"Imagen satelital del río Amazonas fundiéndose con el Océano Atlántico. Fuente: Agencia Espacial Europea (ESA), dominio público.
La
presente tirada de I Ching está enfocada en la pregunta: ¿Qué
tiene que hacer el Hijo para regresar a casa con el Padre?. En la Biblia, y en
concreto en la parábola del Hijo Pródigo, no se explica qué tuvo
que hacer el Hijo para encontrar el camino de vuelta a casa, por eso
preguntamos a I Ching quien contestó con el hexagrama 48, El Pozo de
Agua, línea mutantes 2ª, 3ª y 6ª, tendente en su conjunto al hexagrama 20, la
Contemplación.
Cabe
recordar que no
estamos ante un simple retorno físico, sino ante un
reencuentro interior, un acto sagrado de redención y de
reintegración. Dicho esto, analicemos la tirada punto por punto.
El
hexagrama principal
Hexagrama
48 – 井
(Jǐng)
– El Pozo de Agua
“El
pozo se puede cambiar, pero su agua no. El agua es confiable, y todos
pueden ir a buscarla.”
Este
hexagrama habla de lo esencial
y permanente:
algo que está ahí y
que sirve a todos, pero que puede estar descuidado
o ignorado.
El pozo representa el centro
de tu ser, tu sabiduría o tus dones disponibles,
pero que
tal
vez no
estás aprovechando o compartiendo como deberías.
Es
el
centro
espiritualdel
que
el Hijo
Pródigo se ha alejado. El
pozo no
se mueve hacia él:
es
el Hijo quien debe volver al pozo.
El pozo está ahí, siempre, pero puede estar:
Obstruido
por el barro (por confusión, ego o error),
Cubierto
por descuido (olvido de sí y distracciones del mundo),
O
tal vez el Hijo nunca usó la cuerda correcta para profundizar en él
(es decir, no se ha vinculado verdaderamente con su ser más
profundo).
Las
líneas mutantes
Estas líneas revelan las etapas
del viaje del Hijo Pródigo hacia su Casa espiritual:
Línea
2 del hexagrama 48 tendente
alhexagrama
39 El Impedimento
“En
el pozo hay barro. El cubo está roto. No se puede sacar agua.”
Aquí,
el Hijo se encuentra en el primer
obstáculo serio:
el pozo está ahí, pero está
sucio,
y además el
instrumento para sacar agua está roto.
Es una imagen de inhabilidad
espiritual,
de una
alma que ha olvidado cómo acceder a su fuente.
La tendencia hacia el hexagrama
39
(Obstrucción, Tropiezo) refuerza la
idea anterior: no
se
puede
avanzar porque
el
pozo presenta obstáculos, que pueden ser un ego
no purificado, falsas
creencias u
orgullo
que impide pedir
y recibir
ayuda.
¿Qué
debe hacer el Hijo aquí? Aceptar la obstrucción como parte del
camino.
Reconocer que no
puede avanzar con sus viejos métodos.
Tal vez necesita pedir ayuda parareconstruir
su vínculo con lo esencial.
Línea
3 del hexagrama 48 tendente
al hexagrama 29
Lo Abismal (doble peligro, doble agua)
“El
pozo ha sido limpiado, pero aún no se bebe de él. Esta es una
fuente clara que no se aprovecha. ¡Qué error tan profundo!”
Esta
es una imagen en
la que el
Hijo ya ha realizado
el trabajo duro,
ha limpiado su interior, ha restaurado la conexión… pero
aún no se permite beber del pozo por
miedo, por duda, por falta de merecimiento, por
culpa. Y
eso lo lanza directamente a lo abismal:
un lugar de caída
repetida,
de peligros
emocionales, mentales o espirituales.
El Hijo, al no beber de su propia agua (su espíritu), se
enfrenta al vacío.
¿Qué
debe hacer aquí el Hijo? Debe
confiar,
deshacer su miedo, también la culpa, y atreverse
a beber.
Debe
dejar
de girar en círculos dentro de su propio abismo aceptando
que la Gracia es real
y que el regreso es posible, no por mérito, sino por Amor.
Línea
6 del hexagrama 48 tendente
al hexagrama 57
Lo Suave / El Viento Penetrante
“Se
puede sacar agua del pozo, con claridad. La fuente es confiable. La
virtud se manifiesta.”
La
línea 6 habla de plenitud,
madurez espiritual, y servicio desinteresado.
Aquí el Hijo reconecta
con la fuente,
extrae
el agua sin error,
la
bebe y
la
da a otros.
Este es el final del viaje, cuando ya no hay lucha, sino flujo,
y se convierte en canal
de lo divino.
El paso al hexagrama
57 (Lo Suave)
indica que este retorno no es estruendoso ni dramático: es sutil,
lento, paciente, constante
como
el viento que desgasta
la roca.
El regreso es una
entrega silenciosa al Espíritu que se refuerza con la entrega a los demás.
¿Qué
debe hacer aquí el Hijo? No
aferrarse al
triunfalismo o complacencia.
Seguir
siendo humilde y suave comprendiendo que su casa, el Cielo, no es un lugar, sino una forma de ser vinculada
a un estado de consciencia donde prima la receptividad,
la
rendición, lo suave,
lo
constante y la paz de espíritu.
El hexagrama tendencial
Hexagrama
20 – 觀
(Guān)
– La Contemplación
“El
viento sobre la tierra: la imagen de la contemplación. Así los
antiguos reyes inspeccionaban las regiones del mundo para enseñar al
pueblo.”
El
resultado del hexagrama principal 40, el pozo de agua, y de las líneas
móviles examinadas anteriormente
tiende,
en su conjunto, a este
hexagrama que
habla
de observar
con claridad.
Contemplar no es lo mismo que juzgar: es ver
las cosas tal como son.
Es una llamada a la reflexión
profunda, a elevar la mirada
y entender tu situación o tu camino con una nueva perspectiva.
Interpretación
global de la tirada: El
Pozo de Agua → La Contemplación
I
Ching parece estar diciéndonos quees
necesarioadentrarse
en lomás
profundo
de
nuestro interior en busca de una visión
clara. La
contemplaciónpodría
indicar
que es
necesario
mirar y comprender:
¿Qué
parte de ti está siendo infrautilizada?
¿Qué
“agua” llevas dentro que podría ayudar a los demás y/o a ti
mismo?
¿Qué
estás empezando a ver más claramente, gracias a este proceso de
introspección?
Regresar
a casa necesita
que
te veas
a ti mismo y
tu vida desde
una mejor
perspectiva.
Solo así sabrás cómo usar tu pozo, tu sabiduría, de forma
correcta.
¿Qué
debe hacer entonces el Hijo?: Limpiar el pozo para
poder re-conectar
con lo esencial, descendiendo
con humildad hasta su fondo.
Volver
a Casa no es una dirección geográfica afuera,es
una acción interior que implica atención,
purificación,
y un acto de servicio hacia la Verdad que habita en uno mismo.
El
Hijo, al haber limpiado el pozo (o estar en ello), al
fin puede ver.Y
lo que ve, al contemplar desde una mirada más profunda,
no
es solo el camino de regreso: se ve a sí mismo, ve al Cristo.
