jueves, 12 de junio de 2025

Regresar a Dios

 
"Imagen satelital del río Amazonas fundiéndose con el Océano Atlántico. 
Fuente: Agencia Espacial Europea (ESA), dominio público.

La presente tirada de I Ching está enfocada en la pregunta: ¿Qué tiene que hacer el Hijo para regresar a casa con el Padre?. En la Biblia, y en concreto en la parábola del Hijo Pródigo, no se explica qué tuvo que hacer el Hijo para encontrar el camino de vuelta a casa, por eso preguntamos a I Ching quien contestó con el hexagrama 48, El Pozo de Agua, línea mutantes 2ª, 3ª y 6ª, tendente en su conjunto al hexagrama 20, la Contemplación.

Cabe recordar que no estamos ante un simple retorno físico, sino ante un reencuentro interior, un acto sagrado de redención y de reintegración. Dicho esto, analicemos la tirada punto por punto.


El hexagrama principal

Hexagrama 48 – (Jǐng) – El Pozo de Agua

El pozo se puede cambiar, pero su agua no. El agua es confiable, y todos pueden ir a buscarla.”

Este hexagrama habla de lo esencial y permanente: algo que está ahí y que sirve a todos, pero que puede estar descuidado o ignorado. El pozo representa el centro de tu ser, tu sabiduría o tus dones disponibles, pero que tal vez no estás aprovechando o compartiendo como deberías. Es el centro espiritual del que el Hijo Pródigo se ha alejado. El pozo no se mueve hacia él: es el Hijo quien debe volver al pozo. El pozo está ahí, siempre, pero puede estar:

  • Obstruido por el barro (por confusión, ego o error),

  • Cubierto por descuido (olvido de sí y distracciones del mundo),

  • O tal vez el Hijo nunca usó la cuerda correcta para profundizar en él (es decir, no se ha vinculado verdaderamente con su ser más profundo).

     

Las líneas mutantes

Estas líneas revelan las etapas del viaje del Hijo Pródigo hacia su Casa espiritual: 

  • Línea 2 del hexagrama 48 tendente al hexagrama 39 El Impedimento

En el pozo hay barro. El cubo está roto. No se puede sacar agua.”

Aquí, el Hijo se encuentra en el primer obstáculo serio: el pozo está ahí, pero está sucio, y además el instrumento para sacar agua está roto. Es una imagen de inhabilidad espiritual, de una alma que ha olvidado cómo acceder a su fuente. La tendencia hacia el hexagrama 39 (Obstrucción, Tropiezo) refuerza la idea anterior: no se puede avanzar porque el pozo presenta obstáculos, que pueden ser un ego no purificado, falsas creencias u orgullo que impide pedir y recibir ayuda.

¿Qué debe hacer el Hijo aquí? Aceptar la obstrucción como parte del camino. Reconocer que no puede avanzar con sus viejos métodos. Tal vez necesita pedir ayuda para reconstruir su vínculo con lo esencial.

  • Línea 3 del hexagrama 48 tendente al hexagrama 29 Lo Abismal (doble peligro, doble agua)

El pozo ha sido limpiado, pero aún no se bebe de él. Esta es una fuente clara que no se aprovecha. ¡Qué error tan profundo!”

Esta es una imagen en la que el Hijo ya ha realizado el trabajo duro, ha limpiado su interior, ha restaurado la conexión… pero aún no se permite beber del pozo por miedo, por duda, por falta de merecimiento, por culpa. Y eso lo lanza directamente a lo abismal: un lugar de caída repetida, de peligros emocionales, mentales o espirituales. El Hijo, al no beber de su propia agua (su espíritu), se enfrenta al vacío.

¿Qué debe hacer aquí el Hijo? Debe confiar, deshacer su miedo, también la culpa, y atreverse a beber. Debe dejar de girar en círculos dentro de su propio abismo aceptando que la Gracia es real y que el regreso es posible, no por mérito, sino por Amor.

  • Línea 6 del hexagrama 48 tendente al hexagrama 57 Lo Suave / El Viento Penetrante

Se puede sacar agua del pozo, con claridad. La fuente es confiable. La virtud se manifiesta.”

La línea 6 habla de plenitud, madurez espiritual, y servicio desinteresado. Aquí el Hijo reconecta con la fuente, extrae el agua sin error, la bebe y la da a otros. Este es el final del viaje, cuando ya no hay lucha, sino flujo, y se convierte en canal de lo divino. El paso al hexagrama 57 (Lo Suave) indica que este retorno no es estruendoso ni dramático: es sutil, lento, paciente, constante como el viento que desgasta la roca. El regreso es una entrega silenciosa al Espíritu que se refuerza con la entrega a los demás.

¿Qué debe hacer aquí el Hijo? No aferrarse al triunfalismo o complacencia. Seguir siendo humilde y suave comprendiendo que su casa, el Cielo, no es un lugar, sino una forma de ser vinculada a un estado de consciencia donde prima la receptividad, la rendición, lo suave, lo constante y la paz de espíritu.


El hexagrama tendencial

Hexagrama 20 – (Guān) – La Contemplación

El viento sobre la tierra: la imagen de la contemplación. Así los antiguos reyes inspeccionaban las regiones del mundo para enseñar al pueblo.”

El resultado del hexagrama principal 40, el pozo de agua, y de las líneas móviles examinadas anteriormente tiende, en su conjunto, a este hexagrama que habla de observar con claridad. Contemplar no es lo mismo que juzgar: es ver las cosas tal como son. Es una llamada a la reflexión profunda, a elevar la mirada y entender tu situación o tu camino con una nueva perspectiva.


Interpretación global de la tirada: El Pozo de Agua → La Contemplación

I Ching parece estar diciéndonos que es necesario adentrarse en lo más profundo de nuestro interior en busca de una visión clara. La contemplación podría indicar que es necesario mirar y comprender:

  • ¿Qué parte de ti está siendo infrautilizada?

  • ¿Qué “agua” llevas dentro que podría ayudar a los demás y/o a ti mismo?

  • ¿Qué estás empezando a ver más claramente, gracias a este proceso de introspección?

Regresar a casa necesita que te veas a ti mismo y tu vida desde una mejor perspectiva. Solo así sabrás cómo usar tu pozo, tu sabiduría, de forma correcta.

¿Qué debe hacer entonces el Hijo?: Limpiar el pozo para poder re-conectar con lo esencial, descendiendo con humildad hasta su fondo.

Volver a Casa no es una dirección geográfica afuera, es una acción interior que implica atención, purificación, y un acto de servicio hacia la Verdad que habita en uno mismo.

El Hijo, al haber limpiado el pozo (o estar en ello), al fin puede ver. Y lo que ve, al contemplar desde una mirada más profunda, no es solo el camino de regreso: se ve a sí mismo, ve al Cristo. Ya no como el que fue, ni como el que erró, sino como el que ahora reconoce lo Sagrado en su interior.

La contemplación no es pasiva: es un acto profundo de atención y reverencia. Es el momento en que el hijo comprende lo que ha abandonado, y lo que aún le espera.


Síntesis espiritual de la tirada

¿Qué debe hacer el Hijo para regresar a casa con el Padre?

