sábado, 23 de marzo de 2019

Lección 346 de Un Curso de Milagros

Hoy me envuelve la paz de Dios, y me olvido de todo excepto de Su Amor

1. Padre, al despertar hoy los milagros corrigen mi percepción de todas las cosas. Y así comienza el día que voy a compartir Contigo tal como compartiré la eternidad, pues el tiempo se ha hecho a un lado hoy. No ando en pos de cosas temporales, por lo tanto, ni siquiera las veré. Lo que hoy busco transciende todas las leyes del tiempo, así como las cosas que se perciben en él. Quiero olvidarme de todo excepto de Tu Amor. Quiero morar en Ti y no saber nada de ninguna otra ley que no sea Tu ley del amor. Quiero encontrar la paz que Tú creaste para Tu Hijo, y olvidarme, conforme contemplo Tu gloria y la mía, de todos los absurdos juguetes que fabriqué.
2. Y al llegar la noche, recordaremos únicamente la paz de Dios. Pues hoy veremos qué clase de paz es la nuestra, cuando nos olvidamos de todo excepto del Amor de Dios.

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Reflexión: Nos vamos acercando a las lecciones finales y cada vez me cuesta escribir más; no sólo porque creo que ya lo he dicho todo y que me estoy repitiendo, sino porque la práctica de las lecciones van restando pensamiento, disolviendo ilusión para experimentar un estado de amor, dicha y paz plenos en el momento presente en el cual sobran las palabras. Así que, en cierto sentido, es contradictorio reflexionar sobre algo que realmente hay que experimentar y que se supone se viene viviendo hace muchas lecciones y tiempo atrás. Se trata de olvidarnos de todas las preocupaciones del ego y de vivir en el amor y para el Amor de Dios. Como dice la lección "Lo que hoy busco transciende todas las leyes del tiempo, así como las cosas que se perciben en él. Quiero olvidarme de todo excepto de Tu Amor." Sólo nuestra creencia de que ésto es imposible, dejándonos asediar por los pensamientos del mundo (tengo que trabajar, tengo que pagar facturas, tengo que atender tal cosa, tengo que ir a tal sitio, tengo que hacer la compra, etc.), nos separa de éste estado. ¿Eres capaz de olvidarte de todas esas obligaciones que crees tener aunque sólo sea por un rato?. Sólo tu fe te demostrará que ello es posible, que es posible escapar del tiempo y vivir en la eternidad aquí en esta vida. Eso es amor. Eso es vivir un milagro. 

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viernes, 22 de marzo de 2019

Lección 345 de Un Curso de Milagros

Hoy sólo ofrezco milagros, pues quiero que retornen a mi

1. Padre, todo milagro es un reflejo de los regalos que me haces a mí, Tu Hijo. Y cada uno que concedo retorna a mí, recordándome que la ley del amor es universal. Incluso aquí, dicha ley se manifiesta en una forma que se puede reconocer, y cuya eficacia puede verificarse. Los milagros que concedo se me devuelven en la forma que más me puede ayudar con los problemas que percibo. Padre, en el Cielo es diferente, pues allí no hay necesidades. Pero aquí en la tierra, el milagro se parece más a tus regalos que cualquier otro regalo que yo pueda hacer. Así pues, déjame hoy hacer solamente este regalo, que al haber nacido del verdadero perdón, ilumina el camino que debo recorrer para poder recordarte.
2. Que la paz sea con todos los corazones que la buscan. La luz ha venido a ofrecer milagros para bendecir a este mundo exhausto. Éste hallará descanso hoy, pues nosotros ofreceremos lo que hemos recibido.

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Reflexión: Un milagro es un reflejo del Cielo en la Tierra. Tú eres el medio a través del cual se produce ese destello con tu predisposición a ser quien verdaderamente eres, ésto es, cuando te expresas como amor pleno. Pero no lo puedes hacer intencionalmente y con el deseo de controlar el amor que eres, sino como algo que te sucede y sucede a través tuya de manera natural y espontanea. Los siguientes son algunos de los principios que describen los milagros los cuales puedes encontrar en el apartado I del Tema 1 del libro de Texto:

3. Los milagros ocurren naturalmente como expresiones de amor. El verdadero milagro es el amor que los inspira. En este sentido todo lo que procede del amor es un milagro.