Ya no como el que fue, ni como el que erró, sino como el que ahora
reconoce
lo Sagrado en su interior.
La
contemplación no es pasiva: es un
acto profundo de atención y reverencia.
Es el momento en que el
hijo comprende lo que ha abandonado, y lo que aún le espera.
Síntesis
espiritual de la tirada
¿Qué
debe hacer el Hijo para regresar a casa con el Padre?
Reconocer
el
problema y su
incapacidad inicial:
El
pozo está lleno de barro, y “su
cubo” no sirve. Tiene
que aceptar
la obstrucción y
su falta de medios como
parte del trabajo
a realizar. Para ello
debe pedir
ayuda (al E.S. como Su Guía),
reparar, a
veces esperar
o
descansar.
Una
vez limpio el pozo, debe
superar
el miedo a beber de La Fuente que ya ha limpiado:
debe reconocer
que es digno del Agua.
Y
cuando finalmente beba, deberá compartir el Agua sin
ego y
sin reclamar mérito ni gloria alguna.
De
este modo el
viaje del
Hijo no solo es
su regreso. Su
camino marca el regreso también para otros
muchos.
Había una vez un Hijo que partió lejos de su hogar en busca de
aventuras. Llevaba consigo el recuerdo de innumerables experiencias
alrededor del pozo que había en el patio de su casa, pero el mundo
era vasto y las voces por las que se dejaba llevar muchas, y pronto
se olvidó de él.
En su búsqueda de peripecias buscó sin saberlo
otros pozos, pero unos estaban secos y otros envenenados. Cuando ya
no le quedó nada más que sed, recordó su viejo pozo, cómo ayudaba
a su Padre a sacar agua de él para servir a todas las necesidades de
la casa, y cómo bebía y saciaba su sed con aquel agua tan fresca y
cristalina.
Así que quiso regresar a su casa, pero de pronto
advirtió que se había alejado tan abstraído en sus fantasías
acerca de su nueva vida, que ya no recordaba el camino que había
hecho, que no sabía cómo volver. En sus sueños, cuando trataba de
descansar por las noches, entonces tenía pesadillas recurrentes
donde veía que el pozo de su casa estaba lleno de barro, que se le
rompía la cuerda, o como el cubo roto e inservible tiraba el agua
antes de sacarla, así que, por más que intentaba saciar su sed, el
agua se perdía, no podía beber.
Entonces, un día ya no pudo más, se sentó y
lloró amargamente. Y en el silencio, de pronto comprendió que sus
sueños le estaban queriendo decir algo. El pozo lleno de barro
significaba que primero debía limpiar, no el pozo,
sino su corazón. La
cuerda que
se rompía
significaba
su falta de
paciencia y
la
necesidad de trenzarla de nuevo; y el cubo roto significaba que
había perdido su
autoconfianza, suautoestima
y
su entereza.
Se
sentía avergonzado y culpable consigo mismo por haberse comportado
como lo había hecho todo el tiempo. No se sentía un Hijo digno. Y
lo peor, estaba completamente perdido ¿Cómo podría volver a casa?
¿Cómo tendría el valor de presentarse ante su Padre totalmente
sucio, andrajoso, hambriento y sediento. No se sentía merecedor de
volver a probar el agua fresca y cristalina de su casa, pero la
ansiaba como ninguna otra cosa.
Sumido en su noche más oscura, pensando incluso
en el suicidio, escuchó de pronto una voz, no fuera de él,
sinodentro,
que dijo:“¡Vuelve!”. ¿Estaba soñando nuevamente? ¿Había
escuchado lo que creía haber escuchado?. Entonces la volvió a oír
nuevamente. Esta vez dijo: “¡Confía. Yo te mostraré el
camino!”. No había duda, la había escuchado. A la mañana
siguiente se alistó con lo poco que tenía y comenzó a caminar
hacia el horizonte, sin saber exactamente hacia dónde, pero
confiando que encontraría el camino de vuelta.
Durante su viaje de regreso descubrió más cosas
acerca de sus sueños: El pozo era en realidad un símbolo que le
indicaba su propio ser, su
verdad interior
y su verdadero
hogar. Ya
no le importaba tanto si llegaba, si no cómo recorría el camino. Se
centró en si
mismoenel momento
presente, en el silencio dentro
de él,
fijando su atención en cada paso como
si fuera cada metro ahondado hacia el agua viva
en el fondo del pozo,
en el
sonido de
su caminar
suave pero firme como
si fuera cada vuelta de manivela enrollando cuerda para acercar el
cubo; en la
caricia del viento sobre su cara como
si fuera el acto de acercar el cubo lleno de agua a sus
labios para
saciarse.
Se volvió todo presencia. Y en ese fluir silencioso,
sentía que ya había regresado.
Y
Su
Padre que
lo supo,
que supo
que se acercaba, fue a su
encuentro.
Algunos
lectores acudirán a este artículo con una idea preconcebida sobre
lo que es la salvación. Para unos, será librarse de un patrón
mezquino en el trabajo; para otras, de una relación que se ha vuelto
tóxica; para muchos, de la incompetencia del Gobierno; y para otros
tantos, del gran temido fin del mundo o fin de los tiempos.
La
mente proyecta sus propios miedos, creencias y dudas, pero, de forma
implícita, también sus propias respuestas. Así, cada persona
entiende la salvación de manera diferente, viéndola desde distintos
enfoques o en diferentes lugares.
Pero
aquí me refiero a la consecución de un estado mental de confianza y
paz plenos y continuos. Hablo de la salvación del alma o del
espíritu, aunque en realidad el alma no necesita ser salvada. Es la
mente la que se pierde, y cuando lo hace, arrastra al espíritu
consigo. Sin embargo, el espíritu permanece intacto hasta que la
mente vuelve a despertar, y entonces uno se da cuenta de que el
espíritu siempre ha permanecido indemne.
UCdM
dice:
El
secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se
está haciendo todo esto a sí mismo. No importa cuál sea la forma
del ataque, eso sigue siendo verdad. No importa quién desempeñe el
papel de enemigo y quién el de agresor, eso sigue siendo verdad. No
importa cuál parezca ser la causa de cualquier dolor o sufrimiento
que sientas, eso sigue siendo verdad. Pues no reaccionarías en
absoluto ante las figuras de un sueño si supieses que eres tú el
que lo está soñando. No importa cuán odiosas y cuán depravadas
sean, no podrían tener efectos sobre ti a no ser que no te dieses
cuenta de que se trata tan sólo de tu propio sueño.
— T-27.VIII.10
—
Y
por otro lado, en la Biblia:
Porque
todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda
su vida por causa de mí, la hallará. ¿Pues de qué le sirve al
hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar
el hombre a cambio de su alma?
— Mateo
16:25-26 —
¿Qué
relación existe entre estos dos textos? Aunque ambos hablan de
salvación, no parece que lo hagan en los mismos términos, y sin
embargo, sí lo hacen. Para comprenderlo, es necesario entender el
propósito de UCdM si no se conoce previamente. Una vez comprendido,
ambos textos se conectan rápidamente.
