lunes, 24 de mayo de 2021

Profecías y profetas (Humor)

Profetas no son solamente los clásicos, esos de los que algunos escuchábamos hablar en las clases de religión de la madre Elisa, o en la lectura de la misa de los domingos y fiestas de guardar. Me refiero a los profetas bíblicos, Ezequiel, Daniel, Isaías, Joer, ¿...?. Perdón, Joel. También son profetas esos que luego, unos cuantos años más tarde, empezamos a conocer de manera atípica mediante algún libro extraño llegando a nuestras manos, como Michel de Nostradamus y sus profecías; o todos los que empezaron a hacerse conocidos con la irrupción y generalización de internet. Hablo, éstos últimos, de Parravicini, Egdar Cayce, Xico Xavier, Baba Vanga, San Malaquías, etc, por citar algunos de los más famosos. No son los únicos pues son también "profetas" a menor escala, los tarotistas, los políticos y todos aquellos que se dedican y/o se ganan la vida vendiendo sus palabras por interés, o venden su interés con palabras. De últimas, todos somos profetas en algún grado cuando en la forma más popular de predicción exclamamos convencidos "¡te lo dije!". Los poderes psíquicos es algo que todos poseemos pero que no todos hemos desarrollado por igual.
fortune-telling - Tumisu en Pixabay

El mundo onírico en el que vivimos se caracteriza por ser un laberinto de caos sinsentido. En él las palabras son un reflejo de la Mente que nos sueña y de la que formamos parte, de sus deseos e ilusiones, pero también de sus miedos, inquietudes y preocupaciones. No me hartaré de repetir hasta la saciedad, para los que me leéis por primera vez y para que no caigáis en la suspicacia o el espanto, que Un Curso de Milagros (UCdM) explica que el mundo es un sueño del Hijo de Dios y que yo escribo en base a UCdM. Por lo anterior, no voy a entrar a explicar aquí otra vez de nuevo la metafísica del curso ni que el guión del mundo ya está escrito. Pero si eres nuevo y estás realmente interesado puedes hacerlo pinchando en los enlaces que dejo a los post's relacionados dos líneas más arriba en cursiva negrita. Será un reto para ti leerlos, aceptarlos sin juzgar con mente abierta, y si aún sigues con ganas, regresar acá y terminar este artículo.

Volviendo al tema de este post, quiero aclarar que la capacidad de predicción sólo se puede explicar por el hecho de que el sueño del mundo ya tuvo lugar, pero ahora lo revivimos recordándolo desde distintos puntos de vista encarnando múltiples personajes. Las constantes decisiones que parecemos tomar y sus posibles finales y/o consecuencias ya están previstos, funcionando todo este sistema igual que sucede en un video-juego. El argumento no es más que el deseo por el logro de diferentes metas y promesas de felicidad que luego no lo son tanto, pero que resultan tan atractivas que nos mantienen enganchados en el juego; esto hasta que el soñador cansado, frustrado, dolorido y despabilado elige, guiado por la mente recta (su Yo superior, intuición, guía angelical, ES o como quieras llamarlo), la opción que lo despierta, desidentificándose con su personaje. Entonces, queda finalmente liberado. ¡Game over!

Formando parte importante del sueño que, he dicho, se asemeja a un video-juego, las palabras (a veces unidas a imágenes intuitivas), orbitan alrededor de los hechos que parecen tener lugar. Las palabras los preceden, los acompañan o los recuerdan una vez han ocurrido, presentándose como la guarnición, el adorno, el acompañamiento, símbolos de símbolos como las llama UCdM, aunque me pese decirlo a mí que hago tanto uso de ellas; pero el asunto es que sin ellas no hay profetas ni profecías.
Profecía de Benjamín Solari Parravicini del año 1939 correspondiente al atentado del 11 de Septiembre de 2001 al Word Trade Center de New York: "La libertad de Norteamérica perderá su luz. Su antorcha no brillará como ayer y el monumento será atacado dos veces" - Tomado de la WEB

Y por razón de que las palabras son puro oropel, muy atrayentes al sentido del oído, las profecías también lo son; puro entretenimiento para la mente inquieta que agitándose en la especulación trata de atrapar el próximo acontecimiento, el cómo, el cuándo y el dónde. Las profecías constituyen de este modo un combustible para la mente errónea, la cual intenta cambiar su propio sueño de uno malo a otro mejor; una distracción que la mantiene en marcha en un bucle que se retroalimenta a sí mismo. 

Pero un sueño no es más que un sueño y las ilusiones nunca podrán ser reales, aunque desde adentro de él lo parezcan y parezcan tener consecuencias para nosotros como protagonistas; aunque dichas consecuencias no afectan a lo que es verdad en nosotros, lo cual es absoluto e inalterable al tratarse de nuestra esencia divina semejante a Dios. 

Los profetas y sus profecías confieren realidad al sueño. Los sueños, que siempre producen emociones contrapuestas entre el amor y miedo, reflejan un estado de imposibilidad de la Mente del Hijo de Dios la cual es un escape del estado pleno de Unidad con el Padre hacia una suerte de aventura de separación en donde la carencia hará acto de presencia con más o menos intensidad. Es la manifestación de la dualidad consecuencia de la percepción, donde todo lo que se manifiesta lo hace invertido a como en el Cielo, como sucede en un espejo. En ese estado irreal, las profecías son el mecanismo que usa la Mente-ego del Hijo de Dios para tratar de controlar su propias proyecciones, al tiempo que mantiene su fantasía en funcionamiento. Esa fantasía toma la forma del Universo con todo su contenido, y la Mente-ego que lo sueña a su vez toma la identidad de su dios creador, un dios semejante al del antiguo testamento, amante de los sacrificios, vengativo y cruel, el cual confundimos con el Dios absoluto todo amoroso que anunció Jesús en su evangelio y que no tiene nada que ver con este mundo. Por eso este Universo nunca dejará de ser un lugar de desigualdades, de abundancia en un lugar pero de carencias en otro, de felicidad en un tiempo pero de terror en otro, regentado por un Dios caprichoso, una veces tiránico y otras justiciero.

Las profecías, como producto del ego, además te mantienen esclavo del tiempo y de la culpabilidad, pues si no haces "lo que debes, lo correcto" la profecía se cumplirá. El ego tiene por base principal la culpa que la Mente del Hijo sintió al creerse separar de Dios. Sin culpa no hay ego que valga, no hay sueño, no hay tiempo y sólo queda el eterno ahora que abre paso a la verdad eterna, a la inmortalidad del Ser a la que tanto envidia y teme a la vez el ego porque Ser supone la desaparición del ego. Así que cuando vives en base a profecías siempre es bajo la amenaza constante del final de los tiempo, con temor y con culpa, atrapado en el ego y en este sueño que llamamos vida sin serlo.
El juicio final de Miguel Angel en el Vaticano no significa la separación de los buenos de los malos como nos hace creer el ego. Es el fin del sueño de dualidad, la separación de la Verdad de lo que es falso e ilusorio, lo cual desaparece en la nada de donde surgió.

Por muy terrorífico que pueda resultar (para el ego), la única profecía con significado es aquella que predice lo inevitable al final de los tiempos, que es final y desaparición del mundo, el despertar del sueño con la llegada de la realidad, lo verdadero: ¡el Reino de los Cielos!. El ego temeroso, sin embargo y como no podía ser, identificándose con el cuerpo y el personaje que lo ocupa, asocia el final a múltiples acontecimientos, todos catastróficos, donde reinan la muerte y la destrucción total. Para el ego, la profecía del fin de los tiempos es terrible porque significa su desaparición. Para el espíritu, esa misma profecía es dulce, esperanzadora, porque habla de su liberación. 