5. Los milagros son hábitos, y deben ser involuntarios. No deben controlarse conscientemente. Los milagros seleccionados conscientemente pueden proceder de un falso asesoramiento.

6. Los milagros son naturales. Cuando no ocurren, es que algo anda mal.

Así que no es que puedas "realizar" milagros, sino que ha de ser tu manera de vivir cotidiana los que los produzcan como lo más natural del mundo, ya que es tu ser expresándose de forma genuina después que has eliminado las barreras que imponía tu ego. 

7. Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesario una purificación.

Esa purificación de la que habla el principio anterior es el des-hacimiento del sistema de pensamiento del ego. Los milagros, como reflejo del Cielo, ponen de manifiesto la ley del amor, que es que, lo que se da se recibe.

9. Los milagros son una especie de intercambio. Como toda expresión de amor, que en el auténtico sentido de la palabra es siempre milagrosa, dicho intercambio invierte las leyes físicas. Brindan más amor tanto al que da como al que recibe.

16. Los milagros son recursos de enseñanza para demostrar que dar es tan bienaventurado como recibir. Aumentan la fortaleza del que da y simultáneamente le dan fortaleza al que recibe.

Los milagros no se pueden llevar a cabo por una mente en estado de duda. El ego es el que duda siempre. Los milagros sólo son posibles cuando una mente es totalmente inocente y firme conocedora de la verdad. 

14. Los milagros dan fe de la verdad. Son convincentes porque proceden de la convicción. Sin convicción degeneran en magia, que es insensata, y, por lo tanto, destructiva; o más bien, el uso no creativo de la mente.

El siguiente principio describiendo el milagro, con el que quiero acabar la reflexión de hoy, conecta a la perfección con el dicho de Juan 13:34 con el que abría la lección anterior. Vale la pena volverlo a repetir aquí para compararlos:  

18. El milagro es un servicio. Es el máximo servicio que le puedes prestar a otro. Es una manera de amar al prójimo como a ti mismo, en la que reconoces simultáneamente tu propia valía y la de él.

"Este mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros". 
- Juan 13:34 -

El milagro es un servicio de ida y vuelta, es lo más generoso y egoísta a la vez; y por eso Jesús lo ordenó como mandamiento: "ama a tu prójimo como a ti mismo", a sabiendas de que no hay nadie más y de que el amor acabaría con todos los problemas del mundo. De hecho, si lo aplicáramos, acabaría con el mismísimo mundo; por eso el mundo no quiere saber del amor y se enreda en otros tipos de soluciones que nunca funcionan, ya que entonces el mundo dejaría de ser. 

Con cada milagro de amor se va deshaciendo un poquito el mundo del miedo, de la culpa, de la escasez y de las ilusiones.

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jueves, 21 de marzo de 2019

Lección 344 de Un Curso de Milagros

Hoy aprendo la ley del amor: que lo que le doy a mi hermano es el regalo que me hago a mi mismo

1. Ésa es Tu ley, Padre mío, no la mía. Al no comprender lo que significaba dar, procuré quedarme con lo que deseaba sólo para mí. Y cuando contemplé el tesoro que creía tener, encontré un lugar vacío en el que nunca hubo nada, en el no hay nada ahora y en el que nada habrá jamás. ¿Quién puede compartir un sueño? ¿Y qué puede ofrecerme una ilusión? Pero aquel a quien perdone me agasajará con regalos mucho más valiosos que cualquier cosa que haya en la tierra. Permite que mis hermanos redimidos llenen mis arcas con los tesoros del Cielo, que son los únicos que son reales. Así se cumple la ley del amor. Y así es como Tu Hijo se eleva y regresa a Ti.
2. ¡Qué cerca nos encontramos unos de otros en nuestro camino hacia Dios! ¡Qué cerca está Él de nosotros! ¡Qué cerca el final del sueño del pecado y la redención del Hijo de Dios!
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Reflexión: La lección de hoy habla del famoso mandamiento de Jesús, que por algo lo mandaba:

"Este mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros". 
- Juan 13:34 -

En otras palabras: Lo que des será lo que recibirás porque dar y recibir, en lo que respecta a los regalos celestiales, es lo mismo. Estamos hablando de lo que es verdadero. Esta ley no funciona con lo que es ilusorio. En el mundo, si tú consigues tu sueño es a costa de otro. Los regalos o tesoros del mundo no se pueden compartir pues los que das los pierdes, y los que tú recibes le son quitados a otros. 