  1. Reconocer el problema y su incapacidad inicial: El pozo está lleno de barro, y “su cubo” no sirve. Tiene que aceptar la obstrucción y su falta de medios como parte del trabajo a realizar. Para ello debe pedir ayuda (al E.S. como Su Guía), reparar, a veces esperar o descansar.

  2. Una vez limpio el pozo, debe superar el miedo a beber de La Fuente que ya ha limpiado: debe reconocer que es digno del Agua.

  3. Y cuando finalmente beba, deberá compartir el Agua sin ego y sin reclamar mérito ni gloria alguna.

De este modo el viaje del Hijo no solo es su regreso. Su camino marca el regreso también para otros muchos.

* * * 



domingo, 25 de mayo de 2025

La Parábola del Pozo

 

Había una vez un Hijo que partió lejos de su hogar en busca de aventuras. Llevaba consigo el recuerdo de innumerables experiencias alrededor del pozo que había en el patio de su casa, pero el mundo era vasto y las voces por las que se dejaba llevar muchas, y pronto se olvidó de él.

En su búsqueda de peripecias buscó sin saberlo otros pozos, pero unos estaban secos y otros envenenados. Cuando ya no le quedó nada más que sed, recordó su viejo pozo, cómo ayudaba a su Padre a sacar agua de él para servir a todas las necesidades de la casa, y cómo bebía y saciaba su sed con aquel agua tan fresca y cristalina.

Así que quiso regresar a su casa, pero de pronto advirtió que se había alejado tan abstraído en sus fantasías acerca de su nueva vida, que ya no recordaba el camino que había hecho, que no sabía cómo volver. En sus sueños, cuando trataba de descansar por las noches, entonces tenía pesadillas recurrentes donde veía que el pozo de su casa estaba lleno de barro, que se le rompía la cuerda, o como el cubo roto e inservible tiraba el agua antes de sacarla, así que, por más que intentaba saciar su sed, el agua se perdía, no podía beber.

Entonces, un día ya no pudo más, se sentó y lloró amargamente. Y en el silencio, de pronto comprendió que sus sueños le estaban queriendo decir algo. El pozo lleno de barro significaba que primero debía limpiar, no el pozo, sino su corazón. La cuerda que se rompía significaba su falta de paciencia y la necesidad de trenzarla de nuevo; y el cubo roto significaba que había perdido su autoconfianza, su autoestima y su entereza. Se sentía avergonzado y culpable consigo mismo por haberse comportado como lo había hecho todo el tiempo. No se sentía un Hijo digno. Y lo peor, estaba completamente perdido ¿Cómo podría volver a casa? ¿Cómo tendría el valor de presentarse ante su Padre totalmente sucio, andrajoso, hambriento y sediento. No se sentía merecedor de volver a probar el agua fresca y cristalina de su casa, pero la ansiaba como ninguna otra cosa.

Sumido en su noche más oscura, pensando incluso en el suicidio, escuchó de pronto una voz, no fuera de él, sino dentro, que dijo: ¡Vuelve!”. ¿Estaba soñando nuevamente? ¿Había escuchado lo que creía haber escuchado?. Entonces la volvió a oír nuevamente. Esta vez dijo: “¡Confía. Yo te mostraré el camino!”. No había duda, la había escuchado. A la mañana siguiente se alistó con lo poco que tenía y comenzó a caminar hacia el horizonte, sin saber exactamente hacia dónde, pero confiando que encontraría el camino de vuelta.

Durante su viaje de regreso descubrió más cosas acerca de sus sueños: El pozo era en realidad un símbolo que le indicaba su propio ser, su verdad interior y su verdadero hogar. Ya no le importaba tanto si llegaba, si no cómo recorría el camino. Se centró en si mismo en el momento presente, en el silencio dentro de él, fijando su atención en cada paso como si fuera cada metro ahondado hacia el agua viva en el fondo del pozo, en el sonido de su caminar suave pero firme como si fuera cada vuelta de manivela enrollando cuerda para acercar el cubo; en la caricia del viento sobre su cara como si fuera el acto de acercar el cubo lleno de agua a sus labios para saciarse. Se volvió todo presencia. Y en ese fluir silencioso, sentía que ya había regresado.

Y Su Padre que lo supo, que supo que se acercaba, fue a su encuentro.

* * * 



El secreto de la salvación

 

Algunos lectores acudirán a este artículo con una idea preconcebida sobre lo que es la salvación. Para unos, será librarse de un patrón mezquino en el trabajo; para otras, de una relación que se ha vuelto tóxica; para muchos, de la incompetencia del Gobierno; y para otros tantos, del gran temido fin del mundo o fin de los tiempos.

La mente proyecta sus propios miedos, creencias y dudas, pero, de forma implícita, también sus propias respuestas. Así, cada persona entiende la salvación de manera diferente, viéndola desde distintos enfoques o en diferentes lugares.

Pero aquí me refiero a la consecución de un estado mental de confianza y paz plenos y continuos. Hablo de la salvación del alma o del espíritu, aunque en realidad el alma no necesita ser salvada. Es la mente la que se pierde, y cuando lo hace, arrastra al espíritu consigo. Sin embargo, el espíritu permanece intacto hasta que la mente vuelve a despertar, y entonces uno se da cuenta de que el espíritu siempre ha permanecido indemne.

UCdM dice:

El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo. No importa cuál sea la forma del ataque, eso sigue siendo verdad. No importa quién desempeñe el papel de enemigo y quién el de agresor, eso sigue siendo verdad. No importa cuál parezca ser la causa de cualquier dolor o sufrimiento que sientas, eso sigue siendo verdad. Pues no reaccionarías en absoluto ante las figuras de un sueño si supieses que eres tú el que lo está soñando. No importa cuán odiosas y cuán depravadas sean, no podrían tener efectos sobre ti a no ser que no te dieses cuenta de que se trata tan sólo de tu propio sueño.
T-27.VIII.10 —

Y por otro lado, en la Biblia:

Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. ¿Pues de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar el hombre a cambio de su alma?
Mateo 16:25-26 —

¿Qué relación existe entre estos dos textos? Aunque ambos hablan de salvación, no parece que lo hagan en los mismos términos, y sin embargo, sí lo hacen. Para comprenderlo, es necesario entender el propósito de UCdM si no se conoce previamente. Una vez comprendido, ambos textos se conectan rápidamente.

El propósito de Un Curso de Milagros (UCdM) es recordar quiénes somos: el Hijo Único de Dios. En nuestra experiencia cotidiana, viviendo en un cuerpo y bajo la ley de la dualidad, ese Hijo Único representa nuestro ser verdadero, nuestro espíritu silente y testigo, que suele pasar desapercibido para la mayoría. Ese ser es el Cristo, Dios en nosotros, el yo real, inmutable y eterno que “siempre nos acompaña”.

Después está el ego: una construcción imaginaria de nuestra mente pensante, sobre la cual hemos edificado nuestra personalidad. Este ego mantiene al ser real oculto y secuestrado. Es, en esencia, quienes creemos ser. Por un lado, está nuestro ser real, que conoce; por otro, nuestro ser ficticio, basado en el cuerpo, que percibe, juzga e interpreta.