UCdM sólo menciona la palabra "profecía" una sola vez en toda su extensión, dándonos a entender que sólo hay una única profecía cierta, la del fin de la ilusión y con ella la del pecado, la culpa y el miedo; es por lo tanto una profecía dichosa. Además nos invita a adelantarla entrando en un estado de recogimiento interior de quietud y silencio para que podemos recordar la verdad, a Dios. Dice:

La hora de la profecía ha llegado. Ahora es cuando las antiguas promesas se honran y se cumplen sin excepción. No queda ningún paso que el tiempo nos pueda impedir dar. Pues ahora no podemos fracasar. Siéntate en silencio y aguarda a tu Padre. Él ha dispuesto que vendrá una vez que hayas reconocido que tu voluntad es que Él venga. Y tú nunca habrías podido llegar tan lejos si no hubieses reconocido, por muy vagamente que fuese, que ésa es tu voluntad. (Libro de Ejercicios. Intro. a la 2ª Parte. 5, UCdM)

Todas las profecías dejan de ser profecías "ahora", cuando vives en el momento presente desde tu mente recta, la parte de tu mente despierta semejante a la del Cristo, el ES. En ella no hay miedo ni culpa, sólo pura inocencia y dicha. Se disuelven entonces todas las fantasías porque tu deseo y tu voluntad es estar de nuevo junto a Dios. No es que te separaras de Él sino ilusoriamente cuando una alocada idea cruzó tu mente y te tentó con la creencia de que la separación era posible, y entraste en un estado de enajenación (inconsciencia o sueño) para experimentar por tu cuenta como sería el sentirte especial. Pero siempre has permanecido junto a Él, protegido de todo mal, aunque creyéndote en el exilio, en lugares lejanos y peligrosos. Más con cada instante que guardas silencio y vas a Él, la hora de la única y verdadera profecía se adelanta un millar de años, hasta que llegue un instante en que se consume su recuerdo y todo vuelva a ser como era antes. 

Y ahora, un chiste: 

En un manicomio hay demasiada gente, así que el director reúne al comité de evaluación, y entre todos deciden que lo mejor es hacer una prueba de lucidez para soltar a los que demuestren estar más cuerdos; así se podrá aliviar la sobre-saturación en la que se encuentra el centro. En el día de la prueba, el comité observa atento a través de una ventana simulada en la pared lo que sucede en la sala contigua, donde van entrando los candidatos uno a uno:

- ¡Soy el profeta enviado por Dios para anunciar el final de los tiempos! - grita el primer loco dirigiéndose a su reflejo en el espejo de la pared sin saber que es observado de frente.

A continuación entra otro loco en la habitación, y al escuchar lo que dice el primero se le acerca y le dice:

- Perdona pero... ¡yo soy el profeta enviado por Dios! Arderás en los infiernos por tu infamia. ¡El fin del mundo se aceeeerca!

En la sala de observación los miembros del comité de evaluación se miran de soslayo con cara de circunstancia y resignación, y hacen un gesto para que pase otro más. Mientras los dos locos anteriores discuten entra el tercero que se les queda observando atentamente y les pregunta:

- ¿Qué está pasando aquí?

El primer loco le contesta:

- ¡Soy el profeta enviado por Dios para anunciar el final de los tiempos!

A lo que el segundo replica:

- ¡Mentira! ¡El profeta enviado por Dios soy yo! No le hagas caso.

Entonces el tercer loco les dice:

- Está claro. Los dos estáis locos. Peor que eso: estáis como cabras.

En la sala contigua los miembros del comité entornan los ojos y se miran esperanzados haciendo gestos de aprobación acerca del tercer candidato, quien parece muy juicioso. Se van a poner de acuerdo para soltarlo cuando en el último instante éste va y suelta a los otros dos locos que aún pelean entre ellos:

- ¡SILENCIO! ¡Falsos profetas! ¡No lo sois ninguno de los dos! Que se sepa... ¿Cuándo os he enviado yo?

Ante lo visto, en el comité de evaluación el miembro más destacado, líder del partido político más votado, piensa:

- (Este tipo se cree que es Dios, pero soy yo aquí el que manda) - Se gira y se dirige a su asesora ejecutiva que también ha entrado a formar parte del comité para cobrar las dietas - ¿Qué dicen las cartas Manolita?

Manolita coge un mazo de tarot y lo esturrea por encima de la mesa.

- Uhm… dicen que te saldrá una férrea competencia, una voz contestataria, aunque te ama secretamente con locura. Si te ha gustado suscríbete a mi canal y dale a la campanita. Tilín, tilín..

- ¡Vaya! Menudo tipejo. No quiero que vaya por la calle poniéndome en evidencia. Sería malo para mi carrera política. Definitivamente no lo soltaremos.

Y piensa el director del manicomio:

- (Esso yaa loo vereeemoooos… mi amooor.)


* * * 

lunes, 10 de mayo de 2021

El deseo del ego de ser libre


Hoy empiezo con dos frases hechas que me han parecido muy oportunas para el tema que voy a tratar aquí. Intenta encontrar su relación. Si no lo consigues, no te preocupes. Las comentaré al final, y entonces lo verás más claro.

"Es más difícil engañar a alguien que convencerlo de que ha sido engañado”

- Mark Twain -

“Después de una persona que no tiene nada, la más peligrosa es la que lo tiene todo”
- Juan Nadie -
Cartel de la película "La habitación" 
- Tomado de la web -

En la película “La habitación” (The Room) de Christian Volckman, 2019, un matrimonio sin hijos se traslada a vivir a una casa aislada donde descubren una habitación que les concede todo lo que, estando dentro de ella, desean; pero nada de lo que le es concedido permanece en al exterior ya que envejece, se deshace o muere rápidamente.

El deseo de cualquier ilusión o quimera es ser libre. Pero para ello tiene que matar a su creador. Esa es la manera de pensar del ego quien cree haber atacado a Dios pecando contra Él, lo que acaba con Su Unicidad y Lo hace vulnerable, colocando a Dios en una situación de lucha constante contra el mal. Pero el más grande deseo oculto del ego es, sin duda, matarlo, destruirlo por completo y de esa manera el ego podrá ser libre, su propio dios creador de sí mismo.

Como sucede en la referida película, el ego quiere hacerse realidad él mismo y que todos sus deseos se hagan también realidad. Por reales me refiero a que no se acaben nunca, pero de todos es conocido que aquí en el mundo todo cambia y tiene un final. Si confrontas la ilusión poniéndola a prueba, se convierte en polvo. La quimeras (como el ego) no pueden sobrevivir fuera de la ilusión. Para que el Hijo de Dios fuese libre tendría que matar a Dios, pero eso es imposible siendo Él omnipotente, omnipresente. Además, el primero es una extensión del Segundo, sin separación alguna, por lo que sólo podría olvidar a Su Creador entrando en un estado de ensoñación. Sólo si se niega oníricamente a Dios puede lograrse una falsa separación. Es por eso que vivimos en una ilusión.

El anterior deseo tiene su expresión en el mundo cuando el ego se complace en matar a Dios en la cruz, pero como Éste siempre resucita, tiene que estar crucificándolo una y otra vez. Por eso el ego no quiere oír hablar de la resurrección y la celebra un sólo día al año. Los otros 364 días se complace en la adoración de la cruz como símbolo del sacrificio y de la muerte, pues la creencia en esta última es el triunfo del ego sobre Dios.

Fue Nietzsche quien dijo que todo acto o proyecto humano está motivado por la "voluntad de poder". Cuando digo “humano” estamos hablando por supuesto del ego. Esa voluntad de poder no es tan sólo sobre la voluntad de imponerse sobre otros, sino también de imponerse uno sobre sí mismo convirtiéndose en un superhombre, en un dios, lo que tiene expresión en la capacidad creativa y su coraje. Vemos expresado este mito constantemente en todos los superhéroes del cómic y en el cine, sin embargo éstos personajes no pueden escapar de una lucha constante, de una vida personal tormentosa que les persigue a cualquier parte para destruirlos al final, por muy poderosos que parezcan ser, ya que siempre surge un enemigo aún más poderoso.

El ego está como una cabra y Nietzsche, el pobre, no se quedó más atrás. Proclamó que Dios había muerto y que los dogmas morales del cristianismo (pacifismo, tolerancia, amor fraterno, etc.) son falsos, fruto de una filosofía débil. Con esto no quiero defender al cristianismo el cual también esta contaminado por el ego. Nietzsche decía:

«¿Queréis que el hombre bueno, sea modesto, diligente, bienintencionado y moderado? A mí se me antoja el esclavo ideal».