Hay muchas formas de amar. Sabrás que lo haces porque tu regocijo será también el regocijo del otro, y el del otro será el tuyo. Si aquello que haces o das sólo produce regocijo a uno de los dos, no hay amor que valga. 

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miércoles, 20 de marzo de 2019

Lección 343 de Un Curso de Milagros

No se me pide que haga ningún sacrificio para encontrar la misericordia y la paz de Dios

1. El final del sufrimiento no puede suponer una pérdida. El regalo de lo que lo es todo tan sólo puede aportar ganancias. Tú sólo das. Nunca quitas. Y me creaste para que fuese como Tú, de modo que el sacrificio es algo tan imposible para mí como lo es para Ti. Yo también no puedo sino dar. Y así, todas las cosas me son dadas para siempre. Aún soy tal como fui creado. Tu Hijo no puede hacer sacrificios, pues es íntegro, al ser su función completarte a Ti. Soy íntegro por ser Tu Hijo. No puedo perder, pues sólo puedo dar, y así, todo es mío eternamente.
2. La misericordia y la paz de Dios son gratuitas. La salvación no cuesta nada. Es un regalo que se debe dar y recibir libremente. Y esto es lo que vamos a aprender hoy.

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Reflexión: El amor es incondicional. ¿Puedes imaginar tener que rezar padres nuestros y aves marías, pagar bula, flagelarte y hacer cualquier otro tipo de penitencia para tu salvación?. ¿Cuánta penitencia?, porque si te quedas corto en tu sacrificio irás igualmente al infierno o al purgatorio. Con este planteamiento entramos en la duda. Eso es lo que quiere el ego, que dudes. Si has leído el chiste de la lección anterior sabrás por qué. El Cielo es una condición mental de certeza absoluta que no requiere que hagas nada especial porque el Cielo es tu estado natural de ser. Pero estando aquí en el mundo sólo puedes recordar tu condición de Hijo de Dios si la compartes, no cuando la regateas o cuando tienes que sacrificar algo que crees de valor, porque esa actitud te aleja de ella.

Vivir en actitud de perdón y en la paz de Dios no puede suponer ningún sacrificio, ningún esfuerzo ni ninguna pérdida, porque tal como la practicas la recibes de vuelta.

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jueves, 14 de marzo de 2019

Lección 342 de Un Curso de Milagros

Dejo que el perdón descanse sobre todas las cosas, pues de ese modo es como se me concederá a mi

1. Te doy gracias, Padre, por el plan que ideaste para salvarme del infierno que yo mismo fabriqué. No es real. Y Tú me has proporcionado los medios para comprobar su irrealidad. Tengo la llave en mis manos, y he llegado hasta las puertas tras las cuales se halla el fin de los sueños. Me encuentro ante las puertas del Cielo, sin saber si debo entrar y estar en casa. No dejes que hoy siga indeciso. Quiero perdonar todas las cosas y dejar que la creación sea tal como Tú quieres que sea y como es. Quiero recordar que soy Tu Hijo, y que cuando por fin abra las puertas, me olvide de las ilusiones ante la deslumbrante luz de la verdad, conforme Tu recuerdo retorna a mí.
2. Hermano, perdóname ahora. Vengo a llevarte a casa conmigo. Y según avanzamos, el mundo se une a nosotros en nuestro camino a Dios.
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Reflexión: Con UCdM lejos queda el mito de San Pedro vigilando las puertas del Cielo. La llave del Cielo es la práctica del perdón reconociendo al Ser Uno detrás de todas las cosas aparentemente separadas que nos muestra la percepción, la cual no es más que una ilusión. Pero no basta el reconocimiento intelectual de que detrás de tu hermano está su impecabilidad. No sirve de nada ese conocimiento si luego no actúas en consecuencia, lo desprecias, peleas contra él, le robas o le perjudicas de una u otra manera hasta hacerlo pasar por el infierno. El perdón se consuma cuando lo demuestras en la práctica del día a día. La comprensión intelectual del perdón tarda un minuto, pero su consumación puede llevar toda una vida. Eso ocurre cuando diluyes la duda y confías plenamente. El Cielo es una condición mental.