Espero que vayas comprendiendo lo que digo, aunque ya adelanto que la comprensión intelectual, por sí sola, no salva. Que comprendamos (y me incluyo) el contenido de este artículo no nos otorgará la salvación, pero sí nos abrirá una puerta para poder optar a ella.

En este punto, espero que ya hayas logrado correlacionar los dos textos. Y si aún no lo has hecho, te lo explicaré de forma resumida para no complicarlo demasiado.

El texto de UCdM señala que, siendo el Hijo Único de Dios, estás soñando con un ser irreal, individual y separado. Al creer que eres un cuerpo, también crees ser una persona con nombre, apellidos y una historia, muchas veces en el rol de víctima. Te aferras a ese personaje de ficción porque crees que es tu verdadera identidad. Así, todas las acciones en tu vida se dirigen a su protección y fortalecimiento.

Cuanto más acumula esa personalidad —en términos de belleza, salud, formación intelectual, poder, dinero, etc.— más creemos estar a salvo de los peligros del mundo. Y lo contrario también es cierto: cuanto más feos, viejos, pobres o ignorantes creemos ser, más inseguros nos sentimos y más lejos de la salvación percibimos estar. Pero, como dice UCdM, todo esto es un sueño generado por tu mente-ego. Por eso afirma: “eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo”.

A estas alturas, el pasaje bíblico adquiere pleno sentido, ¿verdad? “Todo el que quiera salvar su vida, la perderá…” Esa vida es la del personaje irreal, nuestro constructo mental. La perderemos porque, como toda ensoñación, cuando morimos se desvanece en la nada, junto con todas nuestras posesiones y creencias.

Sin embargo, el ser real, el espíritu, perdura, independientemente de si lo hemos cultivado o no durante esta vida. Cuando morimos, lo que muere es el personaje, pero el Cristo en nosotros permanece intacto, junto con los restos de fragmentos de mente que sueñan. Entonces, tal vez soñemos con el cielo, el infierno, o un reencuentro con seres queridos. En realidad, solo habremos pasado de una “habitación” del sueño a otra. Luego, volveremos a reencarnar, adoptando un nuevo cuerpo y fabricando un nuevo personaje.

UCdM puede resultar inquietante, pues te invita a desaparecer como persona. Todo su contenido está enfocado en ese desmantelamiento. Sus estudiantes, al darse cuenta de esto (o al empezar a sospecharlo), pueden sentir miedo o desasosiego. Entonces, o abandonan el estudio porque lo perciben como una amenaza, o tergiversan sus enseñanzas.

UCdM apunta directamente a Dios, pero Él no puede entrar donde existe un personaje sostenido por el ego. Ese personaje es una ficción, y Dios no puede habitar una ilusión. La salvación requiere deshacer ese personaje, abandonar la falsa identidad, para encontrar nuestro verdadero Ser crístico y a Dios. Y eso al ego no le gusta en absoluto.

"Y todo el que pierda su vida por mí, la hallará". Ahora lo entiendes, ¿verdad? Por eso crucificaron a Jesús: porque era una amenaza para el mundo y para todos los personajes que lo habitaban, un mundo donde Dios no puede entrar.

Tal vez ahora comprendas mejor las cosas que suceden aquí y las supuestas “injusticias” que atribuimos a Dios. Pero no: Dios no tiene nada que ver con el mundo. Este no ha cambiado desde su origen. Es simplemente un lugar para soñar a espaldas de Dios, a veces con deseos felices, y otras con sufrimiento.

En el mundo vivimos separados de Dios porque así lo decidimos a nivel ontológico en el principio de los tiempos. Así que, si deseas salvarte, tendrás que regresar a tu esencia y deshacer tu falso personaje. No hay otra solución ni otra salvación.


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jueves, 28 de marzo de 2024

¡El Mar, Idiota, el Mar!

Acabo de tener una conversación con Chaty (Chat GPT) acerca de la autoría de la famosa expresión que da nombre a este artículo. Ambos, al final, nos debatimos sobre si "El mar, idiota, el mar" proviene de la obra "La Conquista del Everest" escrita por Alberto Vázquez-Figueroa, o si fue popularizada con anterioridad por los Payasos de la Tele en los años 70, y luego fue Vázquez-Figueroa quien simplemente la adoptó en su libro. No importa. Lo que sí dice Chaty es que la frase se utiliza en el contexto de la novela para transmitir la idea de que el mar es un elemento que desafía y domina al hombre, recordándole su insignificancia y vulnerabilidad frente a la naturaleza. La expresión es realizada por uno de los protagonistas, quien la utiliza para enfatizar la importancia y el poder del océano en contraste con las ambiciones y preocupaciones humanas. Y sobre eso va este artículo, acerca de esas preocupaciones, porque, ¿qué son las preocupaciones?, ¿qué da lugar a ellas?. ¿Los problemas existen por sí mismo o son interpretaciones que hacemos condicionados por quienes creemos ser?

Imagen generada con la colaboración de inteligencia artificial (ChatGPT de OpenAI)

El mundo parece estar protagonizado por individuos, cada uno con nuestros intereses particulares y separados. Nos agitamos en nuestros juicios y maniobramos según los mismos para defendernos de las amenazas y para solucionar los problemas que parecen ir surgiendo, tratando de mantener a salvo nuestro pequeño submundo conocido y su círculo afecto. Nuestra seguridad depende de esa identificación, y por eso sacamos las armas contra todo lo que parece amenazar el concepto de nuestro yo. En el contexto de la vida en general e ignorando qué somos en realidad, actuamos creyendo ser como gotas de agua independientes unas de otras en un inmenso mar, disponiendo de libre albedrío, y que podemos optar a movernos hacia un lado u otro, hacia arriba o abajo cuando así lo deseamos con todas nuestras fuerzas. ¿Pero es verdad?

Desconocemos que la condición del mar es que forma un conjunto único e inseparable, así que quizás no somos gotas separadas: ¡somos el mar, idiota, el mar! Condicionados y limitados por los sentidos físicos y por las creencias en nuestra mente, no alcanzamos a ver más allá de lo que nos muestran lo ojos de nuestro disminuido y ciego yo, el ego, esa gota “egotista” (gota egoísta), que surgida del pensamiento de vulnerabilidad y del miedo pretende dirigir su vida queriendo controlar cada aspecto de ella.

En nuestro delirios de existencia individual y separada, centrados en nuestro radio más inmediato, perdemos de vista la inmensidad y también nuestra energía nadando contracorriente contra lo que parecen envestidas de las olas que sentimos nos salpican y dan la vuelta, ahora somos hundidos a lo más profundo, ahora nuevamente elevados a una cresta, y en toda esa agitación y vaivén creemos que aún podemos hacer algo. ¡Es el mar, idiota, el mar!