- Nietzche (La voluntad de poder) -

Su parte de razón no le faltaba, pero de tanto pensar terminó sufriendo un colapso mental. No me conozco su obra más de lo que la estudié en el bachillerato y no quiero profundizar en ella, ¡no vaya a ser contagioso!

La realidad es que sin Dios no somos nada, pura fantasía pues la libertad está a Su lado.


Sobre las dos frases al principio:

"Es más difícil engañar a alguien que convencerlo de que ha sido engañado”

- Mark Twain -

El engaño incluye el engañarse uno mismo y luego tratar de convencerse de lo contrario. Me refiero al ego el cual es un autoengaño; el mejor de todos. Una vez caes en él es muy muy difícil escaparte porque siempre mira hacia afuera. La prueba está en que es fácil ver el ego en los demás pero no el propio. Por eso resulta tan complicado autoconvencerte de su inexistencia. Pero la mejor manera que tiene el ego de convencerte de que es real es hacerte creer que es libre, independiente de "todos los demás". Las discusiones de ego contra otros egos son inútiles y una pérdida de tiempo, pero muy útiles para el ego, ya que lo refuerza. Sólo puedes escapar de ellas (de las discusiones), cuando te elevas al estado consciente de "observador". La honestidad es un valor que parte del "ser" y el ego no es nada honesto.
Convencer a alguien de que está equivocado, de que se ha dejado engañar, cuestiona su inteligencia y quiebra su orgullo, su ego. Nadie se quiere sentir imbécil, así que negará la verdad dando cuenta de su estupidez. Cuanto más insistas más se enrocará en su postura. Negar la verdad crea una falsa sensación de seguridad y libertad, de independencia y autosuficiencia. El ego se resistirá a reconocer que está equivocado porque se cuestionaría a sí mismo, quitándose autenticidad.

“Después de una persona que no tiene nada, la más peligrosa es la que lo tiene todo”
- Juan Nadie -

Una persona (me refiero a personalidad-ego) que no tiene nada es peligrosa porque necesitará todo para sobrevivir; entonces hará lo que sea necesario para obtenerlo. Una persona que lo tiene todo (me vuelvo a referir nuevamente a una personalidad-ego) es tan peligrosa como la anterior, o más, porque creerá saber lo que necesitan los demás decidiendo por ellos. Ahora, imagina a alguien imponiéndote todo tipo de límites e imposiciones; diciéndote qué tienes qué pensar, qué tienes que hacer, qué tienes que comer, qué tienes que vestir, cómo tienes que vivir... acabará con tu libertad. Bueno, ¡ejem!... No tienes que imaginar nada; basta con mirar a tu alrededor.
La persona que lo tiene todo o que tiene mucho (demasiado) tiene todo que temer porque temerá que las personas que no tienen nada se lo puedan arrebatar. Ha confundido su "libertad" con sus posesiones y/o con su situación privilegiada, su status. Sintiéndose bajo amenaza, el concepto que se ha creado de libertad le exigirá imponerse sobre todos los demás por lo que tendrá que doblegar, matar si es necesario, a quienes lo han ayudado precisamente a escalar a su posición. Así que la libertad del ego no es más que esclavitud.

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sábado, 1 de mayo de 2021

Todo opera para el bien


Una persona se embarca en un viaje lleno de riesgos, aventuras y dificultades para encontrar una lámpara mágica, pero cuando por fin la encuentra, el Genio que vive en su interior le concede un único deseo. La persona, entonces se lo tiene que pensar muy bien, medita y por fin pide lo que cree querer; pero al escucharlo, el Genio se recluye de inmediato dentro de la lámpara. La persona, desconcertada, después de mucho esperar a que el Genio vuelva a salir para que cumpla con su deseo, decide volverse por donde había venido. ¿Por qué? ¿Cuál fue el deseo que el Genio pareció ignorar?

Lamp - Clker-Free-Vector-Images en Pixabay

¿Qué mueve a una persona a embarcarse en una gran aventura sino la esperanza de lograr algún tipo de deseo? Para esta persona el deseo era el motor que le impulsó a dejar atrás lo que tenía, arriesgándose a sufrir para conseguir esas otras cosas que quería. La persona pensaba: “La lámpara me dará todo lo que quiero, y cuando lo tenga seré feliz”. Fíjate en la redundancia de su presunción: El deseo era tener algo (la lámpara) que le daría esos otros algos (cosas) que finalmente la harían feliz. Por encima de su deseo primario había colocado otros muchos deseos secundarios que tergiversaron la verdadera razón de su viaje. Así actúa la mente, dando revueltas, una tras otra, lo que hace que perdamos de vista las causas primeras, luego el hilo que las une con sus efectos, y por último que nos perdamos nosotros mismos olvidando quienes somos. 

De modo que esa persona, en un acto impulsivo, hace las maletas y se lanza a lo desconocido siguiendo una idea loca. Está firmemente esperanzada y no se rinde en su propósito de encontrar lo que busca, aunque atrás deje muchas cosas. Es el precio que tiene que pagar.

Por fin encuentra la lámpara. Su entusiasmo se sale, pero le dura poco. Cree que ese objeto mágico podrá hacer realidad todos sus deseos, aunque es una sorpresa desagradable que el Genio le diga que solamente puede pedir uno. ¡Qué frustración! Tanto esfuerzo y sufrimiento para lograr un sólo deseo, así que se lo tiene que pensar muy bien. Es el mayor momento de introspección en todo su agitado viaje porque ahora está en juego mucho; no se puede equivocar. Medita y balancea todas los posibles resultados: "si pido esto puede resultar aquello, y si pido lo otro puede resultar esa otra cosa...", así hasta que por fin cree saber lo que quiere, y sabiamente decide: "¡Quiero ser feliz!".

Entonces el Genio se mete de inmediato dentro de la lámpara. ¡Desaparece! Ya no volvió a salir de ella. La persona, atónita, esperó y esperó. No entendía nada de lo que estaba pasando y creyó que se iba a volver loca; hasta que en el momento más desesperante una luz se encendió dentro de ella y entendió que debía volverse por donde había venido. Su intuición le decía que el Genio, de alguna manera, estaba ayudándola a ser feliz. Comprendió en lo profundo que ningún deseo la haría realmente feliz y que por eso el Genio no hizo nada sino dejarla a solas consigo misma, para que pudiera percatarse de que la felicidad es una condición interna, nunca una condición externa y condicionante. Acertó en pensar que si el Genio le hubiera concedido su deseo su felicidad hubiera sido una falsa felicidad temporal, una adicción, un ídolo de barro susceptible de quebrarse en cualquier momento con cualquier acontecimiento externo. El Genio, que por eso era un genio, lo que hizo fue lo mejor para ella con el fin de que encontrara la mejor y mayor felicidad, la dicha permanente, dejando que la encontrara donde sólo se podía encontrarla, dentro se sí misma.

Camel - Gordon Johnson en Pixabay

Aquella persona dejó la lámpara donde mismo la encontró y emprendió, de manera reflexiva, el camino de regreso a casa. No hay más que decir que cuando llegó se sentía completamente dichosa. En su ensueño, había buscado la luz de una lámpara pero la terminó encontrando adentro de sí misma. Recibió el conocimiento, y con él recordó algo muy importante también, que es que la felicidad nunca se puede intercambiar ni negociar; aunque sí que se puede compartir sin pedir nada a cambio con otras personas que ya la han encontrado.

Nadie te puede hacer feliz ni tú puedes hacer realmente feliz a nadie. Por eso el Genio, con todo su poder, nunca le hubiera podido conceder la verdadera felicidad a aquella persona. Tenía que dejar que la encontrara por sí misma, y su actitud encerrándose en la lámpara fue la mejor manera. En la vida ocurren a veces circunstancias parecidas. No entendemos por qué en muchas ocasiones pareciera que nos lo estuvieran poniendo difícil, no ocurre lo que deseamos y se nos multiplican las dificultades; pero no es más que para que abramos la mente y el corazón.