Ahora un chiste. Un individuo que está haciendo cola en la fila para entrar al cielo, ve como uno a uno todos van parando, temerosos, ante San Pedro y preguntan:

- "¿Pupu...puedo entrar?" 

San Pedro replica: 

- A ver, "cómo te llamas y qué méritos has hecho?". 

La persona dice su nombre y empieza a dar muchas explicaciones, que si patatín y patatán; así hasta que San Pedro le deja pasar o lo devuelve para el infierno.

Cuando le toca al que había delante de éste individuo quien observa todo muy atento, aquél pasa sin decir nada y San Pedro hace como que ni lo ve. El hombre sorprendido le grita a San Pedro:

- PERO PEDRO, ¿HAS VISTO? ¡ESE SE HA COLADO! ¿NO LE DICES NADA?

 San Pedro contesta:

- No hace falta. ¿No te has dado cuenta de que no ha dudado? Fue estudiante aplicado de UCdM.

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miércoles, 13 de marzo de 2019

Lección 341 de Un Curso de Milagros

Tan sólo puedo atacar mi propia impecabilidad, que es lo único que me mantiene a salvo

1. Padre, Tu Hijo es santo. Yo soy aquel a quien sonríes con un amor y con una ternura tan entrañable, profunda y serena que el universo te devuelve la sonrisa y comparte Tu Santidad. Cuán puros y santos somos y cuán a salvo nos encontramos nosotros que moramos en Tu Sonrisa, y en quienes has volcado todo Tu Amor; nosotros que vivimos unidos a Ti, en completa hermandad y Paternidad, y en inocencia tan perfecta que el Señor de la Inocencia nos concibe como Su Hijo: un universo de Pensamiento que le brinda Su plenitud.
2. No ataquemos, pues, nuestra impecabilidad, ya que en ella se encuentra la Palabra que Dios nos ha dado. Y en su benévolo reflejo nos salvamos.
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Reflexión: No puedes destruir tu esencia puesto que es dada por Dios, y lo que Él crea es eterno. Sólo puedes atacar tu personalidad y generarte sufrimiento inútilmente. Cuando lo haces atacas tu propia impecabilidad sin resultado, pues ésta te mantiene a salvo. No puedes afectar a lo divino sino imaginariamente. Sólo lo ilusorio, lo fabricado por ti, es susceptible de ser atacado y destruido, aunque ésto también es ilusorio; en eso se basa el miedo, en la creencia en la pérdida y la separación, y es por lo que el miedo no existe en absoluto. Vivimos un sueño donde la personalidad, el héroe de ese sueño, es el papel que representamos. Una vez acabada la función el personaje termina desapareciendo tras el telón para diluirse en la nada, aunque para el escenario que es el mundo, los personajes lo son todo. Por eso hay que vivir en el mundo anclados a la impecabilidad sin dejar que aquel viva en nosotros, para no morir cuando acabe su representación.
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martes, 12 de marzo de 2019

Lección 340 de Un Curso de Milagros

Hoy puedo liberarme de todo sufrimiento

1. Padre te doy las gracias por el día de hoy y por la libertad que estoy seguro me ha de brindar. Hoy es un día santo, pues hoy Tu Hijo será redimido. Su sufrimiento ha terminado. Pues él oirá Tu Voz exhortándole a que busque la visión de Cristo a través del perdón y se libere para siempre de todo sufrimiento. Gracias por el día de hoy, Padre mío. Vine a este mundo sólo para llegar a tener este día, así como la alegría y libertad que encierra para Tu santo Hijo y para el mundo que él fabricó, el cual hoy se libera junto con él.
2. ¡Regocíjate hoy! ¡Regocíjate! Hoy no hay cabida para nada que no sea alegría y agradecimiento. Nuestro Padre ha redimido a Su Hijo en este día. Ni uno solo de nosotros dejará de salvarse hoy. No habrá nadie que no esté a salvo del miedo ni nadie a quien el Padre no acoja en Su regazo, despierto ahora en el Cielo, en el Corazón del Amor.