No somos gotas separadas luchando por su supervivencia (los más “afortunados” por vivir mejor). No podemos movernos conforme a la propia voluntad ni generar nuestro futuro, aunque parezca que podemos (qué nombre más absurdo). Jesús lo dijo: "Pero aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues”. Vivimos un delirio donde la voluntad es la del Soñador del sueño soñando con todo el océano al mismo tiempo. Cada gota (parte indivisible de ese Soñador) somos la expresión del sueño tomando un punto de vista único y concreto en el espacio-tiempo, pero eso no nos hace separados y autónomos. Este conocimiento tampoco ha de conducir a volvernos indiferentes pensando que, como no tenemos potestad alguna, ya no hago nada. Aún nos queda la potestad de decidir qué creemos, qué pensamos, qué sentimos y cómo queremos percibir el mar, el mundo. La magia consiste en saber fluir con la corriente de la vida, y la desconfianza sólo parece mantenernos separados de ella. Pero para empezar a fluir hay que confiar en que las cosas tienen su razón de ser aunque no nos guste y no lo entendamos. Con confianza, los miedos y los pensamientos que agitaban se van aquietando, y lo que antes observábamos como un mar embravecido y amenazador se va convirtiendo en una balsa, un espejo del Cielo. Aún no es el Cielo mismo, seguimos soñando dentro del mar pero ahora la quietud nos permite mirar con esperanza hacia allá arriba. 

 * * *

Nota aclaratoria: Haciendo pesquisas no consigo verificar que Vazquez-Figueroa escribiese el libro titulado "La conquista del Everest" que menciona Chaty en su conversación.  Sí encuentro otros con el mismo título pero de los autores Abel Esquiroz, o George Lowe y Huw Lewis Jones. En cualquier caso y por experiencia, recomiendo verificar siempre toda la información facilitada por esta llamada IA o "inteligencia artificial", que de inteligente no tiene nada. Como hay que tomárselo con humor te recomiendo que veas el siguiente vídeo. Pincha aquí: https://www.youtube.com/watch?v=aoa1mKfeZcU



lunes, 17 de abril de 2023

¿Por qué no encuentro el amor?

 

Un alumno le preguntó a su Maestro:

- Maestro, ¿por qué no encuentro el amor?


El Maestro le respondió:

Aunque la Verdad (del amor) es liberadora, la sientes como una amenaza, por eso tratas de evitarla a toda costa consciente o inconscientemente; y la evitas cambiándola por ilusiones. Tu “yo” no es más que una ilusión más, un “constructo” mental basado en creencias todas falsas, que se disiparía ante la Verdad tan fácil como la oscuridad lo haría en presencia de la luz. Por lo anterior, la “máxima” de tu “yo” para auto-protegerse es buscar el amor sin encontrarlo. Tu “yo”, temeroso, sólo busca la ilusión del amor. ¿Cuántas veces has creído hallar el amor pero luego no resultó ser lo que esperabas? Esto es porque amar de verdad pone a tu “yo” egoísta y separado en peligro, pues no puede sino desaparecer ante el amor de quien realmente Eres, el Todo. El Amor no es visible con los ojos, no se puede tocar, ni saborear, ni oírse, ni pensarse con la mente que piensa desde tu “yo”. La pequeñez no permite espacio a la grandeza. Mientras sigas comportándote como un "yo", este seguirá a salvo, pero no podrás experimentar el verdadero amor. Por eso, tu misión no es buscar el amor, sino deshacer los obstáculos en tu mente para experimentarlo. La amenaza que percibes en la Verdad no te matará; antes bien, te despertará del sueño profundo del personaje que crees ser. No te aferres a la ilusión del amor y encontrarás el Amor. No se puede tapar el sol con un dedo, pero puedes creer que lo haces mientras eliges posar tu vista en la escuálida luz de una vela.

Alumno - Vale Maestro. ¿Te puedo hacer otra pregunta?

Maestro – Sí, claro

Alumnos – ¿Cómo se liga?

Maestro – ¡Ay! ¡No has entendido nada! ¿Verdad?


 

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lunes, 21 de marzo de 2022

El Propósito de Tu Vida


Vamos a hacer un viaje por los entresijos de esta existencia.

Si me lees con asiduidad puede que pienses que me repito, pero es que todo en la vida es una repetición continua en la que sólo cambia la forma.

Muchas veces he escuchado decir a la gente que lo más importante, o de las cosas más importantes en la vida, es ser buena persona; e igualmente que las personas de las que uno se rodea, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, la pareja, los vecinos, etc., también lo sean.

Posiblemente ese propósito ha sido inculcado por la religión, porque si no eres buen@ serás “castigado por Dios”; aunque a los malos parece no importarles, abusando y haciendo sufrir a los demás (¡Qué buenos maestros!) La cosa es que da igual que seas buen@ o mal@. La condición de buena persona no te salva de los golpes de la vida y del aprendizaje que ello conlleva. Así que el propósito de la vida no es ser bueno, aunque algo sí que tiene que ver con aprender a evitarse suplicios.

Es por eso que te pregunto, a nivel ético, ¿crees realmente que lo importante en la vida es ser o llegar a ser una buena persona? Si es así, ¿es que no te sientes lo suficientemente buen@? Entonces desconoces tu verdadera esencia.
Doctor, no puedo – Ilustración propia (quiero decir que la he dibujado yo, no que yo sea el diablo; 
tampoco el psicólogo. Bueno, algo sí que tengo de los dos...)

Muy poca gente se para a reflexionar sobre el asunto sin cuestionarlo porque tanto ser buen@, como ser “alguien”, son creencias que se aprenden desde la más temprana edad, mientras que mucha otra gente carecen de un propósito más profundo, aunque luego de unos cuantos golpes aprenden, además de a ser buena persona, a no ser tontos; y ahí se acaban todos sus propósitos éticos y espirituales para pasar entonces a fijar otros del tipo material o intelectual (tener no sé qué o llegar a ser tal cosa), desconociendo en todo este asunto la naturaleza esencial de lo que uno realmente es.

Sí, uno debiera empezar por saber cuál es su naturaleza esencial. La filosofía y la religión lo han intentado pero incluso ellas han fracasado porque funcionan como narcóticos para las personas, y no somos personas. Esa no es nuestra esencia, y el propósito tiene que ser coherente con lo que realmente somos.

A los hombres nos ocurre como en la fábula del león. Si eres un león pero te crees un oveja en mitad del rebaño, tu propósito será vivir como las ovejas, pero nunca te sentirás feliz ni satisfecho. Nuestra naturaleza esencial es el espíritu inmutable, pero si te crees sólo un cuerpo, o puede que incluso un alma en un cuerpo, actuarás en tu vida con toda una serie de condicionamientos y limitaciones errando en tu verdadero propósito. Lo anterior se debe a la naturaleza de la mente, el principio activo del espíritu, la cual posee un poder inconmensurable.

Tu mente puede estar poseída por ilusiones, pero el espíritu es eternamente libre. (T-1.IV.2.8)



Entonces, ¿cuál es el propósito de la vida? Si eres espíritu y el espíritu es eternamente libre, tu propósito en este mundo es volverte consciente de tu libertad. No somos conscientes de nuestra libertad porque nos creemos quienes no somos.

La paradoja de la mente es que ya es libre, pero también es libre de negar su propia libertad, y cuando la niega ya no sabe como recordarla porque ha tomado una decisión en contra de sí misma.