El
propósito de Un
Curso de Milagros
(UCdM) es recordar quiénes somos: el Hijo Único de Dios. En nuestra
experiencia cotidiana, viviendo en un cuerpo y bajo la ley de la
dualidad, ese Hijo Único representa nuestro ser verdadero, nuestro
espíritu silente y testigo, que suele pasar desapercibido para la
mayoría. Ese ser es el Cristo, Dios en nosotros, el yo real,
inmutable y eterno que “siempre nos acompaña”.
Después
está el ego: una construcción imaginaria de nuestra mente pensante,
sobre la cual hemos edificado nuestra personalidad. Este ego mantiene
al ser real oculto y secuestrado. Es, en esencia, quienes creemos
ser. Por un lado, está nuestro ser real, que conoce; por otro,
nuestro ser ficticio, basado en el cuerpo, que percibe, juzga e
interpreta.
Espero
que vayas comprendiendo lo que digo, aunque ya adelanto que la
comprensión intelectual, por sí sola, no salva. Que comprendamos (y
me incluyo) el contenido de este artículo no nos otorgará la
salvación, pero sí nos abrirá una puerta para poder optar a ella.
En
este punto, espero que ya hayas logrado correlacionar los dos textos.
Y si aún no lo has hecho, te lo explicaré de forma resumida para no
complicarlo demasiado.
El
texto de UCdM señala que, siendo el Hijo Único de Dios, estás
soñando con un ser irreal, individual y separado. Al creer que eres
un cuerpo, también crees ser una persona con nombre, apellidos y una
historia, muchas veces en el rol de víctima. Te aferras a ese
personaje de ficción porque crees que es tu verdadera identidad.
Así, todas las acciones en tu vida se dirigen a su protección y
fortalecimiento.
Cuanto
más acumula esa personalidad —en términos de belleza, salud,
formación intelectual, poder, dinero, etc.— más creemos estar a
salvo de los peligros del mundo. Y lo contrario también es cierto:
cuanto más feos, viejos, pobres o ignorantes creemos ser, más
inseguros nos sentimos y más lejos de la salvación percibimos
estar. Pero, como dice UCdM, todo esto es un sueño generado por tu
mente-ego. Por eso afirma: “eres
tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo”.
A
estas alturas, el pasaje bíblico adquiere pleno sentido, ¿verdad?
“Todo
el que quiera salvar su vida, la perderá…”
Esa vida es la del personaje irreal, nuestro constructo mental. La
perderemos porque, como toda ensoñación, cuando morimos se
desvanece en la nada, junto con todas nuestras posesiones y
creencias.
Sin
embargo, el ser real, el espíritu, perdura, independientemente de si
lo hemos cultivado o no durante esta vida. Cuando morimos, lo que
muere es el personaje, pero el Cristo en nosotros permanece intacto,
junto con los restos de fragmentos de mente que sueñan. Entonces,
tal vez soñemos con el cielo, el infierno, o un reencuentro con
seres queridos. En realidad, solo habremos pasado de una “habitación”
del sueño a otra. Luego, volveremos a reencarnar, adoptando un nuevo
cuerpo y fabricando un nuevo personaje.
UCdM
puede resultar inquietante, pues te invita a desaparecer como
persona. Todo su contenido está enfocado en ese desmantelamiento.
Sus estudiantes, al darse cuenta de esto (o al empezar a
sospecharlo), pueden sentir miedo o desasosiego. Entonces, o
abandonan el estudio porque lo perciben como una amenaza, o
tergiversan sus enseñanzas.
UCdM
apunta directamente a Dios, pero Él no puede entrar donde existe un
personaje sostenido por el ego. Ese personaje es una ficción, y Dios
no puede habitar una ilusión. La salvación requiere deshacer ese
personaje, abandonar la falsa identidad, para encontrar nuestro
verdadero Ser crístico y a Dios. Y eso al ego no le gusta en
absoluto.
"Y
todo el que pierda su vida por mí, la hallará".
Ahora lo entiendes, ¿verdad? Por eso crucificaron a Jesús: porque
era una amenaza para el mundo y para todos los personajes que lo
habitaban, un mundo donde Dios no puede entrar.
Tal
vez ahora comprendas mejor las cosas que suceden aquí y las
supuestas “injusticias” que atribuimos a Dios. Pero no: Dios no
tiene nada que ver con el mundo. Este no ha cambiado desde su origen.
Es simplemente un lugar para soñar a espaldas de Dios, a veces con
deseos felices, y otras con sufrimiento.
En
el mundo vivimos separados de Dios porque así lo decidimos a nivel
ontológico en el principio de los tiempos. Así que, si deseas
salvarte, tendrás que regresar a tu esencia y deshacer tu falso
personaje. No hay otra solución ni otra salvación.
Acabo de tener una
conversación con Chaty (Chat GPT) acerca de la autoría de la famosa
expresión que da nombre a este artículo. Ambos, al final, nos
debatimos sobre si "El mar, idiota, el mar" proviene
de la obra "La Conquista del Everest" escrita por
Alberto Vázquez-Figueroa, o si fue popularizada con anterioridad por
los Payasos de la Tele en los años 70, y luego fue Vázquez-Figueroa
quien simplemente la adoptó en su libro. No importa. Lo que sí dice
Chaty es que la frase se utiliza en el contexto de la novela para
transmitir la idea de que el mar es un elemento que desafía y domina
al hombre, recordándole su insignificancia y vulnerabilidad frente a
la naturaleza. La expresión es realizada por uno de los
protagonistas, quien la utiliza para enfatizar la importancia y el
poder del océano en contraste con las ambiciones y preocupaciones
humanas. Y sobre eso va este artículo, acerca de esas
preocupaciones, porque, ¿qué son las preocupaciones?, ¿qué da
lugar a ellas?. ¿Los problemas existen por sí mismo o son
interpretaciones que hacemos condicionados por quienes creemos ser?
Imagen generada con la colaboración de inteligencia artificial (ChatGPT de OpenAI)
El mundo parece estar
protagonizado por individuos, cada uno con nuestros intereses
particulares y separados. Nos agitamos en nuestros juicios y
maniobramos según los mismos para defendernos de las amenazas y para
solucionar los problemas que parecen ir surgiendo, tratando de
mantener a salvo nuestro pequeño submundo conocido y su círculo
afecto. Nuestra seguridad depende de esa identificación, y por eso
sacamos las armas contra todo lo que parece amenazar el concepto de
nuestro yo. En el contexto de la vida en general e ignorando qué
somos en realidad, actuamos creyendo ser como gotas de agua
independientes unas de otras en un inmenso mar, disponiendo de libre
albedrío, y que podemos optar a movernos hacia un lado u otro, hacia
arriba o abajo cuando así lo deseamos con todas nuestras fuerzas.
¿Pero es verdad?
Desconocemos que la condición
del mar es que forma un conjunto único e inseparable, así que
quizás no somos gotas separadas: ¡somos el mar, idiota, el mar!
Condicionados y limitados por los sentidos físicos y por las
creencias en nuestra mente, no alcanzamos a ver más allá de lo que
nos muestran lo ojos de nuestro disminuido y ciego yo, el ego, esa
gota “egotista” (gota egoísta), que surgida del pensamiento de
vulnerabilidad y del miedo pretende dirigir su vida queriendo
controlar cada aspecto de ella.