Todas las cosas obran conjuntamente para el bien.
En esto no hay excepciones, salvo a juicio del ego.
(T-4.5.1 de UCdM)

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sábado, 24 de abril de 2021

Un Curso de Milagros se parece a esta parábola (humor)


La enseñanza de UCdM se asemeja a la siguiente parábola. Digo que “se asemeja” porque todo aquí en el mundo obedece a la percepción, la cual sólo permite imaginar. Por eso, ¿qué mejor forma hay de contar un sueño que con un cuento, con una parábola?

En las puertas del Cielo hay una fila inmensa formada por miles de millones de almas esperando a poder entrar. San Pedro, como siempre, custodia la entrada, y pregunta a la primera alma en la fila:
Pepe en la puerta del Cielo - Ilustración propia

- Hermano, ¿deseas la Paz de Dios?

- Sí, la deseo – contesta

San Pedro vuelve a preguntarle a la misma alma:

- ¿Deseas la Paz de Dios?

- Sí, la deseo – vuelve a contestar

Se vuelve a oír a San Pedro:

- Hermano, ¿Deseas la Paz de Dios?

El alma vuelve a repetir ya molesta

- Por supuesto, claro que sí la deseo

San Pedro insiste en la pregunta

- ¿Deseas la Paz de Dios?

- ¡Ya basta! Tengo cosas que hacer. Eres un cansino. 

El alma se va y la fila avanza un puesto. San Pedro vuelve a repetir a la siguiente alma la misma pregunta:

- Hermano, ¿Deseas la Paz de Dios?, ¿Deseas la Paz de Dios?, ¿Deseas la Paz de Dios?...

- Sí, sí, sí y blá, blá, blá

Entre pregunta y respuesta se escuchan comentarios del tipo:

- ¡Venga ya tío! ¡Yo no he llegado hasta aquí para ésto! ¡Déjalo pasar! (desde atrás). Es p’a hoy agüelo (también desde atrás). Me están esperando en la Tierra. Se me acabó la paciencia. No tengo tiempo para ésto. ¡Lo que hay aguantar! Tú estás mal. ¡Vaya con el viejo! Pues si no me crees me largo. Pareces un disco rayado. ¿No me oyes o qué?, ¿Me tomas el pelo? Ya te lo he dicho. ¿Cuántas veces te lo voy a repetir?... y un millón de respuestas más consistentes en exclamaciones, quejas, excusas y demás.

En esa dinámica, la fila fluctúa con almas que aparecen y desaparecen de ella. Como canta Julio Iglesias: “las obras quedan, las gentes se van; otros que vienen las continuarán. La vida (la fila) sigue igual...”.

Pero en un momento dado, un alma contesta de forma genuina:

- “Sí. Deseo la Paz de Dios sobre todas las cosas”

… y San Pedro responde:

- Está bien. Pasa.

Y es cuando entra ese alma en el Cielo que de repente toda la fila desaparece. ¡Entra una sola alma y toda la fila desaparece! Eso es porque todas entraron con ella. Todas las almas son una sola alma, un sólo espíritu, proyectando miles de formas diferentes, cargando miles de karmas, tomando miles de lecciones, imaginando miles de vidas… Y al desaparecer la fila desaparece todo el Universo con ella. Se ha consumado la Salvación. El Hijo a regresado a casa con Dios.

San Pedro (el E.S. en realidad) escucha lo que le dices pero no se deja engañar por las palabras ni por nada que tenga que ver con la percepción. El lee el corazón. Así que le puedes decir que deseas la Paz de Dios, que Él sabe si le dices o no la verdad; de ahí que parezca que pregunte y pregunte una y otra vez. En realidad sólo pregunta una sola vez, pero el ego lo interpreta como muchas.  

Si no te has dado cuenta, fíjate de nuevo en la ilustración superior y lee la palabra que describe la fila hasta llegar al ovillo. Dice "ego". Todo desde el Cielo hacia afuera es ego, un embrollo. Sin embargo y en medio de toda esa complejidad, el hilo conductor de UCdM es simple, aunque aparenta complejidad para no levantar suspicacias y barreras en las complejas mentes que se sumergen en él, pues no contiene más que una sola meta que es la Paz de Dios. Si rodeado de tanto lío no estás completamente en paz, no puedes entrar en el Cielo. Si deseas cualquier otra cosa que no sea la Paz de Dios, aunque solo sea una “brizna”, no puedes entrar en el Cielo, porque se trata de TODO O NADA. No hay excepción que valga. Y cada vez que te plantas en la puerta del Cielo (que no quiere decir que tengas que morirte), y San Pedro (o el ES) parece preguntarte, estás adoptando el papel de "tomador de decisiones". El tomador de decisiones es esa parte de la mente en la frontera entre la Mente Recta o ES, y la mente errónea o ego, la cual decide entre Una y otra.

La frase “Muchos son los llamados pero poco son los elegidos” quiere decir que muchas veces sentirás el deseo de estar en paz y regresar a casa con Dios, pero la mayoría de esas veces serán falsos positivos. Aún seguirás deseando en tu subconsciente perder tu paz en favor de cualquier otro lío de los muchos que ofrece el mundo. Así que inmediatamente parezcas alcanzar llegar a la puerta del Cielo, tu deseo de paz no será franco, no estarás listo, y regresarás hacia atrás en la fila, otra vez al ovillo del mundo, hasta que por fin un día consigas descreerlo y liberarte por completo de él.

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domingo, 10 de enero de 2021

La Expiación como defensa (2ª Parte)



Todos los pensamientos no son iguales. Están los pensamientos que compartes con Dios, los pensamientos reales o de la mente recta, y están los pensamientos falsos, los pseudo-pensamientos o pensamientos ilusorios que piensas con el ego o mente errónea. Los primeros son amorosos y unen porque son compartidos tratando sobre el perdón, la generosidad, la confianza, la alegría, etc; mientras los segundos separan porque son selectivos, de interés exclusivo personal, y hablan de traición, venganza, codicia, rencor, escasez, dolor... por lo que están asociados al miedo. No debes valorar los dos tipos de pensamientos de la misma manera. Tienes que discriminarlos y aprender a vetar el paso a los pensamientos erróneos, los que te causan temor e infelicidad. Este es el uso correcto de la negación, saber usarla para decir ¡basta ya! a los pseudo-pensamientos, ya que si no, destruirás tu paz nada más los dejes entrar. El Curso es un curso de entrenamiento mental que te enseña disciplina. En el proceso no se ocultan esos pensamientos. La negación no es para negar de pronto que tengas pensamientos que te causan miedo, dolor o infelicidad, sino para negar que puedan causarte daño. Para ello debes exponerlos a la luz una vez son identificados y entregarlos al E.S. para su corrección. Entonces dices: "no quiero más este pensamiento en mi vida. Te lo entrego a ti, E.S., para que lo corrijas"; entonces lo sueltas. De lo anterior habla el final del siguiente párrafo:

1.14. Lleva todos los errores ante la luz, y puesto que el error es lo mismo que la oscuridad, corrige todos los errores automáticamente. 

La negación bien utilizada se convierte así en un arma poderosísima contra el error de creer en los pseudo-pensamientos, los cuales son juicios del ego proyectando todo tipo de ilusiones. La práctica de dicha negación libera, pero la negación de la verdad produce el efecto contrario, te atrapa y te vuelve esclavo del ego. Casi todo el mundo utiliza el poder de la negación para negar la verdad mientras mantiene abierta su mente a los pseudo-pensamientos creyendo que éstos no causan daño. Todos los pseudo-pensamientos, más tarde o más temprano, te causarán daño, no porque realmente te lo puedan causar pues tu divinidad te mantiene invulnerable y a salvo, sino porque te mantienen alejado de ella creyéndote quien no eres. 

2. La auténtica negación es un poderoso mecanismo protector. Puedes y debes negar toda creencia de que el error puede hacerte daño. Esta clase de negación no oculta sino que corrige. Tu mente recta depende de ella. Negar el error es una sólida defensa en favor de la verdad, pero negar la verdad da lugar a creaciones falsas: las proyecciones del ego. La negación del error, puesta al servicio de la mente recta, libera a la mente y re-establece la libertad de la voluntad. Cuando la voluntad es realmente libre no puede crear falsamente porque sólo reconoce la verdad.