Dicho de otro modo: la libertad de la mente radica en su capacidad de decidir, pero cuando la mente elige cualquier propósito que no está alineado con el de mantenerse libre, pierde de vista su libertad. Se extravía.

Entonces, la cuestión es: ¿Cómo se decide en favor de la libertad una vez que las has perdido?

En teoría, que no en la práctica, es muy sencillo. Puesto que elegir creer en ilusiones te hizo perder de vista tu libertad al olvidar lo que es verdad sobre ti, ahora tienes que elegir la ilusión que más se asemeja a la verdad. Recuerdas la frase “La verdad te hará libre”.

Y en este punto toca hacer la pregunta del millón: ¿Qué ilusión se asemeja más a lo que es verdad?

Antes una reflexión: dije que debes conocer tu esencia original, tú espíritu (el ser que eres), y que el espíritu es libre. Si tú eres espíritu, la libertad es tu estado original. La libertad es también la condición por la que no necesitas nada, que es el estado de Unicidad con Dios. En Dios no necesitas nada porque Dios te lo da todo incondicionalmente. Tu libertad radica en tu unidad con Él. Esa es tu verdad.

Pero en algún momento decidiste experimentar por tu cuenta la condición de separación de Dios. Tu separación es imposible porque nada puede existir separado de Dios. Sería igual a Dios oponiéndose a Sí Mismo o Dios contra Su Propia Voluntad. Aún así tu mente es tan poderosa que, sin separarse de Dios, puede imaginar hacerlo. De hecho, estás soñándote separado de Dios sin estarlo porque Dios no puede abandonarte, ni tú lo puedes abandonar a Él. Aparentas estar aquí, en este planeta ajeno a Dios, encarnad@ y asumiendo un propósito de vida ilusorio dentro de un cuerpo en el que experimentar tu separación y sentirte especial. Vives una ficción, lo contrario a tu verdad. Tú (como mente, no como persona) lo decidiste a un nivel que ya no recuerdas, y porque lo has olvidado, has olvidado lo que eres y también como revertir el proceso mental-mente.

Creer (que no “Crear”) es soñar, y cuando sueñas quedas atrapado en el sueño, perdiendo tu libertad, pues has decidido en contra de ella al olvidar quien eres, lo único que te puede ayudar a salir de aquí.

Y ahora sí, una vez dentro del sueño, donde todo son creencias y todo es ilusorio, la única creencia que te puede orientar en dirección salida es la que más se acerca a la verdad, que es que todo esto es un sueño y que nada está ocurriendo en realidad. Pero ojo, lo anterior por si solo no lleva a cabo la corrección que tu mente necesita para volver a recordar tu condición. Es un vano ejercicio que te lo repitas mil veces, aunque digamos, es la predisposición correcta tenerlo siempre presente.

Tú sol@ no puedes llevar a cabo la corrección de los errores (malas decisiones) que cometiste en tu mente puesto que, sintiéndote culpable por ellos, los rechazastes para ocultarlos y olvidarlos en tu subconsciente, haciéndolos inaccesibles, por lo que ahora es crucial que recibas la ayuda de aquella parte de tu mente que aún permanece despierta, que es quien conoce dichos errores, pero de la que también te desconectaste (el ES, tu yo superior, tu guía interior…). Solo ella puede sanarte cuando te permitas examinar dichos errores en su luz en el proceso que el Curso llama perdonar (Expiación). No voy a explicar esto otra vez aquí. Si quieres saber más dirígete a mis otros post al respecto visitando alguno de estos enlaces:

https://revelatuvida.blogspot.com/2020/11/la-expiacion-en-un-curso-de-milagros.html https://revelatuvida.blogspot.com/2021/01/la-expiacion-como-defensa-1-parte.html https://revelatuvida.blogspot.com/2020/06/aprender-perdonar-los-tres-pasos-del.html


Recuerda: nada de lo que está sucediendo es real porque lo que puede cambiar, comenzar y terminar, no puede ser cierto. Los errores de tu mente tampoco son ciertos. Solo Dios Es, y todo lo creado por Él comparte su naturaleza inmutable y eterna. En el sueño del mundo todo cambia a través de la dinámica de la percepción. Así la bondad y la maldad, de la que ya hemos hablado, es la percepción opuesta de una misma cosa. El nacimiento y la muerte son dos estados diferentes de la experiencia del sueño; y el amor cuyo contrario es el odio, un mismo sentimiento manifestado de formas contrarias una de la otra. En el mundo todo es relativo e imaginario, y lo que hoy es, mañana no es. Por eso nada ilusorio tiene valor alguno sino como medio de aprendizaje para acercarte a lo que no es ilusorio, a la verdad, donde se encuentra tu libertad.

En consecuencia, mientras estés atrapado por el sueño no conocerás la verdad, ni la libertad ni conocerás el Amor. Sólo desde la libertad se puede amar verdaderamente.

El proceso de liberación, que he representado simbólicamente en este dibujo (y bautizado como “espiral de Averli”) es ¡DESPERTAR!, y es lo inverso a la espiral hipnótica que nos trajo hasta aquí. ¿Has visto esas espirales hipnóticas dando vueltas? La liberación discurre en sentido contrario. El perdón (o Expiación) te saca del sueño progresivamente, vuelta a vuelta, nivel a nivel, en lugar de meterte en él: el Amor te acerca a la verdad que te hace un poco más consciente y más libre, que a su vez te permite amar un poco más, lo que te permite conocer un poco más y mejor la verdad, que te permite ser un poco más libre… y así sucesivamente hasta que alcanzas la libertad plena. Es otra manera de ver el deshacimiento del ego o de los obstáculos a la paz. Paz, libertad, Amor...

Dedicarte al propósito de alcanzar tu libertad no quiere decir que no puedas tener otros propósitos de vida al mismo tiempo y disfrutarlos, si así lo deseas, pero como propósitos secundarios, perfectamente compatibles con tu principal propósito que será el de ser libre.

Tu propósito ya no será ser bueno, porque ser solamente bueno no te libera, y porque ser libre tiene otros muchos aspectos implícitos, uno de los cuales es la bondad (la mansedumbre dice UCdM). Buscar la libertad te avocará a alcanzar algún día las características de los Maestros de Dios (confianza, honestidad, tolerancia, mansedumbre, júbilo, indefensión, generosidad, paciencia, fe y mentalidad abierta). ¿Qué más puedes desear?

En resumen, alcanzar la libertad te hace bondadoso, pero ser solamente bueno no te hace libre. Además, la libertad tiene la ventaja adicional que supone no dejarse manipular y avasallar por los que practican la maldad. La vida espiritual no es sinónimo de sacrificio ni de dolor sino de fortaleza, a la vez que de bondad. Te adiestras en la fortaleza de un León pero con la inocencia de un cordero. La bondad con fortaleza practicada con los “malos” les rescata de su propia maldad. La mal llamada bondad (el buenismo o bondad débil) practicada con los malos solo los hace más malos y crueles.