En nuestro delirios de
existencia individual y separada, centrados en nuestro radio más
inmediato, perdemos de vista la inmensidad y también nuestra energía
nadando contracorriente contra lo que parecen envestidas de las olas
que sentimos nos salpican y dan la vuelta, ahora somos hundidos a lo
más profundo, ahora nuevamente elevados a una cresta, y en toda esa
agitación y vaivén creemos que aún podemos hacer algo. ¡Es el
mar, idiota, el mar!
No somos gotas separadas
luchando por su supervivencia (los más “afortunados” por vivir
mejor). No podemos movernos conforme a la propia voluntad ni generar
nuestro futuro, aunque parezca que podemos (qué nombre más
absurdo). Jesús lo dijo: "Pero aun los cabellos de vuestra
cabeza están todos contados. No temáis, pues”. Vivimos un delirio
donde la voluntad es la del Soñador del sueño soñando con todo el
océano al mismo tiempo. Cada gota (parte indivisible de ese Soñador)
somos la expresión del sueño tomando un punto de vista único y
concreto en el espacio-tiempo, pero eso no nos hace separados y
autónomos. Este conocimiento tampoco ha de conducir a volvernos
indiferentes pensando que, como no tenemos potestad alguna, ya no
hago nada. Aún nos queda la potestad de decidir qué creemos, qué
pensamos, qué sentimos y cómo queremos percibir el mar, el mundo.
La magia consiste en saber fluir con la corriente de la vida, y la
desconfianza sólo parece mantenernos separados de ella. Pero para
empezar a fluir hay que confiar en que las cosas tienen su razón de
ser aunque no nos guste y no lo entendamos. Con confianza, los miedos
y los pensamientos que agitaban se van aquietando, y lo que antes
observábamos como un mar embravecido y amenazador se va convirtiendo
en una balsa, un espejo del Cielo. Aún no es el Cielo mismo,
seguimos soñando dentro del mar pero ahora la quietud nos permite
mirar con esperanza hacia allá arriba.
* * *
Nota aclaratoria: Haciendo
pesquisas no consigo verificar que Vazquez-Figueroa escribiese el
libro titulado "La conquista del Everest" que menciona
Chaty en su conversación. Sí encuentro otros con el mismo
título pero de los autores Abel Esquiroz, o George Lowe y Huw Lewis
Jones. En cualquier caso y por experiencia, recomiendo verificar
siempre toda la información facilitada por esta llamada IA o
"inteligencia artificial", que de inteligente no tiene
nada. Como hay que tomárselo con humor te recomiendo que veas el
siguiente vídeo. Pincha aquí:
https://www.youtube.com/watch?v=aoa1mKfeZcU
- Aunque
la Verdad(del
amor) es liberadora, la sientes como una
amenaza,por
eso tratas de evitarla a toda costaconsciente
o inconscientemente; yla
evitas cambiándola por ilusiones. Tu “yo” no es más que
una ilusión más, un “constructo” mental basado en
creencias todas falsas, que se disiparía ante la
Verdad tan fácil como la oscuridad lo haría en
presencia de la luz. Por lo anterior, la “máxima” de tu “yo”
para auto-protegerse es buscar el amor sin encontrarlo. Tu
“yo”, temeroso, sólo busca la ilusión delamor.
¿Cuántas veces has creído hallar el amorpero
luego no resultó ser lo que esperabas? Esto es porque amar de
verdad pone a tu “yo”egoísta
y separado en peligro, pues no puede sino desaparecer
anteel
amor de quien realmente Eres, el Todo. El Amor no es
visiblecon
los ojos, no se puede tocar, ni saborear, ni oírse, ni
pensarsecon
la mente que piensa desde tu “yo”. La pequeñez no permite
espacio a la grandeza. Mientras sigas comportándote como un
"yo", este seguirá a salvo, perono
podrás experimentar el verdadero amor. Por eso, tu misión no es buscar el amor, sino deshacer los obstáculos en tu mente para experimentarlo. La amenaza que percibes en la Verdad
no te matará; antes bien, te despertarádel
sueño profundo del personaje que crees ser. No te aferres a la
ilusión del amor y encontrarás el Amor. No se puede tapar el
sol con un dedo, pero puedes creer que lo haces mientras eliges posar
tu vista en la escuálida luz de una vela.
Alumno
- Vale Maestro. ¿Te puedo hacer otra pregunta?
Vamos a hacer un viaje por los entresijos de esta existencia.
Si me lees con asiduidad puede que pienses que me repito, pero es que todo en la vida es una repetición continua en la que sólo cambia la forma.
Muchas veces he escuchado decir a la gente que lo más importante, o de las cosas más importantes en la vida, es ser buena persona; e igualmente que las personas de las que uno se rodea, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, la pareja, los vecinos, etc., también lo sean.
Posiblemente ese propósito ha sido inculcado por la religión, porque si no eres buen@ serás “castigado por Dios”; aunque a los malos parece no importarles, abusando y haciendo sufrir a los demás (¡Qué buenos maestros!) La cosa es que da igual que seas buen@ o mal@. La condición de buena persona no te salva de los golpes de la vida y del aprendizaje que ello conlleva. Así que el propósito de la vida no es ser bueno, aunque algo sí que tiene que ver con aprender a evitarse suplicios.
Es por eso que te pregunto, a nivel ético, ¿crees realmente que lo importante en la vida es ser o llegar a ser una buena persona? Si es así, ¿es que no te sientes lo suficientemente buen@? Entonces desconoces tu verdadera esencia.
Doctor, no puedo – Ilustración propia (quiero decir que la he dibujado yo, no que yo sea el diablo;
tampoco el psicólogo. Bueno, algo sí que tengo de los dos...)
Muy poca gente se para a reflexionar sobre el asunto sin cuestionarlo porque tanto ser buen@, como ser “alguien”, son creencias que se aprenden desde la más temprana edad, mientras que mucha otra gente carecen de un propósito más profundo, aunque luego de unos cuantos golpes aprenden, además de a ser buena persona, a no ser tontos; y ahí se acaban todos sus propósitos éticos y espirituales para pasar entonces a fijar otros del tipo material o intelectual (tener no sé qué o llegar a ser tal cosa), desconociendo en todo este asunto la naturaleza esencial de lo que uno realmente es.
Sí, uno debiera empezar por saber cuál es su naturaleza esencial. La filosofía y la religión lo han intentado pero incluso ellas han fracasado porque funcionan como narcóticos para las personas, y no somos personas. Esa no es nuestra esencia, y el propósito tiene que ser coherente con lo que realmente somos.
A los hombres nos ocurre como en la fábula del león. Si eres un león pero te crees un oveja en mitad del rebaño, tu propósito será vivir como las ovejas, pero nunca te sentirás feliz ni satisfecho. Nuestra naturaleza esencial es el espíritu inmutable, pero si te crees sólo un cuerpo, o puede que incluso un alma en un cuerpo, actuarás en tu vida con toda una serie de condicionamientos y limitaciones errando en tu verdadero propósito. Lo anterior se debe a la naturaleza de la mente, el principio activo del espíritu, la cual posee un poder inconmensurable.
Tu
mente puede estar poseída por ilusiones, pero el espíritu es
eternamente libre. (T-1.IV.2.8)
Entonces, ¿cuál es el propósito de la vida? Si eres espíritu y el espíritu es eternamente libre, tu propósito en este mundo es volverte consciente de tu libertad. No somos conscientes de nuestra libertad porque nos creemos quienes no somos.