Hay que estar atento para advertir el uso erróneo que hace el ego del poder de la negación cuando quiere rechazar todo aquello que va en contra de su sistema de creencias, da igual si éstas son falsas o por el contrario, apuntan a la verdad. El ego se apresurará a ridiculizar, despreciar y atacar toda forma de pensar y actuar que lo contradiga ya que se siente amenazado. Un claro ejemplo de moda actualmente y con fuerte carga peyorativa es el apodo "negacionista" con el cual se designa a todo aquel que se atreve a dudar de la verdad oficial de los acontecimientos que se están sucediendo a nivel global. Bajo miedo y manipulación mediante (o mediática), pocos se atreven a cuestionar las cosas tal como se cuentan y las creencias asociadas, si éstas son verdad o no; claro que me refiero a nivel del sueño del mundo, ¡cuánto menos uno se va a cuestionar si lo son a nivel real! De este último caso nace la resistencia de la gente a realizar el curso, y ese malestar creciente que surge en aquellos que empiezan a avanzar en él. Todo lo anterior es porque se pone en entredicho el concepto que se tiene del yo y de la realidad tal como la concebimos, lo cual es incómodo y desafiante para cualquier personalidad normal. Y es que el camino del despertar es sólo para valientes.
   
"El miedo encuentra su abono fértil en la ignorancia"

Más allá de lo que parezca suceder en el mundo, y hablando a nivel de realidad absoluta, el Curso no admite excepciones y dice que todas las creencias son falsas pues son del ego, y que éstas no pueden hacer ningún daño al ser que realmente somos. Las ilusiones sólo causan daño si creemos que nos lo pueden causar cuando nos identificamos con el personaje que las está sosteniendo. Pero nosotros buscamos la liviana libertad de nuestro ser y no la pesada esclavitud que produce la identificación con una personalidad condicionada y limitada por el ego, quien se tiene que nutrir de creencias para subsistir. Finalmente todo depende de lo que crees y de con quien decides identificarte, y así, o bien niegas al ego y todo su sistema de pensamiento, o bien niegas al ser y todo su sistema de pensamiento, pero no puedes quedarte con los dos al mismo tiempo. Nadie puede servir a dos señores a la vez... ¿Cuál niegas y cuál defiendes tú? Te lo diré yo: El que valoras más, por supuesto.

3.1-5. Puedes defender la verdad así como el error. Los medios son más fáciles de entender después de que se ha establecido firmemente el valor del objetivo. Pero lo que hay que tener en cuenta es cuál es su propósito. Todo el mundo defiende su tesoro, y lo hace automáticamente. Las preguntas esenciales son, pues: ¿qué es realmente importante para ti?, y ¿cuán importante lo es? 

¿Qué es lo importante para ti? ¿La Verdad o la ilusión? ¿Lo eterno o lo efímero? ¿El ser o el cuerpo? ¿El Cielo o el mundo? Quizás contestes que lo importante para ti es siempre lo primero, la Verdad, lo eterno, el ser, el Cielo... pero, ¿lo has definido como tu objetivo? Si no lo has hecho entonces no es lo más importante para ti; el ego te ha engañado. Hay una forma fácil de saber qué has definido como objetivo en tu vida y es cómo reaccionas a cada experiencia vital. Tu objetivo predefinido marca cual es tu respuesta a los diferentes acontecimientos. Si no reaccionas a favor de la Verdad, aunque sea tarde, puede que creas que ésta es realmente importante para ti, pero solamente lo crees (otra creencia más...). No existe ningún uso más provechoso del tiempo que ahorrar tiempo fijando como tu objetivo la consecución de la Verdad, pues el E.S. lo usará en tu favor. 

3.6-9.Una vez que hayas aprendido a tener en cuenta estas preguntas y a tenerlas presentes en todas tus acciones, tendrás muy poca dificultad en clarificar los medios. Los medios están a tu disposición siempre que los pidas. Puedes, sin embargo, ahorrar tiempo si no aplazas innecesariamente este paso. Un enfoque correcto lo acortará enormemente.

Una vez hayas definido claramente tu objetivo como la Verdad y te comprometas con Ella, te irán llegando los medios para alcanzarla pues no te serán negados. No me refiero tanto a los medios materiales lo cuales son más propios de los objetivos del ego (aunque éstos tampoco te faltarán), sino a otros como las experiencias necesarias (p.e. en una relación santa), el discernimiento, la intuición y las respuestas acertadas a tus preguntas (las cuales te pueden llegar profundizando en UCdM, pero también en otros textos diferentes) y en general toda suerte de guía que necesites conforme vayas avanzando y en proporción a tu grado de compromiso, ni más ni menos, hasta llegar a recordar la Verdad cuanto estés realmente listo. Recuerda que estamos persiguiendo un estado consciencial, y la Expiación no es un recurso que tú mismo hayas fabricado como sucede con los relativos a las metas del ego: que si un curso de desarrollo personal para tal cosa, que si otro curso de capacitación para otra habilidad, que si un diploma en no sé qué para hacer curriculum, etc. Los recursos del ego igual pueden ser usados para bien que para mal, o no servir absolutamente para nada perdiendo el tiempo en obtenerlos; pero no ocurre lo mismo con la Expiación a la cual siempre le sacarás beneficio, un beneficio que quizás no veas pero que está ahí. Para realizar una analogía que entiendas, se puede comparar a la inversión realizada en seguridad y salud en el trabajo. Esta inversión parece un dinero mal gastado porque no le ves rendimiento directo, pero podrías estar evitando un accidente o una enfermedad profesional que a posteriori generará gastos extras, retrasos, problemas legales y quien sabe si penales. La Expiación funciona de manera parecida pero a nivel espiritual.
 
4. La Expiación es la única defensa que no puede usarse destructivamente porque no es un recurso que tú mismo hayas inventado. El principio de la Expiación estaba en vigor mucho antes de que ésta  comenzara. El principio era el amor y la Expiación fue un acto de amor. Antes de la separación los actos eran innecesarios porque no existía la creencia en el tiempo ni en el espacio. Fue sólo después de la separación cuando se planearon la Expiación y las condiciones necesarias para su cumplimiento. Se necesitó entonces una defensa tan espléndida que fuese imposible usarla indebidamente, aunque fuese posible rechazarla. Su rechazo, no obstante, no podía convertirla en un arma de ataque, que es la característica intrínseca de otras defensas. La Expiación, pues, resulta ser la única defensa que no es una espada de dos filos. Tan sólo puede sanar.

Permíteme que me siga apoyando en el mismo ejemplo anterior. La Expiación como defensa es, comparativamente hablando, parecido a cumplir con un plan de seguridad y salud en el trabajo. No puedes usar las medidas de este último destructivamente mientras las cumplas porque su propósito son precisamente prevenir daños. Tampoco puedes usar la Expiación y provocarte un daño a ti mism@. Los principios de seguridad y salud estaban ya en vigor antes de que redactaras tu plan y te pusieses a trabajar, pero no es hasta que lo implementas que se hacen efectivas todas sus ventajas. Con la Expiación ocurre exactamente igual. Su principios empiezan a existir inmediatamente se produce la caída o separación, pero no se ponen en marcha hasta que tu elección es usarla. Cuando te pones un casco en la cabeza en un lugar con caída de objetos a nivel no estás usándolo indebidamente; no obstante puedes rechazar ponértelo y por ello no aumenta la probabilidad de que te vaya a caer un objeto encima. Las probabilidades de que te caiga son las mismas tanto si tienes el casco puesto como si no, pero el casco es la única defensa para evitar males mayores. ¿Te lo pondrás?. En el caso de la Expiación hablamos de la única defensa contra la culpa, el miedo y el dolor de las ilusiones, pero tú eliges libremente si la usas o no. 
Cuanto más asciendes por la escalera menos probable es que un objeto que 
te impacte sobre la cabeza te haga daño, pues te caerá desde menos altura 
(Imagen de Tumisu en Pixabay)

Rechazar la Expiación sólo te mantiene inmerso en la ilusión y en la incertidumbre. No usarla no produce efectos negativos adicionales. Quiero decir, que por dejar de usarla no te va a pasar más de lo que el destino te tenga reservado sin saber qué, bueno o malo, pero... ¿y si puedes ahorrarte sufrimientos innecesarios? Como con el casco, no lo sabrás hasta que sientas un golpe sobre tu cabeza (en el caso de la Expiación ese golpe se traduce como un golpe de la vida).  