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Reflexión: Esta lección hace hincapié en "el día de hoy" porque solamente en el momento presente es que un@ se puede liberar del sufrimiento, no tratando directamente con él sino con su causa. ¿Y cuál es su causa? 

No centres tu atención en el sufrimiento ni en el pecado, ya que no son sino reflejos de lo que los causa. (T-27.VII.5...)

La causa es el ego mismo y su sistema de pensamiento. Toda liberación es en realidad de la esclavitud del ego. Pero el ego, muy astuto, nos hace creer que cualquier tipo de liberación llegará en el futuro; de esa manera consigue eludirla indefinidamente mientras él permanece intacto, a la vez que nos provoca impotencia.
Haz este día grande - Imagen de Alexas_Fotos en Pixabay 

¿No te das cuenta de que todo tu sufrimiento procede de la extraña creencia de que eres impotente? (T-21.VII.1.1)

El ego es la impotencia misma pues que no es nada y no puede hacer nada excepto hacerte infeliz. El ego es un delirio producto de la mente errónea, la cual proyecta un mundo de dualidad, esquizoide, fenómeno del que el tiempo tampoco escapa.

Vivir en el ego significa vivir dando saltos entre el pasado y el futuro, ignorando el momento presente. El ego acumula todo tipo de recuerdos, creencias e idealizaciones creyendo que le harán feliz algún día. Hipoteca su tiempo pensando de manera más inmediata para el fin de semana o las próximas vacaciones, y de forma más lejana para dentro de unos cuantos años, para cuando se retire... Pero vivir en el pensamiento, para las ilusiones, no es vivir y sólo reporta sufrimiento.

Toda ilusión alberga dolor y sufrimiento entre los tenebrosos pliegues de las pesadas vestiduras tras las que oculta su inexistencia. Sin embargo, esas sombrías y pesadas vestiduras son las que cubren a aquellos que van en pos de ilusiones, y las que los mantienen ocultos del júbilo de la verdad. (T-22.II.1...)

Sólo anclándonos al momento presente podemos escapar de la esclavitud y del sufrimiento que nos produce el ego cuando lo observamos desde el ser que somos, sin juzgarlo, dejando de darle fuerza. Entonces el ego va deshaciéndose poco a poco, al igual que el sufrimiento que nos causa. 

Lo que sufre no forma parte de mí. (L-148)

Es así que nos damos cuenta de que no tiene sentido pensar siquiera en querer liberar al mundo de su sufrimiento si no nos liberamos primero nosotros de nuestro ego, y de que el momento es siempre ahora, hoy mismo, no mañana ni en un futuro lejano. 

Por el Amor de Dios y por el tuyo propio, no te demores Más! (T-16.VI.11.6)

El ego es una simple construcción mental, una creencia de tu mente errada. No eres impotente, solo crees que lo eres...

Tu Padre te creó completamente libre de pecado, completamente libre de dolor y completamente a salvo de todo sufrimiento. Si niegas a tu Padre estarás invitando al pecado, al dolor y al sufrimiento a tu mente debido al poder que Él le dio. Tu mente es capaz de crear mundos, pero puede también negar lo que crea porque es libre. (T-10.V.9.9-11)

... y tu liberación depende únicamente de ti.

Y tú te escaparás enteramente del sufrimiento o no te escaparás en absoluto. La razón te dirá que no hay un lugar intermedio donde te puedas detener indeciso, esperando a elegir entre la felicidad del Cielo o el sufrimiento del infierno. Hasta que no elijas el Cielo, estarás en el infierno y abatido por el sufrimiento. (T-2.II.7.5-7)


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El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...