La paradoja de la mente es que ya es libre, pero también es libre de negar su propia libertad, y cuando la niega ya no sabe como recordarla porque ha tomado una decisión en contra de sí misma.
Dicho de otro modo: la libertad de la mente radica en su capacidad de decidir, pero cuando la mente elige cualquier propósito que no está alineado con el de mantenerse libre, pierde de vista su libertad. Se extravía.
Entonces, la cuestión es: ¿Cómo se decide en favor de la libertad una vez que las has perdido?
En teoría, que no en la práctica, es muy sencillo. Puesto que elegir creer en ilusiones te hizo perder de vista tu libertad al olvidar lo que es verdad sobre ti, ahora tienes que elegir la ilusión que más se asemeja a la verdad. Recuerdas la frase “La verdad te hará libre”.
Y en este punto toca hacer la pregunta del millón: ¿Qué ilusión se asemeja más a lo que es verdad?
Antes una reflexión: dije que debes conocer tu esencia original, tú espíritu (el ser que eres), y que el espíritu es libre. Si tú eres espíritu, la libertad es tu estado original. La libertad es también la condición por la que no necesitas nada, que es el estado de Unicidad con Dios. En Dios no necesitas nada porque Dios te lo da todo incondicionalmente. Tu libertad radica en tu unidad con Él. Esa es tu verdad.
Pero en algún momento decidiste experimentar por tu cuenta la condición de separación de Dios. Tu separación es imposible porque nada puede existir separado de Dios. Sería igual a Dios oponiéndose a Sí Mismo o Dios contra Su Propia Voluntad. Aún así tu mente es tan poderosa que, sin separarse de Dios, puede imaginar hacerlo. De hecho, estás soñándote separado de Dios sin estarlo porque Dios no puede abandonarte, ni tú lo puedes abandonar a Él. Aparentas estar aquí, en este planeta ajeno a Dios, encarnad@ y asumiendo un propósito de vida ilusorio dentro de un cuerpo en el que experimentar tu separación y sentirte especial. Vives una ficción, lo contrario a tu verdad. Tú (como mente, no como persona) lo decidiste a un nivel que ya no recuerdas, y porque lo has olvidado, has olvidado lo que eres y también como revertir el proceso mental-mente.
Creer (que no “Crear”) es soñar, y cuando sueñas quedas atrapado en el sueño, perdiendo tu libertad, pues has decidido en contra de ella al olvidar quien eres, lo único que te puede ayudar a salir de aquí.
Y ahora sí, una vez dentro del sueño, donde todo son creencias y todo es ilusorio, la única creencia que te puede orientar en dirección salida es la que más se acerca a la verdad, que es que todo esto es un sueño y que nada está ocurriendo en realidad. Pero ojo, lo anterior por si solo no lleva a cabo la corrección que tu mente necesita para volver a recordar tu condición. Es un vano ejercicio que te lo repitas mil veces, aunque digamos, es la predisposición correcta tenerlo siempre presente.
Tú sol@ no puedes llevar a cabo la corrección de los errores (malas decisiones) que cometiste en tu mente puesto que, sintiéndote culpable por ellos, los rechazastes para ocultarlos y olvidarlos en tu subconsciente, haciéndolos inaccesibles, por lo que ahora es crucial que recibas la ayuda de aquella parte de tu mente que aún permanece despierta, que es quien conoce dichos errores, pero de la que también te desconectaste (el ES, tu yo superior, tu guía interior…). Solo ella puede sanarte cuando te permitas examinar dichos errores en su luz en el proceso que el Curso llama perdonar (Expiación). No voy a explicar esto otra vez aquí. Si quieres saber más dirígete a mis otros post al respecto visitando alguno de estos enlaces:
Recuerda: nada de lo que está sucediendo es real porque lo que puede cambiar, comenzar y terminar, no puede ser cierto. Los errores de tu mente tampoco son ciertos. Solo Dios Es, y todo lo creado por Él comparte su naturaleza inmutable y eterna. En el sueño del mundo todo cambia a través de la dinámica de la percepción. Así la bondad y la maldad, de la que ya hemos hablado, es la percepción opuesta de una misma cosa. El nacimiento y la muerte son dos estados diferentes de la experiencia del sueño; y el amor cuyo contrario es el odio, un mismo sentimiento manifestado de formas contrarias una de la otra. En el mundo todo es relativo e imaginario, y lo que hoy es, mañana no es. Por eso nada ilusorio tiene valor alguno sino como medio de aprendizaje para acercarte a lo que no es ilusorio, a la verdad, donde se encuentra tu libertad.
En consecuencia, mientras estés atrapado por el sueño no conocerás la verdad, ni la libertad ni conocerás el Amor. Sólo desde la libertad se puede amar verdaderamente.
El proceso de liberación, que he representado simbólicamente en este dibujo (y bautizado como “espiral de Averli”) es ¡DESPERTAR!, y es lo inverso a la espiral hipnótica que nos trajo hasta aquí. ¿Has visto esas espirales hipnóticas dando vueltas? La liberación discurre en sentido contrario. El perdón (o Expiación) te saca del sueño progresivamente, vuelta a vuelta, nivel a nivel, en lugar de meterte en él: el Amor te acerca a la verdad que te hace un poco más consciente y más libre, que a su vez te permite amar un poco más, lo que te permite conocer un poco más y mejor la verdad, que te permite ser un poco más libre… y así sucesivamente hasta que alcanzas la libertad plena. Es otra manera de ver el deshacimiento del ego o de los obstáculos a la paz. Paz, libertad, Amor...
Dedicarte al propósito de alcanzar tu libertad no quiere decir que no puedas tener otros propósitos de vida al mismo tiempo y disfrutarlos, si así lo deseas, pero como propósitos secundarios, perfectamente compatibles con tu principal propósito que será el de ser libre.
Tu propósito ya no será ser bueno, porque ser solamente bueno no te libera, y porque ser libre tiene otros muchos aspectos implícitos, uno de los cuales es la bondad (la mansedumbre dice UCdM). Buscar la libertad te avocará a alcanzar algún día las características de los Maestros de Dios (confianza, honestidad, tolerancia, mansedumbre, júbilo, indefensión, generosidad, paciencia, fe y mentalidad abierta). ¿Qué más puedes desear?
En resumen, alcanzar la libertad te hace bondadoso, pero ser solamente bueno no te hace libre. Además, la libertad tiene la ventaja adicional que supone no dejarse manipular y avasallar por los que practican la maldad. La vida espiritual no es sinónimo de sacrificio ni de dolor sino de fortaleza, a la vez que de bondad. Te adiestras en la fortaleza de un León pero con la inocencia de un cordero. La bondad con fortaleza practicada con los “malos” les rescata de su propia maldad. La mal llamada bondad (el buenismo o bondad débil) practicada con los malos solo los hace más malos y crueles.