5. 1-4. La Expiación se instituyó dentro de la creencia en el tiempo y en el espacio para fijar un límite a la necesidad de la creencia misma, y, en última instancia, para completar el aprendizaje. La Expiación es la lección final. El aprendizaje en sí, al igual que las aulas donde tiene lugar, es temporal. La capacidad para aprender carece de valor cuando ya no hay necesidad de cambiar. 

El mundo es un lugar de ignorancia y miedo sostenido por creencias falsas (juicios e ilusiones). El espacio y el tiempo también son creencias, y están concebidos para poder experimentar de manera lineal un mundo que se muestra cambiante y por ello amenazante, por lo que éste no se puede experimentar sin aquellos. La Expiación es la lección final que te sacará de tu estado de ignorancia y de tu forma de vivir temerosa, no cambiando tú para adaptarte al mundo ni cambiando unas creencias por otras para sobrevivir, sino cambiando tu manera de pensar acerca de él. Al funcionar dentro del tiempo, la Expiación misma está limitada por él, pero una vez aprendes su lección, no comprendiéndola intelectualmente sino experimentalmente, ya no necesitarás más del tiempo. Ya no necesitarás seguir aquí pues te sabrás perfecto y que todo es perfecto tal como se sucede, no teniendo nada que cambiar. Te habrás liberado.

5. 5-8. Los que son eternamente creativos no tienen nada que aprender. Tú puedes aprender a mejorar tus percepciones y puedes convertirte progresivamente en un mejor alumno. De este modo habrá cada vez más armonía entre la creación y tú, pero la Filiación en sí es una creación perfecta y la perfección no tiene grados. El aprendizaje tiene sentido únicamente mientras se crea en diferencias.

La mente tiene dos capacidades, crear o fabricar. Cuando fabrica está proyectando ilusiones en el mundo. Cuando crea, extiende realidad y acrecienta el Reino. Los que son creativos no tienen nada que aprender porque ya han aceptado la Expiación, han superado el engaño de la dualidad en la que se mueve el mundo, donde todo cambia y uno necesita "aprender" continuamente para adaptarse a sus cambios. Tú también puedes aceptar la Expiación pero aprendiendo a mejorar tus percepciones progresivamente hasta aproximarte todo lo que se puede aquí a la Creación. El aprendizaje se convierte así en recordar el ser que uno es el cual es perfecto, inmutable, eterno..., en lugar de una forma de mejorar la personalidad y el cuerpo, siempre limitados e imperfectos, para adaptarse y sobrevivir. El aprendizaje tiene lugar mientras creas en la dualidad y te parezca que hay cambios y diferencias, pero irás recordando poco a poco la Unicidad donde todo es inmutable conforme asciendes por la escalera de la salvación. Lo que llamamos evolución no es más que un espejismo de ascenso por la escalera a medida que despiertas para regresar a tu origen, el Cielo.

Los dos últimos párrafos de "la Expiación como defensa" debieran de serte totalmente comprensibles a la luz de todo lo que he explicado con anterioridad; y aunque creo que no necesitan comentarios adicionales, los voy a ir intercalando en el texto para dejar este tema completamente claro e ir más rápido. Vamos allá:

6. La evolución es un proceso en el que aparentemente pasas de una etapa a la siguiente (subes de un escalón a otro en la escalera de la salvación). Corriges tus previos tropiezos (pecados o errores en terminología de UCdM) yendo hacia delante (hacia arriba). Este proceso es realmente incomprensible en términos temporales, puesto que retornas (al origen, al Cielo) a medida que avanzas. La Expiación es el medio a través del cual puedes liberarte del pasado a medida que avanzas (subiendo la escalera). La Expiación desvanece los errores que cometiste en el pasado, haciendo de este modo innecesario el que sigas volviendo sobre tus pasos sin avanzar hacia tu retorno (quiere decir, que la Expiación evita que continúes zigzagueando adelante y atrás dentro de la dualidad pura que es el nivel más bajo de la escalera, cometiendo una y otra vez los mismos errores). En este sentido la Expiación ahorra tiempo (conforme la vas recorriendo hacia arriba tu tiempo de retorno al Cielo se va acortando), pero al igual que el milagro al que sirve, no lo abole (porque la Expiación se desarrolla íntegramente dentro del tiempo). Mientras siga habiendo necesidad de Expiación, seguirá habiendo necesidad de tiempo (porque mientras aún te falten etapas por superar lo necesitarás). Pero la Expiación, en cuanto que plan que ya se ha completado, tiene una relación única con el tiempo. Hasta que la Expiación no se complete, sus diversas fases evolucionarán en el tiempo, pero la Expiación en su totalidad se encuentra al final del tiempo (la Expiación se completa al final de él que es cuando asciendes la totalidad de la escalera. Entonces al tiempo le llega su fin y se detiene; entras en la eternidad donde siempre es ahora). En ese punto el puente de retorno ya se ha construido (Ese punto es la última etapa o escalón donde alcanzas por fin el Cielo. La Expiación siempre ha estado ahí desde el mismo momento de la caída, sólo que tenías que subirla de manera consciente y voluntaria).

7. La Expiación es un compromiso total (porque necesita toda tu voluntad consciente para deshacer en tu mente la inconsciente e ilusoria voluntad del ego). Puede que aún asocies esto con perder, equivocación ésta que todos los Hijos de Dios separados cometen de una u otra forma (Tu ego asocia la Expiación con la pérdida porque involucra su deshacimiento, así que mientras te identifiques con el ego este proceso resultará doloroso. Estás abandonando la vida del ego basada en la personalidad, para renacer a la vida eterna, la vida de Dios). Resulta difícil creer que una defensa que no puede atacar sea la mejor defensa (ya que el ego está acostumbrado a pelear por todo, así que él no entiende que para llevar a cabo la Expiación, la cual te lo da todo, no tengas que hacer absolutamente nada, incluido dejar de atacar, dejar de defenderte ni dar explicaciones a nadie sobre nada. La Expiación no cabe en la mente del ego). Eso es lo que se quiere decir con "los mansos heredarán la tierra". Literalmente se apoderarán de ella debido a su fortaleza (Porque si vives según los principios de la Expiación, vives en el Mundo como si fuera un paraíso, completamente en paz. No ves nada en él que resulte amenazante. Es el sueño feliz del que habla UCdM, el preámbulo del Cielo). Una defensa de doble filo es intrínsecamente débil precisamente porque tiene dos filos, y puede volverse contra ti inesperadamente (Ésta es la defensa del ego, la de doble filo. Vas asestando sablazos por aquí y por allá para defenderte pero, al mismo tiempo, esos sablazos se vuelven contra ti porque vas creando enemigos en otros egos que se defienden de igual manera). Esta posibilidad no se puede controlar excepto con milagros (Esta locura del "ojo por ojo y diente por diente" sólo se puede detener mediante la práctica del perdón y los milagros que conforman el proceso mismo de la Expiación). El milagro convierte la defensa de la Expiación en tu verdadera protección, y, a medida que adquieres más y más seguridad, asumes tu talento natural de proteger a otros, reconociéndote simultáneamente como Hijo y como hermano (Ya no te proteges sólo a ti mismo porque reconoces que no eres un ego, un ente individual separado del resto, sino que te sabes el Ser que habita en todo y todos por igual, y tu interés está ahora en hacer el bien en interés de la totalidad).