Te dejo este enlace para que escuches esta canción que encontré buscando en interné, aunque la letra no me termina de gustar, juega al despiste ya que parece llamarte a mirar hacia afuera, y de lo que se trata es de que mires hacia adentro; así que me veo en la necesidad de re-interpretarla (con todo el respeto para el grupo musical, no le quito mérito):

Tú eres el cordero y el león (tu espíritu, semejante a Dios, tu verdadero yo). Dios está en ti y puedes liberarte sin esperar a que llegue ningún mesías ni la salvación desde afuera, pues nada real y verdadero puede llegar desde un mundo ilusorio (vana fantasía). El sacrificio de sangre y pecado solamente es la renuncia a tu mente-ego; ¿Cómo puede ser eso un sacrificio?, aunque es verdad que lo parece porque el ego se resistirá y luchará. Al final todos los errores de tu mente se postrarán (se des-harán) ante la presencia del espíritu en tí (El Espíritu Santo).

Que la disfrutes mientras interpretas la letra como quieras. ¡Eres libre!

https://www.youtube.com/watch?v=4buMPUpGPB4


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martes, 1 de febrero de 2022

Gira el Mundo Gira (Humor)

Basado en las enseñanzas de Un Curso de Milagros


AVISO IMPORTANTE: Si no quieres bajarte del mundo, este post no es para ti.


Al mundo no se le abandona mediante la muerte sino mediante la verdad, y la verdad sólo la pueden conocer aquellos para quienes el Reino fue creado, y por quienes espera. (T-3.VII.6.11)

Si te va mal en la vida, estás desesperad@, y quieres que Dios pare el mundo para bajarte de él, te tengo dos noticias, una buena y otra mala (como en los chistes). ¿Cuál quieres que te cuente primero?

Te voy a contar primero la mala noticia, y es que Dios no puede parar el mundo porque Él tan siquiera lo conoce. Es verdad que creemos que Dios es su creador, pero no es más que una creencia. Piensa detenidamente: ¿Cómo iba Dios a crear un lugar de caos, culpa, injusticia, carencia, dolor y miedo si Él Es Todo Amor?. Aún suponiéndolo posible porque tú personalmente creas que Dios es vengativo, ¿cómo podría Dios enfrentarse a las fuerzas del mal luchando de Igual a igual si Él es omnipotente? Entonces Dios sería un dios menor dejándose ningunear; o quizás sería egocéntrico y caprichoso, como el de mi caricatura jugando con los mundos y con las personas. Definitivamente lo anterior no tiene sentido.

El mundo que tú percibes no pudo haber sido creado por el Padre, pues el mundo no es tal como tú lo ves. Dios creó únicamente lo eterno, y todo lo que tú ves es perecedero. Por lo tanto, tiene que haber otro mundo que no estás viendo. (T-11.VII.1.1-3)

La buena noticia es que, si Dios no creó el mundo, éste no existe pues sólo lo que Dios creó puede existir. Pero, si no existe, ¿cuál es su causa? ¿Cómo es que lo experimentamos tal real? A nivel cosmogónico, el mundo es una fabricación de la mente del Hijo de Dios en estado de ensoñación (de enajenación mental o locura), lo que vamos a llamar Mente-Ego o Mente-Demiurgo, siendo cada alma-ego individual un diminuto fragmento de esa misma Mente-Ego proyectándose en un cuerpo y en un punto concreto del espacio-tiempo; de esta manera la Mente-Ego experimenta sus múltiples fantasías sin ser consciente de sí misma. Es por ello que todo lo que ocurre en el mundo no puede tener más consecuencias que las que tiene un sueño cuando despiertas de él. ¿Dónde queda el sueño cuando despiertas? ¿Era real?. No, sólo lo parecía. Por la misma razón, lo que pase en el mundo no puede afectar a la realidad de lo que tú eres; me refiero, por supuesto, a tu verdadero ser, tu espíritu. Necesitas comprender ésto antes de que sigamos.

El sueño del mundo (y de todos los mundos y seres en este universo y universos paralelos) surgió cuando el Hijo de Dios quiso conocer cómo sería la experiencia de crear (sin conseguirlo) separado de Dios, lo que es imposible, y resultó en un experimento que se le escapó de control pero que terminó tan sólo un instante después, aunque lo experimentamos como si estuviese produciéndose ahora. Eso ocurre porque lo estamos recordando.

Retomando la cuestión que me ha llevado a escribir este post, la cual era ¿cómo puede uno apearse del mundo sabiéndose un personaje proyectado por la Mente-Ego? Preguntado de otra manera: ¿Puede el personaje de un sueño decidir acabar con su sueño? La respuesta evidente es que no, pero el personaje puede (aparentar) volverse consciente de que está soñando. Es lo que se llama un sueño lúcido, que entenderás si lo has tenido alguna vez por la noche. Esa capacidad, volverte lúcido del sueño del mundo, es lo que finalmente te abre la puerta a poder abandonarlo. De hecho es así que ocurre, pues el Hijo de Dios logra finalmente tomar consciencia de Su estado de ensoñación a través de los personajes que proyecta (tú, yo y todos) cuando éstos últimos se vuelven conscientes de su conexión con lo divino a través de una voz o intuición (La Voz del Espíritu Santo o ES, Guía Divino, Ángel Guardián o como prefieras llamarlo) que les susurra al oído que despierten; que les sugiere que ellos son algo más que un personaje ocupando un cuerpo, y que la vida tiene un propósito mucho más elevado que el que perciben sus sentidos físicos.

El ego construyó el mundo tal como lo percibe, pero el Espíritu Santo -el reintérprete de lo que el ego construyó- ve el mundo como un recurso de enseñanza para llevarte a tu hogar. (T-5.III.11.1)

Tú, como personaje, ciertamente no puedes hacer nada para bajarte del mundo mientras te limitas a interpretar estrictamente el guion que la Mente-Ego está soñando para ti. Pero, una vez que te haces consciente de tu conexión divina gracias a La Voz, cuentas con el poder de decidir acerca de cómo re-interpretar tu experiencia. Mientras te identificas con tu personaje, aparentas ser libre para elegir entre una multitud de “diferentes” ilusiones las cuales te mantienen atrapado a la única gran ilusión que existe. Ahora que estás despertando, sin embargo, tu elección puede ser entre creerte las ilusiones que hayas escogido experimentar, o utilizarlas para recordarte que la realidad te está aguardando. Ciertamente solo tienes ésta última elección puesto que ahora sabes que vivir para las ilusiones no es una elección que te lleve a ningún lado. Reinterpretar todo lo que ves bajo la guía de La Voz en lugar de bajo la guía del ego es la única manera de empezar a escapar del sueño del mundo. A ésto es lo que se le llama “perdón” en el Curso de Milagros, y “expiación” al proceso completo de perdonar .

En tu mente hay dos maneras de contemplar al mundo, y tu percepción reflejará el asesoramiento que hayas elegido.(T-12.VII.5.6)

El mundo reinterpretado a la vista del ES es lo que el Curso llama el “mundo real”, el cual es un escalón intermedio entre este mundo de caos, miedo y sufrimiento, o “mundo irreal” proyectado por la Mente-Ego, y el Cielo, que es nuestro verdadero hogar.