Te dejo este enlace para que escuches esta canción que encontré buscando en interné, aunque la letra no me termina de gustar, juega al despiste ya que parece llamarte a mirar hacia afuera, y de lo que se trata es de que mires hacia adentro; así que me veo en la necesidad de re-interpretarla (con todo el respeto para el grupo musical, no le quito mérito):
Tú eres el cordero y el león (tu espíritu, semejante a Dios, tu verdadero yo). Dios está en ti y puedes liberarte sin esperar a que llegue ningún mesías ni la salvación desde afuera, pues nada real y verdadero puede llegar desde un mundo ilusorio (vana fantasía). El sacrificio de sangre y pecado solamente es la renuncia a tu mente-ego; ¿Cómo puede ser eso un sacrificio?, aunque es verdad que lo parece porque el ego se resistirá y luchará. Al final todos los errores de tu mente se postrarán (se des-harán) ante la presencia del espíritu en tí (El Espíritu Santo).
Que la disfrutes mientras interpretas la letra como quieras. ¡Eres libre!
AVISO IMPORTANTE: Si no quieres bajarte del mundo, este post no es para ti.
Al
mundo no se le abandona mediante la muerte sino mediante la verdad, y
la verdad sólo la pueden conocer aquellos para quienes el Reino fue
creado, y por quienes espera. (T-3.VII.6.11)
Si
te va mal en la vida, estás desesperad@, y quieres que Dios pare el
mundo para bajarte de él, te tengo dos noticias, una buena y otra
mala (como en los chistes). ¿Cuál quieres que te cuente primero?
Te
voy a contar primero la mala noticia, y es que Dios no puede parar el
mundo porque Él tan siquiera lo conoce. Es verdad que creemos que
Dios es su creador, pero no es más que una creencia. Piensa
detenidamente: ¿Cómo iba Dios a crear un lugar de caos, culpa,
injusticia, carencia, dolor y miedo si Él Es Todo Amor?. Aún
suponiéndolo posible porque tú personalmente creas que Dios es
vengativo, ¿cómo podría Dios enfrentarse a las fuerzas del mal
luchando de Igual a igual si Él es omnipotente? Entonces Dios sería
un dios menor dejándose ningunear; o quizás sería egocéntrico y
caprichoso, como el de mi caricatura jugando con los mundos y con las
personas. Definitivamente lo anterior no tiene sentido.
El
mundo que tú percibes no pudo haber sido creado por el Padre, pues
el mundo no es tal como tú lo ves. Dios creó únicamente lo eterno,
y todo lo que tú ves es perecedero. Por lo tanto, tiene que haber
otro mundo que no estás viendo. (T-11.VII.1.1-3)
La
buena noticia es que, si Dios no creó el mundo, éste no existe pues
sólo lo que Dios creó puede existir. Pero, si no existe, ¿cuál es
su causa? ¿Cómo es que lo experimentamos tal real? A nivel
cosmogónico, el mundo es una fabricación de la mente del Hijo de
Dios en estado de ensoñación (de enajenación mental o locura), lo
que vamos a llamar Mente-Ego o Mente-Demiurgo, siendo cada alma-ego
individual un diminuto fragmento de esa misma Mente-Ego proyectándose
en un cuerpo y en un punto concreto del espacio-tiempo; de esta
manera la Mente-Ego experimenta sus múltiples fantasías sin ser
consciente de sí misma. Es por ello que todo lo que ocurre en el
mundo no puede tener más consecuencias que las que tiene un sueño
cuando despiertas de él. ¿Dónde queda el sueño cuando despiertas?
¿Era real?. No, sólo lo parecía. Por la misma razón, lo que pase
en el mundo no puede afectar a la realidad de lo que tú eres; me
refiero, por supuesto, a tu verdadero ser, tu espíritu. Necesitas
comprender ésto antes de que sigamos.
El
sueño del mundo (y de todos los mundos y seres en este universo y
universos paralelos) surgió cuando el Hijo de Dios quiso conocer
cómo sería la experiencia de crear (sin conseguirlo) separado de
Dios, lo que es imposible, y resultó en un experimento que se le
escapó de control pero que terminó tan sólo un instante después,
aunque lo experimentamos como si estuviese produciéndose ahora. Eso
ocurre porque lo estamos recordando.
Retomando
la cuestión que me ha llevado a escribir este post, la cual era
¿cómo puede uno apearse del mundo sabiéndose un personaje
proyectado por la Mente-Ego? Preguntado de otra manera: ¿Puede el
personaje de un sueño decidir acabar con su sueño? La respuesta
evidente es que no, pero el personaje puede (aparentar) volverse
consciente de que está soñando. Es lo que se llama un sueño
lúcido, que entenderás si lo has tenido alguna vez por la noche.
Esa capacidad, volverte lúcido del sueño del mundo, es lo que
finalmente te abre la puerta a poder abandonarlo. De hecho es así
que ocurre, pues el Hijo de Dios logra finalmente tomar consciencia
de Su estado de ensoñación a través de los personajes que proyecta
(tú, yo y todos) cuando éstos últimos se vuelven conscientes de su
conexión con lo divino a través de una voz o intuición (La Voz del
Espíritu Santo o ES, Guía Divino, Ángel Guardián o como prefieras
llamarlo) que les susurra al oído que despierten; que les sugiere
que ellos son algo más que un personaje ocupando un cuerpo, y que la
vida tiene un propósito mucho más elevado que el que perciben sus
sentidos físicos.
El
ego construyó el mundo tal como lo percibe, pero el Espíritu Santo
-el reintérprete de lo que el ego construyó- ve el mundo como un
recurso de enseñanza para llevarte a tu hogar. (T-5.III.11.1)
Tú,
como personaje, ciertamente no puedes hacer nada para bajarte del
mundo mientras te limitas a interpretar estrictamente el guion que la
Mente-Ego está soñando para ti. Pero, una vez que te haces
consciente de tu conexión divina gracias a La Voz, cuentas con el
poder de decidir acerca de cómo re-interpretar tu experiencia.
Mientras te identificas con tu personaje, aparentas ser libre para
elegir entre una multitud de “diferentes” ilusiones las cuales te
mantienen atrapado a la única gran ilusión que existe. Ahora que
estás despertando, sin embargo, tu elección puede ser entre creerte
las ilusiones que hayas escogido experimentar, o utilizarlas para
recordarte que la realidad te está aguardando. Ciertamente solo
tienes ésta última elección puesto que ahora sabes que vivir para
las ilusiones no es una elección que te lleve a ningún lado.
Reinterpretar todo lo que ves bajo la guía de La Voz en lugar de
bajo la guía del ego es la única manera de empezar a escapar del
sueño del mundo. A ésto es lo que se le llama “perdón” en el
Curso de Milagros, y “expiación” al proceso completo de perdonar
.
En
tu mente hay dos maneras de contemplar al mundo, y tu percepción
reflejará el asesoramiento que hayas elegido.(T-12.VII.5.6)
El
mundo reinterpretado a la vista del ES es lo que el Curso llama el
“mundo real”, el cual es un escalón intermedio entre este mundo
de caos, miedo y sufrimiento, o “mundo irreal” proyectado por la
Mente-Ego, y el Cielo, que es nuestro verdadero hogar.