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sábado, 2 de enero de 2021

La Expiación como Defensa (1ª Parte)

 

Introducción

¿Qué significa "la Expiación como defensa"? No se puede responder a esta pregunta sin entender qué es la Expiación. El tema del que voy a hablar hoy es acerca del apartado del mismo nombre correspondiente a la lección 2 del libro de Texto de UCdM. Quiero empezar con el siguiente diagrama: La escalera de la salvación.

Con este dibujo he querido representar gráficamente un resumen de la metafísica del Curso de Milagros, desde la caída, al estado de sueño dando lugar a la aparición del espacio y del tiempo, y luego cómo la Expiación nos lleva de nuevo de regreso al estado de consciencia Cielo donde se produjo la caída. La Expiación es el proceso de deshacimiento del error original que es la creencia en la separación. Con cada experiencia que perdonamos se produce una corrección en nuestra percepción, un milagro, y despertamos (o subimos en el gráfico) un poco de nuevo hacia el estado de la Mente Una. 

Conforme ascendemos por la escalera también el tiempo se va acelerando, lo que quiere decir que todo acontecimiento va concentrándose cada vez más en un tiempo aparente más reducido que es el momento presente. También el espacio se va estrechando entre "el yo" y "el resto" de cosas y personas, de modo que sentimos todo cada vez más cercano a nosotros, ya que es más nuestra responsabilidad por sentirlo parte de nosotros mismos. Pero dejemos de lado esta breve introducción para entrar de lleno a analizar el apartado del Curso motivo de este post.


La Expiación como defensa (T-2.II)

1.1-2. Puedes hacer cualquier cosa que yo te pida. Te he pedido que obres milagros, y he dejado claro que los milagros son naturales, correctivos, sanadores y universales. 

Aquí Jesús (a partir de ahora "J") te pide que obres milagros, pero en el apartado "Principios de los milagros" (T-1.1) J dice también que los milagros han de ocurrir naturalmente, como hábitos, y que deben ser por lo tanto involuntarios. Esta aparente ambigüedad entre pedirte que hagas pero que no lo hagas de manera intencional, yo veo que se resuelve en el principio número 7 "todo el mundo tiene derecho a los milagros", si entiendes que lo que J quiere decir es que está en tu mano el que se produzcan milagros en tu vida, pues no es algo que dependa del azar fruto de una fuerza externa a ti. Me explicaré de otra manera... 

Hay un refrán popular que dice que "el hombre propone y Dios dispone", y los milagros siguen la misma línea: tú tienes que proponerlos y J los obra, aunque posiblemente no se resuelvan como tú esperas que lo hagan. Quiero decir que al tiempo de proponerlos tienes que desistir de toda intencionalidad acerca de cómo han de producirse por creer tú qué es lo mejor. Por eso, repito, no vale de nada la intencionalidad ya que la intencionalidad apunta en sí misma a querer controlar lo que tú crees que debiera suceder en cualquier situación. Sencillamente ni tú ni nadie sabemos qué es lo mejor en ninguna situación. ¡No somos tan sabios!
Imagen de Jeff Jacobs en Pixabay

Los milagros responden, por ejemplo, a la fórmula conque dio aparición el mismo Curso cuando en la Universidad de Columbia en Nueva York, el doctor Bill Thetford, atrapado en la rivalidad del ego con Helen Schucman, le dijo a ésta con el corazón en la mano: "tiene que haber otra manera" (otra manera de tratarnos entre nosotros y hacer las cosas sin sentirnos mal). Esta misma fórmula que dio origen al milagro del Curso tiene su evocación en la lección 28 del libro de ejercicios titulada "Por encima de todo quiero ver esto de otra manera". Así que, resumiendo, el milagro obedece al deseo desde el corazón de ver las cosas diferentes a como las vemos; me refiero a una manera que nos produzca paz de verdad, sin que nosotros sepamos qué tenemos que hacer ni cuál es la mejor forma que han de tomar los asuntos que nos alteran.
Continuamos...

1.3-4. No hay nada que no puedan lograr, pero no pueden llevarse a cabo con un espíritu de duda o de temor. Cuando tienes miedo de algo, estás admitiendo que ello tiene el poder de hacerte daño. 

Aquí aclara que los milagros no pueden llevarse a cabo en un estado de duda y miedo. Tanto la duda, el miedo, así como la intencionalidad son producto del ego. El ego no puede hacer milagros porque el ego es básicamente de naturaleza opuesta al milagro. A nivel metafísico, al ser el ego producto de la mente errónea, no existe, mientras el milagro es lo único que hay. El milagro siempre está ahí, esperando, y surge cuando abres una ventana en tu mente para proponer una corrección a una situación que estás soñando, que se experimenta problemática y la cual quieres percibir desde tu mente recta. Pongamos por caso que Helen Schucman se hubiera atemorizado de tal modo al escuchar la voz interior por primera vez dictándole el curso que se hubiera negado en redondo a canalizarla (aunque sabemos que de hecho se resistió y la tergiversó al principio. Nadie es perfecto); o que Bill Thetford no la hubiera animado a recibir ni tomar nota de lo que escuchaba porque simplemente hubiera dudado al pensar que estaba volviéndose loca. Entonces no hubiera sido posible que naciera el Curso, al menos no en la forma en que lo conocemos hoy. 
El ego pide con intencionalidad; quiero decir que él siempre cree que sabe qué es lo mejor en cada situación. Pero en nuestro ejemplo, ni Helen ni Bill sabían qué estaba sucediendo. Ellos no pensaron: "Mira, los dos somos adultos y expertos psicólogos, sabemos y podemos manejar nuestro problema personal; hagamos ésto y lo otro para llevarnos bien". ¡No!. A pesar de toda su experiencia profesional y conocimientos no habían sabido cómo, y sólo compartían su voluntad de encontrar alguna manera de reconciliarse y llevarse bien entre ellos. Es por eso que lo que se te dice es que pidas un milagro sin interferir en cómo ha de producirse y definir su desenlace, sin expectativas. Las expectativas son creadas por la duda y el temor, así que no sabes qué derrotero van a tomar los acontecimientos que conducen al milagro que has pedido, ni cómo va a acabar.

1.5. Recuerda que donde esté tu corazón allí también estará tu tesoro. Crees en lo que consideras valioso. 

Por eso es que debes pedir tu milagro de corazón y sin expectativas. 
Das valor a aquello que deseas (visto positivamente), pero sin saberlo también están dando valor a lo que temes (visto negativamente), pues la proyección no entiende de polaridades, funcionando igual en sus dos extremos. Deseas o temes porque crees que es posible que ocurra eso que te aportará o te quitará algo. Por eso tienes que vigilar tu corazón cuando pidas un milagro y saber si parte desde el sentimiento de amor o de miedo, de abundancia o de carencia. Si pides el milagro desde el segundo estado no se producirá porque tú mismo estarás pidiendo inconscientemente que no se produzca ya que piensas que de producirse perderás algo, y entonces J no podrá concederte lo que va contra tu voluntad. Lo vas a entender mejor con lo que dice el apartado IV "La curación y la liberación del miedo" de este mismo capítulo el cual dice: "Toda curación es esencialmente una liberación del miedo" (1.7); o quizás lo entiendas mejor si dices "Todo milagro es esencialmente una liberación del miedo". Si se pide, por ejemplo, la curación de una enfermedad pero sus consecuencias producen miedo a perder todas las ventajas que se han generado en torno a dicha enfermedad (atenciones, especialismo, ayudas sociales o cualesquiera otros beneficios, etc.), la persona no se sanará.

1.7-8. Si tienes miedo, es que estás equivocado con respecto a lo que es valioso. Tu entendimiento inevitablemente evaluará erróneamente, y al otorgar el mismo poder a todos los pensamientos, destruirás inevitablemente la paz. 

Si pides un milagro con miedo no se producirá porque estarás equivocado con respecto a lo que realmente vale la pena y a lo que pides. En el ejemplo anterior la persona enferma creerá que no vale la pena curarse, evaluando erróneamente. La persona seguirá dividida por dentro y en conflicto, pidiendo curarse pero sin querer hacerlo realmente, por lo que no estará en paz. 