Percibir únicamente el mundo real te conducirá al Cielo real, ya que te capacitará para comprenderlo. (T-11.VII.3.9)

Aunque aquí te experimentas como un personaje encarnado dentro de un cuerpo, sólo es una alucinación fabricada por la Mente-Ego. Tu mente “individual” es una copia diminuta de la Mente del Hijo de Dios (holograma), y por ello aún conserva una parte de cordura, ¡la Voz!, que es la parte de tu mente que no sueña y te vincula inalterablemente a Dios. Recuerda: nada que Dios haya creado puede dejar de ser ni perderse, ni nada que Dios no haya creado puede existir. El mundo real es este mismo mundo pero visto desde la perspectiva de esa fracción de tu mente que en realidad es tu verdadera mente. Recuperar su recuerdo en detrimento del uso de tu mente-ego es lo que te devolverá al Cielo porque el Cielo no es más que el estado mental de la mente despierta.

De todo lo que has fabricado, el mundo real es lo único que el Espíritu Santo ha conservado para ti, y la salvación consiste en percibir únicamente eso, ya que es el reconocimiento de que la realidad es únicamente lo que es verdad. (T-11.VII.4.9)

Puesto que ahora sabemos que sólo la realidad nos sacará del mundo, vale la pena analizar atentamente los siguientes párrafos de la sección del Curso titulada “Cómo invertir en la realidad”:

Te pedí una vez que vendieses todo cuanto tuvieses, que se lo dieses a los pobres y que me siguieras. Esto es lo que quise decir: si no inviertes tu atención en ninguna de las cosas de este mundo, puedes enseñarle a los pobres dónde está su tesoro. Los pobres son sencillamente los que han invertido mal, ¡y vaya que son pobres! Puesto que están necesitados, se te ha encomendado que los ayudes, pues te cuentas entre ellos. Observa lo bien que aprenderías tu lección si te negases a compartir su pobreza, pues la pobreza no es otra cosa que insuficiencia, y sólo hay una insuficiencia, ya que sólo hay una necesidad (T-12.III.1.)

No invertir tu atención en ninguna de las cosas de este mundo significa que no te las crees y que les das la importancia justa en tu pensamiento al objeto de vivir despierto, y sin ser víctima de los dramas en los que nos suele hacer caer la mente-ego al darles realidad. Por supuesto que puedes y tienes que tratar con las cosas mundanas porque es imposible vivir sin ocuparte de ciertas tareas. La pobreza o insuficiencia no es más que vivir para sobrevivir, pensando sin otra perspectiva que la del cuerpo tratando de colmar sus necesidades, y desconociendo que la única insuficiencia que existe es creernos separados de Dios. Identificad@ con tu ego, tus pensamientos mundanos no hacen más que hundirte en estados de pobreza (incertidumbre, preocupación, tristeza, indignación, enfado, queja, carencia...), que son intercalados a veces con algún momento de respiro (un placer pasajero o alguna ilusión cumplida), que te ayuda a hacer el sueño un poco más llevadero, evitando plantearte en serio cómo escapar de este mundo.

La insuficiencia se des-aprende enseñando a los demás que tú no necesitas compartir con ellos su mentalidad de pobreza; ésto es, dando ejemplo de tu des-identificación con las creencias y necesidades del ego.

Identificarte con el ego es atacarte a ti mismo y empobrecerte. Por eso es por lo que todo aquel que se identifica con el ego se siente desposeído. Lo que experimenta entonces es depresión o ira, ya que lo que hizo fue intercambiar su amor hacia Sí Mismo por odio hacia sí mismo, y como consecuencia de ello, tiene miedo de sí mismo. Él no se da cuenta de esto. Aun si es plenamente consciente de que está sintiendo ansiedad, no percibe que el origen de ésta reside en su propia identificación con el ego, y siempre trata de lidiar con ella haciendo algún "trato" demente con el mundo. Siempre percibe este mundo como algo externo a él, pues esto es crucial para su propia adaptación. No se da cuenta de que él es el autor de este mundo, pues fuera de sí mismo no existe ningún mundo. (T-12.III.6)

Todo está en tu mente y lo proyectas afuera. El mundo es la pantalla donde ves reflejados tus pensamientos; los del ego como el mundo irreal, pero de igual modo los pensamientos amorosos de tu mente recta (el ES en ti) como el mundo real.

El sistema de pensamiento del ego es conflictivo porque nació a partir del trauma de miedo-culpa causado al creerte separad@ de Dios cuando quisiste experimentar por tu cuenta que sería sentirse especial. Como te identificas con dicho sistema de pensamiento, no lo cuestionas a nivel profundo pues te pondrías en entredicho a ti mism@; por lo tanto, tratas de manejarlo buscando respuestas y soluciones en el mundo exterior donde lo único que consigues es fracasar y frustrarte una y otra vez pues el lema secreto del ego es “busca pero no encuentres”. Proyectar tu conflicto afuera se convierte así en la garantía de que no te librarás de él perpetuando al ego, el cual se alimenta de cualquier experiencia en el intervalo que va desde el más leve desasosiego hasta la más profunda agonía.

Si sólo los pensamientos amorosos del Hijo de Dios constituyen la realidad del mundo, el mundo real tiene que estar en su mente. Sus pensamientos descabellados tienen que estar también en su mente, pero él no puede tolerar un conflicto interno de tal magnitud. Una mente dividida está en peligro, y el reconocimiento de que alberga dentro de sí pensamientos diametralmente opuestos es intolerable. Proyecta, por consiguiente, la división, no la realidad. Todo lo que percibes como el mundo externo no es otra cosa que tu intento de mantener vigente tu identificación con el ego, pues todo el mundo cree que esa identificación es su salvación. Observa, sin embargo, lo que ha sucedido, pues los pensamientos tienen consecuencias para el que los piensa. Estás en conflicto con el mundo tal como lo percibes porque crees que el mundo es antagónico a ti. Ésta es una consecuencia inevitable de lo que has hecho. Has proyectado afuera aquello que es antagónico a lo que está adentro, y así, no puedes por menos que percibirlo de esa forma. Por eso es por lo que debes darte cuenta de que tu odio se encuentra en tu mente y no fuera de ella antes de que puedas liberarte de él, y por lo que debes deshacerte de él antes de que puedas percibir el mundo tal como realmente es. (T-12.III.7)

Mantenerte anclad@ al mundo es mantenerte anclad@ al ego, y viceversa. Mientras sigas ubicando la causa de tu sentir (tanto de felicidad como de infelicidad) en el mundo, no podrás sanar (deshaciendo el sistema de pensamiento del ego) pues has separado causa y efecto. Por eso es que, siendo tú la causa del mundo, éste se manifiesta como un lugar en el que has perdido el control, sintiéndote su víctima pues te crees viviendo en un lugar peligroso. Es la forma en que, como hemos dicho ya, aseguras la irresolución del conflicto que existe dentro de tu mente, la cual no es más que una diminuta representación de lo que ocurre en la Mente-Ego. Puesto que la Mente-Ego teme a Dios (y por lo tanto, tú también en el rincón más oculto de tu subconsciente), el mundo ha sido fabricado como un lugar totalmente ajeno a Dios donde se ataca Su verdad. No tienes más que ver el uso generalizado de la mentira y el engaño. Este mundo y los cuerpos, fabricados también por la Mente-Ego, son totalmente opuestos a la creación de Dios. Sin embargo reina la creencia de que todo ha sido creado por Dios, a pesar de lo cual el mundo se puede destruir y los cuerpos pueden morir o ser asesinados, con lo que el ego se siente entonces más poderoso que Dios Quien da vida eterna. La muerte es la forma en la que la Mente-Ego niega a Dios.