Percibir
únicamente el mundo real te conducirá al Cielo real, ya que te
capacitará para comprenderlo. (T-11.VII.3.9)
Aunque
aquí te experimentas como un personaje encarnado dentro de un
cuerpo, sólo es una alucinación fabricada por la Mente-Ego. Tu
mente “individual” es una copia diminuta de la Mente del Hijo de
Dios (holograma), y por ello aún conserva una parte de cordura, ¡la
Voz!, que es la parte de tu mente que no sueña y te vincula
inalterablemente a Dios. Recuerda: nada que Dios haya creado puede
dejar de ser ni perderse, ni nada que Dios no haya creado puede
existir. El mundo real es este mismo mundo pero visto desde la
perspectiva de esa fracción de tu mente que en realidad es tu
verdadera mente. Recuperar su recuerdo en detrimento del uso de tu
mente-ego es lo que te devolverá al Cielo porque el Cielo no es más
que el estado mental de la mente despierta.
De
todo lo que has fabricado, el mundo real es lo único que el Espíritu
Santo ha conservado para ti, y la salvación consiste en percibir
únicamente eso, ya que es el reconocimiento de que la realidad es
únicamente lo que es verdad. (T-11.VII.4.9)
Puesto
que ahora sabemos que sólo la realidad nos sacará del mundo, vale
la pena analizar atentamente
los siguientes
párrafos
de la
sección del Curso titulada “Cómo
invertir en la realidad”:
Te
pedí una vez que vendieses todo cuanto tuvieses, que se lo dieses a
los pobres y que me siguieras. Esto es lo que quise decir: si no
inviertes tu atención en ninguna de las cosas de este mundo, puedes
enseñarle a los pobres dónde está su tesoro. Los pobres son
sencillamente los que han invertido mal, ¡y vaya que son pobres!
Puesto que están necesitados, se te ha encomendado que los ayudes,
pues te cuentas entre ellos. Observa lo bien que aprenderías tu
lección si te negases a compartir su pobreza, pues la pobreza no es
otra cosa que insuficiencia, y sólo hay una insuficiencia, ya que
sólo hay una necesidad (T-12.III.1.)
No
invertir tu atención en ninguna de las cosas de este mundo
significa que no te las crees y que les das la importancia justa en
tu pensamiento al objeto de vivir despierto, y sin ser víctima de
los dramas en los que nos suele hacer caer la mente-ego al darles
realidad. Por supuesto que puedes y tienes que tratar con las cosas
mundanas porque es imposible vivir sin ocuparte de ciertas tareas. La
pobreza o insuficiencia no es más que vivir para sobrevivir,
pensando sin otra perspectiva que la del cuerpo tratando de colmar
sus necesidades, y desconociendo que la única insuficiencia que
existe es creernos separados de Dios. Identificad@ con tu ego, tus
pensamientos mundanos no hacen más que hundirte en estados de
pobreza (incertidumbre, preocupación, tristeza, indignación,
enfado, queja, carencia...), que son intercalados a veces con algún
momento de respiro (un placer pasajero o alguna ilusión cumplida),
que te ayuda a hacer el sueño un poco más llevadero, evitando
plantearte en serio cómo escapar de este mundo.
La
insuficiencia se des-aprende enseñando a los demás que tú no
necesitas compartir con ellos su mentalidad de pobreza; ésto es,
dando ejemplo de tu des-identificación con las creencias y
necesidades del ego.
Identificarte
con el ego es atacarte a ti mismo y empobrecerte. Por eso es por lo
que todo aquel que se identifica con el ego se siente desposeído. Lo
que experimenta entonces es depresión o ira, ya que lo que hizo fue
intercambiar su amor hacia Sí Mismo por odio hacia sí mismo, y como
consecuencia de ello, tiene miedo de sí mismo. Él no se da cuenta
de esto. Aun si es plenamente consciente de que está sintiendo
ansiedad, no percibe que el origen de ésta reside en su propia
identificación con el ego, y siempre trata de lidiar con ella
haciendo algún "trato" demente con el mundo. Siempre
percibe este mundo como algo externo a él, pues esto es crucial para
su propia adaptación. No se da cuenta de que él es el autor de este
mundo, pues fuera de sí mismo no existe ningún mundo. (T-12.III.6)
Todo
está en tu mente y lo proyectas afuera. El
mundo es
la pantalla donde ves
reflejados
tus
pensamientos; los del
ego como
el
mundo irreal, pero de
igual modo
los pensamientos amorosos de tu
mente recta (el ES en ti)
como
el mundo real.
El
sistema de pensamiento del ego es
conflictivoporque
nació a
partir del
trauma de
miedo-culpa
causado
al
creerte separad@
de Dios cuando
quisiste experimentar por tu cuenta que sería sentirse especial.
Como te identificas con dicho
sistema de pensamiento,
no lo cuestionas a nivel profundo
pues te pondrías
en entredicho
a ti mism@; por lo tanto, tratas
de
manejarlo buscando
respuestas y soluciones en el mundo exterior donde
lo
único que consigues
es fracasar y frustrarte
una
y otra vez pues
el
lema secreto
del
ego es “busca pero no encuentres”. Proyectar tu conflicto afuera
se
convierte así en
la garantíade
que
no te
librarás de
él perpetuandoal
ego, el cual se alimenta de
cualquier experiencia en
el intervalo que va desde el
más
leve desasosiego
hasta la más
profunda agonía.
Si
sólo los pensamientos amorosos del Hijo de Dios constituyen la
realidad del mundo, el mundo real tiene que estar en su mente. Sus
pensamientos descabellados tienen que estar también en su mente,
pero él no puede tolerar un conflicto interno de tal magnitud. Una
mente dividida está en peligro, y el reconocimiento de que alberga
dentro de sí pensamientos diametralmente opuestos es intolerable.
Proyecta, por consiguiente, la división, no la realidad. Todo lo que
percibes como el mundo externo no es otra cosa que tu intento de
mantener vigente tu identificación con el ego, pues todo el mundo
cree que esa identificación es su salvación. Observa, sin embargo,
lo que ha sucedido, pues los pensamientos tienen consecuencias para
el que los piensa. Estás en conflicto con el mundo tal como lo
percibes porque crees que el mundo es antagónico a ti. Ésta es una
consecuencia inevitable de lo que has hecho. Has proyectado afuera
aquello que es antagónico a lo que está adentro, y así, no puedes
por menos que percibirlo de esa forma. Por eso es por lo que debes
darte cuenta de que tu odio se encuentra en tu mente y no fuera de
ella antes de que puedas liberarte de él, y por lo que debes
deshacerte de él antes de que puedas percibir el mundo tal como
realmente es. (T-12.III.7)
Mantenerte
anclad@ al mundo es mantenerte anclad@ al ego, y viceversa. Mientras
sigas ubicando la causa de tu sentir (tanto de felicidad como de
infelicidad) en el mundo, no podrás sanar (deshaciendo el sistema de
pensamiento del ego) pues has separado causa y efecto. Por eso es
que, siendo tú la causa del mundo, éste se manifiesta como un lugar
en el que has perdido el control, sintiéndote su víctima pues te
crees viviendo en un lugar peligroso. Es la forma en que, como hemos
dicho ya, aseguras la irresolución del conflicto que existe dentro
de tu mente, la cual no es más que una diminuta representación de
lo que ocurre en la Mente-Ego. Puesto que la Mente-Ego teme a Dios (y
por lo tanto, tú también en el rincón más oculto de tu
subconsciente), el mundo ha sido fabricado como un lugar totalmente
ajeno a Dios donde se ataca Su verdad. No tienes más que ver el uso
generalizado de la mentira y el engaño. Este mundo y los cuerpos,
fabricados también por la Mente-Ego, son totalmente opuestos a la
creación de Dios. Sin embargo reina la creencia de que todo ha sido
creado por Dios, a pesar de lo cual el mundo se puede destruir y los
cuerpos pueden morir o ser asesinados, con lo que el ego se siente
entonces más poderoso que Dios Quien da vida eterna. La muerte es la
forma en la que la Mente-Ego niega a Dios.