1.8-13. Por eso es por lo que la Biblia habla de "la paz de Dios que supera todo razonar". No hay error que pueda alterar esa paz en lo más mínimo. Dicha paz no permite que nada que no proceda de Dios te afecte. Este es el uso correcto de la negación. No se usa para ocultar nada, sino para corregir el error.

Si sientes miedo te equivocarás en tu planteamiento al pedir un milagro. No se producirá ¿Cómo vas a saber que estás pidiendo lo correcto? Pregúntate antes de pedir nada: "¿Me producirá paz el que una situación cambie sobre la manera a como se está manifestando ahora?". Recuerda que quieres ver esa situación de otra manera. Si buscas la paz de Dios que supera todo razonar, no puede haber desenlace alguno que pueda romper esa paz. Tu paz no puede depender de lo que resulte de dicha situación exterior (la cual es una ilusión adoptado una forma determinada). Al pedir un milagro tienes que negar el valor de la forma que adopte y sentirte en paz de todas maneras, sea lo que sea que resulte de la situación. Es, en definitiva, una especie de rendición interior ("Me rindo a lo que quiera que sea la voluntad de Dios. Quiero curarme de mi enfermedad pero si Dios quiere otra cosa, lo acepto con gozo."). No estás ocultando o rechazando la situación sino que te estás negando (y éste es el uso correcto de la negación) a seguir viviéndola con toda la infelicidad y dolor que te ha producido hasta ese momento, y con los que los pensamientos del ego se regodea. 
Una pausa está bien (Imagen de 愚木混株 Cdd20 en Pixabay)


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domingo, 20 de diciembre de 2020

Virus y Vacunas

Aunque ya he dedicado un post a esta lección, los momentos por los que atraviesa la Humanidad en su conjunto son muy adecuados para recordar especialmente la lección 76 de UCdM, la cual se titula "No me gobiernan otras leyes que las de Dios". Estoy seguro que no es casualidad lo que se dice en ella.
Traspongo la lección por completo para que la leas detenidamente y pienses si no es oportuna. Verás que he remarcado una parte en negrita. Reflexiona, o mejor aún, sigue las recomendaciones que se dan a partir del párrafo 7 en adelante para practicar la lección. Seguro que te hará sentir mejor, perdiendo tu miedo y ansiedad. En las semanas y meses sucesivos, acuérdate de leer esta lección cada vez que la preocupación y el nerviosismo te vengan a merodear.
Imagen de Arek Socha en Pixabay

1. Hemos visto antes cuantas cosas absurdas te han parecido ser la salvación. Cada una de ellas te ha aprisionado con leyes tan absurdas como ellas mismas. Sin embargo, no estás aprisionado por ninguna de esas cosas. Mas para comprender que esto es cierto, primero te tienes que dar cuenta de que la salvación no se encuentra en ninguna de ellas. Mientras la busques en cosas que no tienen sentido te atarás a ti mismo a leyes que tampoco tienen sentido. Y de esta manera, tratarás de probar que la salvación está donde no está.
2. Hoy nos alegraremos de que no puedas probarlo. Pues si pudieses, buscarías la salvación eternamente donde no está, y jamás la hallarías. La idea de hoy te repite una vez más cuán simple es la salvación. Búscala allí donde te espera y allí la hallarás. No la busques en ninguna otra parte, pues no está en ninguna otra parte.
3. Piensa en la liberación que te brinda el reconocimiento de que no estás atado a las extrañas y enrevesadas leyes que has promulgado para que te salven. Crees realmente que te morirías de hambre a menos que tengas fajos de tiras de papel moneda y montones de discos de metal. Crees realmente que una pequeña píldora que te tomes o que cierto fluido inyectado en tus venas con una fina aguja te resguardará de las enfermedades y de la muerte. Crees realmente que estás solo a no ser que otro cuerpo esté contigo.
4. La demencia es la que piensa estas cosas. Tú las llamas leyes y las anotas bajo diferentes nombres en un extenso catálogo de rituales que no sirven para nada ni tienen ningún propósito. Crees que debes obedecer las "leyes" de la medicina, de la economía y de la salud. Protege el cuerpo y te salvarás.
5. Eso no son leyes, sino locura. El cuerpo se ve amenazado por la mente que se hace daño a sí misma. El cuerpo sufre sólo para que la mente no pueda darse cuenta de que es la víctima de sí misma. El sufrimiento corporal es una máscara de la que la mente se vale para ocultar lo que realmente sufre. No quiere entender que es su propia enemiga; que se ataca a sí misma y que quiere morir. De esto es de lo que tus "leyes" quieren salvar al cuerpo. Para esto es para lo que crees ser un cuerpo.
6. No hay más leyes que las de Dios. Esto necesita repetirse una y otra vez hasta que te des cuenta de que es aplicable a todo lo que has hecho en oposición a la Voluntad de Dios. Tu magia no tiene sentido. Lo que pretende salvar no existe. Únicamente lo que pretende ocultar te salvará.
7. Las leyes de Dios jamás pueden ser reemplazadas. Dedicaremos el día de hoy a regocijarnos de que así sea. No es ésta una verdad que queramos seguir ocultando. En lugar de ello nos daremos cuenta de que es una verdad que nos mantiene libres para siempre. La magia aprisiona, pero las leyes de Dios liberan. La luz ha llegado porque no hay más leyes que las de Él. 
8. Comenzaremos hoy las sesiones de práctica más largas con un breve repaso de las diferentes clases de "leyes" que hemos creído necesario acatar. Éstas incluyen, por ejemplo, las "leyes" de la nutrición, de la inmunización, de los medicamentos y de la protección del cuerpo en las innumerables maneras en que ésta se lleva a cabo. Crees también en las "leyes" de la amistad, de las "buenas" relaciones y de la reciprocidad. Puede que hasta incluso creas que hay leyes que regulan lo que es de Dios y lo que es tuyo. Muchas "religiones" se han basado en eso. Dichas religiones no salvan, sino que condenan en nombre del Cielo. En cualquier caso, sus leyes no son más extrañas que otras "leyes" que tú crees que debes obedecer para estar a salvo.
9. No hay más leyes que las de Dios. Deshecha hoy todas tus insensatas creencias mágicas y mantén la mente en un estado de silenciosa preparación para escuchar la Voz que te dice la verdad. Estarás escuchando a Uno que te dice que de acuerdo con las leyes de Dios las pérdidas no existen. No se hacen ni se reciben pagos; no se pueden hacer intercambios; no hay substitutos y ninguna cosa es reemplazada por otra. Las leyes de Dios dan eternamente sin jamás quitar nada.
10. Escucha a Aquél que te dice esto y date cuenta de cuán insensatas son las "leyes" que tú pensabas regían el mundo que creías ver. Sigue prestando atención. Él te dirá más. Te hablará del Amor que tu Padre te profesa, de la infinita dicha que te ofrece, de la ardiente añoranza que siente por Su único Hijo, creado como Su canal de creación, pero que éste le niega debido a su creencia en el infierno.
11. Abramos hoy los canales de Dios y permitamos que Su Voluntad se extienda a través de nosotros hasta Él. De esa manera es como la creación se expande infinitamente. Su Voz nos hablará de esto, así como de los gozos del Cielo, que Sus leyes mantienen por siempre ilimitados. Repetiremos la idea de hoy hasta que hayamos escuchado y comprendido que no hay más leyes que las de Dios. Después nos diremos a nosotros mismos, a modo de dedicatoria con la cual concluye la sesión de práctica: No me gobiernan otras leyes que las de Dios.
12. Repetiremos hoy esta dedicatoria tan a menudo como sea posible; por lo menos cuatro o cinco veces por hora, así como en respuesta a cualquier tentación de sentirnos sujetos a otras leyes a lo largo del día. Es nuestra declaración de que estamos a salvo de todo peligro y de toda tiranía. Es nuestro reconocimiento de que Dios es nuestro Padre y de que Su Hijo se ha salvado.

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El Viaje de Shimón

  Judea, año 14 d.C. Shimón emprende un viaje hacia Alejandría junto al enigmático Yeshúa, el rabino Eliab y el pragmático Jonatán. Allí co...