El mundo que percibes es un mundo de separación. Quizá estés dispuesto a aceptar incluso la muerte con tal de negar a tu Padre. Sin embargo, Él no dispuso que fuese así, y, por lo tanto, no es así. Tu voluntad sigue siendo incapaz de oponerse a lo que la Suya dispone, y ésa es la razón de que no tengas ningún control sobre el mundo que fabricaste. No es éste un mundo que provenga de la voluntad, pues está regido por el deseo de ser diferente de Dios, y ese deseo no tiene nada que ver con la voluntad. El mundo que has fabricado es, por lo tanto, completamente caótico, y está regido por "leyes" arbitrarias que no tienen sentido ni significado alguno. Se compone de lo que tú no deseas, lo cual has proyectado desde tu mente porque tienes miedo de ello. Sin embargo, un mundo así sólo se puede encontrar en la mente de su hacedor, junto con su verdadera salvación. No creas que se encuentra fuera de ti, ya que únicamente reconociendo dónde se encuentra es como podrás tener control sobre él. Ciertamente tienes control sobre tu mente, ya que la mente es el mecanismo de decisión. (T-12.III.9)

Este es el truco de prestidigitación del ego que nos mantiene engañados en/con el mundo: Ves lo que detestas porque, a la vez que lo temes, te atrae y lo deseas ocultamente. Es por eso que lo proyectas fuera de ti distanciándote de ello sin perderlo de vista, como si no tuviera nada que ver contigo. El pensamiento-ego es así de retorcido y de morboso pues “sarna con gusto no pica”. Y lo mejor es que la culpa de todo lo que ocurre en el mundo ya no es tuya, es de los demás. En conclusión: Ves lo que ves porque lo proyectas afuera donde dejas de hacerte responsable de ello, pues el reconocimiento de que tú eres su causa podría llevar sanación a tu locura y pondría fin a tu mente-ego, a tu personaje y a tu sueño de separación y especialismo. Pero no deseas eso, ni que acabe tu sueño, ya que no quieres dejar de sentirse especial y diferente a pesar de todo el dolor y la infelicidad que ello te produce.

El ego es morboso y le gusta sentirse víctima por las recompensas ocultas que obtiene con ello. Si tú eres la causa de la manera en como ves y experimentas el mundo, no puedes sino ser también el responsable de cualquier tipo de ataque que percibas, pues no es lo que percibes lo que te ataca sino la interpretación que tú haces de ello. Reconocer ésto es llevar la mentira ante la verdad. En ese lugar de tu consciencia reside tu paz y tu capacidad para extender paz hacia afuera y ver el mundo real.

Si reconocieses que cualquier ataque que percibes se encuentra en tu mente, y sólo en tu mente, habrías por fin localizado su origen, y allí donde el ataque tiene su origen, allí mismo tiene que terminar. Pues en ese mismo lugar reside también la salvación. El altar de Dios donde Cristo mora se encuentra ahí. Tú has profanado el altar, pero no has profanado el mundo. Cristo, sin embargo, ha puesto la Expiación sobre el altar para ti. Lleva todas tus percepciones del mundo ante ese altar, pues es el altar a la verdad. Ahí verás tu visión transformarse y ahí aprenderás a ver verdaderamente. Desde este lugar, en el que Dios y Su Hijo moran en paz y en el que se te da la bienvenida, mirarás en paz hacia el exterior y verás el mundo correctamente. Mas para encontrar ese lugar tienes que renunciar a tu inversión en el mundo tal como lo proyectas, y permitir que el Espíritu Santo extienda el mundo real desde el altar de Dios hasta ti. (T-12.III.10)

Recordarás la frase bíblica “no se puede servir a dos señores a la vez”. Una interpretación es que no puedes llevar una vida coherente y plena sirviéndote de dos sistemas de pensamiento opuestos a la vez. La división que ello causa en tu mente es lo que te hace perder la paz que por derecho te pertenece por tu condición de Hijo de Dios. Nunca podrás deshacer tu nexo con la mente recta ni con tu divinidad porque siempre serás tal como Dios te creó, pero puedes ignorar tu condición velándola bajo el espeso manto de los pensamientos y deseos de tu mente-ego, la cual es la generadora de dicha división, provocando la percepción de la dualidad, y de la percepción de un mundo dividido siempre en conflicto.

Dije anteriormente que lo que proyectas o extiendes depende de ti, pero tienes que hacer una u otra cosa, ya que ello es una ley de la mente, y antes de mirar afuera tienes que mirar adentro. Al mirar adentro eliges al guía cuya visión deseas compartir. Y luego miras afuera y contemplas sus testigos. Por eso es por lo que siempre encuentras lo que buscas. Lo que desees para ti es lo que manifestarás, y lo aceptarás del mundo porque al desearlo lo ubicaste en él. Cuando crees que estás proyectando lo que no deseas, es porque todavía lo deseas. Esto conduce directamente a la disociación, puesto que representa la aceptación de dos objetivos, cada uno de los cuales se percibe en un lugar diferente y separado del otro porque hiciste que fueran diferentes. La mente ve entonces un mundo dividido fuera de sí misma, pero no dentro de ella. Esto le da una ilusión de integridad y le permite creer que está yendo en pos de un solo objetivo. Sin embargo, mientras sigas percibiendo un mundo dividido, no habrás sanado. Pues haber sanado es ir en pos de un solo objetivo, al haber aceptado uno solo y no desear más que uno solo. (T-12.VII.7)

Cuando deshagas la división en tu mente aceptando solo los pensamiento de tu mente recta podrás sanar y ser feliz de forma permanente; pero no lo conseguirás rechazando los pensamientos y creencias del ego. No se trata de taparte los ojos negando la negación. No se trata de negar al ego como antes negabas tu divinidad. Tienes que observarlo y reconocerlo en su acción, y luego sencillamente abandonarlo a un lado reconociendo su futilidad para permitir que tu mente recta brille con su luz. Entonces será cuando te des cuenta de que el mundo no es un lugar caótico y peligroso, sino un salón de clases para re-conocerte a ti mism@ despertando a lo que siempre has sido.

Pues cuando el Cielo y la tierra se vuelvan uno, dejarás de ver incluso el mundo real. El mundo no acabará destruido, sino que se convertirá en el Cielo. Lo que constituye la reinterpretación del mundo es la transformación de toda percepción en conocimiento. (T-11.VIII.1.7-9)




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Lo que Crees que es Verdad

  Pero el camino hacia esa libertad interior apenas ha comenzado. Los jóvenes protagonistas emprenden un viaje aún más decisivo que el del ...