunes, 30 de agosto de 2021

Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva... aplicada a UCdM? (1ª Parte)


Hace algunos años un amigo me recomendó el libro de Stephen Covey, Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva. Baste decir que no lo leí, que lo dejé en stand-by pues no me atrajo lo suficiente en aquel momento. Pero hace unos días escuché al protagonista de una entrevista refiriéndose a dicho libro como "de lo más" en superación, y me animé, no a leerlo, pero sí a buscar más información sobre él. Así llegué a ver, entre otros, un vídeo en Youtube de "Full Perception" con el siguiente enlace, https://www.youtube.com/watch?v=thATmzHx5AY (Si no conoces nada de estos 7 hábitos, te animo a que visites el sitio o cualquier otro que hable del tema para conocer más y así poder abordar este post. También te recomiendo que tengas al menos una base de Un Curso de Milagros -UCdM-). Conforme escuchaba el vídeo correlacioné inmediatamente algunos de estos hábitos con varios de los principios de las enseñanzas del Curso, y fue entonces que se me ocurrió escribir este artículo comparando unos con otros.

Anteriormente llegué a afirmar que uno de los errores que se cometen al estudiar UCdM es mezclarlo con otras disciplinas o enseñanzas, y sigo opinando lo mismo. Te dejo el enlace donde decía aquello: punto 2 del post https://revelatuvida.blogspot.com/2019/08/errores-y-dificultades-mas-comunes-en.html. Yo aquí no pretendo mezclarlas, pero sí las voy a comparar como digo, para diferenciarlas, ya que ambas tienen detalles que, a bote pronto, parecen compartidos y pueden llegar a confundirse. Quizás ya hayas advertido que la tentación de mezclar ambas enseñanzas viene del pensamiento del ego "si aplico estos siete principios al estudio de UCdM me volveré un estudiante altamente efectivo"… ¿Será cierto?

Iré explicando uno por uno los 7 hábitos para, a continuación, comentar las ideas similares o parecidas de UCdM. Al final del post realizaré una pequeña conclusión, e igualmente podrás participar opinando desde casa si es tu deseo. Empecemos.

business-idea - Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

1er hábito: Sé proactivo

Referente a este hábito y en el entorno de tu vida, el autor diferencia entre dos áreas psicológicas en las que actuar: el círculo de preocupación, sobre el que no tienes ningún control y al que reaccionas; y el círculo de influencia, en el que tienes el control y ejercitas la habilidad de elegir tus respuestas. Ser proactivo significa moverse exclusivamente dentro del círculo de influencia alimentado por tu visión y objetivos, dejando de reaccionar emotívamente. El círculo de preocupación y el de influencia son en realidad el mismo, pero lo que cambia es, como dice al principio, la actitud psicológica de la persona.

En UCdM existen igualmente dos maneras de ir por la vida: una manera reactiva similar a la anterior, y otra también “proactiva”, aunque ésta última no es exactamente igual (la pongo entre comillas para diferenciarla de la proactividad sin comillas). La manera reactiva está enfocada en lo que sucede en el exterior provocando tus reacciones debido a la percepción errónea, asociada al ego y a su sistema de pensamiento basado en la separación y la culpa, por lo que el ego la proyecta siempre en algo o en alguien en quien descarga toda responsabilidad. La manera “proactiva” está asociada al espíritu o a la mente recta, la cual es alimentada por la Visión o percepción verdadera, ausente de juicios subjetivos, por lo que no proyecta culpa alguna afuera, no reacciona, y facilita el conducirte por tu guía interno.

Quiero insistir en que no puedes ser “proactivo” si no has conectado con tu mente recta, lo que te permite percibir correctamente cada evento sin dejarte arrastrar por tus emociones o tus juicios, y perdonar esas experiencias. Por eso es por lo que UCdM te invita, con la tercera ley del ES, a lo siguiente: "Mantente alerta en favor de Dios y de su Reino" (T-6.V.C).El curso asevera además que no tienes ningún control sobre como suceden las cosas; sólo puedes controlar como reaccionas a ellas, de modo que la proactividad (sin comillas) es sólo una ilusión de control, que no te librará de las lecciones de perdón que te toque enfrentar en la vida.

Existe una marcada tendencia a pensar que el mundo puede ofrecer consuelo y escape de los mismos problemas que tiene como propósito perpetuar. ¿A qué se debe esto? Se debe a que éste es un lugar en el que elegir entre ilusiones parece ser la única opción, y a que tú crees tener control de los resultados de tu elección. Piensas, por lo tanto, que en el breve lapso que se extiende desde tu nacimiento hasta tu muerte se te ha concedido un poco de tiempo para tu uso exclusivo: un intervalo de tiempo en el que todo el mundo está en conflicto contigo, si bien puedes elegir el camino que te librará del conflicto y te conducirá más allá de las dificultades que no son de tu incumbencia. Pero sí que te incumben. ¿Cómo ibas a poder, entonces, escaparte de ellas dejándolas atrás? Lo que tiene que ir contigo te acompañará, sea cual sea el camino que elijas recorrer. (T-31.IV.1)

Este primer hábito parece ser el mismo tanto en un libro como en el otro, pero una vez examinado no lo es. Stephen Covey da por hecho que tienes control sobre tu círculo de influencia, pudiendo modificarlo mediante la fijación de estrategias, planes y metas. Pero eso no es más que en apariencia. Si vives a nivel de tu personalidad, este hábito parecerá funcionar y estará bien que lo uses (o mejor dicho, que hagas como que lo usas), pero no es más que un truco de la Mente-ego moviendo los hilos del mundo para crearte la falsa sensación de independencia e individualidad, en un mundo dual donde elegir entre diferentes ilusiones parece concederte libertad (falsa libertad individual), lo que a su vez generará una falsa seguridad en ti que podrá romperse, - y se romperá con toda seguridad - por cualquier motivo imprevisible en el momento que menos lo esperes. Aquí es donde entra en juego la verdadera “proactividad” (con comillas).

UCdM dice que tú no eres ningún cuerpo, por lo tanto, ningún personaje y que no existes realmente sino como una proyección del sueño de la Mente-ego adoptando el papel del héroe del sueño. Y si tú no existes, tampoco existe ningún círculo de preocupación ni de influencia donde trazar planes y elegir, a no ser como proyecciones del mismo sueño. Sólo puedes tener control sobre cómo decides experimentarlo gracias a la Visión o percepción verdadera; esto último estando bien despierto y manteniendo tu disciplina mental. Tu paz, en cualquier caso pasa por desapegarte por completo de todo lo que te ocurra, para lo que tienes que saberte espíritu, no un personaje o individualidad que, es cierto, puede tener metas muy elevadas y nobles abordándolas en su círculo de confianza, pero que sigue siendo un cuerpo vulnerable susceptible a la creencia en la separación, el dolor y la culpa.

Como espíritu despierto y practicante de UCdM, la “proactividad” no consiste en tratar de cambiar las cosas a nivel del mundo (aunque ésto no quita que puedas intentarlo igualmente), sino que trata de cambiar tú tu mentalidad acerca de ellas. Hablamos del perdón y perdonar, de reconocer la ilusión como tal y no dejarse afectar por ella.


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El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...