El
mundo que percibes es un mundo de separación. Quizá estés
dispuesto a aceptar incluso la muerte con tal de negar a tu Padre.
Sin embargo, Él no dispuso que fuese así, y, por lo tanto, no es
así. Tu voluntad sigue siendo incapaz de oponerse a lo que la Suya
dispone, y ésa es la razón de que no tengas ningún control sobre
el mundo que fabricaste. No es éste un mundo que provenga de la
voluntad, pues está regido por el deseo de ser diferente de Dios, y
ese deseo no tiene nada que ver con la voluntad. El mundo que has
fabricado es, por lo tanto, completamente caótico, y está regido
por "leyes" arbitrarias que no tienen sentido ni
significado alguno. Se compone de lo que tú no deseas, lo cual has
proyectado desde tu mente porque tienes miedo de ello. Sin embargo,
un mundo así sólo se puede encontrar en la mente de su hacedor,
junto con su verdadera salvación. No creas que se encuentra fuera de
ti, ya que únicamente reconociendo dónde se encuentra es como
podrás tener control sobre él. Ciertamente tienes control sobre tu
mente, ya que la mente es el mecanismo de decisión. (T-12.III.9)
Este
es el truco de prestidigitación del ego que nos mantiene engañados
en/con el mundo: Ves lo que detestas porque, a la vez que lo temes,
te atrae y lo deseas ocultamente. Es por eso que lo proyectas fuera
de ti distanciándote de ello sin perderlo de vista, como si no
tuviera nada que ver contigo. El pensamiento-ego es así de retorcido
y de morboso pues “sarna con gusto no pica”. Y lo mejor es que la
culpa de todo lo que ocurre en el mundo ya no es tuya, es de los
demás. En conclusión: Ves lo que ves porque lo proyectas afuera
donde dejas de hacerte responsable de ello, pues el reconocimiento
de que tú eres su causa podría llevar sanación a tu locura y
pondría fin a tu mente-ego, a tu personaje y a tu sueño de
separación y especialismo. Pero no deseas eso, ni que acabe tu
sueño, ya que no quieres dejar de sentirse especial y diferente a
pesar de todo el dolor y la infelicidad que ello te produce.
El
ego es morboso y le gusta sentirse víctima por las recompensas
ocultas que obtiene con ello. Si tú eres la causa de la manera en
como ves y experimentas el mundo, no puedes sino ser también el
responsable de cualquier tipo de ataque que percibas, pues no es lo
que percibes lo que te ataca sino la interpretación que tú haces de
ello. Reconocer ésto es llevar la mentira ante la verdad. En ese
lugar de tu consciencia reside tu paz y tu capacidad para extender
paz hacia afuera y ver el mundo real.
Si
reconocieses que cualquier ataque que percibes se encuentra en tu
mente, y sólo en tu mente, habrías por fin localizado su origen, y
allí donde el ataque tiene su origen, allí mismo tiene que
terminar. Pues en ese mismo lugar reside también la salvación. El
altar de Dios donde Cristo mora se encuentra ahí. Tú has profanado
el altar, pero no has profanado el mundo. Cristo, sin embargo, ha
puesto la Expiación sobre el altar para ti. Lleva todas tus
percepciones del mundo ante ese altar, pues es el altar a la verdad.
Ahí verás tu visión transformarse y ahí aprenderás a ver
verdaderamente. Desde este lugar, en el que Dios y Su Hijo moran en
paz y en el que se te da la bienvenida, mirarás en paz hacia el
exterior y verás el mundo correctamente. Mas para encontrar ese
lugar tienes que renunciar a tu inversión en el mundo tal como lo
proyectas, y permitir que el Espíritu Santo extienda el mundo real
desde el altar de Dios hasta ti. (T-12.III.10)
Recordarás
la frase bíblica “no se puede servir a dos señores a la vez”.
Una interpretación es que no puedes llevar una vida coherente y
plena sirviéndote de dos sistemas de pensamiento opuestos a la vez.
La división que ello causa en tu mente es lo que te hace perder la
paz que por derecho te pertenece por tu condición de Hijo de Dios.
Nunca podrás deshacer tu nexo con la mente recta ni con tu divinidad
porque siempre serás tal como Dios te creó, pero puedes ignorar tu
condición velándola bajo el espeso manto de los pensamientos y
deseos de tu mente-ego, la cual es la generadora de dicha división,
provocando la percepción de la dualidad, y de la percepción de un
mundo dividido siempre en conflicto.
Dije
anteriormente que lo que proyectas o extiendes depende de ti, pero
tienes que hacer una u otra cosa, ya que ello es una ley de la mente,
y antes de mirar afuera tienes que mirar adentro. Al mirar adentro
eliges al guía cuya visión deseas compartir. Y luego miras afuera y
contemplas sus testigos. Por eso es por lo que siempre encuentras lo
que buscas. Lo que desees para ti es lo que manifestarás, y lo
aceptarás del mundo porque al desearlo lo ubicaste en él. Cuando
crees que estás proyectando lo que no deseas, es porque todavía lo
deseas. Esto conduce directamente a la disociación, puesto que
representa la aceptación de dos objetivos, cada uno de los cuales se
percibe en un lugar diferente y separado del otro porque hiciste que
fueran diferentes. La mente ve entonces un mundo dividido fuera de sí
misma, pero no dentro de ella. Esto le da una ilusión de integridad
y le permite creer que está yendo en pos de un solo objetivo. Sin
embargo, mientras sigas percibiendo un mundo dividido, no habrás
sanado. Pues haber sanado es ir en pos de un solo objetivo, al haber
aceptado uno solo y no desear más que uno solo. (T-12.VII.7)
Cuando
deshagas la división en tu mente aceptando solo los pensamiento de
tu mente recta podrás sanar y ser feliz de forma permanente; pero no
lo conseguirás rechazando los pensamientos y creencias del ego. No
se trata de taparte los ojos negando la negación. No se trata de
negar al ego como antes negabas tu divinidad. Tienes que observarlo y
reconocerlo en su acción, y luego sencillamente abandonarlo a un
lado reconociendo su futilidad para permitir que tu mente recta
brille con su luz. Entonces será cuando te des cuenta de que el
mundo no es un lugar caótico y peligroso, sino un salón de clases
para re-conocerte a ti mism@ despertando a lo que siempre has sido.
Pues
cuando el Cielo y la tierra se vuelvan uno, dejarás de ver incluso
el mundo real. El mundo no acabará destruido, sino que se convertirá
en el Cielo. Lo que constituye la reinterpretación del mundo es la
transformación de toda percepción en conocimiento.
(T-11.VIII.1.7-9)